“Las podas de invierno y primavera serán decisivas para la recuperación de los viñedos afectados por los incendios”

Los fuegos de agosto causaron daños de diferente tipo en viñedos de Valdeorras. Para comenzar a recuperar las vides, los trabajos de poda de invierno van a ser claves. Como también lo serán los de las podas de primavera. El especialista Julián Palacios impartió un curso sobre esta técnica agronómica a bodegueros y viticultores de las zonas afectadas con el fin de retomar cuanto antes la actividad productiva.

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PALACIOS PODA VALDEORRAS

La Denominación de Origen (DO) Valdeorras organizó, en colaboración con CaixaBank, el “Curso de poda de invierno para recuperar viñedos afectados por los fuegos”. La acción formativa tenía por objeto apoyar a los viticultores tras los fuegos que asolaron la comarca.

La actividad fue dirigida por Julián Palacios Muruzábal, reconocido experto con más de 25 años de experiencia entre vides y director de Viticultura Viva. Especializado en asesoría y formación en viticultura. Palacios es viticultor e ingeniero agrónomo y posee una viña en San Martín de Unx (Navarra). Hablamos con él sobre los aspectos técnicos y sobre la situación en que están los viñedos.

¿Con qué criterios se desarrolló esta actividad formativa?

Lo que hicimos en este curso fue establecer cinco categorías de afectación por fuego en los viñedos: muy baja, baja, mediana, alta y muy alta. Y establecimos unas técnicas de actuación para cada caso. La buena noticia fue que apenas hubo cepas irrecuperables que haya que arrancar y reponer. La mayor parte van a rebrotar.

En este curso estuvimos analizando las estrategias de poda a seguir en función del nivel de afectación por fuego en cada parcela y diseñamos tres líneas de actuación para la poda de invierno con técnicas diferentes.

En condiciones normales, la poda es la labor más importante de cuantas se desarrollan en el viñedo a lo largo del año. Porque conlleva causar una serie de heridas que tienen que cicatrizar y que afectan a la circulación de savia por la planta. Esto ya se sabía desde que la humanidad comenzó a practicar la viticultura.

Siendo la poda una labor muy exigente, cuando hay incendios aún hay que hacerla con más paciencia y observación planta por planta

Con las altas temperaturas y el estrés que provocan los incendios, la poda aún adquiere más relevancia. El primer paso es tener paciencia. Ralentizar la poda para no causar heridas en plantas que ya sufrieron por los fuegos y que podrían quedar más dañadas.

¿Cuáles son las técnicas de poda -generales y particulares- que hay que aplicar en los viñedos afectados por los incendios?

Como principio general, la poda tiene que ser lo más respetuosa posible con la vid. Hay que observar planta por planta y pámpano por pámpano. También es importante reducir el diámetro para eliminar las partes que puedan estar más dañadas. Y siendo siempre poco agresivos.

En procesos traumáticos para la planta como son los incendios o las heladas, el viticultor puede dejarse llevar por la idea de reconstruir la vid y aplicar el serrucho o incluso la motosierra de forma radical y sin un criterio claro. Eso no se debe hacer.

En la zona de A Rúa se llevaron la peor parte de los incendios que afectaron en Valdeorras

En la zona de A Rúa se llevaron la peor parte de los incendios que afectaron en Valdeorras

Si la observamos atentamente, la planta nos va a hablar y nos va a explicar hasta qué punto está dañada. Por eso no hay que ser muy agresivos en la poda de invierno y es mejor esperar hasta la primavera para saber lo que realmente sobra. Mutilar un ser vivo que acaba de ser dañado es algo peligroso.

Ya más detalladamente, se puede raspar la corteza: si el tejido es verde, es que está vivo; si es marrón o negro, está muerto. Y observar la base de los sarmientos y la corona de raíces. En cepas con daño leve podemos eliminar solo la madera afectada o mantener el esqueleto principal de la cepa si no hay necrosis.

Cuando sucede algo así, es fácil dejarse llevar y coger la motosierra para reconstruir la planta. Eso es peligroso y contraproducente

Para viñedos con daño moderado sirve una poda de renovación cortando partes afectadas hasta llegar a madera sana y dejar chupones vigorosos cerca de la base para formar nuevos brazos. También evitar cortes grandes en época húmeda para reducir el riesgo de infecciones.

Si hay daño grave con muy alta carbonización, lo mejor es cortar la cepa a ras del suelo o por debajo del punto de injerto y permitir el rebrote desde el portainjerto o la base. E incluso reinjertar o replantar si la cepa no brota.

Con todo, el trabajo de poda no acaba ahí. Dentro de unos meses habrá que acometer la poda en verde o poda de primavera. Y en ese momento aún será mayor el nivel de exigencia. Porque, al estar las plantas en fase de recuperación, hay que ser muy meticuloso para no frenarle los procesos vegetativos con una poda mal ejecutada.

¿Cómo calificaría la situación de los viñedos de Valdeorras después de los incendios? ¿Qué pasos se deben dar para recuperarlos plenamente?

Ante todo debo decir que para mí fue un curso difícil porque los efectos de los fuegos aún se perciben, los viticultores están emocionalmente afectados y a mí mismo me hizo recordar lo que sucedió en mi zona hace tres años. Pero hay soluciones y tenemos que levantar el ánimo para seguir haciendo lo que siempre hicimos.

El tipo de poda que se haga dependerá del nivel de afectación por los incendios

El tipo de poda que se haga dependerá del nivel de afectación por los incendios

En el año 2022 en Unx hubo un fuego de alta intensidad que afectó a las vides de aquella zona. Por eso, decidí profundizar en la investigación y el trabajo en las viñas y especializarme en la recuperación de las plantas quemadas.

El fuego de este año nunca antes se había vivido y, aún así, los viñedos aguantaron mejor de lo esperado. La disposición de las viñas, en valles y medias laderas, ayudó a que no llegara un fuego intenso. De las 1.200 hectáreas registradas en la DO Valdeorras, tan solo 30 estuvieron afectadas en diferente grado.

Las emociones aún están a flor de piel y la gente sigue dolida. Pero tenemos herramientas y conocimientos para solucionar esta situación

Más aún, los viñedos evitaron que ardieran núcleos de población. Porque la vid es la planta más resistente al fuego de todas las que cultivamos en el norte de España. Por eso se dice que las viñas apagan fuegos o que evitan que se propaguen.

La madera ya tiene unas características que evitan que arda con facilidad. Además, cuando se produjeron los fuegos de agosto, las plantas estaban en pleno proceso vegetativo y con un alto contenido de humedad especialmente en las hojas, la parte más externa.

¿Qué otros trabajos agronómicos, además de la poda, se pueden desarrollar para la recuperación de las vides y de las plantaciones en Valdeorras?

Aunque no ardan, las vides sí que se ven afectadas por las altas temperaturas de los fuegos colindantes con ellas. La planta no arde y no muere fácilmente pero es preciso trabajar para que tengan una recuperación plena.

Aparte de que, por producirse los fuegos a pocos días de las vendimias, hubo algunas cepas que perdieron toda la producción porque las uvas se calentaron de tal manera que ya no sirvieron para hacer vino ni para consumo de mesa.

Además de la poda, hay que trabajar en los suelos y subsuelos y en el entorno del viñedo para que la recuperación sea plena

Además de la poda, hay que trabajar en los suelos y subsuelos y en el entorno del viñedo para que la recuperación sea plena

El entorno de los viñedos también se ve afectado cuando hay incendios. Más allá de la biodiversidad que caracteriza las zonas vitícolas gallegas, con el fuego se pierden elementos minerales y vegetales que están presentes en el subsuelo y en la superficie y que llenan el vino de matices.

Siendo la poda lo más importante, también es preciso poner atención en los suelos y subsuelos. Toda la microfauna, los gusanos o incluso determinados hongos son esenciales para el trabajo de viticultura. Y eso se pierde cuando hay un fuego.

Los abonos foliares, fertilizantes orgánicos y bioestimulantes pueden ser de ayuda siempre y cuando se trate de productos de calidad contrastada

Hay que decir que para la recuperación puede ser de interés el uso de fertilizantes orgánicos, de abonos foliares o de bioestimulantes que refuerzan la salud de la planta, más allá de los recursos propios de las vides. Lo que sí es importante es garantizar que se utilicen productos de calidad contrastada.

Últimamente se están realizando ensayos -y con buenos resultados- de aplicación de biofilms protectores biológicos de las uvas. Si la afectación en los viñedos es media o baja, servirían para evitar que los frutos adquieran sabor a humo o que los deterioren por completo las altas temperaturas.

En el caso de Unx, el fuego se había producido en junio por lo que, aunque se perdió la cosecha, las cepas ya estaban revitalizadas y recuperadas cuando se efectuó la poda de invierno. En Valdeorras no fue así. Las plantas no están recuperadas del todo y aún tardarán.

¿Cuáles son las expectativas a corto, medio y largo plazo para los viñedos afectados por los fuegos?

En los niveles medio, alto y muy alto de afectación por fuegos en viñedos no es fácil fijar un tiempo de recuperación total de la capacidad productiva. Influyen muchos factores. Por ejemplo, una sequía prolongada o un episodio de granizo intenso pueden demorar todo el proceso. En condiciones normales, y con un grado medio de afectación, no deberá ir más allá de tres años.

Incluso las cepas mis dañadas pueden recuperarse plenamente con un buen trabajo agronómico

Incluso las cepas mis dañadas pueden recuperarse plenamente con un buen trabajo agronómico

Donde menos afectó, vemos indicios positivos, como la aparición de brotes verdes de otoño que indican que la recuperación va por buen camino, que la savia circula por ellas y que estarán listas para la siguiente brotación de primavera.

Otra cosa son las viñas de afectación alta o muy alta. Tardarán tres o cuatro años en volver a producir pero, con un manejo agronómico adecuado e -insisto- con paciencia en el trabajo podrán volver a estar a plena producción.

Como dice usted, el fuego afecta al viñedo pero mucho más a su entorno. ¿De qué manera se cuantifica esa influencia?

Un primer efecto es el del propio humo. Hay que tener mucho cuidado en la elaboración del vino. Porque, sobre todo los tintos, pueden adquirir sabor a humo, lo que se conoce como “smoke taint” que también se puede trasladar a las cubas y perdurar en el tiempo.

En Unx siempre dijimos que nuestros vinos tenían matices de lavanda, romero y otras hierbas aromáticas del entorno. Y no siempre nos creían. Cuando en el año del incendio comprobaron que algunos vinos sabían a humo, nos dieron la razón. Todo lo que rodea a la vid acaba influyendo en ella.

Las cepas viejas siempre aguantan mejor que las nuevas los efectos de los fuegos. Porque tienen un mayor sistema radicular

En principio, las cepas viejas aguantan mejor los efectos de los fuegos que las más nuevas. Porque su sistema radicular es más dimensionado y alcanza más profundidad. Cualquier planta tiene más opciones de seguir viva si sus raíces están vivas. Y también las viñas viejas tendrían más capacidad de recuperación después de los incendios.

Suponemos que la intensidad de los fuegos de Valdeorras y Monterrei fue algo sorprendente para usted. ¿Esperaba algo así?

Para los que llevamos tantos años en la viticultura, estas son situaciones nuevas. Se habla de incendios de sexta generación. Con unas cargas de humo y temperaturas que no se habían visto antes. En fin, lo importante es que tengamos herramientas y conocimientos para poder hacerles frente. Y procurar entre todos que no se repitan, claro.

Más allá de los trabajos agronómicos en viñas que ya fueron víctimas del fuego, también se puede desarrollar una labor de prevención. Una buena gestión forestal, un cuidado con esmero del entorno de las viñas, la ubicación de las mismas… son medidas que pueden ser efectivas.

Y podemos consolarnos en cierta medida pensando que los propietarios de pinares quemados en la misma zona de Valdeorras tuvieron que ver cómo fue necesario cortar todos los árboles. En el caso de los viticultores, incluso los más afectados pueden mantener la actividad a medio plazo. Hay que tener esperanza… y tesón.

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