Los nuevos contratos homologados para la compra-venta de uva: valoraciones en el sector en Galicia

Conocemos como reciben bodegas y organizaciones agrarias los nuevos contratos homologados que la Interprofesional del Vino presenta para esta campaña. La implantación de esta nueva herramienta es por el momento mínima en Galicia

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Los nuevos contratos homologados para la compra-venta de uva: valoraciones en el sector en Galicia

Trabajos de la vendimia en el 2020 en la Ribeira Sacra.

Las bodegas gallegas se preparan en estos días a marchas forzadas para comenzar en breve la vendimia. Aunque algunas de ellas ya iniciaron la recogida de algunas variedades, serán en estas primeras semanas de septiembre cuando se lleve a cabo el trabajo en la mayoría. Entre los preparativos para la vendimia se mira, como cada año, a las condiciones de la compra de uva. Este año la Interprofesional del Vino ha puesto la disposición de las bodegas y viticultores unos contratos tipo homologados tanto para la compra y venta de uva como de vino.

Los contratos tipos homologados, que están a disposición a nivel estatal desde hace meses, pretenden ser una herramienta que incremente la seguridad de las ventas entre las partes, en un sector caracterizado durante años por la falta de acuerdos escritos, legales y oficiales. Según apuntan organizaciones como Unións Agrarias “aun es habitual que los contratos se firmen a la puerta de la bodega, ya con la uva preparada para la entrega o que incluso no se firmen hasta que hay una inspección”. Ambas son prácticas que dejan al viticultor sin apenas capacidad de negociación de los precios y ayuda a sumar inestabilidad al sector.

“Firmar un contrato a tres años proporciona una mayor estabilidad a los viticultores”; Carlos Basalo, Unións Agrarias

Una de las principales ventajas que ofrecen estos contratos homologados es que pueden tener una vigencia de tres años, en vez de firmarse sólo para la campaña actual. “Poder firmar un contrato a tres años donde se recogen las condiciones de entrega y precio de la uva proporciona una mayor estabilidad a los viticultores”, valora Carlos Basalo, responsable de Unións en O Ribeiro. Con estos tipo de contratos se evitaría tener que firmar y fijar el precio en el momento de la vendimia lo que permite llevar a cabo una planificación e inversión en el viñedo, tal y como indican desde Unions.

La alta inestabilidad del sector del vino en los últimos años en cuanto a precios de la uva hace que se mantenga una desconfianza entre los productores y se limiten las inversiones en el viñedo entre estos profesionales. “El mercado de la uva es muy inestable actualmente. Hoy pueden estar pagándose por encima de los 2 euros el kilo de uva en Rías Baixas o Valdeorras, pero el año pasado hubo alguna bodega que no quería recoger Godello”, explica Basalo. La crisis del Covid-19 jugó también un papel importante, tanto es así que en la vendimia del 2020 alguna bodega llegó a bajar 10 céntimos en el kilo de uva.

Otra de las ventajas que pueden tener estos contratos es que en caso de controversia, la comisión de seguimiento de contratos proporciona asesoramiento a las partes implicadas para encontrar una solución favorable para ambos. Además, estos contratos son oficiales, voluntarios, gratuitos y confidenciales, al tiempo que cumplen con la normativa vigente y pueden ajustarse a los parámetros que las partes estipulen a la hora de fijar los precios.

“Es una herramienta general que no se adapta a la realidad del sector gallego, lo que condiciona su efectividad e implantación”; Bernardo Estévez, Sindicato Labrego

Se trata de un modelo general, por lo que que se ajusta a todo tipo de uva con o sin denominación de origen o indicación de origen protegido. El hecho de ser contratos generales, sin que se adapten a la realidad del sector en Galicia es uno de los defectos que apuntan desde el Sindicato Labrego Galego. “Es una herramienta muy general, pensada tanto para la producción de Castilla como para los viticultores del Ribeiro, pese a las grandes diferencias que puede haber y que deberían de contemplar para realmente ser de utilidad para el sector gallego”, valora Bernardo Estévez, del Sindicato Labrego.

Infografía realizada por la Interprofesional del Vino de España sobre los nuevos contrato tipo homologados y las posibilidades que ofrecen.

Infografía realizada por la Interprofesional del Vino de España sobre los nuevos contrato tipo homologados y las posibilidades que ofrecen.

Propiciar la implantación de estos contratos

Pese a estar operativos ya para esta campaña, en Galicia los nuevos contratos tipo homologados apenas están siendo utilizados por las bodegas según coinciden en señalar tanto desde Unións Agrarias como en el Sindicato Labrego. A pocos días para el inicio de la vendimia, en Denominaciones de Origen como Monterrei, algunas de las bodegas destacadas, que llevan una larga trayectoria firmando contratos homologados con los viticultores, le afean a la Interprofesional del Vino que no proporcionara una mayor difusión de estos nuevos contratos ya que desconocían el modelo y las posibilidades que le ofrece.

Aunque por el momento este tipo de contratos no estén implantados, grupos bodegueros como Vinigalicia, asentada en pleno corazón de la Ribeira Sacra, apuntan que llevan años echando mano de contratos homologados por distintas instituciones por la comodidad que le proporcionan estos modelos. “La mayor parte de nuestros viticultores son productores con los que llevamos más de 20 años trabajando, pasando a tener una relación de amistad. Hay una confianza y aunque el contrato se firme en el inicio de la vendimia ya se fue a mirar la uva y se tratan los precios con anterioridad”, explica Paula Carballada, directora técnica.

Unións Agrarias pide vincular las ayudas públicas del sector del vino a la firma de estos contratos tipo homologados y con una duración de varias campañas

Para fomentar la implantación de estos contratos homologados tipo de la Interprofesional, desde Unións le reclaman a la Xunta una presión más intensa a las bodegas. Proponen vincular las ayudas públicas autonómicas con la firma de estos contratos por varias campañas. “Si la Administración pública vincula las ayudas que anunció en el plan de apoyo al sector con la firma de este tipo de contratos es una medida de presión para que se lleguen a implantar y favorecer así a todos los eslabones de la cadena”, reclaman desde Unións.

Sin estas medidas por parte de la Administración, desde la organización agraria ven difícil que este tipo de contratos lleguen a utilizarse. “Los viticultores tienen muy difícil por sí solos obligar a las bodegas a incorporar estos contratos con esta duración, por eso es fundamental el papel de la Consellería de Medio Rural para fomentar la implantación”, sentencia Basalo.

Desde Unións destacan la experiencia de contar con contratos homologados firmados por varios años en este sector. “En Galicia hace 20 años había ya contratos homologados que incluso llegaron a firmarse por tres, cuatro o cinco campañas. Sabemos que esa herramienta funciona. En aquel momento estos contratos proporcionaron estabilidad, lo que propició que se hiciesen importantes inversiones, ya que el viticultor sabía que iba a poder vender su uva y a cuanto se la pagarían”, recuerda Basalo.

Registro público

Además de reclamar la implantación de estos contratos homologados vigentes durante varias campañas, Unións también vuelve a retomar la petición de que los contratos de la compra y venta de uva sean públicos, como una garantiza de que se firman, ante las prácticas irregulares que constatan y llevan años denunciando. “A día de hoy los contratos que se hacen, por deber de la Ley de la Cadena, no hay que depositarlos en ningún sitio, con lo que el viticultor pierde la capacidad de negociar y a veces incluso quedan sin firmar si no hay una inspección”, denuncia Basalo.

Dar visibilidad a los contratos también puede contribuir a lograr precios más igualitarios. “Hacer públicos los contratos podría ser una vía para que el mismo producto tenga un precio semejante sin las diferencias que se están apreciando ahora entre bodegas”, concretan desde Uniones.

Mejora en los plazos de pago

En lo que si parecen coincidir en el sector es en la mejora que supuso la implantación de la Ley de la Cadena para garantizar los plazos de pagos a los viticultores. La Agencia de Información y Control Alimentarios (Aica) también constata una mejora tanto en la contratación como en los pagados entre los distintos eslabones de la cadena del sector del vino. Con todo, ante el inicio de la vendimia, la Aica anima a los operadores que detecten incumplimientos de la Ley de la Cadena a que pongan las correspondientes denuncias.

La Aica, que vela por las relaciones comerciales y los intereses de los distintos operadores que intervienen en la cadena alimentaria, y controla el cumplimiento de la ley de la cadena, realizó desde 2015 casi un millar de controles en el sector vitivinícola. En concreto, 656 inspecciones a viticultores y a las ventas que realizan a los bodegueros, y otras 275 en bodegas para analizar tanto las compras a sus proveedores como las ventas a sus clientes.

“Una de las consecuencias de estos controles es el continuo proceso de mejora en la contratación, aunque persisten aún en la cadena vitivinícola ciertas deficiencias en la fijación del precio de los contratos, especialmente en los momentos iniciales de las campañas”, indican desde Aica.

Es obligatorio formalizar un contrato por escrito antes de la entrega de la uva de vinificación y que el viticultor conozca previamente el precio

Ante el inminente inicio de la vendimia, la Aica hace un llamamiento al sector y recuerda que, de acuerdo a la Ley de la Cadena Alimentaria, es obligatorio la formalización de un contrato por escrito antes de la entrega de la uva de vinificación y que el viticultor conozca previamente el precio, que debe ser abonado en el plazo máximo de un mes desde la fecha de entrega.

No formalizar contratos y pagar fuera de plazo suponen una infracción grave de la Ley de la Cadena Alimentaria. Además, desde la introducción el año pasado de las medidas de reforma de esta norma, los precios de venta en el primer eslabón no pueden estar por debajo de los costos de producción.

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