Nuevos criadores relatan su experiencia con el cerdo celta de la mano de ASOPORCEL

novos produtores porco celta ASOPORCELEn los últimos años cada vez son más las familias que ponen en marcha ganaderías de cerdo celta. Por su rusticidad, por apoyar la conservación de la especie, por recuperar tierras en desuso…son muchos y muy variados los motivos que llevan a la puesta en marcha de proyectos ganaderos vinculados con esta raza autóctona gallega. Hablamos con algunas de las personas al frente de esos proyectos que nacieron de la mano de la Asociación de Criadores de Porco Celta (ASOPORCEL).
PORCO CELTA 5
MARÍA ÁLVAREZ. GANADERA DE OUTEIRO DE REI

Aunque nació y se crio en Barcelona, María Álvarez siempre tuvo claro que quería vivir en el campo. Ella y su pareja compaginan la gerencia de una empresa de informática con la cría de cerdos celtas en el lugar de Cela, en Outeiro de Rei. El día de mañana, contemplan profesionalizarse y dedicarse solo a la ganadería, aunque saben que no será un camino fácil. Por ahora manejan un rebaño de 34 ejemplares, con un semental y cinco hembras reproductoras que están todo el día pastando en las fincas.

Asesorados por ASOPORCEL, decidieron dar el paso y aprovechar terrenos que ya tenían en propiedad para la cría de esta especie autóctona gallega. Desde el primer momento apostaron por recuperar la raza del cerdo celta empleando los métodos de cría tradicionales. «Nuestro compromiso con la raza va más allá de mantener la crianza. Tenemos que ser lo más fieles posible con lo que ha sido el hábitat del animal a lo largo del tiempo.», explica María.

María y su pareja apuestan por los métodos de cría tradicionales

María y su pareja apuestan por los métodos de cría tradicionales

«El cerdo celta tiende a desarrollar mucha grasa. Si no los criamos pastando al aire libre, engordan de más y la carne pierde calidad. Preferimos animales con menos peso y con línea alargada que aquellos que parecen redondos de tanto que engordan por no moverse.» Además, en las fincas tienen habilitados espacios en los que escurre el agua para que los cerdos se puedan remover en el barro.

Desde el primer momento tuvimos claro el compromiso con la raza del cerdo celta y con mantener los métodos tradicionales para criarlos. (María Álvarez)

La presencia de los cerdos apenas se percibe en el lugar. Ni hacen ruidos, ni generan malos olores. Aun así, la cabaña no pasa desapercibida para la fauna salvaje y hay que tomar medidas. «Tenemos dos mastines españoles, invertimos en tener un cierre perimetral en casi todas las parcelas y usamos pastor eléctrico. Porque existe el riesgo de ataques de lobo y de que el jabalí preñe a alguna de las hembras.»

Por ahora la única línea de negocio es la venta a particulares de la zona. Dar el paso a elaborar productos cárnicos o comprometerse con negocios de distribución es a día de hoy inviable. «No descartamos ampliar la cabaña y la superficie. O incluso diversificar la comercialización. Pero son cosas que hay que pensar muy bien y estar dispuestos a sacarlas adelante.»

Buscan concentrar una parte de la producción para la época de la matanza pero también mantener un flujo constante de lechones durante todo el año. «Nosotros vemos la explotación como una empresa, y las empresas tienen que dar beneficios. La ganadería no es un pasatiempo, es una actividad profesional y hay que actuar conforme a esa visión.»

Otra de las ventajas de estar en ASOPORCEL viene por el hecho de que se crea una red de comunicación entre los productores y los técnicos. De esa forma, intercambian experiencias y conocimientos y ponen en común los problemas del día a día para buscar soluciones.

MARIO VARELA. CRÍA SUS CERDOS EN SANTISO

Mario Varela tiene su explotación en la parroquia de Beigondo, en el ayuntamiento de Santiso. Si bien el principal motivo para incorporar cerdos celtas fue la voluntad de recuperar fincas que estaban a punto de ser abandonadas, lo que lo llevó a dar el paso definitivo fue ver un programa de la TVG en el que se explicaba la labor que desarrolla ASOPORCEL.

Aunque su labor profesional no es la ganadería, siempre tuvieron vacas en casa. Ahora decidió probar con un tipo de ganado muy diferente. Su explotación tiene una línea muy clara: no hacen reproducción y apuestan exclusivamente por la ceba de ejemplares para sacrificio. «Los compramos de lechones a otro socio de ASOPORCEL, ya llevo años con él porque los resultados son muy buenos. Estamos mandando los animales al matadero con entre 130 y 140 kilos de peso. Al año sacamos alrededor de 25 ejemplares.», explica. Los animales se envían al matadero de Taboada, que los va a recoger después de unos once meses en la explotación.

La recuperación de fincas fue lo que motivó a Mario

La recuperación de fincas fue lo que motivó a Mario

«Aprovechamos que en las fincas tenemos castaños y robles porque son animales muy rústicos que agradecen las bellotas y las castañas. Además de comer casi todo lo que da la tierra.» Mario cuenta con dos hectáreas de terreno en las que los cerdos pastan al aire libre todo el año. La alimentación se completa con una aportación de cereales para acabarlos de cebar de la mejor forma y con remolachas que cultiva el propio ganadero.

La ayuda de ASOPORCEL es clave para las personas que no teníamos experiencia en el manejo de este tipo de ganado. (Mario Varela)

Este criador de Santiso lamenta las trabas burocráticas que se le ponen para poder ampliar la cabaña. «Hay que mantener distancia con las viviendas, con los acuíferos…y luego que con más de 25 animales ya exigen como si fuéramos una granja industrial. Lo que hacemos es totalmente extensivo y deberían dar más facilidades para que desarrollemos nuestra actividad. Quien pasa por aquí solo sabe que hay cerdos si los ve, por lo demás no se nota que están. De hecho, los vecinos me animaron a meterlos.», señala.

La fauna salvaje no supone de momento un problema serio para esta ganadería. El lobo no aparece mucho por la zona de Santiso y el jabalí no ha entrado de momento en las fincas. Con todo, Mario coloca cierres y pastores eléctricos tanto en las fincas del cerdo celta como en las de las vacas. Porque nunca se puede bajar la guardia, afirma.

ASOPORCEL fue clave en la puesta en marcha de la explotación. «Sobre todo para la gente que no teníamos experiencia en el manejo de esta raza. Desde el primer día vinieron a analizar lo que se podía hacer, lo que había que corregir y cómo aprovechar mejor el terreno y los animales. Y son clave para desarrollar los programas sanitarios. Los técnicos vienen con mucha frecuencia y eso es de agradecer.»

ANTONIO MOREIRA. UNA CABAÑA DE 160 ANIMALES EN CORISTANCO

La de Antonio Moreira es una de las explotaciones más profesionalizadas que hay en Galicia. Situada en el lugar de Arixón -en el municipio de Coristanco-, la cabaña consta a día de hoy de 160 animales, de los que 7 son hembras reproductoras y 2 son sementales. A raíz de tener esa pareja de sementales, trabaja con dos lotes. Antonio tenía experiencia previa como ganadero con la cría de vacas ya que durante años regentó una carnicería. Esa experiencia le sirve para valorar y calificar la carne a simple vista.

«Buscamos tener dos partos por animal y año. Para eso hacemos un trabajo de selección genética, de manejo y alimentación. Para nosotros es importante tener un flujo más o menos constante de producción todo el año. Eso no se conseguiría si agrupáramos partos para concentrar la producción en las épocas de picos de consumo.», explica. El ganadero percibe un aumento de la demanda de lechones en los últimos meses. Él los está sacando con entre 25 y 30 kilos de peso, pero teniendo siempre presente que el precio y el transporte compensen la venta. «Prefiero mantenerlos más semanas y que el animal vaya más hecho y el cliente tenga más garantía.»

Atender a los cerdos cuando están fuera es parte del trabajo de Antonio

Atender a los cerdos cuando están fuera es parte del trabajo de Antonio

Para las instalaciones, Antonio aprovechó los cierres que ya tenía de cuando criaba vacas. Además, le añadió una parte con hormigón y bloque. Y está pendiente de completar una pequeña parte del terreno que está abierta. «Yo estoy siempre atento cuando los cerdos están fuera. Y tengo mastines que vigilan que no entren el lobo y el jabalí. Además hay un burro, que es un animal que da mucho aviso cuando ve algo raro. Hay que tener mucho cuidado con la fauna salvaje para que no mueran animales o para que el jabalí no preñe a las cerdas.»

El manejo del cerdo celta requiere de mucha dedicación si quieres que los proyectos salgan adelante. Pero es un trabajo muy satisfactorio. (Antonio Moreira)

La elección del cerdo celta vino motivada por su salida comercial. «Yo tuve vacas y ovejas, pero en la carnicería siempre observé que el cerdo tiene mucha más salida. Siempre hay demanda. Y con estos animales puedo hacer un manejo más adaptado al terreno del que dispongo y sacar un producto de mucha calidad.», aclara. Un manejo, señala, no exento de dedicación, «todo tipo de ganadería precisa de horas de trabajo y de observación. Si uno se embarca en este tipo de proyectos, hay que tomarlos muy en serio. Pero también es muy satisfactorio.»

Los técnicos de ASOPORCEL llevan la parte veterinaria y también los problemas y cuestiones agronómicas que surgen en el día a día. «Siempre que aparece algún contratiempo solo hay que llamar por teléfono y los técnicos se desplazan hasta aquí para buscar la mejor solución posible. Desde que empecé, trabajo con ellos y los resultados muestran que fue la decisión más conveniente para la granja.»

Además de vender los animales, Antonio ofrece un servicio de transporte homologado para trasladar los cerdos hasta el matadero y entregarlos ya despiezados. Y su reputación de cuando era carnicero ayuda a abrir mercado. Los cerdos disponen en las fincas de una abundante vegetación, incluso de árboles, que les aporta una dieta muy variada. Cuando lo que produce la tierra no es suficiente, les aporta cebada u otro cereal disponible. «Es fundamental que nunca les falte de comer y también que tengan agua y lugares para refrescarse. Su bienestar es fundamental para que la carne salga bien.»

ANDREW AMIGO. UN PROYECTO FAMILIAR EN MAÑÓN

El lugar de Vilariño, en el ayuntamiento de Mañón, es donde Andrew Amigo y su madre Consuelo Caruncho crían los cerdos celtas. Por ahora no hacen labor comercial y tienen los animales para autoconsumo o para regalar a familiares y amigos. Pero ya piensan en dar el paso al mercado más adelante. Es una de las pocas explotaciones en las que los cerdos pueden ver el mar. Y nada menos que el de la ría de O Barqueiro, donde trabajan con dos hectáreas.

«Siempre criamos cerdos convencionales en cortes en casa. Y llegó un momento en que consideramos que el celta sería el más indicado para nuestras fincas, que están en pendiente y tienen mucha vegetación y mucha agua. Fue una decisión fácil porque así tenemos las fincas limpias, los cerdos están libres y contamos con una raza autóctona más rústica y mejor adaptada. Aquí hay muchos días rachas de viento del noreste muy fuertes y días muy fríos. Ni siquiera las vacas del país aguantan bien. En cambio, el cerdo celta está encantado.», dice Andrew.

Consuelo, madre de Andrew, completa con coles la dieta de los cerdos

Consuelo, madre de Andrew, completa con coles la dieta de los cerdos

Asesorados por ASOPORCEL, acudieron al INORDE, en Ourense y se hicieron con un semental para acoplar con las 4 hembras que ya tenían. Actualmente redujeron a 2 las hembras reproductoras. «La genética es importante para nosotros y buscamos ejemplares de alto nivel. Pero, dada la dureza del cerdo celta, también es muy importante el manejo y la alimentación. Incidimos en los tres parámetros para hacerlo lo mejor posible.»

El asesoramiento de ASOPORCEL fue fundamental para definir el modelo de explotación, el manejo y los objetivos. (Andrew Amigo)

En la zona de Mañón, como en otras de Galicia, el acceso a la tierra no siempre es fácil y Andrew tuvo que negociar con muchos vecinos para poder juntar las dos hectáreas. «En algunos casos ganas y en otros pierdes, eso es así. El minifundio lleva a tener que hablar con más gente de la que se puede pensar. A medio plazo tenemos pensado ampliar la base territorial para la cabaña de cerdos. Será la manera de que podamos comercializar.» Andrew es de los que opina que la producción de cerdo celta debe extenderse durante todo el año y no solo concentrarse en épocas como el verano, la Navidad y las matanzas.

En el caso de esta explotación, acudieron a ASOPORCEL ya mucho antes de tener los cerdos. «El asesoramiento profesional es imprescindible y más en algo nuevo para nosotros como era el cerdo celta. Lo primero que hicimos fue hablar con ASOPORCEL para analizar los terrenos y las diferentes posibilidades. Por ejemplo, trabajamos en cuidados especiales para los lechones durante el primer mes de forma que se reduzca el número de bajas. Y hacemos un manejo orientado a tener dos partos anuales por cerda.» Andrew valora también la interacción y el intercambio de experiencias con otros socios de ASOPORCEL.

La alimentación es la base de la vegetación que hay en las fincas y se complementa con remolacha, cereal y con alfalfa cuando es preciso. «Y a veces les damos maíz. Porque aunque se dice que el maíz engrasa mucho la carne, en nuestro caso no es así porque están en un sitio muy en cuesta y hacen mucho ejercicio. Se sacrifican a los 15 meses y pesan alrededor de 130 kilos. En ese tiempo conseguimos un uso del terreno que es el que deseamos y ellos mismos construyen sus zonas de refresco y descanso.»

MANUEL IGLESIAS. COMENZÓ SU PROYECTO ESTE AÑO EN SAMOS

Fue en el mes de marzo cuando Manuel Iglesias montó su explotación en la parroquia de Lousada, en Samos, en la que manejan 5,5 hectáreas de terreno. Uno de los principales motivos para optar por el cerdo celta fue la abundancia de castaños en sus fincas, ya que la castaña es un alimento muy apreciado por el animal e influye en la conformación de la carne. Para empezar, adquirieron un semental y cinco hembras, de las cuales ya parieron dos.

Dado que los cerdos están en una dehesa, fue preciso acometer una fuerte inversión en cercarla. «Como hay un camino que atraviesa la finca, vamos a dedicar la parte de arriba a zona de paridera y destete y la de abajo para cebo. El cerco tiene un perímetro de casi dos kilómetros. Yo tengo otro trabajo así que es preciso garantizar que los animales estén en las mejores condiciones de alimentación y seguridad cuando no los puedo atender.», dice Manuel.

El padre de Manuel también ayuda en la cría de los animales

El padre de Manuel también ayuda en la cría de los animales

Además de los castaños, también hay robles que aportan las bellotas que terminan el cebo de forma que los animales lleguen en las mejores condiciones a la época de las matanzas. Y el ganadero tiene la intención de aprovechar parte del terreno para hacer silos frescos de pasto. La alimentación podría completarse con aportaciones de cereal en momentos puntuales. «Cuando pasamos las vacas a ecológico, comenzamos a hacer nuestros propios concentrados comprando cereal a una cooperativa de Zamora. Como tengo un molino mezclador, le añado soja y resulta un producto que puede ser muy interesante para el cerdo.» Este sistema de alimentación está pensado para que se puedan sacar animales todo el año. Desde lechones hasta ejemplares ya criados o, llegado el caso, para vida.

Hay muchas posibles líneas de negocio con el cerdo celta. Lo más importante es saber adecuar esas posibilidades con las características de la explotación. (Manuel Iglesias)

Otra idea que baraja Manuel tiene que ver con los jamones. «Puede ser una opción trabajar con los mataderos y buscar yo la fórmula de curar los jamones. Porque están muy demandados y valorados. Hay diferentes opciones para comercializar, porque el cerdo celta tiene una enorme demanda.» En cuanto a protección, además de los cierres perimetrales homologados, utiliza un mastín.

ASOPORCEL lleva las pautas sanitarias y también ayuda, entre otros servicios, en la búsqueda de mercados. «En el caso de los lechones fueron los técnicos de ASOPORCEL los que me indicaron dónde podían tener salida comercial. Porque, mientras no se desarrolla por completo el sistema de alimentación, es importante sacar los lechones si no hay la capacidad de tener un cebo completo para todos los animales.» También fue importante el asesoramiento de ASOPORCEL para no incumplir las restricciones ambientales que se derivan del paso del camino de Santiago por la zona.

De cara al futuro, piensan en pasar a producción ecológica al menos parte de la producción ya que las características de la explotación hacen que el proceso de transición sea muy ágil. Por otro lado, compraron una casa vieja con antiguas cortes en la planta baja que piensan destinar a zona de paridera en el invierno para que las cerdas estén más resguardadas. Otra cosa que tienen clara es la de las ventajas de contar con uno o varios sementales -que se cambiarían cada cuatro o cinco años- para controlar la genética y no depender de las inseminaciones disponibles.

SERGIO NOYA. APOSTANDO POR EL FUTURO EN MAZARICOS

En el caso de Sergio, disponer de terreno e instalaciones fue lo que impulsó la cría de cerdos celtas. Poseía unas fincas ya cercadas y unas antiguas instalaciones para la cría de los cerdos que eran de sus abuelos. Dado que tiene otro negocio, unas instalaciones bien preparadas resultan muy útiles cuando no se dispone de todo el tiempo deseable para dedicarle a la ganadería. Hace algo más de un año que decidieron comenzar con el proyecto.

Actualmente cuentan con dos hembras reproductoras y un semental y trabajan con el objetivo de llegar a seis reproductoras y dos sementales. Por ahora ponen a disposición del rebaño algo más de una hectárea de terreno y ya tienen intención de comprar fincas colindantes con la suya para que los cerdos tengan la máxima superficie posible.

A Sergio le gustaría que sus hijas continuaran con la crianza

A Sergio le gustaría que sus hijas continuaran con la crianza

La alimentación se compone básicamente de lo que produce el terreno donde crían y se complementa con aportaciones que compran de cereal y de harina de castaña. La de Mazaricos no es una zona de muchos castaños o robles por lo que la tierra no ofrece esas posibilidades. Por eso, ya piensan en ampliar y mejorar los cultivos que hay en las fincas, pero teniendo siempre en cuenta la disponibilidad de tierra y tiempo.

Cuando se comienzan este tipo de proyectos, es imprescindible contar con asesoramiento y acompañamiento. Eso es algo que nos garantiza ASOPORCEL. (Sergio Noya)

La comercialización no es ningún problema para Sergio: su suegro es propietario de una empresa de productos cárnicos y asume toda la producción. «Puede comprar todo lo que producimos y más que hubiera. Porque el cerdo celta siempre tiene mucha salida; la demanda es continua. Nosotros no pensamos en elaborar productos cárnicos porque no tenemos ni el tiempo ni el conocimiento. Pero mi suegro sí que lo puede hacer sin problema y con un excelente resultado.»

Sergio también tiene claro el papel decisivo de ASOPORCEL en la puesta en marcha de la explotación. «Si no hubiera contactado con ellos, sería como tirarse de un puente. Nosotros no teníamos los conocimientos suficientes y su equipo técnico se encargó de que todo estuviera bien preparado en el momento de comenzar. Desde los aspectos veterinarios hasta la gestión del terreno o la selección genética. Es una ventaja contar con ASOPORCEL cada vez que surge un problema del que no tenemos nociones.», aclara.

Noya tiene claro que la ganadería de cerdo celta puede ser una opción profesional muy rentable tanto en el aspecto económico como en el social y en el medioambiental. «En parte monté la ganadería porque tengo dos hijas y sería un orgullo que se dedicaran a esto si así lo deciden. Porque creemos que la ganadería no debe estar mal vista, ya que producimos alimentos para la gente. Y, en nuestro caso, con métodos sostenibles y respetuosos con el medio ambiente. Pero hay que ver la ganadería como algo profesional y tomarla en serio. Y por eso es importante contar con profesionales como los de ASOPORCEL.»

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