Los pioneros del aguacate en Galicia, un cultivo todavía por explotar

Entrevistamos a Juan Ángel Pérez, uno de los responsables de Cultivos Miñotos, una empresa agrícola dedicada, principalmente, al cultivo de manzanos y aguacates en O Baixo Miño

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Los pioneros del aguacate en Galicia, un cultivo todavía por explotar

Juan Ángel Pérez, uno de los socios de Cultivos Miñotos

Las tierras de O Baixo Miño son de sobra conocidas en Galicia por su fertilidad y su microclima idóneo para explotaciones agrícolas. A lo largo de los más de 300 km² de superficie que tiene la comarca, se extienden viñedos y plantaciones enormes de frutales como el kiwi, el mirabel, la manzana y, desde hace seis años, también el aguacate. Aunque en los ayuntamientos de Tui, A Guarda, Tomiño, O Rosal y Oia se pueden observar aguacates de más de 15 metros de altura y de, por lo menos, 40 años de edad, su presencia es puntual en viviendas particulares y siempre enfocada al autoconsumo. Sin embargo, la empresa agrícola Cultivos Miñotos, está asentando un modelo de negocio alrededor de esta fruta tropical.

La historia detrás de la empresa

Como muchas ideas de negocio, Cultivos Miñotos nació en un momento de crisis. En el año 2015, Juan Ángel Pérez y Antonio Tartaglione se quedaron sin empleo. Empleos, curiosamente, alejados del campo. Uno trabajaba de comercial en el sector de la fontanería y el otro como administrativo en una gestoría. «Éramos y somos muy buenos amigos y muchas veces hablábamos de las inquietudes que teníamos sobre la Galicia rural -o profunda como dicen ahora (ríe)-«, explica Juan Ángel. Los dos amigos vivían en la comarca de O Baixo Miño y observaban cómo el valle de O Rosal estaba cada vez más abandonado: «Ahí fue donde empezó a gestarse el proyecto. Aquí la máquina que más trabaja es la desbrozadora para limpiar las fincas», bromea Juan Ángel con un aspecto que se revela sintomático de la situación del rural gallego.

Cultivos Miñotos nació en un momento de crisis en la cabeza de dos personas que no tenían nada que ver profesionalmente con el campo

La idea de fundar una empresa dedicada al cultivo de frutales iba cogiendo fuerza: «Asistimos a unas formaciones del Concello de Tomiño sobre las potencialidades del rural que fueron despertando en nosotros ideas más sólidas». Al poco tiempo, aparecieron otros dos socios interesados en participar y que, además, eran amigos. Uno era Joaquín Álvarez, uno de los fundadores de las populares Adegas Terras Gauda y Santos Rodríguez, fundador de Viveros Río Tollo, una empresa dedicada a la producción de plantas ornamentales en la comarca. «Con la experiencia de ellos dos y nuestra ilusión arrancamos la empresa y decidimos, entre otras muchas opciones, plantar manzanos enfocados a la sidra y aguacates», explica Juan Ángel.

El cultivo de aguacate: las especies idóneas y el manejo

Las variedades que más emplean en sus cultivos son el hass, la que tiene más representación en el mercado; y el bacon, una especie menos conocida que la anterior pero también popular y caracterizada por su piel fina. «A veces se escuchan exageraciones sobre el concepto del microclima, pero en el caso de O Baixo Miño es cierto: aquí se dan genial cultivos exóticos como el kiwi, una fruta que vino de nuestras antípodas!», argumenta Juan Ángel. Y el aguacate, por supuesto, también.

Las dos variedades más empleadas en el cultivo de aguacate en Galicia son la hass y la bacon

Ser una de las primeras empresas dedicadas a este cultivo en Galicia tiene ventajas e inconvenientes. Uno de esos inconvenientes es no saber con total certeza cuáles son las mejores variedades o cómo orientar la gestión de los injertos: «Por lo de ahora compramos los árboles injertados en Málaga, pero estamos en pleno proceso de investigación para poder ir avanzando en esa línea. Los injertos que hicimos aún no nos han dado resultados, pero seguro que avanzaremos en ese campo», aclara Juan Ángel.

Ser precursor implica ventajas como tener un mercado por crear e inconvenientes como no contar con referencias cercanas

Aunque Juan empieza definiéndose humildemente cómo «novatos», a lo largo de la conversación el epíteto va cambiando hacia el de «pioneros»: «En realidad, los únicos referentes que tenemos nosotros en el cultivo del aguacate son los vecinos emigrantes. Mucha gente que en el siglo XX viajó desde aquí a países como Puerto Rico y volvió, en algunos casos, con semillas de este árbol». Juan ha constatado entre las testigos de los vecinos de la comarca que el aguacate nunca disfrutó de popularidad hasta bien entrados los años diez: «Era un árbol más».

La mirada puesta en la certificación ecológica

Las peculiaridades del minifundio y de la escasa concentración parcelaria de Galicia hacen que Cultivos Miñotos tenga las once hectáreas de cultivo de aguacate divididas en varias fincas. Como en todas las explotaciones agrícolas, la del aguacate también precisa de abonado y ellos, desde un comienzo, quisieron ir enfocando el cultivo para conseguir la certificación ecológica. Por eso, emplean abonos químicos y orgánicos, pero ambos con la certificación ecológica.

Desde el comienzo del proyecto, Cultivos Miñotos se vinculó al Consello Regulador de Agricultura Ecolóxica de Galicia (CRAEGA), el órgano encargado del control y certificación de las producciones ecológicas en la comunidad. Pero los tiempos se dilatan: «En el CREAGA no te dan las certificaciones tan rápido, es necesario un tiempo de conversión, pero nosotros teníamos claro desde el principio que queríamos seguir esa vía». La conciencia ecológica es manifiesta en toda la conversación con Juan Ángel: «En nuestra opinión no hay otra forma de entender la agricultura. ¿Qué mundo le vamos a dejar a nuestros hijos?». De hecho, Europa acaba de anunciar cómo objetivo para el 2030, que el 25% de la agricultura de la Unión esté en ecológico.

Detalle dunha das árbores de aguacate do Rosal

Detalle de una de los árboles de aguacate de O Rosal

Marcos de plantación, cuidados fundamentales y principales riesgos

De las once hectáreas de aguacates con las que cuentan, seis están concentradas en una sola finca y las otras algo más dispersas en pequeñas parcelas: «A veces complica un poco el trabajo, pero, poco a poco, algunas de las parcelas se convertirán en una sola y seguiremos alquilando alguna más», explica Juan Ángel, que puntualiza el hecho de que no tengan en propiedad ninguna de las fincas: «O plantamos árboles o mercamos tierras, no tenemos dinero para las dos cosas», ironiza.

Uno de los aspectos técnicos en los que hace hincapié Juan Ángel es en el de los marcos de plantación. En sus parcelas, la separación entre renglones es de siete metros y entre árboles reconoce que es algo más variable, pero que suele estar alrededor de los cuatro metros. Aun así, también están experimentando con los marcos. En alguna de las fincas están probando el cultivo en tresbolillo (pata de galo al otro lado de la raia). Es decir, plantar los árboles de tal manera que formen triángulos equiláteros para que no coincidan en paralelo entre renglones y sí lo hagan en diagonal.

El principal riesgo del aguacate es el agua. En el sur de España por defecto y en Galicia por exceso

«Hay un mantra repetido hasta la saciedad sobre el cultivo del aguacate y dice que principal problema del cultivo es el agua», explica uno de los socios de Cultivos Miñotos, pero puntualiza: «En Málaga puede ser que el principal problema sea la carencia hídrica, pero aquí, el problema es el contrario, un posible exceso».

Las plantaciones de Cultivos Miñotos se ubican a no más de 200 metros del río Miño, en unas zonas extremadamente húmedas y con sustratos muy arenosos. A partir de la temporada otoño-invierno, llega el momento crítico del cultivo de aguacate en Galicia, condicionado principalmente por las precipitaciones. Sin embargo, Juan reconoce no haber experimentado graves problemas: «Nosotros tenemos riego por goteo durante todo el año y nos preocupamos de que el terreno tenga una buena filtración».

Un aspecto fundamental a tener en cuenta en el cultivo del aguacate es que la temperatura de las explotaciones esté entre los 4 y los 30 grados

Aunque el aguacate es una especie tropical, no tolera bien ni las temperaturas que suben de los 30 grados, ni las que bajan de 4. Salirse de ese abanico puede traer problemas graves que dificulten la supervivencia de los árboles. Para prevenir esos riesgos, en la parcela de seis hectáreas que cultiva, ya han instalado un arroyo antiheladas que les sirve también para aportar humedad en verano. Ahora, incluso, en esa finca cuentan con unas pértigas que crean una lluvia artificial que evita que la helada cuaje.

Como en otros aspectos del cultivo, en la poda también tienen mucho por experimentar y aprender: «No podemos seguir exactamente las referencias que tenemos de cultivos en el sur de España. En Málaga, por ejemplo, igual están cosechando en un mes y nosotros hasta marzo no comenzamos», explica.

Detalle dunha das árbores de aguacate do Rosal

Detalle de una de los árboles de aguacate de O Rosal

Perspectivas de futuro y circuito de venta

Juan Ángel no se atreve a hacer una predicción de cantidades de la próxima cosecha, pero sí que reconoce que «apunta bien». Lo que sí tienen en mente en Cultivos Miñotos es seguir ampliando las zonas de explotación y concentrar más y mejor las parcelas. «Tenemos que seguir negociando con los vecinos. Hay de todo. Gente encantadora que entiende la importancia de darle ánimo al primero sector y que nos facilita todos los procedimientos y, otra, a la que le cuesta algo más». A día de hoy, están alquilando las fincas de cultivo en el entorno de siete céntimos el metro cuadrado. «Es un precio algo caro que al final repercute en las márgenes y en el precio final. A veces, cuando hablamos con agricultores andaluces bromeamos diciendo que la palabra hectárea no existe en gallego. Aquí hay ferrados, estadales y cuncas», ironiza Juan sobre la situación parcelaria en Galicia.

Sobre el circuito de venta, por el el momento, en Cultivos Miñotos están vendiendo directamente a comercios de cercanías nunca fuera de la provincia de Pontevedra y, principlamente, en Vigo y en O Baixo Miño. «En cualquier caso, es algo temporal. En cuanto estemos en plena producción daremos el salto a una distribución más grande», explica Juan Ángel. Además, a los propietarios de la empresa les gustaría crear, junto con otros productores, una cooperativa de venta con la que tener controlados los procesos de distribución.

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