
En el lugar de Moares, parroquia de Ermedelo, ayuntamiento de Rois (A Coruña) es donde se encuentra Limiás de Moares, la granja de Xesús Pardal. El chaval hace trabajos puntuales con maquinaria agrícola durante las campañas de forraje, aunque su actividad principal es la ganadería, que convirtió de láctea a cárnica en 2006.
Acompañamos a los estudiantes del Centro de Formación y Experimentación Agroforestal (CFEA) de Sergude (Boqueixón) en una visita formativa a esta explotación y aprovechamos para hablar con su titular. Una explotación extensiva y ecológica de vacas orensanas, enclavada entre granjas intensivas de leche y pegada al mar. Una rareza muy rentable.
Vacas limiás
En el momento en que decidió empezar con la carne, Pardal tenía muy claro que la elección era la vaca limiá. “Preferí esperar año y medio para tener disponibles los animales que quería para mis terrenos que ponerme a funcionar de manera inmediata con cachenas, que estaban disponibles en el momento.”
La elección de una raza orensana para una zona pre-litoral puede parecer arriesgada. “Fuimos la primera explotación de limiá en la Galicia atlántica. Yo por aquel entonces trabajaba en otro sector y buscaba una raza que no me obligara a una presencia continua. Cuanto más rústica mejor, para poder dejarla en el monte sin preocuparme ni tener que asistirla en los partos.”
Fuimos la primera explotación de limiá en la franja atlántica. Y estuvimos año y medio esperando por las vacas que queríamos (Xesús Pardal, Limiás de Moares)
Pardal reconoce que los comienzos fueron difíciles y hasta no hace mucho costaba obtener rentabilidad al cabo del año. “El mercado estuvo apagado mucho tiempo. A las comercializadoras no les interesaba que se trabajara con animales de poco peso como estos. Tenían poca salida en los lineales. Pero desde hace seis años aumentó el interés por esta carne ecológica y autóctona. En parte gracias a las redes sociales, hay hosteleros, gourmets y particulares con un especial interés en las limiás.”
Podría tener una o varias razas industriales que saquen más kilos. Pero prefiere trabajar con esta vaca tan rústica y longeva. “Porque tienes garantizado el flujo de carne para años. Además apenas hay bajas y tenemos un intervalo entre partos inferior a un año. Es decir, en los 19 o 20 años que vive la vaca puedes tener 16 o 17 terneros.”

Limoares (derecha) es el toro de la casa y lleva ocho años realizando las inseminaciones para los ejemplares que se venden para vida
La longevidad es la clave de la explotación. Son vacas que viven muchos años y que están produciendo constantemente. “Eso permite que podamos vender hembras para vida y no haya una presión de recría. Tuvimos un animal que en 19 años produjo 20.000 euros solo en terneros y, a mayores, la vendimos para desvieje muy bien pagada.”
Una de las principales características de las limiás es su docilidad, que facilita el manejo. En el comienzo de la explotación, en 2006, arrancaron con cuatro vacas y toda la cabaña actual es descendencia de ellas. “El 100% de las hembras que hay en la granja proceden de la recría. Desde el día que nacen ya están en contacto conmigo y eso facilita un manejo tranquilo.”
Nuestro modelo apuesta por la longevidad. Tener vacas que den hasta 16 o 17 terneros en su vida y con menos de un año entre partos
A pesar de tratarse la limiá de una raza en riesgo de extinción, en la granja no tienen problemas de consanguinidad. Gracias, sobre todo, al banco de semen que se fue creando a lo largo de los años con la labor de la Federación de Razas Autóctonas, Boaga. Hay suficientes toros y Xesús selecciona los más adecuados para cada lote de recría.
Manejo, alimentación y mercados
Pardal maneja 20 hectáreas y 40 cabezas de ganado, de las que 20 son madres reproductoras. Por lo tanto, la carga ganadera es baja. “Preferimos tener menos cabezas de ganado y no tener que comprar forrajes. Con la superficie que manejo podría tener muchas más vacas, pero a lo mejor no llegaba todo lo que produce la tierra para mantenerlas.”
Los animales pasan toda su vida en los prados y bosques, excepto en los momentos de temporal. “Estamos muy cerca de la costa y hay días en que la fuerte mezcla de lluvia y viento les hace muy difícil estar fuera. En esos casos, las bajo hasta la antigua nave de cuando teníamos vacas de leche. Aun así no caben todas y hay que hacer espacio en el exterior de la nave.”
Desde el primer momento trabajamos con criterios ecológicos si bien tardamos un tiempo en inscribirnos como operadores
Ya cuando comenzaron la actividad con las limiás, los criterios de manejo y alimentación cumplían con los criterios de producción ecológica. Sin embargo, no fue hasta 2020 cuando decidieron acogerse al sello ecológico.
“El poco abono químico en fincas que utilizaba para ensilar ya lo suprimí. Tampoco echo maíz ni otro cereal. Lo único que siembro es raigrás inglés, que mezclo con trébol en algunas parcelas. El resto es todo hierba de pasto, para ensilar o para seca.”
Entre el día a día de la granja y las labores que hace en las campañas de forrajes en la zona, la maquinaria va teniendo uso. “Al ser un sistema totalmente extensivo, nos arreglamos empleando tractor, rotativa, rastrillo, rotoempacadora y una pala.”
Las vacas no comen pienso en toda su vida. Los terneros sí que se ceban con pienso ecológico, al que se le añade forraje en la dieta. Pardal instaló también un comedero selectivo dotado de un sistema de barras que impide que los animales de mayor tamaño puedan acceder a él, de manera que solo los terneros pueden consumir el concentrado.

Pardal diseñó este dispensador selectivo de modo que sólo los terneros que van para matadero puedan tener acceso al concentrado
A mayores del pienso, los becerros se pasan hasta los siete o ocho meses de edad mamando, ya que son las vacas y no el ganadero las que realizan el destete. Antes de salir para el matadero, completan su proceso de cebo en las inmediaciones de la nave en un régimen semi-abierto.
Dejamos que los procesos naturales se completen. De ese modo, los terneros maman siete o ocho meses y son las vacas las que hacen el destete
Como la mayor parte de explotaciones de vacuno de carne gallegas, Limiás de Moares tiene en la venta de terneros cebados la principal fuente de ingresos. Pero, como ya cumplieron 20 años de actividad, comienzan a tener también vacas de desvieje muy cotizadas. Las terneras van para recría o para vida, normalmente con la misma cotización por peso en vivo que si fueran para carne.
“A día de hoy, nuestro mercado -por estar en ecológico- es el matadero de las afueras de Lugo. Tenemos un contrato con ellos y se llevan prácticamente toda la producción. Alguna vez me han llevado algún buey para cebo, que sale de aquí con un año de edad. Y ocasionalmente le vendemos un ternero a algún particular.”
Los terneros salen de la explotación con un peso medio de 220 kilos/canal. Si bien hay oscilaciones y puede haber ejemplares de hasta 270 kilos y otros que quedan en 170. Lo que procura Pardal es que todos se vayan de la granja con alrededor de un año de edad.
Fauna salvaje
La fauna salvaje, que sí que supone un problema para los ganaderos de leche de la zona, no causa daños en Limiás de Moares. “As limiás son unas vacas muy territoriales y defensoras. Yo nunca vi aquí un lobo pero, cuando entra un perro, acaba saliendo espantado de cómo las vacas se vuelven contra él si no lo conocen.”
También ayuda el hecho de que la explotación tiene una zona cerrada adonde se llevan las vacas para que paran y para que madre y cría pasen los primeros días. Así no hay riesgo de que los lobos que andan por la zona puedan atacarlas. “Además tenemos fincas de pasto en las que colocamos el cierre que recomienda y subvenciona la Consellería de Medio Ambiente.”
Las limiás son vacas gregarias, muy adaptadas a defenderse de lobos y perros. Y el jabalí apenas afecta porque no empleamos cereales
Precisamente el método de manejo mantiene alejado al jabalí. “En esta zona hay muchos productores de leche y, por lo tanto, muchas hectáreas de maíz. Así el jabalí concentra sus ataques en ellas y no vienen apenas por nuestras fincas. Como mucho te levanta una poca hierba.”
Trabajo genético
Una vez que consiguieron asentar la raza, el trabajo en genética fue clave para el despegue de la granja. “Fuimos seleccionando las vacas con mejores medias de salud, productividad y adaptación y cruzándolas con toros seleccionados. En algunos casos buscamos más producción y en otros más facilidades para la madre.”

Limiás de Moares dispone de un espacio cerrado para que las vacas den a luz y para que los terneros completen su proceso de cebo
Limiás de Moares no puede hacer cruzamientos con razas diferentes de las limiás. Por estar en el programa de cría de la raza, es obligatorio mantener la pureza para que se logre la recuperación numérica de las limiás y se mantenga un libro genealógico fiel a la realidad.
Para los animales de recría seleccionamos dosis de toros de alta genética y para las que vendemos para vida usamos el toro de la casa
Pardal combina el uso del toro que tiene en la granja con la inseminación artificial de dosis de toros selectos. “El toro de la casa es para que sus hijas salgan vendidas para vida hacia alguna de las otras cerca de 80 ganaderías de raza limiá que hay en Galicia. Y las inseminaciones son para las que queremos que queden en la casa.” Las novillas se inseminan por vez primera cuando tienen entre 16 y 20 meses de edad.
Una curiosidad es que, como sucedía antiguamente, todos los animales de la explotación tienen nombre y el ganadero los emplea a diario. Por ejemplo, el toro se llama Limoares, un juego de palabras porque todos los toros de la raza tienen que tener un nombre que empiece por las letras “lim”.
La de Pardal es una granja ciertamente alternativa en una comarca donde abundan las explotaciones intensivas de producción de leche. “Eso hace que haya una competencia elevada por la tierra. Especialmente por la apta para la producción de forrajes. Pero yo fui localizando fincas que, por tamaño o por acceso, no interesan para la leche y sí me valen para las vacas.”
Como se hacía antiguamente, le tenemos un nombre a cada vaca y lo usamos todos los días. Son pequeños gestos que mejoran el bienestar animal
“Cabe destacar que estas vacas pueden llegar a dar hasta 20 litros diarios de leche. Eso supone una enorme ventaja en la alimentación de los terneros y la recría porque disponen de un alimento de primera calidad durante muchos meses y ayuda a conformar su estructura.”, dice Pardal.
“No hay que ver si la vaca se adapta al terreno sino ver qué vaca necesita ese terreno”
Davide Outeiro, director veterinario de razas bovinas de Boaga, estuvo presente en la visita de los alumnos del CFEA. De su mano, quisimos profundizar en la situación de la cabaña de vacas autóctonas gallegas y en sus expectativas de futuro.
“Las razas orensanas son muy rústicas. Son como navajas multiusos, se adaptan a cualquier medio. Por lo tanto, antes de seleccionar una raza u otra, no hay que pensar en si se va a adaptar al medio sino en qué es lo que demanda ese medio.”
En el caso de Limiás de Moares, se buscó un animal de mucho porte para una zona de clima “amable” como es el ayuntamiento de Rois. Los pastos son óptimos y permiten el desarrollo de animales de alto volumen y manteniendo los parámetros de prolificidad, dureza de patas, longevidad…”

Los alumnos del CFEA de Sergude conocieron el manejo y la historia de las razas bovinas autóctonas gallegas
Para el consumidor, aun sin ser experto, es fácil diferenciar una carne de limiá -y de cualquier raza autóctona- de la convencional. “Siempre van tener mucho más sabor porque la infiltración de la grasa también es mucho mayor que la de animales de más peso. Cuanto más pesado y joven es un animal, menor será el sabor y la infiltración grasa.”
La carne de razas autóctonas criadas en extensivo siempre va a tener más sabor e infiltración grasa que la de los cebaderos industriales
Outeiro recuerda que hay cinco razas autóctonas bovinas, todas ellas en peligro de extinción. El programa de recuperación de la limiá comenzó con 33 ejemplares vivos y sin ningún toro. “Afortunadamente, el veterinario Álvarez Yebra había guardado dosis de semen congelado en el Centro de Recursos Zoogenéticos de Galicia, en Fontefiz (Ourense).”
Desde finales de los años 90 del pasado siglo, Boaga se encarga de gestionar el libro genealógico de la raza, tanto desde el punto de vista científico como para dar a los ganaderos el mejor servicio para la mejora genética de las granjas.
“Un ejemplo lo tenemos en Limiás de Moares. Xesús quiere recriar pero también quiere mantener su toro y evitar la consanguinidad. Lo que hacemos los técnicos es analizar las líneas de parentesco, las dosis de toros disponibles y la compatibilidad entre animales. Eso no resulta siempre fácil porque partimos de un censo de 33 vacas que eran todas primas. Pero lo estamos consiguiendo.”
A pesar de seguir en peligro de extinción y la escasez de ejemplares, el censo de las cinco razas bovinas autóctonas gallegas -limiá, vianesa, frieresa, caldelá y cachena- aumenta cada año. “Y eso que en 2024 hubo un vaciado sanitario por tuberculosis en diferentes explotaciones que llevó al sacrificio del 10% de la raza limiá.”
La recuperación de la raza limiá comenzó con 33 hembras y ningún toro. Por suerte había dosis de semen en Fontefiz
Outeiro explica que en las provincias de Lugo y A Coruña son muchos los criadores de limiá que anteriormente eran productores de leche, como es el caso de Pardal. “Eso les presupone una capacidad de conocimiento técnico que abarca más allá de la simple cría de terneros.”
A día de hoy, la cabaña de vacas limiás se compone de un total de 1.258 ejemplares de los que 95 son machos y 1.163 son hembras. Unas cifras aún alejadas de las 4.458 madres reproductoras y 206 sementales con que cuenta la cachena que, a pesar de ser la de menor rendimiento, es la más mayoritaria, con 172 explotaciones en Galicia.

La cachena es con mucha diferencia la vaca más numerosa de todas las autóctonas gallegas y hay explotaciones fuera de Galicia
La cachena, además, es la más “viajera” de las razas gallegas. Dentro del programa de control y cría están registradas 10 explotacións en Castilla-León, 3 en Andalucía, 2 en Extremadura, 1 en Castilla-La Mancha y otra en Euskadi.
En el caso de la cachena, es importante mantener separado el libro genealógico portugués del gallego. Para tener más alternativas ante posibles problemas
“Lo que hicimos conscientemente desde el principio fue mantener separado el libro genealógico de la cachena gallega del de la cachena portuguesa. Aunque se trata de la misma raza. Porque, así, evitamos consanguinidades, sabemos que el trabajo es distinto, que las herramientas económicas, sociales y políticas son distintas… Así tenemos mejor respuesta ante problemas sanitarios y una cabaña puede salvar a la otra.”
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