Los sotos afectados por el fuego en Valdeorras impactan en la economía de la castaña

Los productores dan por perdida la cosecha de este año y queda por ver en qué medida se pueden recuperar los castaños para próximos años. Cuestionan que las ayudas por las pérdidas de producción derivadas de los incendios no se adaptan a las características de los propietarios de los sotos

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Los sotos afectados por el fuego en Valdeorras impactan en la economía de la castaña

Castaño calcinado por los incendios de Valdeorras.

El incendio que a mediados de julio arrasó más de 10.000 hectáreas en Valdeorras, llevando por delante incluso aldeas y sotos, dejó tocada a la comarca. Los ánimos entre los afectados están aún bajos y el paisaje que dejó el fuego en los sotos tampoco da pie a alegría. La mayoría de los castaños sufrió fuego de copa, con lo cual la cosecha de este año se considera perdida en toda la comarca, en algunas aldeas al 100%, y hay incertidumbre sobre cómo será la recuperación de los sotos dañados.

«Tenemos la esperanza de que la mayoría de los castaños pueda recuperar, pero en nuestro caso, hay alrededor de medio centenar que ardieron por completo, troncos incluidos, que ya están perdidos. Del resto, la mayoría de los castaños, salvo casos contados, se vio afectado por fuego en la copa, pero creemos que el próximo año volverán a estar verdes» -explica una productora de Rubiá perjudicada por los fuegos-. «Fue un incendio que nunca habíamos visto, porque el suelo de nuestros sotos estaba limpio y no ardió, pero ardieron todas las copas», lamenta.

Así las cosas, en la comarca se calcula la pérdida de cosecha en alrededor de un millón de kilos de castaña, con la perspectiva de que en próximos años haya cosechas más bajas de lo habitual. «El impacto depende de la zona. Hay áreas muy afectadas, pero también es cierto que en los sotos grandes el fuego sólo afectó a los árboles de los bordes, en tanto la parte central se salvó», valora Juan Fernández, de Castañas Rafael, una de las principales empresas que comercializa la castaña de la comarca.

La cuestión es en qué porcentaje y hasta qué punto se recuperarán los castaños para los próximos años. «Recuerdo que en Rubiá hace cosa de diez años hubo también un incendio que había entrado en un soto nuestro y ese soto nunca se llegó a recuperar de todo. Son 30 castaños y a día de hoy siguen sin producir más de 200 o 300 kilos al año, cuando antes tenían producciones muy superiores», señala una vecina afectada, consultada por Campo Galego.

Soto afectado por el incendio que se espera que rebrote en primavera.

Soto afectado por el incendio que se espera que rebrote en primavera.

Dificultades para acceder a las ayudas
Un problema añadido con el que se encuentran los productores de Valdeorras es la dificultad de acceder a las ayudas por pérdida de producción dispuestas por la Xunta para paliar los daños de los fuegos. Una de las condiciones que exige la convocatoria es que los propietarios de los sotos estén dados de alta en el Registro de Explotaciones Agrarias de Galicia, cuestión que casi ninguno cumple, pues la castaña se trata de una segunda actividad en la mayoría de los casos.

Entre los productores de castaña consultados hay coincidencia en que las ayudas no se ajustan a las características de los propietarios de los sotos. Hay también malestar por otras cuestiones, como el hecho de que las ayudas sean por concurrencia no competitiva, es decir, por orden de presentación hasta que se agota el crédito dispuesto. Tampoco convence el precio que se va a pagar por la pérdida de producción de castaña, que se estima en alrededor de 90 céntimos/kg., cuando el valor en el mercado de la castaña en los últimos años rondaba 1,50 euros.

Modernización y plantación de nuevos sotos

«Tenemos la oportunidad de crear plantaciones modernas y productivas»

Tras la catástrofe sufrida en Valdeorras, el sector comienza a plantearse el futuro. «En la comarca, el aprovechamiento de la castaña se centró hasta el momento en pequeños sotos tradicionales, que servían para complementar la renta familiar, pero quizás de cara al futuro, sobre algunas de las superficies que ardieron, deberíamos plantearnos crear plantaciones modernas y productivas de un mínimo de 10 hectáreas», valora Juan Fernández, de Castañas Rafael.

«El gran problema de la comarca es el minifundio. Si una persona quiere comprar tierras para hacer una plantación de 10 hectáreas, igual tiene que negociar con 100 personas, salvo que se trate de un alquiler en un monte vecinal» -explica Juan Fernández-. «El fuego fue una catástrofe, pero deja también una oportunidad. Hay que ver si hay personas dispuestas a invertir en plantaciones y valorar qué ayudas salen en próximos años para nuevas superficies de castaños», concluye.

Cosecha 2022
La situación vivida en Valdeorras con los incendios tendrá previsiblemente un impacto global en el mercado gallego. En el Bierzo, tras los fuegos del oriente ourensano, ya pronostican un aumento de precios de la castaña para esta campaña.

Tanto en el Bierzo como en el resto de Galicia hay de todas formas temor a la evolución del tiempo en las próximas semanas, pues vino un verano con mucho calor y sequía que podría afectar a la cosecha. Desde la IXP Castaña de Galicia, abogan por hacer una valoración más clara de la situación a finales de mes, tanto en lo que respecta a la situación de la próxima cosecha cpmo sobre el impacto de los fuegos en las distintas zonas productoras, pues aún hay fuegos activos en áreas tradicionales de castaña, como el Macizo Central de Ourense, donde aparte de los incendios ya extinguidos, está hoy activo uno en Laza (1.350 hectáreas).

Courel y otras zonas productoras
En el Courel (Lugo), una comarca de castaña que sufrió en julio un gran incendio paralelo al de Valdeorras, apuntan por el momento a que los incendios apenas dañaron de manera directa a los sotos. «El fuego llegó a los sotos que hay alrededor de los pueblos, pero ahí se ralentizó y se pudo apagar», explica Verónica Núñez, de la firma Caurelor, especializada en la transformación de castaña. «En nuestro pueblo, Santa Eufemia, el soto fue lo que nos protegió del fuego, hizo un efecto isla. Hubo algunos árboles afectados en los bordes, pero la mayoría están sin daños. Otra cosa es que el fuego, unido al calor y a la falta de agua, pueda tener un impacto en la cosecha de este año» -reflexiona Verónica-. «Pero en la mayoría de los pueblos del Courel, salvo en Vilar, los sotos se salvaron», concluye.

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