«Los montes de Vigo están a la altura de cualquier parque natural gallego en uso social»

Ocho años después de la oleada de incendios de 2017, el presidente de la Mancomunidad de Montes de Vigo, Uxío González, aborda en esta entrevista la situación de las comunidades de montes vecinales que rodean la ciudad olívica.

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La Mancomunidad de Montes de Vigo está conformada por 13 comunidades de montes vecinales en mano común y por la entidad menor de Bembrive. En conjunto, suman 1.600 hectáreas de superficie, un 15% del suelo de Vigo, y cuentan con unas 8.000 personas comuneras. Hablamos con su presidente, Uxío González, sobre la recuperación del monte tras los incendios de 2017, la prevención de incendios y el alto uso social de la ciudadanía del que disfrutan los montes vigueses.

Hablemos de los incendios de 2017. ¿Cómo os afectaron aquellos incendios y cuál es la situación del monte vecinal a día de hoy, 8 años después de aquel gran incendio?
— El 2017 fue un año negro para los montes vigueses porque nunca habíamos tenido un incendio así de grande; hay que recordar que se quemó casi un tercio de la superficie de nuestros montes, casi 600 hectáreas, y es terrible, porque te das cuenta de que se quemaron los últimos 30 años que llevábamos trabajando el monte.

Hay que recordar que antes, cuando el monte estaba en manos de la administración pública, se encontraba en total abandono. Las comunidades de montes vecinales llevamos 30–40 años recuperando el monte y después de todo ese trabajo de gestión y ordenación, porque hoy en día están ordenados, en el sentido de que el castaño está donde tiene que estar, y lo mismo con el roble, el eucalipto, el pino… Están todos los montes ordenados y viene un incendio de esas características y arrasa con todo eso.

Tras los incendios, piensas que en 30 años o así no vas a volver a tener ingresos de madera, y por lo tanto fue terrible, muy duro. Ahí el Ayuntamiento se implicó en echar una mano, la Xunta también hizo una inversión de 1,4 millones de euros en cuatro comunidades de las cinco afectadas, pero evidentemente no llega a nada, porque claro, el monte una vez que arde queda en estado de absoluto abandono y la maleza se lo come.

Y hay algunas comunidades que están ya muy bien, como pueden ser Matamá, Comeñasa… Pero Valadares y Coruxo, que fueron las más afectadas, necesitan mucha ayuda y mucho apoyo, sobre todo para desbrozar y hacer las podas de formación.

Cuando el monte está en fase adulta, la maleza está controlada, pero en el momento en que arde y queda sin nada, la maleza no deja de crecer.

Se habló de distintos proyectos para mejorar la prevención de incendios en los montes del entorno de Vigo, el llamado Anillo Verde, y también de una propuesta vuestra para crear un área de defensa estratégica contra incendios. ¿Cómo están?
Desgraciadamente, en 2018 el Ayuntamiento anuncia el anteproyecto de un Anillo Verde que iría desde aquí, desde el parque forestal de Saiáns hasta Teis, que era para hacer en dos años, y la realidad es que 8 años después de aquella desgracia, no se hizo nada.

En la defensa contra los incendios tenemos que pasar ya de las ideas a los hechos porque cuando nos demos cuenta va a venir un gran incendio y nos va a arrasar.

Las Administraciones se echan la culpa unas a otras, pero en mi opinión la confrontación política en el tema de los incendios no debería existir, porque es una verdadera desgracia y lo vimos este año con todo lo que ardió en Ourense; es decir, es imposible esperar más para hacer cambios.

Nosotros consideramos que tal y como viene el cambio climático, tal y como vienen los incendios, tanto el anillo verde como la zona de defensa estratégica son algo imprescindible y urgente de ejecutar.

Esta área de defensa estratégica la llevamos tramitando con la Xunta desde hace 6 años, con el anterior conselleiro, José González, y en 6 años no se avanzó nada, y no puede ser. Tenemos que pasar de las ideas a los hechos ya, porque si no, va a venir otro gran incendio y nos va a arrasar.

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La preocupación por los incendios es común en las comunidades de montes de la provincia, también en Pontevedra o en el Morrazo. ¿Tenéis un sentir común sobre las medidas que hay que adoptar?
— Hicimos unas jornadas en Valadares en las que nos juntamos y vimos, por ejemplo, el trabajo de prevención que estuvo haciendo Juan Picos en el Baixo Miño. Hay que pensar dónde hay que actuar, dónde hacer barreras… Nosotros aquí en Saiáns llevamos 30 años haciendo trabajos para tener un monte protector; de ahí que las franjas de la futura área de defensa estratégica de Vigo entendemos que son prioritarias para, por un lado, defender las viviendas de Priegue y de Saiáns, y por otro lado, defender un monte productor como el de Oia.

Este es el camino. Habrá comunidades donde haya que cortar y ver las indemnizaciones que hay que hacer en esos casos, para compensar a las comunidades que tengan que ser protectoras de otras comunidades más productoras y de viviendas.

Muchos Ayuntamientos están mirando hacia otro lado y con este tema no se puede mirar hacia otro lado.

Una de las medidas de prevención de las que habéis hablado es el posible uso de ganado. ¿Qué tipo de ganado veis útil y cómo se gestionaría?
— Dentro del abanico de trabajos a realizar para la prevención de incendios está el uso del ganado. Aquí tuvimos contactos con un hombre que habló de la posibilidad de hacerse con un rebaño y llevarlo por las comunidades. Es un tema complejo, pero sería positivo ponerlo en marcha.

Lo veíamos como un tema complicado, pero hoy en día, con los vallados virtuales, la verdad es que es una maravilla. Estuvimos viendo cómo trabajan en Vincios (Gondomar) y ellos nos explicaron un poco el sistema del vallado virtual, que nos pareció interesante.

En algunas zonas concretas, como en la zona de defensa estratégica, que tendrá un ancho de entre 100 y 200 metros, sería interesante meter pastoreo de ganado para controlar el matorral.

¿Y cómo es la situación del monte particular, que en muchas ocasiones es lindero con los montes vecinales?
— Eso es una asignatura pendiente. Aquí en Saiáns, comunidad de montes de la que soy presidente, tenemos experiencia en ese sentido, porque nosotros, hace unos 15 años o así, en una zona de aquí abajo, hablamos con los propietarios, y todo de palabra, cortamos acacia, madera, y plantamos castaño, igual que en nuestro monte, y la verdad es que ahora está maravilloso.

Posteriormente, hace tres años, aquí en la parte baja, hablamos con los vecinos que nos cedieron una parcela suya, y hablamos con los linderos y se cortó todo, y estamos nosotros plantando y manteniéndolo, y llevamos unos años con una agrupación forestal de gestión conjunta, Montes de Vigo Sur, justamente aquí, de 4 hectáreas, con casi 60 parcelas.

Creamos la agrupación de gestión conjunta Vigo Sur con 35 propietarios privados. Fue un trabajo complicado, pero se verán resultados y será un ejemplo a enseñar.

Para esa agrupación hablamos con los propietarios y costó muchísimo recuperar la documentación, pero firmaron 35 propietarios y forman parte de la agrupación. Estamos empezando, con ayudas autonómicas para la puesta en marcha del proyecto. Los propietarios ya lo tienen todo cortado, ya hicimos plantación en casi 1 hectárea y este año plantamos algo más.

Les decimos a la gente que en 15 años pueden tener las plantaciones como las tenemos nosotros, con la maleza totalmente controlada, y lo interesante es poder enseñar el ejemplo de lo que se trabajó, para que la gente se anime.

Reconozco que es un trabajo duro; tenemos aquí a Luis, que fue quien contactó con los propietarios. Es un trabajo ingrato y necesitamos que las Administraciones nos apoyen; me consta que la Xunta lo hace un poquito, pero necesitamos que se sumen las diputaciones y los Ayuntamientos.

Estas administraciones tienen que implicarse porque aquí y en otras zonas, curiosamente, las propiedades privadas son las que están pegadas a las viviendas y por lo tanto forman parte de la franja secundaria de protección, y los Ayuntamientos ahí tienen que involucrarse.

Nosotros estamos dispuestos a echar una mano dentro de un orden; no podemos hacernos cargo de todo, pero sí echar una mano a localizar propietarios y hacer trabajos, y eso es algo que reclamamos a los Ayuntamientos urgentemente.

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¿Cómo fue el trabajo con los vecinos hasta llegar a la agrupación forestal de gestión conjunta?
— Es un trabajo largo, no puede llegar aquí un funcionario y empezar a buscar porque es imposible. Tiene que ser a través de un vecino con otro: sí, era de fulano… Vas hilando, vas buscando, viendo las escrituras y los linderos; ese trabajo tenemos que hacerlo nosotros y es muy costoso, necesitamos mucho aguante y paciencia, estamos dispuestos, pero tenemos que contar con el apoyo de las administraciones.

«El futuro es tener un monte que se defienda él y que lo defiendan la ciudad y las parroquias»

Pasando a temas de gestión de los montes, ¿tenéis una estimación de las superficies por especie en los montes vecinales de Vigo?
— Puedo dar unos datos aproximados. Calculo que casi el 40% debe ser frondosa, otro 40% de pino, y de eucalipto no creo que llegue al 20%.

Cada comunidad de montes es diferente. En Oia predomina el pino y el eucalipto; hay varias también que no tienen eucalipto. Yo considero que la costa de Pontevedra tiene demasiado eucalipto. El plan forestal anterior hablaba de 245.000 hectáreas de eucalipto en Galicia en 2030 y estamos en 2025 y ya se habla de 438.000 hectáreas.

Aquí en Vigo pocas tienen; en Saiáns estamos eliminándolo y estamos con el área de defensa estratégica, donde la idea es eliminarlo, y por lo tanto estamos trabajando en ello.

Los montes de Vigo, con las 300.000 personas que tenemos en la ciudad, el uso social y la presión social es tremenda. La inmensa mayoría de las comunidades estamos por la labor de apoyar ese uso social, sobre todo después de la pandemia… Aquí hay una pista que va de San Miguel a Coruxo que cuando se levantó el confinamiento el sábado, esto era igual que la calle del Príncipe en Navidad, llena de gente, aquello fue tremendo.

Eso nos lleva también a medirnos y hacer un trabajo de recuperación, plantación de frondosas… Coruxo lleva tiempo haciendo un trabajo de recuperación de regatos. Matamá, a la que le ardió todo el monte, tiene mucha superficie con frondosas y están comprando parcelas para pasarlas de eucalipto a frondosas… Estamos haciendo un trabajo bastante bueno.

Aquí en Saiáns llevamos 40 años plantando castaños, tenemos prácticamente el 70% con frondosas. Teis está haciendo también un trabajo muy bueno de recuperación y eliminación de acacia, que nos está costando un riñón eliminar.

¿Cómo acometéis los trabajos, tenéis capacidad para tener personal contratado todo el año?
— No, capacidad económica no tenemos demasiada, si bien hay algunas comunidades con personal propio. Es cierto que en la Mancomunidad llegamos a tener casi 30 personas contratadas, pero era básicamente por medio del plan de empleo del Ayuntamiento de Vigo, que desde el año 2012 nos está aportando 145.000 euros para la contratación de personal.

Lo contratamos habitualmente entre febrero y junio, y a veces algún mes más, y después tuvimos talleres duales de empleo. Fueron 4 talleres, que nos permitieron hacer actuaciones en las comunidades.

Desde 2014 tenemos señalizados 120 kilómetros de senderos locales, que son complicados de mantener en condiciones.

En realidad, el plan de empleo se queda pequeño para las necesidades que hay. A partir de 2014 se señalizaron cerca de 120 kilómetros de senderos locales, y esos 120 km, para mantenerlos en condiciones, necesitamos mucho personal, y lo hacemos básicamente con el plan de empleo y con los talleres, pero necesitamos incrementar las partidas porque la verdad es que hay mucho que hacer. Y después distintas labores de prevención de incendios.

¿Cuál es en general el planteamiento de las comunidades de montes vecinales a la hora de combinar usos productivos del monte con zonas más protectoras, de conservación?
— En los montes vecinales de Vigo, de las 1.600 hectáreas, la mayoría es de carácter protector. Productor es la minoría, salvo algunas comunidades como Oia, y hay que respetarlo y defenderlo.

El monte de Saiáns, por ejemplo, lo que está haciendo es proteger el monte productor de Oia. La tendencia social nos va llevando a hacer cada vez más zonas de frondosa caducifolia porque es lo que atrae a la gente; la tendencia es hacia montes de uso social y protectores.

En un proyecto que estamos desarrollando de la Fundación Biodiversidad, con el que llevamos unos años estudiando los sistemas hídricos y de uso social, salen datos muy claros. En asistencia ciudadana, el uso social de los montes de Vigo está a la altura de cualquier Parque Natural Gallego, y eso es algo que hay que tener en cuenta, potenciar y ver entre todos cómo arrimamos el hombro para mantener esto.

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Háblanos de los espacios que tenéis para uso social del monte.
— Esta entrevista la estamos haciendo en el primer parque forestal que se hizo, hace 40 años, cuando el monte aún estaba en manos del Ayuntamiento y los vecinos de Saiáns empezaron a hacer un parque forestal, hablaron con el Ayuntamiento y el concejal de entonces hizo aquí una caseta de madera y los bancos.

El Ayuntamiento suministraba el material y los propios vecinos hicieron las bases de hormigón y llevaron la piedra a serrar, hicieron las mesas… y aquí nació una red de parques forestales; creo que son 18 los que tenemos en el municipio, y el uso social es muy alto.

Si entras en la web del Ayuntamiento verás que habla maravillas de los parques forestales, pero la atención que les están dando no es la que se merecen. Es una pena porque el uso social que tienen es increíble.

¿Ese alto uso social y la presión de la ciudad os genera también problemas?
— La inmensa mayoría de la gente que hace un uso social del monte se comporta de maravilla. El problema lo tenemos con el vertido de escombros, que es demencial. En un municipio que tiene puntos limpios, servicios de recogida, y la gente viene al monte y tira escombro y de todo.

En un municipio que tiene puntos limpios y servicios de recogida, el alto volumen de vertido de escombros y voluminosos en el monte es demencial.

Nos sentimos decepcionados por ese comportamiento y porque vemos que las Administraciones también se desentienden. Esos vertidos tendría que limpiarlos el Ayuntamiento, pero ponen problemas. Creo que la Administración debería colaborar y evitar estos tira y afloja.

Luego, motos y quads tienen muy poco respeto, no pueden andar por cualquier parte. Hay que pedirle más conciencia a la gente; estos montes son privados, de propiedad vecinal, y les dedicamos mucho trabajo para mantenerlos.

Estáis en un proyecto de la Fundación Biodiversidad para poner en valor los servicios ecosistémicos que prestan los montes vecinales de Vigo a la sociedad. ¿Qué destacarías de estos servicios ecosistémicos?
— Con el proyecto estudiamos el uso social y recreativo, pero también los servicios hídricos y los de captura de CO₂ almacenado en el suelo. Es de agradecer el trabajo de la UVigo porque fue maravilloso para nosotros comprobar los datos.

Por ejemplo, de los montes de Vigo está saliendo agua para un 15% de la población de Vigo. Tenemos la mejor calidad de agua. Bembrive y Beade son las zonas donde se empezó a captar agua para el centro de Vigo, para el depósito del Castro.

Sobre el uso social salieron datos muy relevantes. Estamos al nivel de uso de muchos parques naturales, y si vemos las partidas que se destinan a los parques naturales y las comparamos con nuestros montes, prácticamente no se destina nada.

La mayoría de nuestro monte tiene un carácter protector, con muchas masas de frondosas que privilegian el uso social de la ciudadanía.

Esto nos hace ver que es preciso abrir vías de implicación de las Administraciones públicas: Ayuntamiento, Diputación, Xunta, Estado, para ir buscando cómo colaborar; a veces no es preciso dar dinero, sino ayudar, por ejemplo trayendo un tractor que venga a limpiar pistas. Para nosotros es suficiente, es cuestión de buscar fórmulas.

Otra vía es buscar colaboraciones privadas; nosotros llevamos unos años con el apoyo de Vegalsa Eroski, que nos patrocina una escuela en el monte, trayendo a niños de varios colegios de la ciudad al monte.

Este año con el Grupo Pereira también reparamos baños que teníamos, que es una demanda que hay de los usuarios.

Hicimos actividades y queremos ir incrementando la participación de las empresas y colectivos. El futuro es tener un monte que se defienda él y que defienda a la ciudad y a las parroquias.

Uno de los problemas habituales en los montes vecinales es la escasa participación social y la falta de relevo generacional en su gestión. En vuestro caso, estáis en una zona muy habitada, ¿cómo es la implicación de la vecindad en los montes?
— El gran problema que tenemos es que la inmensa mayoría de las personas comuneras somos mayores, en general jubilados… Ahí tenemos que trabajar ese relevo, que es necesario.

Es necesario trabajar el relevo generacional, la gran mayoría de comuneros son jubilados

Tenemos un convenio de ‘Escuela en el monte’ con Vegalsa Eroski y cuando vienen a visitarnos chicos, siempre les digo que ellos son los futuros comuneros. Siempre los ves con ilusión, plantando, regando, limpiando… Creemos que esa es una línea de trabajo muy interesante, porque el monte necesita dedicación y muchas horas.

Cuando hablamos del incendio de 2017, decimos que tiró por la borda el trabajo de muchos años de muchos comuneros… Que venga un incendio aquí y nos arrase 40 años de trayectoria… Entonces tenemos que trabajar desde los colegios e involucrar a la gente joven para que sean el relevo, intentar meter a los nietos. Esto ya no es para nosotros o para nuestros hijos, es más para nuestros nietos y bisnietos.

Treinta años de la Mancomunidad de Montes de Vigo

Cuéntanos de forma breve una pequeña cronología–historia del proceso de recuperación de los montes vecinales en Vigo y de la posterior creación de la Mancomunidad de Montes de Vigo.
— Los montes vecinales en mano común de Vigo empezaron a recuperarse hace casi 40 años; algunos llevamos eso, otros 30 y en otros casos fue algo más reciente. Y la constitución de la Mancomunidad de Montes de Vigo se produjo hace casi 30 años, en 1996. Hace 4 años celebramos el 25 aniversario y mirábamos las notas de prensa que había entonces y es curioso, porque comprobamos que venimos reclamando casi lo mismo que hace 30 años; en realidad poco se avanzó en cuanto al apoyo de las Administraciones.

¿Qué hitos o logros destacarías en los años que lleva la Mancomunidad?
— La Mancomunidad de Montes de Vigo en estos casi 30 años ha hecho muchos trabajos, pero un punto de inflexión se da a partir del año 2012, que fue cuando el Ayuntamiento de Vigo empezó con el plan de empleo municipal, lo que permitió empezar a tener gente contratada; tuvimos un ingeniero, una arqueóloga, gente en la gestión administrativa… Tuvimos distinto personal que nos permitió un impulso muy importante y en este momento estamos en un nivel top.

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