La automatización está transformando el día a día de muchas explotaciones lácteas gallegas, y uno de los equipos que más ha contribuido a este cambio es el arrimador de comida Lely Juno, especialmente en su versión Flex. Este robot, diseñado para empujar la ración hacia la cornadiza tantas veces como sea necesario, mantiene el alimento accesible durante las veinticuatro horas del día. Su funcionamiento autónomo, basado en sensores, rutas programables y un faldón adaptable que puede elevarse para sortear desniveles, permite que la comida esté siempre al alcance de las vacas, algo que Lely destaca como esencial para mejorar la ingesta y la estabilidad del manejo de la alimentación.
En Galicia, donde la estructura de las granjas y el clima a menudo dificultan una gestión continua del comedero, la llegada de estos sistemas ha supuesto un cambio notable. Muchos ganaderos señalan que la principal razón para instalar un Lely Juno es la necesidad de garantizar que la alimentación no dependa del ritmo de trabajo humano, cada vez más tensionado por la falta de mano de obra. Las capacidades del Juno Flex, gracias a su faldón elevable y la posibilidad de programar múltiples recorridos, han sido características especialmente valoradas en explotaciones donde los pasillos de alimentación presentan irregularidades o donde se busca un funcionamiento más intensivo sin intervención constante.
En la provincia de A Coruña, un ganadero explicaba que la motivación inicial para adquirir un arrimador de Lely surgió al observar que las vacas no siempre tenían la ración accesible. Según contaba, cuando la comida está disponible a todas horas, “las vacas comen más y, al final, dan más leche”, algo que en su experiencia se tradujo en una mayor regularidad en la producción y una estabilidad del rebaño que no había logrado con el empuje manual.
En Lugo, otro productor relataba que desde la instalación del Lely Juno su rutina de trabajo cambió radicalmente. Para él, el robot no solo empujaba la comida, sino que modificaba la dinámica de la explotación: “las vacas se acercan al comedero a distintas horas, sin esperar a que nadie pase con la pala”. Esta disponibilidad constante de alimento, explicaba, generó un aumento gradual y sostenido de la producción, además de una mejora del orden general en el establo. Su testimonio se corresponde con experiencias recogidas en múltiples granjas robotizadas de la provincia, especialmente aquellas donde el arrimador se combina con robots de ordeño Lely Astronaut, logrando que el flujo entre alimentación y ordeño resulte más armónico.
Un caso similar se observa en otra explotación de A Coruña, donde la instalación del Juno Flex acompañó a la renovación de los robots de ordeño. En este caso, el ganadero valoraba especialmente la “sincronía” entre ambos sistemas: cuando las vacas encuentran comida más frecuentemente, visitan también más el robot de ordeño y se distribuyen mejor las horas punta.
En Pontevedra, un ganadero resumía su experiencia en un punto muy concreto: ahorro de tiempo. Antes necesitaba empujar la comida varias veces al día. Ahora, con el Juno, ese tiempo puede dedicarlo a revisar animales, o simplemente mejorar el manejo diario.
Aun así, los ganaderos coinciden en que la instalación de un arrimador no es una decisión automática. Muchos destacan la importancia de un buen asesoramiento previo y un servicio técnico adecuado para asegurar que el equipo funcione sin interrupciones.
En conjunto, el Lely Juno se ha convertido en una herramienta que va más allá del simple acto de empujar la comida. Su presencia en las explotaciones gallegas demuestra que la automatización puede mejorar la eficiencia, el bienestar y la organización interna del establo, sin perder de vista las particularidades de cada granja. A juzgar por la experiencia compartida desde distintas provincias, el arrimador es una pieza clave dentro de una tendencia creciente, la de granjas que buscan mantener una alimentación más constante, una producción más estable y un trabajo más racionalizado en un sector que cada vez demanda mayor precisión y menos dependencia de tareas repetitivas.
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