Las viñas gallegas encaran una vendimia temprana y con un buen estado sanitario

Areeiro prevé que la recogida de la uva albariña pueda comenzar antes de la última semana de agosto, aunque alerta del riesgo de mildio, botrite y golpes de sol en algunos predios

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Las viñas gallegas encaran una vendimia temprana y con un buen estado sanitario

Las viñas gallegas afrontan la recta final de la campaña con un estado sanitario general “excelente” y con la previsión de una vendimia especialmente abundante y temprana. Así lo recoge el último boletín fitosanitario de la Estación Fitopatológica de O Areeiro, que apunta incluso a la posibilidad de que la recogida de la uva empiece antes de la última semana de este mes.

La evolución meteorológica explica en buena medida este adelanto. La precipitación inscrita a comienzos de la semana fue muy escasa y las previsiones apuntan a un período estable, soleado y con temperaturas muy elevadas. El escenario general es favorable, pero no está exento de riesgos.

El mildio continúa presente en algunas parcelas, especialmente en las menos ventiladas o con exceso de vegetación. Las horas de humedad foliar y las temperaturas mínimas elevadas favorecieron la aparición de nuevos síntomas en las hojas nuevas y en algunos brotes terminales. Además, tras las últimas lluvias se incrementó notablemente la presencia de esporangios: en el captador de Areeiro llegaron a contabilizarse 2.290 por metro cuadrado el martes 5 de agosto, siete veces más que el día anterior.

Con todo, la proximidad de la vendimia hace que el impacto potencial del mildio sea más limitado. La mayor parte de las viñas conservan suficiente follaje viable para mantener la fotosíntesis y permitir que la uva continúe madurando y acumulando azúcares. La atención debe centrarse especialmente en las plantas debilitadas o con poca hoja y en las variedades más tardías.

En el caso del oídio, las observaciones son tranquilizadoras. Areeiro apenas detectó un micelio muy ligero en una parcela del Salnés y no observó síntomas en las demás viñas visitadas, ni siquiera en las variedades más sensibles. Aun así, las condiciones meteorológicas siguen siendo compatibles con el desarrollo del hongo, por lo que se recomienda mantener la ventilación de las plantas y facilitar la entrada de luz, evitando al mismo tiempo una exposición excesiva de los racimos al sol más intenso.

Ante la flavescencia dorada, Areeiro no recomienda nuevos tratamientos insecticidas, pero sí la instalación de trampas amarillas y, sobre todo, el arranque y destrucción de las cepas afectadas o sospechosas

También la botritis presenta una situación generalmente buena. Su presencia es puntual, mismo en los racimos de variedades sensibles, aunque el hongo continúa presente en el ambiente y ya se localizaron algunos racimos afectados. La previsión de posibles lluvias durante el fin de semana y la combinación de humedad foliar y temperaturas elevadas obligan a mantener la vigilancia y favorecer la circulación del aire alrededor de los racimos.

Las palomillas del racimo tampoco representan hoy por hoy una amenaza relevante. En las trampas de las parcelas de seguimiento solo se capturaron entre un y cinco machos de Lobesia botrana, mientras que los daños por eirugas fueron muy escasos.

Una de las principales llamadas a la atención corresponde a la flavescencia dorada. En las zonas demarcadas de Pontevedra y Ourense continúa siendo fundamental combinar medidas culturales con la lucha contra el insecto vector Scaphoideus titanus. Con la vendimia ya próxima, Areeiro no recomienda nuevos tratamientos insecticidas, pero sí la instalación de trampas amarillas y, sobre todo, el arranque y destrucción de las cepas afectadas o sospechosas.

Entre los demás problemas observados figuran síntomas puntuales de trips, acariose y erinose, además de golpes de sol en los racimos expuestos, estrés hídrico en plantas débiles y enfermedades de la madera, presentes en casi todos los predios revisados.

Así, las viñas gallegas llegan al punto decisivo de la campaña con un balance sanitario positivo, pero con la necesidad de mantener la vigilancia hasta la vendimia. El principal reto ahora será proteger la uva en las últimas semanas y llegar a la cosecha con una fruta sana y con una maduración que, según las previsiones de Areeiro, podría adelantarse notablemente este año.

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