“Las mujeres han sido invisibilizadas en la agricultura y esto configura una gran injusticia”

Nos aproximamos de mano de la ingeniera agrónoma y especialista de género Emma Siliprandi a la agroecología para conocer más sobre este modelo de producción agroganadero centrado en la sostenibilidad

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“Las mujeres han sido invisibilizadas en la agricultura y esto configura una gran injusticia”

La ingeniera agrónoma Emma Siliprandi es experta en agroecología y activista social especializada en movimientos rurales. Foto: Programa Agrosfera de TVE

A principios de este mes de julio estaba previsto que la Universidad de Vigo se convirtiese durante 3 días en referencia mundial del agroecologismo con la celebración del VIII Congreso Internacional de Agroecología, que contaba con expertos de distintos países y reconocida trayectoria profesional en este ámbito. La crisis sanitaria por la pandemia del Covid-19 impidió que se llevara a cabo de forma presencial, pero se desarrolló igualmente de forma virtual.

Aprovechando la cita hablamos con una de las investigadoras y especialistas en agroecología más destacadas del panorama internacional, la ingeniera agrónoma y activista social especializada en movimientos rurales, Emma Siliprandi. Su labor en organismo como la FAO, organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, así como sus trabajos abordando el papel de la mujer en las transformaciones agrarias la han convertido en todo un referente.

-Reivindica que la agroecología no es una opción individual, ¿por qué es tan importante la involucración del entorno y la comunidad?
-La agroecología tiene un enfoque de territorio. No hay que cambiar las condiciones solamente de una finca, si las demás siguen con prácticas no sostenibles. Por ejemplo, las aguas subterráneas se contaminan igual, sin respectar límites de propiedades. Lo mismo para el aire, la tierra, así como para las cuestiones de comercialización y organizativas. No se puede hacer una feria agroecológica con una única finca. Hay que construirse comunidad, compromiso, colectividad.

“La agroecología puede ser un modelo de producción y consumo mucho más amigable con el ambiente y con las personas”

-¿Qué puede aportar la agroecología a las sociedades que están apostando por una agricultura convencional e intensiva?
-La agroecología puede ser un modelo de producción y consumo mucho más amigable con el ambiente y con las personas. Producir de forma agroecológica significa disminuir o eliminar las externalidades negativas que el modelo convencional e intensivo conlleva (por ejemplo, en términos ambientales, como la contaminación del agua, de los suelos, la pérdida de biodiversidad, etc.). Pero también en términos económicos y sociales, con redistribución de ingresos y poder entre grupos sociales.

-¿Es una opción sólo para aquellos países en vías de desarrollo o es también preciso comenzar a valorar esta forma de producción en otros escenarios? ¿Por qué?
-Todos los sistemas agroalimentarios están en crisis, no solo en los países en vías de desarrollo. Basta leer los diarios para tener una idea. Basta pensar en la crisis alimentaria causada por el Covid-19. Y todas las personas se pueden beneficiar con un modelo más incluyente y respetador de la naturaleza. El planeta es uno solo, no se puede separar lo que está ocurriendo en términos ambientales entre el Sur y el Norte global, todas las personas están sufriendo las consecuencias de este modelo insostenible.

“Todos los sistemas agroalimentarios están en crisis. No se puede separar lo que está ocurriendo en términos ambientales entre el Sur y el Norte”

-¿En qué líneas trabajan para conseguir acercar el modelo agroecológico en regiones donde ya está implantada una agricultura intensiva y enfocada a la producción para la exportación?
-Hay dos formas de iniciar la transición a la agroecología que son internacionalmente reconocidas: el uso más eficiente de los recursos mediante prácticas que estimulen el reciclaje, la resiliencia y la mejoría de los procesos naturales; y la sustitución de los insumos externos (artificiales) por procesos internos, en la finca. Eso puede ser un buen comienzo, pero no se debe parar ahí. La agroecología supone un cambio sistémico en la forma de producir, transformar, distribuir y consumir los alimentos, que cambia el objetivo de la producción en primer lugar.

-Uno de los ejes de su participación en el congreso fue el análisis de la agroecología en las agendas internacionales. ¿De qué manera están apoyando los organismos internacionales la agroecología?
-Desde 2018 se lanzó en la FAO, con el apoyo de varias organizaciones internacionales, la Iniciativa de Ampliación de la Escala de la Agroecología en nivel mundial. Esta iniciativa pretende brindar apoyo a la producción de conocimientos por medio de estudios e investigaciones; asesoría a la implantación de políticas que favorezcan a la agroecología en países y regiones; y el fomento a procesos de diálogos internacionales que involucren sociedad civil, gobiernos, academia, y distintas organizaciones, para discutir los cuellos de botella existentes y trazar prioridades de trabajo. En esto estamos.

-¿Cómo de involucrada está la FAO?
-La FAO es responsable por la Secretaria Ejecutiva de la Iniciativa y está coordinando este trabajo con las demás organizaciones.

“El flujo financiero dirigido a la agroecología todavía es muy pequeño, pero existe”

-¿Aportan financiación las entidades internacionales para la implantación de la agroecología?
-Hay estudios que muestran que el flujo financiero dirigido a la agroecología todavía es muy pequeño, pero existe, tanto por parte de organizaciones públicas como también de fundaciones privadas. Pero, para haber un cambio significativo en los sistemas mundiales, tendría que haber un cambio también en el uso de los recursos hoy existentes, que tendrían que ser dirigidos a prácticas agroecológicas y no a prácticas insostenibles.

-Otro de los aspectos sobre los que lleva años insistiendo es la importancia de visibilizar el papel de las mujeres en la agroecología, ¿cuándo comenzó a valorar esta perspectiva de género?
-Este tema siempre ha estado presente en mi vida profesional. Me he dado cuenta muy pronto que las mujeres eran invisibilizadas en la agricultura y que esto configuraba una gran injusticia. Las mujeres no solo trabajan en la agroecología, sino que piensan, estudian, experimentan, se organizan. Son sujetos activos de las transformaciones sociales, pero no son reconocidas como se merecen.

“Las mujeres son sujetos activos de las transformaciones sociales, pero no son reconocidas como se merecen”

-¿Cómo están contribuyendo las mujeres a la implantación de la agroecología?
-En todos los aspectos, tanto en experiencias locales como en espacios internacionales, como productoras, extensionistas, en ONGs, en la investigación, en la academia, en los sindicatos, en las organizaciones internacionales. Las mujeres están presentes en todos estos espacios, solo que sus contribuciones no son valoradas o son restringidas a temas considerados marginales, secundarios.

-¿Hay muchas diferencias entre la relación de las mujeres con el campo en América Latina y Europa?
-Si, por el contexto, por las condiciones de producción, hay diferencias históricas, sociales, culturales. Pero también hay muchas similitudes dadas por la condición de género, por el patriarcado hegemónico en todas las sociedades occidentales.

-En más de una ocasión ha denunciado que la contribución de las mujeres y de los líderes campesinos ha sido silenciado en países de Latinoamérica, ¿qué medidas son necesarias para cambiar esta situación?
-No solo en países de Latinoamérica, las voces de las mujeres y de otros grupos sociales subordinados han sido silenciadas en todo el mundo. Solo la organización social y política de estos grupos marginalizados llevará a cambios significativos en este sentido.

“Necesitamos cambiar la narrativa internacionalmente aceptada de que solo el modelo depredador es capaz de alimentar el mundo”

-¿Qué retos se presentan a corto plazo para la agroecología?
-Cambiar la narrativa internacionalmente aceptada de que solo ese modelo depredador es capaz de alimentar el mundo. Esto es una mentira en muchos sentidos, pero la gente común piensa que comer comida chatarra empapada en veneno es su única opción. Y esto no es así. La agroecología, con la participación activa de mujeres y hombres en todas sus etapas, de la producción al consumo, es la mejor opción para cambiar nuestros sistemas agroalimentarios, con justicia económica, social y ambiental, promoviendo el cuidado de los ecosistemas, de los paisajes, sin explotación entre los seres humanos y proporcionando una alimentación de calidad y sana para todas las personas.

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