Los daños del jabalí en el campo derivan en una campaña de denuncias en el juzgado

Medio Ambiente defiende que se han reducido los avisos por daños del animal en la campaña 2019-2020 tras la declaración de cuatro comarcas en emergencia cinegética, pero Unións Agrarias sostiene que el problema sigue en aumento. La organización anuncia una campaña de denuncias a Tecores por las pérdidas que deja la especie en el campo

Los daños del jabalí en el campo derivan en una campaña de denuncias en el juzgado

Daños del jabalí en la siembra del maíz. / Archivo.

Las pérdidas que causa el jabalí en el campo continúan sin tener una solución clara. Medio Ambiente destinó este año 1,5 millones de euros a cubrir los daños del animal en maíz, huerta, praderas y otros cultivos, con un máximo de 2.000 euros por explotación, pero desde el sector ven los apoyos insuficientes. “Las pérdidas superan los 12 millones de euros al año, según nuestros cálculos”, cuestiona el secretario xeral de Unións Agrarias, Roberto García.

Así las cosas, después de años de búsqueda de soluciones, Unións Agrarias anuncia una campaña de denuncias en el juzgado contra los Tecores de caza. «Las indemnizaciones de la Xunta cubren alrededor de 8.000 metros cuadrados de una parcela de maíz, pero hay casos de productores que suman 5 o 6 hectáreas de daños. Siempre que un afiliado quiere presentar denuncia, le damos apoyo y en los dos últimos meses obtuvimos varias sentencias positivas en el juzgado» -detalla García-. «Por tanto, ante la falta de otras alternativas, vamos a entrar en una estrategia de judicialización del problema», declara.

La organización agraria es consciente de que los Tecores carecen de capacidad económica para afrontar la dimensión de los daños, pero adopta este camino como manera de presión a la Administración. «La Consellería vive en una dinámica de espera, sin mover ficha. No entendemos que por la mañana la conselleira se lleve las manos a la cabeza por el lobo y que por la tarde mire para otro lado con los daños del jabalí. Desde Unións le dimos cobertura a las demandas de la conselleira ante Madrid por el lobo, pero también apelamos a ella para que busque soluciones para el problema del jabalí», argumenta el secretario xeral de Unións.

Desde la óptica de la organización agraria, la prioridad pasa por una estrategia pública para reducir las poblaciones de la especie. «El siguiente paso, una vez reducido el censo y cuando haya un volumen de daños razonable, sería indemnizar todos los daños que se produzcan», valoran.

«Estamos ante una plaga que tiene que gestionar la Administración. A nivel judicial, la responsabilidad es de los Tecores porque en su día no hubo consenso para cambiar la Lei de Caza, pero la responsabilidad moral de actuar es de la Xunta», defiende la organización agraria, que aboga por un plan de control acompañado de medidas disuasorias, como el establecimiento de puntos de alimentación provisionales durante las épocas de siembra del maíz.

Ante la falta de censos de la especie, Unións echa mano de la estadística de siniestros en carretera para dar cuenta de la espiral de expansión en la que parece haber entrado el jabalí: «En el 2014 hubo 1.500 accidentes de tráfico causados por el jabalí. Cinco años después eran más del doble, 3.200», concluyen.

Desde otras organizaciones del campo, como Agromuralla, advirtieron también recientemente de un aumento de daños del jabalí que calificaban de «bestial». Agromuralla pidió que la Xunta actuase «contra la plaga» reduciendo las poblaciones de la especie, pues considera que las medidas adoptadas en los últimos años no fueron efectivas.

Balance de la declaración de cuatro comarcas en emergencia cinegética

La visión del campo contrasta con la de la Administración. Medio Ambiente ve encaminada la solución del problema y defiende las actuaciones realizadas en los últimos años, en especial la declaración de cuatro comarcas en emergencia cinegética en otoño del 2019. Esa declaración, que afectó a las comarcas del Eume (A Coruña), Deza (Pontevedra) Terra Cha (Lugo) y Viana (Ourense) permitió aumentar los días de caza, eliminar los cupos de captura y establecer otras facilidades para los cazadores, como la reducción del número mínimo de personas por batida o el empleo de otras modalidades de caza.

«Los Tecores de todas estas comarcas cumplieron con su parte e hicieron un esfuerzo adicional de control de daños» -defendió recientemente en el Parlamento la directora xeral de Patrimonio Natural, Belén do Campo-. «Fruto de estas medidas, pasamos de 910 avisos por daños en el campo en la campaña 2018-2019 en estas comarcas a 642 avisos en la campaña 2019-2020. Hubo una reducción del 29,4%».

Los datos esgrimidos por la directora xeral fueron cuestionados en el Parlamento por el diputado del Bloque Xosé Luis Rivas «Mini», quien apuntó que «los avisos no funcionan, pues la gente está cansada de llamar al teléfono 012 para hablar con una máquina», criticó.

«Mini» entiende que «hay Tecores y tecores»: «Es cierto que por ejemplo en Castro Dozón (Deza) cazaron 160 jabalís en una campaña, pero al lado de ese, hay otros tecores en zonas de incidencia de daños que igual capturaron 0 piezas» -sostiene-. «La cuestión cinegética no funciona. Es necesario un Plan de Gestión serio que combine distintas medidas».

El diputado del Bloque, por último, manifestó su temor a que en un futuro la gran presencia de la especie en Galicia se convierta en un problema en caso de que la peste porcina africana llegue a España, si bien por el momento la enfermedad está expandida sólo en países del Este de Europa, estando el foco de Bélgica -el más cercano-, aparentemente a raya, según destacó la directora xeral de Patrimonio Natural.

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