Mercado gallego de créditos de carbono: situación y perspectivas

El sistema, que estará operativo a finales de año con las primeras metodologías en los ámbitos forestal y de la construcción en madera, busca facilitar la compensación de emisiones y abrir nuevas vías de financiación para proyectos de descarbonización.

Mercado gallego de créditos de carbono: situación y perspectivas

El VI Foro de la Biomasa Gallega, celebrado durante la Feria de la Energía, Enerxétika, en Silleda, sirvió para hacer un seguimiento del sistema voluntario de créditos de carbono que la Xunta de Galicia está poniendo en marcha. Con una plataforma tecnológica en desarrollo y un comité técnico ya constituido, el mercado aspira a tener las primeras metodologías aprobadas a finales de año, vinculadas a la construcción en madera y la una gestión forestal mejorada.

Un sistema garantista y transparente

La puesta en marcha del sistema voluntario de créditos de carbono de Galicia protagonizó uno de los ejes temáticos del VI Foro de la Biomasa Gallega. María Mejuto Pérez del Molino, de la Dirección General de Energías Renovables, explicó que el sistema, creado a través de la Ley de Recursos Naturales en 2024 y desarrollado por el Decreto 95/2025, tiene como objetivo facilitar la compensación de emisiones e impulsar proyectos dentro de la comunidad gallega para conseguir la neutralidad climática en 2040.

Este sistema será complementario al Registro de proyectos de absorción de carbono que gestiona el Ministerio de Transición Ecológica. Este Registro admite proyectos de dos tipos: la reforestación de montes quemados o la forestación de montes que estuvieran desarbolados cuando menos desde el año 1989.

El mercado voluntario de créditos de carbono de Galicia es un complemento que extenderá la posibilidad de certificar créditos de carbono, tanto para el sector forestal como en otros sectores (agricultura, construcción en madera, biomasa, etc.).

El sistema contempla la creación de un registro público accesible y centralizado que servirá como plataforma de conexión entre operadores de proyectos y compradores de créditos.

Mejuto definió el sistema gallego como una herramienta con dos patas: una legal y regulatoria, que recoge el propio decreto, y otra tecnológica, que se materializará a través del proyecto de compra pública innovadora SICLE CO2, financiado con fondos FEDER y con un presupuesto de 6,8 millones de euros. Las metodologías de la parte regulatoria, explicó, serán sometidas la exposición pública, analizadas por el comité de expertos y aprobadas finalmente por el Consejo de la Xunta de Galicia.

El sistema contempla la creación de un registro público accesible y centralizado que servirá como plataforma de conexión entre operadores de proyectos y compradores de créditos. Además, se constituyó en febrero un comité técnico formado por 14 vocales, más presidencia y secretaría, integrado por nueve personas de la administración y cinco expertos externos.

«Todas aquellas metodologías que se aprueben a nivel europeo, nosotros de oficio ya las vamos a poder incorporar a nuestro sistema», señaló Mejuto, mencionando como ejemplo a metodología de biochar, que está a punto de aprobarse a nivel europeo.

Metodología del Clúster de la Biomasa: cambio de calderas fósiles

Fernando Vargas Capilla, en representación del Clúster de la Biomasa de Galicia, presentó la propuesta de metodología que están desarrollando, basada en el cambio de calderas de combustibles fósiles por calderas que operen con biomasa, una tipología que encaja en el anexo del decreto, en el apartado de eficiencia de las industrias energéticas. «Creo que es importante que la iniciativa de la metodología, del procedimiento en sí, venga desde el sector privado, de aquellos que están trabajando en el sector», defendió Vargas.

Fernando Vargas Capilla, en representación do Clúster da Biomasa de Galicia durante a súa ponencia.

«Creemos que las emisiones que se eviten con este cambio de calderas pueden generar créditos de carbono que pueden ayudar a financiar proyectos actualmente de cambio de calderas de biomasa», señaló Vargas, precisando que los proyectos podrían aplicarse sobre todo a edificios públicos, industria y redes de comercio. El decreto recoge además la posibilidad de agrupar proyectos para ahorrar inversión en validaciones.

Vargas defendió la trazabilidad de la biomasa para evitar la doble contabilidad con otras tipologías, así como el equilibrio entre rigor y costos para no encarecer los proyectos.

El cálculo de los créditos se basaría en la diferencia de emisiones entre la caldera fósil y la de biomasa, descontando las emisiones del ciclo de vida del biocombustible mediante declaraciones ambientales de producto. «Cuando fabricas pellet o astilla, desde el monte hasta la caldera se generan emisiones. Queremos calcularlas para descontarlas de los créditos», explicó.

Vargas defendió la trazabilidad de la biomasa para evitar la doble contabilidad con otras tipologías, así como el equilibrio entre rigor y costos para no encarecer los proyectos. «Podemos encontrar que el costo de la validación o de la certificación sean altos y que perjudiquen los proyectos que de verdad queremos hacer. Buscar ese equilibrio creo que es fundamental», afirmó.

Descarbonización industrial: el caso de FINSA

Ramiro García López, de FINSA, expuso la experiencia de la compañía en la descarbonización. FINSA consume alrededor de 3 millones de toneladas de madera para producir 2 millones de metros cúbicos de tablero, con un consumo de energía térmica cuatro veces superior al eléctrico.

«En el 2018, la biomasa representaba un 54% de nuestra energía térmica. La situación evolucionó, entró la regulación sobre limitación de emisiones para las plantas de cogeneración, y en este 2025 superamos por fin el 90% de biomasa», explicó García, que cifró la inversión en 80 millones de euros. Las emisiones directas se redujeron de 430.000 toneladas de CO₂ a 60.000, una bajada del 86%.

Ramiro García López, de FINSA, expuxo a experiencia da compañía na descarbonización

García detalló que entre el 85 y 90% de la biomasa procede de subproductos internos (cáscara, polvo de lijado, recortes). «Todo lo que vale para hacer tablero va para el tablero, no va para las calderas», afirmó. El 10-15% restante es biomasa forestal de origen residual verificada (PEFC).

Hizo hincapié en el principio de uso en cascada de la directiva RED3. «Para nosotros, fabricantes de tableros, es la biblia», afirmó. Sobre la neutralidad del CO₂, explicó que la biomasa emite el doble que el gas natural para obtener la misma energía, si bien en el caso de la biomasa se trata de carbono capturado de la atmósfera en los últimos años. La neutralidad depende de que el balance entre el carbono capturado en el crecimiento de los árboles y el emitido sea positivo.

Perspectivas y plazos

¿Cuándo entrará en funcionamiento el mercado gallego de carbono?. Mejuto explicó que el sistema se encuentra en fase de desarrollo. Están en proceso de licitación a plataforma SICLE CO2 y una oficina técnica, con adjudicación prevista para el segundo trimestre de 2026. El objetivo es que la plataforma esté operativa a finales de año con por lo menos dos o tres metodologías aprobadas.

Desde la administración se lanzó una invitación al sector: «Quien quiera presentar externamente una metodología, la puede presentar. Invitamos a que llame a la puerta. 

«Recibimos 37 entradas en la manifestación de interés, mayoritariamente de los ámbitos forestal y energético. Tenemos una metodología de construcción con madera y varias para gestión forestal mejorada. Eso es con lo que vamos a comenzar», señaló Mejuto.

Desde la administración se lanzó una invitación al sector: «Quien quiera presentar externamente una metodología, la puede presentar. Invitamos a que llame a la puerta. Queremos nutrirnos de todo tipo de personas y profesionales, tanto de la universidad como del sector personal».

Por su parte, Vargas confirmó que el Clúster de la Biomasa presentará su metodología: «Lo vamos a intentar en cuanto la tengamos a punto. La presentaremos por el procedimiento que se establece en el decreto. Esperemos que esto ayude a hacer más instalaciones de las que se están haciendo».

Una oportunidad para la bioeconomía gallega

El mercado voluntario de carbono gallego nace, según lo expuesto en el foro, como un instrumento clave para alcanzar la neutralidad climática en 2040, al mismo tiempo que ofrece nuevas vías de financiación para proyectos de descarbonización y gestión forestal activa. La combinación de un marco regulatorio propio, el desarrollo de una plataforma tecnológica innovadora y la implicación del sector personal sitúa a Galicia en una posición avanzada en el ámbito de los mercados de carbono voluntarios.

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