“Necesitábamos un distintivo para la planta ornamental gallega, muy demandada en países como Alemania”

Galicia acaba de entregar las primeras certificaciones del sello Planta Ornamental de Galicia-Galicia Calidade. Hablamos con el técnico Santiago Ramos sobre esta nueva marca para la planta gallega y los retos que se le presentan al sector

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“Necesitábamos un distintivo para la planta ornamental gallega, muy demandada en países como Alemania”

Santiago Ramos, técnico de Asvinor.

La planta ornamental gallega acaba de estrenar su nueva marca y certificación Planta Ornamental de Galicia – Galicia Calidade , que permite diferenciar la oferta gallega en el mercado internacional. El técnico Santiago Ramos, de la Asociación de Viveristas del Noroeste (Asvinor), impulsora de la iniciativa, nos concreta qué supone contar con este distintivo y los retos que se le presentan ahora al sector.

¿Cuándo y por qué decidisteis empezar a trabajar en esta certificación de planta de Galicia?
La idea de comenzar a trabajar en diferenciar la planta de Galicia surgió en un viaje a Alemania en el que tuvimos una reunión con el dueño de una cadena de centros de jardinería en Colonia que nos dijo que la planta de Galicia les estaba funcionando muy bien, pero que tenían el pequeño hándicap de que les llegaba como planta de España. Como es lógico la planta española se asocia más a una planta mediterránea, de Andalucía y Levante, ya que producen bastante más que nosotros desde Galicia, y a diferencia de la planta gallega, esa es una planta que no se adapta bien a Centroeuropa. Necesitábamos una marca o un distintivo para la planta gallega, que era la que estaban demandando, porque se adaptaba bien y funcionaba en países como Alemania, con climas continentales.

De ahí surgió todo, hace ya bastantes años. Comenzamos a trabajar en ello en la asociación y buscamos ayuda para desarrollarlo, que vino a través de la Fundación Juana de Vega, que creyó en el proyecto. También contamos con colaboración de técnicos externos y de la Xunta y se creó la norma, luego registramos una marca colectiva (Planta Ornamental de Galicia, propiedad de la asociación Asvinor). Y por último, una vez que teníamos esto, solicitamos formar parte de Galicia Calidade.

“Somos los primeros que hemos fijado estas normas a nivel nacional y pocos ejemplos hay a nivel mundial”

¿Qué dificultades os habéis encontrado hasta el momento en el camino de echar a andar esta certificación?
Ha sido un trabajo duro y de muchos años. Hay que tener en cuenta también que somos pioneros, somos los primeros que han fijado estas normas a nivel nacional, y pocos ejemplos hay a nivel mundial. En Europa hay unas normas de la Asociación Europea de Viverismo y en Estados Unidos tienen también definidas ya algunas normas, pero es muy poco lo que hay concretado. Llegar a tener unas normas específicas para las condiciones climáticas y la producción de Galicia nos ha llevado mucho tiempo porque la casuística de toda la producción de plantas es enorme, es prácticamente infinita. Ahora mismo nos estamos dando cuenta, una vez que hemos puesto a funcionar la marca y la certificación, que nos faltan muchas producciones por incluir o por actualizar. La norma siempre va a estar viva y se va a ir modificando para las necesidades que se vayan detectando en el mercado.

¿Qué producciones se incluyen bajo esta certificación?
Tiene que ser planta producida en Galicia. La semilla o el plantel puede llegar de fuera, pero después debe pasar, dependiendo del tipo de planta, un determinado tiempo en Galicia, para aclimatarse y poder funcionar realmente como una planta hecha en Galicia.

¿Qué producciones estáis viendo que es preciso incluir en la norma y que no teníais?
Estamos viendo que nos falta incluir temas concretos que nos van surgiendo, como el caso de las coníferas, que las teníamos definidas solo en cepellón y no en contenedor . Estamos incluyendo aquellas plantas que nos están demandando. Así, vamos incluyendo cada vez más planta.

“El sector se está reactivando, los viveros empiezan a producir más y a aumentar exportaciones, porque la planta de calidad se está vendiendo”

¿A qué mercados está orientada la producción de esta planta certificada?
Principalmente hacia el mercado europeo, tanto Francia como Alemania, Bélgica, Holanda o el Reino Unido, son países de clima más bien continental, con un clima más duro en cuanto a tema de frío o luz. Son un poco más restrictivos que Galicia pero la planta va bastante rústica y se adapta bien, sin tener mayores problemas en estos climas.

Lograr esta certificación ha sido un paso más en la modernización del sector, pero ¿cómo ha evolucionado el sector de la planta ornamental en Galicia en los últimos años?
Los primeros viveros en Galicia aparecieron ya en 1900, pero es en 1990 cuando se produce un boom en el viverismo de Galicia debido a la demanda, principalmente, de la zona centro de España, Madrid y alrededores. Esa expansión tan importante se mantuvo hasta 2005-2007, con la llegada de la crisis económica, que provocó el cierre de muchos viveros en Galicia. En los últimos años, tras la crisis, los viveros volvieron otra vez a apostar por la producción y ahora estamos en la primera fase de la reactivación del viverismo. La gente está empezando a producir más, mirando para aumentar las exportaciones, ya que ahora la planta buena y de calidad se está vendiendo.

¿Cómo es esa planta de calidad que demanda el mercado?
Antes de la crisis, había tal demanda de planta que, aún sin ser una planta de tanta calidad, se vendía. Pero, ahora mismo, la planta que se demanda, tanto por parte de la poca obra pública que hay como la jardinería privada son plantas de mucha calidad, plantas selectas. De los mercados exteriores piden también planta seleccionada.

“La camelia es la producción estrella en Galicia. Se están poniendo a la venta cerca de 2 millones de plantas al año”

¿Qué cantidad de planta se produce actualmente en Galicia?
Es muy complicado dar una cifra al respecto, se puede ofrecer una aproximación en plantas puntuales. Por ejemplo, en la producción estrella de Galicia, la camelia, se están poniendo a la venta cerca de 2 millones de plantas al año. La producción de planta es muy variable, porque entra también la planta de temporada, como petunias o surfinias, que se hace muy rápido y se va renovando, por lo que tiene una rotación enorme tanto en los viveros de producción como en la venta.

¿Qué superficie manejan los viveristas?
Ahora mismo en Galicia se está en las 700 hectáreas de producción. Dentro de la asociación tenemos viveros con 40 o 50 hectáreas, los más grandes, aunque no es lo más habitual. La media dentro del colectivo es que manejen entre 5 y 7 hectáreas. Entre nuestros 40 socios se concentra el 80% del volumen de producción de planta en Galicia.

Aparte de la producción de la camelia que destacabas, ¿en qué está centrada la producción en Galicia?
Sobre todo en el arbusto. Hay tres grandes grupos en la producción gallega. Por un lado el árbol ornamental, destinado, sobre todo, a mercado nacional. Luego el arbusto, que es lo que más volumen tiene, que copa el grueso de la producción, y que está más enfocado a la exportación. Por último, la planta de temporada, que tiene unos precios tan bajos que no compensan los portes, ni siquiera a nivel nacional, por lo que se centra en un mercado local y de proximidad.

“Los principales viveristas gallegos están centrados en el mercado francés y alemán”

Apuntabas que los productores están buscando también nuevos mercados, ¿hacia dónde se está mirando desde el sector?
La mayor cantidad de planta se destina a un mercado nacional. Después, uno de los mejores mercados para los viveros gallegos es Francia, a pesar de la proximidad con Portugal que tenemos. En los últimos tiempos otro mercado que nos está funcionando muy bien es el mercado del Reino Unido, solo que ahora mismo con el Bréxit estamos un poco a la expectativa de lo que pasa y cómo nos puede afectar. Otros grandes consumidores son Alemania y Holanda. Los principales viveristas gallegos están centrados en ir al mercado francés y alemán.

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“Hay demanda de miles de ejemplares de oliva autóctona gallega, tanto de brava como de mansa”

Al igual que se está mirando a nuevos mercados, ¿se mira también a nuevos productos, como la comercialización de las variedades de olivos autóctonos? ¿Hay interés en el sector?
El tema de los olivos autóctonos surgió a raíz de un proyecto del CSIC, que consiguió el respaldo también de la Fundación Juana de Vega, para comenzar a indagar sobre las variedades que había en Galicia. Desde la fundación contactaron también con nosotros para saber si había viveros interesados en comercializarlos. Ahora mismo hay dos viveros interesados y donde se está ya produciendo planta tanto de la variedad mansa como brava, pero creo que va ir en aumento porque hay mucho interés. Personalmente recibo entre tres o cuatro llamadas semanales interesándose por los olivos.

Es un cultivo que se está iniciando ahora. Tuvimos hace apenas un par de meses la primera transferencia de material para reproducción y vamos a solicitar al CSIC material en las tres fases de reproducción: la que hicimos ya sobre madera dura, la de madera verde que se hace ahora a principios de verano y semidura, que es, en teoría, la que mejor funciona, que se hace a finales de verano. Ahora mismo hay una gran cantidad de demanda de olivo. Hay miles de ejemplares de olivos autóctonos gallegos demandados, tanto de brava como de mansa.

¿Hay planta disponible para la venta de estas dos variedades de olivos?
Estos dos viveros tienen en producción pero, por el momento, no están vendiendo.

“El viverismo va a cambiar hacia una producción un poco más hermética por el tema de la transmisión de plagas”

Otro de los retos de los últimos años para el sector es hacer frente a las plagas, ¿cómo os está afectando y cómo lo enfocáis?
Estamos en un momento bastante crítico en cuanto a sanidad vegetal a nivel europeo, con un montón de plagas y amenazas. La legislación europea ahora mismo está siendo demasiado conservadora. En Estados Unidos llevan 100 años conviviendo con la ‘Xylella fastidiosa’, una de las principales amenazas tanto de los olivos como de la vid, sin mayor problema. Una vez que se detecta, se desinfecta la zona y se vuelve a plantar, mientras que aquí, a nosotros, se nos está exigiendo destruir toda la planta que pueda estar afectada en 100 metros y en 5 km estamos haciendo actuaciones fitosanitarias contra los vectores, analíticas de plantas que pueden ser susceptibles de esta plaga… Creo que hay demasiado miedo a esta enfermedad y, como a esta, a muchas otras.

Ahora estamos en una fase de miedo con los positivos que se van dando tanto en Europa como a nivel nacional. El viverismo va a cambiar hacia una producción un poco más hermética por el tema de la transmisión de plagas. Desde la asociación ya estamos avanzando también en formación en materia de bioseguridad en los viveros, que es hacia lo que se va a tender cada vez más.

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