
Sofie Piepers, licenciada en Veterinaria, forma parte del equipo M de la Universidad de Gante. Su tesis doctoral se centró en la mastitis en novillas y fue dirigida desde el Departamento de Reproducción, Obstetricia y Salud del Rebaño. Actualmente es directora general de MEX™, una empresa derivada de la Universidad de Gante especializada en cursos de formación y herramientas para facilitar el manejo de la mastitis a veterinarios y otros asesores lecheros. También es coeditora jefa de la revista M².
En su intervención durante el congreso de la Asociación Nacional de Especialistas en Medicina Bovina de España (ANEMBE) celebrado en Valladolid, recordó que la mastitis es una de las enfermedades más constantes y costosas en la producción lechera a nivel mundial.
El mensaje que quiso trasladar a los participantes en el congreso fue muy clara: antes de buscar soluciones milagrosas, tenemos que estar seguros de aplicar de forma rigurosa y consistente los fundamentos tradicionales del control de la mastitis. Aunque también hizo un repaso por las novedades que están apareciendo en los últimos tiempos.
La mastitis evoluciona en función de tres factores: nivel de infección, patógeno causante e inmunidad del animal
“A pesar de todas las investigaciones y programas de control, continúa siendo el principal factor determinante del uso de antibióticos en las explotaciones lecheras. Y tiene una incidencia clara como clave en el bienestar animal, la calidad de la leche y la rentabilidad de las granjas”, señaló Piepers.
Pero la especialista duda de que lo que se propone hoy en cuanto a control de mastitis sea realmente novedoso. Más bien apuesta por aplicar correctamente el conocimiento que ya existe. Así, Piepers comenzó su presentación revisando conceptos básicos.
La mastitis es una reacción inflamatoria de la ubre, generalmente causada por una infección intramamaria tras la penetración de bacterias a través del canal del pezón. El resultado de la infección está determinado por la interacción de tres factores clave: el tipo de patógeno, la presión de infección y la inmunidad de la vaca o de los cuartos mamarios.
El equilibrio entre esos tres factores determinará si la vaca va a desarrollar mastitis subclínica, que se suele detectar mediante recuentos elevados de células somáticas, situando el umbral práctico en 200.000 células/ml. O mastitis clínicas leves, moderadas o graves.

Los recuentos de células somáticas después de los ordeños son indicadores óptimos de la presencia o ausencia de mastitis
“Comprender la respuesta inmunitaria es fundamental. La respuesta celular temprana justo después de la aparición de las bacterias determina la gravedad del cuadro, especialmente en la mastitis por coliformes. Es necesario gestionar adecuadamente factores como evitar el balance energético negativo, la acidosis ruminal, la fiebre de la leche (hipocalcemia) o las deficiencias vitamínicas y minerales”. Esas medidas, dijo, son esenciales para mantener una competencia inmunitaria adecuada.
La infección que lleva a la mastitis es el principal motivo de empleo de antibióticos en las granjas lecheras
En cuanto a las estrategias de vacunación, Piepers indicó que pueden contribuir en la prevención, pero no tienen la capacidad de corregir deficiencias en la gestión básica. La experta dijo que el control de la mastitis sigue basándose en dos principios bien establecidos:
1- Actuación adecuada frente a infecciones existentes
2- Prevención de nuevas infecciones.
Dentro de esas nociones elementales, la especialista citó los 7 elementos clave para prevenir, controlar y combatir la mastitis:
1- Desinfección de pezones después de ordeñar
2- Tratamiento de la mastitis clínica basado en un diagnóstico bacteriológico
3- Terapia de secado selectiva combinada con el uso generalizado de selladores internos del pezón
4- Eliminación de vacas infectadas crónicamente
5- Mantenimiento adecuado de las máquinas con las que se ordeña
6- Preparación óptima del pezón antes de colocar el equipo de ordeño
7- Apoyo nutricional e inmunológico para mejorar la resistencia a infecciones
En la tradición veterinaria de los Estados Unidos, se aplica un programa de control de la mastitis consistente en 10 puntos, si bien solo complementan los 7 estandarizados:
• Mantenimiento del equipo: pruebas periódicas de los dispositivos de ordeño
• Procedimientos de ordeño: implementar rutinas higiénicas estrictas
• Desinfección de pezones: aplicar sellador inmediatamente después del ordeño
• Tratamiento oportuno: tratar los casos clínicos adecuadamente durante la lactancia
• Manejo de vacas secas: aplicar terapia de secado en todos los cuartos y utilizar selladores
• Descarte: eliminar vacas con infecciones crónicas o incurables
• Instalaciones: mantener corrales y camas limpios, secos y cómodos
• Registros: llevar control escrito de cada caso (fecha, vaca, cuarto, tratamiento)
• Monitoreo: evaluar periódicamente los niveles de mastitis de la granja (cultivos, recuento de células somáticas)
• Revisión anual: analizar y actualizar el programa de control junto con los veterinarios
Piepers quiso prestar atención especial a la gestión del ordeño. “Una preparación óptima del pezón implica una rutina estructurada que incluya el tiempo de contacto suficiente con el desinfectante pre-ordeño, el despunte de los primeros chorros de leche (forestripping), el uso de toallas individuales desechables, y un intervalo adecuado entre estimulación y colocación del equipo de ordeño (prep-lag) de 60 a 120 segundos, para optimizar la liberación de oxitocina”.
Es habitual que en granjas de leche que no aplican controles haya hasta un 20% de pezones afectados por mastitis
A pesar de estar claros los principios, la veterinaria constató que, en la práctica, sigue habiendo desviaciones frecuentes en esas rutinas. Y recordó que la contaminación residual de la piel del pezón antes de colocar el conjunto de ordeño incrementa considerablemente el riesgo de nuevas infecciones intramamarias por patógenos oportunistas, como Streptococcus uberis, Klebsiella spp. o Escherichia coli.

La revisión de las camas y la elección del material de las mismas son otras herramientas para hacer frente a la mastitis
También advirtió sobre los deslizamientos de las pezoneras, el sobreordeño o una pulsación inadecuada, que pueden provocar lesiones en el extremo del pezón, anillos de compresión, pezones hinchados o cianóticos, y un aumento de riesgo de transmisión bacteriana entre cuartos mamarios.
Piepers presentó estudios que indican que hay cabañas ganaderas con más del 20% de los cuartos mamarios con lesiones significativas en el extremo del pezón. Estos hallazgos señalan que muchos problemas relacionados con la mastitis no se deben a la falta de tecnología, sino a una implementación insuficiente de principios ya conocidos.
Respecto a innovaciones recientes, la veterinaria citó enfoques terapéuticos y preventivos sin antibióticos. Y la Tecnología de Pulsos Acústicos (Acoustic Pulse Technology, APT) que pretende mejorar las tasas de curación y la producción de leche al estimular los procesos de autorreparación de los tejidos y la vitalidad celular.
“Los tratamientos intramamarios basados en la nisina actúan contra patógenos Gram positivos inhibiendo la síntesis de peptidoglicano y formando poros en la membrana bacteriana. Y la terapia láser también se ha propuesto para tratar la mastitis clínica con el fin de reducir la fiebre y el dolor. Si bien la evidencia científica sólida es limitada”.
Los avances en medicina veterinaria frente a la mastitis son prometedores pero aún no hay suficiente evidencia científica
Piepers mencionó que se han estudiado péptidos derivados del hidrolizado de caseína para acelerar la involución de la ubre durante el periodo seco. E inmunomoduladores como suplementos alimentarios diseñados para mejorar la función de los neutrófilos —favoreciendo la expresión de selectina y la fagocitosis— o el uso de ácidos grasos de cadena media para aumentar la viabilidad de los neutrófilos durante el periparto, son estrategias de apoyo prometedoras.

Conviene evitar que las vacas afectadas por la infección pasen por los espacios de ordeño
Con todo, el papel de esas medidas, dijo la veterinaria, debe considerarse complementario y no sustitutivo de las medidas fundamentales de prevención. “El mensaje es claro: antes de buscar soluciones milagrosas, se debe garantizar la aplicación óptima de los principios básicos para el control de la mastitis”.
Hay que afrontar el control de la mastitis con un enfoque crítico y científico
La terapia de secado selectiva, el tratamiento selectivo de la mastitis clínica y la sustitución progresiva de antibióticos por alternativas no antibióticas, considera Piepers, van a marcar el futuro. “Pero los mayores avances suelen lograrse no mediante tecnologías revolucionarias, sino con la aplicación constante y rigurosa de estrategias ya demostradas”.
La veterinaria concluyó que el control de la mastitis no consiste principalmente en descubrir algo radicalmente nuevo, sino en aplicar con rigor el conocimiento existente, adaptarlo a las restricciones actuales en el uso de antibióticos e integrar las innovaciones emergentes con un enfoque crítico y científico. “En la gestión de la mastitis, la verdadera innovación puede consistir simplemente en hacer excepcionalmente bien lo básico”.
La inmediatez en el diagnóstico de mastitis, clave para una estrategia terapéutica eficiente
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