Las ventas de cordero y de cabrito bajo mínimos a las puertas de la temporada alta

El mercado de la carne de cordero y cabrito contabiliza escasas ventas, pese a iniciativas como Mercaproximidade. Los productores reclaman una mayor implicación de la distribución para canalizar la carne que se vendía en la restauración

Las ventas de cordero y de cabrito bajo mínimos a las puertas de la temporada alta

Los intentos por buscar una vía de comercialización para la producción de las ganaderías de ovino y caprino gallegas están siendo insuficientes para dar salida a los animales. La preocupación de los ganaderos va en aumento después de perder las ventas de la Semana Santa y a las puertas ya de la temporada alta para esta carne, que se concentra, en buena medida, en los meses verano.

Con la hostelería paralizada y la bajada de la demanda en las carnicerías, las ventas están siendo escasas y las iniciativas como Mercaproximidade, el canal alternativo activado por la Consellería de Medio Rural, tampoco parecen estar abriendo una vía activa de comercialización para esta carne. Pocas distribuidoras se comprometieron, por el momento o están abiertas a comercializar, esta carne gallega.

Pocas distribuidoras se comprometieron, por el momento, para comercializar esta carne gallega

Aunque se materializaron algunas ventas en las semanas pasadas, el volumen es escaso para dar salida a la producción actual. Los ganaderos temen que la situación se agrave en los próximos meses, cuando se espera que la mayor parte de las ganaderías cuenten con una importante cantidad de animales para vender y todo parece indicar que la apertura de la restauración se demorará.

Las primeras ventas

El grueso de la producción en este sector se vincula tanto a los meses de verano como a las fiestas de Navidad, ya que en Galicia, sigue siendo una carne muy ligada al ocio y a las celebraciones. Sin embargo, aunque la temporada de mayor demanda esté a punto de comenzar, ya a lo largo de la primavera muchas ganaderías van contando con lotes de animales para vender en fechas como la Semana Santa o las festividades de estos meses. Así, el cierre de la restauración y la prohibición de celebraciones y reuniones, motivadas por la crisis del coronavirus, provocó que muchas ganaderías no pudieran comercializar los animales que habían previsto vender en esa temporada.

La situación de algunas ganaderías que contaban ya con corderos y cabritos se alivió mínimamente con ventas que se realizaron a finales de abril por distintos canales a través de los cuales se adquirieron cerca de 300 corderos y cabritos. Por un lado, a través del canal Mercaproximidade y con la compra directa a productores por parte de la distribuidora Vegalsa-Eroski, los productores le dieron salida a corderos que tenían preparados para la venta.

Las principales ventas en las primeras semanas fueron de Vegalsa y por parte de Medio Rural para entidades sociales y hospitales

Otra de las vías para comercializar esta carne fue a través de la compra que realizó la Xunta para donar a distintas entidades sociales y hospitales o centros asistenciales. En total, segundo informaron desde la Consellería de Medio Rural, compraron 2.028 kilos de cordero y 970 kilos de cabrito, casi 3 toneladas de producto que ya se entregaron o continúan repartiendo entre los centros.

Al margen de estas ventas, apenas se comercializaron corderos o cabritos. El sector acusa tanto el cierre de la restauración como la merma de demanda por parte de las carnicerías o de particulares, que son otro de los principales compradores.

Escasa respuesta de la distribución

Por el momento, la respuesta de la distribución está siendo escasa y son pocas las firmas que están comprando cordero o cabrito gallego. La cadena Vegalsa, de los supermercados Eroski, es una de las que mantiene la compra de carne de cordero a los ganaderos gallegos, un mercado en el que ya operaba, puesto que el año pasado adquirió unos 3.500 corderos gallegos para distribuir en sus carnicerías. «Ahora mismo sólo está comprando Vegalsa, no hay nadie más que lo esté haciendo», explica Santiago López, ganadero y uno de los mayores tratantes de ovino y caprino de Galicia, que se encarga de suministrar habitualmente cordero a la cadena Vegalsa.

Esta misma semana la cadena Vegalsa tenía pendiente la compra de unos 100 corderos, después de casi 3 semanas bajo mínimos. «Por ahora no llegamos a tener la compra paralizada, todas las semanas estamos realizando compra, siempre dependiendo de la oferta», explican desde el departamento de Compras de la cadena Vegalsa.

Vegalsa estima adquirir este año alrededor de 3.000 corderos gallegos, cifras semejantes a las del 2019

Las previsiones de la cadena son de seguir adquiriendo entre 70 y 80 corderos a la semana en las ganaderías gallegas, situándose en cifras semejantes a las que manejaron en temporadas anteriores. El ejercicio pasado adquirieron en origen unos 31.500 kilos de carne de cordero. «Por el momento la cadena está comprando manteniendo un ritmo semejante al del año pasado», indica el tratante. Sin embargo, la distribuidora tampoco está adquiriendo cabrito, puesto que tras varios intentos de comercialización de esta carne no consiguió abrir mercado para ella.

En el caso de la distribuidora Vegalsa la mayor parte de las compras continúa haciéndolas directamente a los ganaderos gallegos, sin grandes grupos intermediarios, como ocurre en otros sectores o cadenas. Mientras, estos días la Asociación de Criadores de Ovino y Caprino de Galicia (Ovica) se encuentra en negociaciones con otras distribuidoras como Covirán y Froiz para activar las ventas en sus carnicerías. Otras cadenas como Gadisa, que reivindican su compromiso con los proveedores locales y participan de la iniciativa Mercaproximidade, por el momento rechazaron facilitar datos concretos sobre la carne de cordero y cabrito gallega que comercializan.

Hay ganaderos que en los próximos meses tendrán 500 animales para vender

«Por el momento está todo muy parado y en las ganaderías comienza a haber ya ganado que en los próximos días estará listo para la venta», concreta Diego Fernández, presidente de Ovica. Para el mes de junio muchas de las ganaderías contarán ya con una importante producción de animales. «Hay ganaderos que en los próximos meses tendrán 500 animales para vender», afirma Santiago López.

Los productores temen que la paralización del mercado traiga cuantiosas pérdidas para las ganaderías. «Los corderos y los cabritos es una carne que una vez se pasa su tiempo óptimo para la venta comienza a caer el precio o no encuentras comprador», apunta el tratante.

El precio también se está resintiendo con la bajada de la demanda y se sitúa en los 50 euros para los corderos de 10 kilos en canal cuando a comienzos de año el precio era casi 1 euro más por kilo del que se pagaba en los primeros meses del 2019.

Esperanzas puestas en el comercio local

Al margen de las grandes ganaderías, que es el perfil mayoritario de los 180 asociados de Ovica, con cerca de 25.000 cabezas de ganado, Galicia cuenta con un importante número de pequeños productores que comercializan sus animales de manera directa a carniceros, que también vieron reducidas sus ventas. «Hay muchos ganaderos que venden a los carniceros que no están teniendo quien le compre en estos momentos», concreta Santiago López.

Las propias características de este sector, que contabiliza casi 20.000 explotaciones en Galicia, la mayor parte de pequeño tamaño, son uno de los inconvenientes que se le presentan para la comercialización. Cadenas como Vegalsa reconocen que «la dispersión de los ganaderos, la poca estabilidad de los nacimientos o que las reses no estén listas para el sacrificio son las mayores dificultades que estamos encontrando en estos momentos», indican en el departamento de Compras.

Precisamente, ante las perspectivas de que la recuperación de la actividad de la restauración aún se demore, desde el sector esperan que el cliente directo sea quien active las ventas con las compras tanto en las carnicerías locales como en los supermercados para consumir en los hogares. «Si se van permitiendo las reuniones esperamos que también se vayan activando algo las ventas», comenta Diego Fernández.

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