“Perú cuenta con un enorme potencial apícola y desde Galicia vamos a asesorarlos para elaborar cosmética a partir de sus mieles”

La veterinaria apícola gallega Esther Ordóñez, también presidenta de la IXP Mel de Galicia, acaba de visitar los Andes peruanos, dentro de un proyecto para ayudar a las mujeres apicultoras a mejorar la rentabilidad de sus colmenares. Hablamos con ella sobre esta iniciativa, que cuenta con el apoyo de la Xunta de Galicia, y sobre las líneas de colaboración que han surgido entre los apicultores gallegos y los del Perú.

ESTHER APICULTURA PERU 1—Acabas de participar en un viaje a Cusco (Perú) para conocer su sector apícola y también mostrar cómo es la apicultura en Galicia. ¿En qué consistió esta estancia?
Tuve la suerte de poder participar en el proyecto solidario apícola de Quispicanchi con Taller de Solidaridad (TDS), fundación de cooperación internacional impulsada por la Congregación de las Siervas de San José, que trabaja por la igualdad de género, la justicia social y el fortalecimiento de medios de vida sostenibles, especialmente para mujeres y jóvenes.

En Perú, Taller de Solidaridad lleva más de quince años trabajando junto a su socia local Asociación Jesús Obrero – CCAIJO, acompañando procesos de desarrollo rural y fortalecimiento comunitario en la región andina de Cusco.

 La apicultura se ha convertido en una alternativa sostenible de ingresos y también en una herramienta clave para la protección de la biodiversidad y la adaptación al cambio climático en los Andes.

Uno de esos procesos es el que nos compete, el proyecto apícola de Quispicanchi, donde actualmente se fortalecen 125 emprendimientos familiares sostenidos principalmente por mujeres y jóvenes. La apicultura se ha convertido allí en una alternativa sostenible de ingresos y también en una herramienta clave para la protección de la biodiversidad y la adaptación al cambio climático en los Andes.

El intercambio técnico entre Galicia y Perú permitió compartir conocimientos sobre sanidad apícola, adaptación climática, biodiversidad y calidad de las mieles, generando aprendizaje en ambas direcciones entre comunidades rurales, organizaciones sociales y especialistas apícolas.

Todo esto no se lograría sin el apoyo de la Xunta de Galicia, gracias al cual este trabajo en red sigue creciendo.

Fue una experiencia extraordinariamente enriquecedora, tanto desde el punto de vista profesional como humano. Por un lado, tuve la oportunidad de participar en el proyecto solidario apícola que Taller de Solidaridad (TDS) y su socia local CCAIJO desarrollan en la provincia de Quispicanchi, una iniciativa que utiliza la apicultura como herramienta para mejorar los medios de vida de las familias rurales, promover la igualdad de oportunidades y contribuir a la conservación de la biodiversidad andina. Y que la apicultura sea una forma de llevar dinero a casa y permita a las mujeres ser más independientes. También busca ayudar a aquellos jóvenes que quieren vivir del campo.

Por otro lado, participé en el Encuentro Internacional de Conocimientos Apícolas Andinos y Occidentales, un espacio de diálogo e intercambio en el que se reunieron apicultores, técnicos, investigadores y organizaciones de distintos territorios para compartir experiencias y reflexionar sobre los desafíos que afronta la apicultura a nivel global.

Lo que más destacaría fue precisamente ese intercambio de conocimientos entre realidades muy diferentes, pero que comparten retos comunes. Fue muy enriquecedor comprobar cómo la apicultura puede convertirse en un motor de desarrollo rural y en una herramienta de adaptación al cambio climático, tanto en los Andes peruanos como en Galicia.

Mi participación se centró fundamentalmente en la sanidad apícola y en la cría de reinas. Durante la estancia compartí la experiencia gallega en materia de control de la varroa, prevención de enfermedades, buenas prácticas de manejo y selección de reinas, aspectos fundamentales para mejorar la salud y la productividad de las colonias. También tuvimos ocasión de intercambiar experiencias sobre organización del sector, formación apícola y valorización de los productos de las las abejas.

Pero más allá de la transferencia técnica, creo que lo más valioso fue el aprendizaje mutuo. Yo fui a compartir conocimientos, pero también regresé con nuevas perspectivas sobre la relación entre la apicultura, la biodiversidad y el desarrollo comunitario. Este tipo de proyectos demuestran que las abejas pueden ser un puente entre culturas y territorios, generando oportunidades económicas, fortaleciendo comunidades rurales y contribuyendo a la protección del medio ambiente.

¿Qué destacarías de este proyecto y en qué se centró tu participación?

Estoy muy agradecida tanto a Taller de Solidaridad como a CCAIJO por elegirme como representante para participar en este proyecto tan interesante denominado “Forjando futuro desde la colmena”, que sirve como herramienta de autonomía económica para mujeres y jóvenes que quieren vivir del campo.

El intercambio permitió compartir conocimientos tanto teóricos, a través de charlas divulgativas e informativas que impartí sobre sanidad apícola, haciendo hincapié en la varroosis y su control; como prácticos a nivel de campo, revisándose colmenares in situ, donde se observaron distintas problemáticas y se intercambiaron conocimientos técnicos sobre sanidad apícola, alimentación, cría de reinas y manejo.

Además, hubo participación en la retirada de las alzas y envasado de miel, así como recogida de muestras de miel para posterior análisis en Galicia, a través de la colaboración de Carmen Seijo, catedrática de biología de la facultad de Ciencias de Ourense, Universidad de Vigo. También se realizó la recogida de plantas de importancia apícola en los 5 lugares donde se impartieron las formaciones (en las 5 asociaciones de la provincia de Quispicanchi ubicadas en los distritos de Cusipata, Quiquijana, Andahuaylillas, Urcos y Tipón), para elaborar con ellas un herbario que sirva de referencia a nivel de polen apícola y que posteriormente pueda compararse con el que aparezca en las mieles recogidas para los análisis.

Conocimientos teóricos:
En los distintos lugares se impartieron charlas teórico-prácticas sobre sanidad apícola, centrándose sobre todo en la prevención, detección, control y tratamiento de la varroa. Aunque también se explicaron otras enfermedades apícolas y problemas derivados del cambio climático. Se explicó asimismo cómo se realiza una cata de mieles y cuál es el proceso; llevé las monoflorales de Miel de Galicia con las que se realizó una cata comentada y, con las mieles que las participantes traían, también hacíamos catas para observar sus características organolépticas. Finalmente, se explicaron los puntos clave de la cría de reinas y la división de colmenas.

Conocimientos prácticos:
• Sanidad apícola, buenas prácticas veterinarias y de manejo. En campo se realizaron controles de infestación de varroa tanto en abejas adultas como en cría con el dispositivo que llevé (easy check). Y se les dieron indicaciones sobre cómo realizar los controles de varroa con los pisos sanitarios o pisos trampa, e incluso formas de hacerlo sin gastar dinero en comprarlos. Del mismo modo, para realizar el control en abejas adultas se les explicó cómo fabricar el dispositivo easy check de forma artesanal. Además, se revisaron las colmenas con respecto a otras patologías como la loque europea (de la que se recogieron varias muestras de cría y pupas para analizar en España) y pollo escayolado.

• Adaptación y estrategias de resiliencia de las colmenas frente a las condiciones del cambio climático. Comprobando que los cambios bruscos de climatología y, con ello, también la afectación en la secreción de néctar y polen, repercuten directamente en las colmenas a nivel de alimentación, desarrollo e incluso viabilidad de las colmenas. Pudiendo comprobar in situ la escasez de alimento en la cámara de cría aun teniendo alzas colocadas, lo que repercutiría (si se mantiene) en una parada de la producción de las colmenas, posible mortalidad de la cría e incluso una mala preparación para la invernada, con posible mortalidad de la colmena durante la misma.

• Calidad y diferenciación de las mieles andinas. Durante la extracción de las alzas melarias, su transporte a la zona de extracción y envasado, la veterinaria participó aportando sus conocimientos al respecto. Además, para transmitir la importancia de valorizar las mieles a través de las monoflorales o, aunque no lleguen a ser monoflorales, observar las diferencias entre las mieles de las distintas zonas mediante análisis organolépticos, de modo que pudieran darse cuenta de que son diferentes aun estando dentro de la misma provincia de Quispicanchi. Para ello, Ester Ordóñez llevó muestras de las distintas mieles acogidas a la Indicación Geográfica Protegida Miel de Galicia: de zarza, eucalipto, castaño y brezo, para que pudieran comprobar las diferencias realizando una cata guiada y comentada. Posteriormente, se intentó trasladar este enfoque a las mieles andinas.

• Recogida de muestras de abejas, cría y panal para análisis de enfermedades. Durante las visitas a distintos apiarios se recogieron muestras para determinar, mediante análisis de laboratorio, si se trataba de una enfermedad de origen bacteriano: loque europea. Asimismo, se tomaron muestras de abejas para detectar posibles virus y también la infestación por varroa.

• Recogida de muestras de miel para análisis. Se recogieron 15 muestras de las distintas zonas, 3 por zona, con el fin de disponer de variabilidad en cuanto a floración y tipos de miel, y poder analizar sus características.

• Recogida de muestras de polen de floración melífera y polinífera, para la realización de un herbario de las zonas visitadas de la provincia de Quispicanchi. El herbario será una ayuda, tanto a nivel fotográfico como a nivel polinífero, para la determinación de la floración que aparezca en las mieles y que ayude a determinar su procedencia y composición.

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¿Qué destacarías del Encuentro Internacional de Conocimientos Apícolas Andinos y Occidentales?
Además, también participé en un Encuentro Internacional de Conocimientos Apícolas Andinos y Occidentales, donde participé en representación de España. Dicho encuentro duró 2 días y participé en varias mesas redondas cuyos temas fueron: 1. Daños causados por pesticidas y fumigaciones agrícolas. 2. Floración en períodos cortos y necesidad de suplementación. 3. Adulteración de la miel, técnicas productivas tradicionales y uso limitado de tecnología. 4. Acceso limitado a servicios, mercados y capacitación. 5. Escasa transformación y valor añadido del producto. Y la otra mesa redonda fue un conversatorio sobre la producción, comercialización y transformación de productos apícolas, así como una visión de futuro sobre lo que desean alcanzar.

 Entre Galicia y los Andes hay muchas problemáticas comunes, aunque nos separen muchos kilómetros y culturas, que son sobre todo la varroosis y el cambio climático.

Además, también impartí una conferencia sobre introducción a la cría de reinas y su relación con la sanidad apícola. En ella traté casos prácticos encontrados en las visitas previas a las explotaciones apícolas.

De este encuentro destacaría que existen muchas problemáticas comunes, aunque nos separen muchos kilómetros y culturas, siendo principalmente la varroosis y el cambio climático.

En general, fue una experiencia muy enriquecedora, tanto a nivel profesional como humano. El encuentro reunió a apicultores, técnicos, investigadores y representantes de distintas organizaciones de Perú, España y otros países, creando un espacio de intercambio de conocimientos sobre apicultura, biodiversidad y adaptación al cambio climático.

Lo que más destacaría fue la oportunidad de conocer de primera mano la realidad de la apicultura andina, desarrollada en territorios de gran riqueza ambiental y cultural, y comprobar cómo las abejas se convierten en una herramienta de desarrollo sostenible para muchas comunidades rurales. También resultó especialmente interesante compartir experiencias sobre los retos comunes que afrontamos en diferentes partes del mundo, como la sanidad de las colmenas, la pérdida de biodiversidad, el impacto del cambio climático o la profesionalización del sector.

-¿Cuáles fueron las principales conclusiones de este proyecto y encuentro internacional?

Fue un encuentro que demostró que, a pesar de las diferencias geográficas, los apicultores compartimos desafíos similares y que la cooperación internacional es clave para construir una apicultura más sostenible, resiliente y comprometida con la conservación de la biodiversidad.

Una de las principales conclusiones del encuentro fue que la apicultura tiene un papel estratégico que va mucho más allá de la producción de miel. Las abejas son fundamentales para la conservación de la biodiversidad, la polinización de los cultivos y la sostenibilidad de los ecosistemas, por lo que su protección debe considerarse una prioridad a nivel global.

También quedó patente que el cambio climático está afectando a las abejas en todos los territorios, aunque de formas diferentes. Las alteraciones en los ciclos de floración, los fenómenos meteorológicos extremos y la aparición de nuevas amenazas sanitarias obligan al sector a adaptarse y a apostar por una apicultura cada vez más resiliente.

Otra conclusión importante fue la necesidad de reforzar la formación y el intercambio de conocimientos entre países. La cooperación internacional permite compartir experiencias de éxito y soluciones prácticas a problemas comunes, desde el control de enfermedades hasta la mejora genética de las abejas o la diversificación de los productos apícolas.

El encuentro también puso en valor el papel de la mujer y de la juventud en el desarrollo de la apicultura como actividad económica sostenible, especialmente en zonas rurales donde contribuye a la generación de ingresos y al asentamiento de la población.

Por último, se constató que la protección de las abejas requiere un enfoque integral, combinando investigación, formación, buenas prácticas de manejo, conservación de los recursos naturales y políticas públicas que apoyen al sector apícola. Solo así podremos garantizar la salud de las colmenas y los servicios ambientales que prestan a nuestras sociedades.

—¿Qué problemáticas ves en común entre los apicultores de Galicia y los de Perú?

A pesar de la distancia geográfica y de las diferencias ambientales, los apicultores de Galicia y Perú comparten muchos retos. Uno de los más importantes, que sigue siendo el talón de Aquiles de la apicultura mundial, es la varroosis, principal amenaza para las colmenas en ambos territorios, obligando a los apicultores a realizar un control constante y a buscar estrategias cada vez más eficaces y sostenibles para su manejo. Destacar, en todo caso, que en las zonas que visité la infestación es más baja que en España, aunque lo que ellos transmiten es que “la varroa realmente es un problema crítico y cada vez se va poniendo más difícil”. Hasta ahora les bastaba con tratamientos ecológicos, pero cada vez tienen más problemas con la varroa, que les provoca una disminución de la producción y mortalidad de colmenas.

Otro problema es el impacto del cambio climático, que está modificando los períodos de floración, la disponibilidad de alimento para las abejas y el comportamiento de las colonias, generando una mayor incertidumbre en la producción y provocando, igual que aquí, muertes por hambre debido a cambios bruscos de la climatología en momentos de desarrollo de las colmenas.

También existe una preocupación compartida por la pérdida de biodiversidad y por la reducción de recursos melíferos, la mayor parte de las veces asociada al cambio climático, esto afecta a la alimentación y desarrollo de las colmenas; así como a la salud y a la productividad de las abejas tanto en Galicia como en las regiones andinas de Perú.

Con respecto a mieles de otros países lo que me trasladaron fue que “el problema es de que no llega directamente de China o Argentina o México, quizás son unos países con mayores exportaciones. Sino el hecho de que aparecen con etiqueta de origen de países como España, Honduras, Nicaragua, etc…, pero en realidad son mieles que vienen de China entonces ese es el problema, que el origen no está claro”. En nuestro caso ya existe la obligatoriedad de poner en las mezclas de mieles los países y los porcentajes. Y, en Galicia, recordar que bajo el paraguas de la Indicación Geográfica Protegida Miel de Galicia tenemos la suerte de que los consumidores con un solo vistazo ya saben que esa miel es de origen gallego y con una calidad diferenciada.

Algo que siempre que puedo le sigo recordando al sector, y que igual que les dije en Perú que pensasen como abejas, que se uniesen y pensaran en el bien común, el sector apícola gallego tiene que unirse bajo el paraguas de la IGP, así es como mejor pueden luchar contra el “ruido” que hay en la apicultura, no solo a nivel de España sino a nivel mundial. De hecho, es algo que los peruanos resaltaron y que cada vez desde más sitios lo reconocen así.

En Perú estuvieron muy interesados por el proyecto de diversificación de la Agrupación Apícola de Galicia: Belacolmea: cosmética natural apícola

Además, los apicultores de los dos países se enfrentan al reto de mejorar la rentabilidad de sus explotaciones. No basta con producir miel, puesto que solo con esto no da para que las explotaciones sean rentables y sostenibles. Cada vez es más importante diferenciar y valorizar los productos en el mercado, poner en valor su calidad, acceder a mercados y avanzar en la profesionalización del sector. Debido a esto estuvieron muy interesados por el proyecto de diversificación de la Agrupación Apícola de Galicia: Belacolmea: cosmética natural apícola con Miel de Galicia y quieren que les asesoremos para llevar a cabo allí ese proyecto.

Aunque los dos sitios comparten que muchas familias del rural tienen cada vez más que diversificar para poder vivir en el rural y del rural. Sin embargo, en ambos casos las abejas representan una oportunidad para generar riqueza, conservar la biodiversidad y fortalecer el tejido rural. Esa visión común fue precisamente uno de los aspectos más enriquecedores del encuentro.

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-¿Cuál es la situación general de la apicultura andina, y en concreto en Perú?

La apicultura andina está experimentando un importante proceso de desarrollo y profesionalización. En muchas zonas de los Andes, al igual que en Galicia, la actividad apícola constituye una fuente complementaria de ingresos para las familias rurales y está estrechamente vinculada a la conservación de la biodiversidad y al aprovechamiento sostenible de los recursos naturales.

En el caso de Perú, la apicultura tiene un gran potencial de crecimiento debido a la enorme diversidad de ecosistemas y flora existente, desde las zonas andinas hasta los valles interandinos y las regiones amazónicas. Esta riqueza floral permite producir mieles con características muy diferenciadas y a las que se les puede dar un valor añadido. Además, en los últimos años se están impulsando programas de formación, asociacionismo y mejora técnica que están contribuyendo a fortalecer el sector. Y como ellas me trasladaron “la comercialización de la miel en Perú ha tenido un incremento post COVID, y una mejora de la presentación de la miel para su comercialización (potes de vidrio y PET) lo que también ha conllevado a una mejora del proceso de cosecha, gracias a la intervención de instituciones privadas (CCAJO y otras) e instituciones (públicas: gobierno nacional, regional y local) a través de proyectos que impulsan la actividad apícola y su comercialización”, con lo cual desde ese momento estamos aprovechando para mejorar el sector.

En cuanto al precio de la miel, es un mercado que paga un precio variado por la miel, “en el mercado existen mieles desde 13 soles (3 dólares aprox.) y hasta 35 soles (8 y algo en dólares)”. Mi recomendación al respecto es que se unan a través de asociaciones y que diferencien y valoricen el producto. Además, tienen mucho turismo y pueden utilizarlo para la venta de la miel en hoteles y restauración.

Otro aspecto destacable es que la apicultura en Perú tiene una fuerte dimensión social. En muchas comunidades rurales contribuye a la diversificación económica, a la mejora de los ingresos familiares y a la creación de oportunidades para mujeres y jóvenes. Además, está cada vez más reconocida como una actividad aliada de la conservación ambiental, especialmente en territorios de gran valor ecológico como los Andes.

 Perú cuenta con un enorme potencial apícola y con un sector muy dinámico y comprometido

Mi impresión es que Perú cuenta con un enorme potencial apícola y con un sector muy dinámico y comprometido. El intercambio de conocimientos y experiencias con otros países puede contribuir a acelerar ese proceso de fortalecimiento y a afrontar con mayores garantías los retos futuros.

– Tu estancia incluyó visitas a explotaciones apícolas y encuentros con apicultores y apicultoras. ¿Qué destacarías de esta experiencia?
Sin duda, fue una de las partes más enriquecedoras del viaje. Más allá de las sesiones técnicas y de las conferencias, tener la oportunidad de visitar explotaciones apícolas y conversar directamente con los apicultores y apicultoras permite conocer la realidad del sector desde dentro y comprender mejor sus retos y oportunidades.

Lo que más destacaría es la ilusión, la capacidad de adaptación y el compromiso de las personas que trabajan con la apicultura en las comunidades andinas. Muchas veces desarrollan su actividad en condiciones complejas, pero con un profundo conocimiento del territorio y una gran conciencia de la importancia de las abejas para la conservación del medio natural y para la economía familiar.

También me llamó la atención la estrecha relación existente entre la apicultura y el desarrollo comunitario. En muchos casos, las colmenas no solo representan una fuente de ingresos, sino también una herramienta para fortalecer la organización local, promover la participación de las mujeres y generar oportunidades para la juventud rural.

Desde el punto de vista técnico, fue muy interesante intercambiar experiencias sobre manejo, sanidad y producción apícola. Aunque las condiciones ambientales son muy diferentes a las de Galicia, las apicultoras comparten muchas de las preocupaciones que tenemos aquí: la salud de las colonias, la adaptación al cambio climático, la mejora de la productividad y la valorización de sus productos.

Además, estas visitas me permitieron comprobar el enorme potencial apícola que existe en Perú, gracias a su extraordinaria biodiversidad y a la riqueza de su flora. Fue una experiencia de aprendizaje mutuo, en la que tanto ellos como yo tuvimos la oportunidad de compartir conocimientos y descubrir nuevas formas de afrontar desafíos comunes. Ese intercambio directo entre personas es, probablemente, el mayor valor de este tipo de iniciativas.

Desde el punto de vista técnico, resultó muy interesante conocer las características de sus abejas. En los Andes se encuentra una gran mezcla genética de subespecies europeas, principalmente Apis mellifera mellifera, ligustica, caucasica y cárnica; que con el paso del tiempo se cruzaron con líneas africanizadas derivadas de Apis mellifera adansonii introducidas en América. Antes del viaje me habían hablado mucho de la supuesta agresividad de estas abejas, pero la realidad fue muy distinta. En los apiarios que visité trabajamos prácticamente solo con el traje de protección y yo apenas recibí dos picaduras durante toda la estancia, algo que me sorprendió muy gratamente.

 En los Andes se encuentra una gran mezcla genética de subespecies europeas que con el paso del tiempo se cruzaron con líneas africanizadas

Otro aspecto que me llamó la atención fue la preocupación que tienen por la renovación de las reinas. Muchos apicultores cambian las reinas cada año o cada dos años como máximo y preguntaban con frecuencia dónde conseguir buenas reinas que les permitieran reducir la tendencia al enjambrazón y mejorar la productividad. En este sentido, insistí en la importancia de la selección propia, identificando y reproduciendo aquellas colonias que presentan mejores características: menor tendencia a enjambrar, mayor producción, mejor comportamiento higiénico y, si es posible, menor nivel de infestación por varroa.

Precisamente la varroosis fue otro de los temas centrales de las reuniones. La situación actual en los Andes sigue siendo mejor que la que tenemos en Galicia y en otras zonas de España, ya que los niveles de infestación son, en general, más bajos. Sin embargo, los apicultores ya están observando un aumento progresivo de la presión del parásito y sus efectos: disminución de la producción, problemas de cría e incluso pérdidas de colonias.

Tradicionalmente el control de la varroa se ha realizado mediante métodos naturales y preparados artesanales elaborados con hojas de tabaco, eucalipto, ácido oxálico y otros productos de uso local. No obstante, el incremento de las infestaciones está obligando cada vez más a complementar estas prácticas con tratamientos autorizados, principalmente a base de fluvalinato.

Por eso, una parte importante de las formaciones se centró no tanto en los tratamientos en sí, sino en la importancia de realizar controles periódicos de la infestación. Lo fundamental es conocer la carga real de varroa que tiene cada colmena para poder actuar a tiempo y evitar que los niveles lleguen a ser problemáticos. Esa cultura del seguimiento y de la toma de decisiones basada en datos es probablemente una de las herramientas más valiosas que podemos compartir.

En definitiva, fue una experiencia de aprendizaje mutuo. Yo fui para compartir conocimientos sobre sanidad apícola y cría de reinas, pero también regresé con nuevas perspectivas y con un enorme respeto por el trabajo que realizan estas comunidades. Ese intercambio directo entre personas, más allá de la teoría, es probablemente el mayor valor de este tipo de proyectos de cooperación.

-¿Cómo es este tipo de apicultura familiar?
La apicultura familiar que pude conocer en Perú se caracteriza por ser una actividad de pequeña escala, profundamente integrada en la vida de las comunidades rurales y complementaria a otras actividades agrícolas y ganaderas. En la mayoría de los casos, las familias combinan el cuidado de las colmenas con el cultivo de la tierra, la cría de animales, como los cuyes, y otras actividades tradicionales, lo que les permite diversificar sus ingresos y reducir la dependencia de una única fuente económica. En ese sentido, encontré muchas similitudes con el rural gallego, donde el minifundio, la multifuncionalidad y la diversificación también forman parte de nuestra identidad.

Pero si algo me marcó de esta experiencia fue la generosidad de las personas. Nos abrieron las puertas de sus casas y de sus colmenares, compartiendo con nosotros no solo sus conocimientos, sino también su forma de vida. Eso nos permitió conocer de primera mano la realidad de la apicultura andina y comprender mejor la importancia que tiene para estas comunidades.

Se trata de una apicultura con un fuerte componente social y comunitario. Las explotaciones están gestionadas principalmente por las propias familias, con un papel muy destacado de las mujeres, que participan activamente tanto en el manejo de las colmenas como en la organización de los grupos apícolas y en la comercialización de los productos.

Además de producir miel, las abejas desempeñan una función esencial en la polinización de los cultivos y en la conservación de los ecosistemas de los que dependen estas comunidades. Por eso, la apicultura no se percibe solo como una actividad económica, sino también como una herramienta de protección ambiental y de desarrollo local.

Durante las visitas tuvimos la oportunidad de realizar actividades muy diversas: revisar colmenas desde el punto de vista sanitario, efectuar controles de varroa en cría y en abejas adultas, analizar fondos sanitarios, participar en extracciones de miel, recoger muestras para análisis físico-químicos, evaluar los efectos del cambio climático sobre las colonias e incluso elaborar un herbario de las distintas zonas visitadas de la provincia de Quispicanchi. Todo ello nos permitió intercambiar experiencias y conocimientos en un contexto muy práctico y enriquecedor.

Lo que más me llamó la atención fue encontrar mujeres y jóvenes con muchas ganas de aprender, pero también con un importante conocimiento acumulado gracias a la experiencia y al acompañamiento que reciben a través del proyecto. Con ellos compartí una idea que considero fundamental: para avanzar en la apicultura hay que pensar un poco más como las propias abejas, trabajar en comunidad. La formación continua, el asesoramiento técnico y, sobre todo, el asociacionismo son herramientas clave para alcanzar objetivos que individualmente serían mucho más difíciles de conseguir.

De hecho, una de las experiencias que más interés despertó fue el proyecto Belacolmea, impulsado por la Agrupación Apícola de Galicia, una iniciativa que transforma los productos de la colmena en cosmética natural elaborada con Miel de Galicia. Muchas de las personas participantes vieron en esta experiencia una oportunidad para diversificar la producción, añadir valor a sus productos y crear nuevas vías de comercialización. Tanto fue así que manifestaron su interés por desarrollar proyectos similares en sus comunidades y por seguir colaborando con nosotros para hacerlo posible.

Esta apicultura familiar tiene enormes fortalezas. Está profundamente ligada al territorio, aprovecha la extraordinaria riqueza floral de los Andes y contribuye a fijar población en el medio rural, generando ingresos de manera sostenible y respetuosa con el medio ambiente. Además, ofrece oportunidades especialmente valiosas para mujeres y personas jóvenes en zonas donde las alternativas económicas son limitadas.

En Perú la apicultura está profundamente ligada al territorio, aprovecha la extraordinaria

En definitiva, la experiencia confirmó algo que a veces olvidamos: la apicultura no solo produce miel. También crea oportunidades, fortalece comunidades, impulsa el emprendimiento rural y contribuye a la conservación de la biodiversidad. Y eso pude verlo de primera mano en cada colmenar, en cada familia y en cada conversación compartida durante este viaje.

-¿Qué destacarías del proceso de comercialización y también de la competencia de mieles importadas de China o de Argentina?

La comercialización es uno de los grandes desafíos de la apicultura, tanto en Perú como en Galicia. Muchas veces el esfuerzo de producir una miel de calidad no se ve recompensado con un precio justo, porque los apicultores/as tienen dificultades para acceder a los mercados, diferenciar sus productos o transmitir al consumidor el valor real de lo que están produciendo.

En el caso de Perú, observé un gran potencial para la valorización de las mieles locales, precisamente por la extraordinaria diversidad floral y por la vinculación de la producción a territorios de gran riqueza ambiental. Existe una oportunidad importante para apostar por la identidad de origen, por la trazabilidad y por la diferenciación, elementos cada vez más apreciados por los consumidores. Y tienen la suerte de contar con un importante turismo al que pueden y deben dirigir su mercado, además de intentar aumentar el consumo interno difundiendo los beneficios de la miel y de los otros productos apícolas.

En cuanto a la competencia de las importaciones, es una preocupación compartida por muchos productores en todo el mundo. La entrada de grandes volúmenes de miel procedente de países como China o Argentina ejerce una fuerte presión sobre los precios, especialmente cuando el consumidor toma su decisión de compra únicamente en función del precio. Esto dificulta que las explotaciones locales puedan competir en igualdad de condiciones.

Tanto en Galicia como en Perú, el futuro pasa por poner en valor la calidad, la singularidad de las mieles

Por eso considero fundamental que el mercado valore aspectos como el origen, la calidad, la autenticidad y las garantías que ofrece el producto local. Una miel producida por apicultores del territorio no solo es un alimento; detrás de ella hay un trabajo de conservación de la biodiversidad, de mantenimiento del medio rural y de apoyo a las economías locales.

La clave no está en competir con los grandes volúmenes de producción internacional, sino en diferenciarse. Tanto en Galicia como en Perú, el futuro pasa por poner en valor la calidad, la singularidad de las mieles, la profesionalización del sector y la transparencia hacia el consumidor. Cuando el consumidor sabe lo que compra y quién está detrás del producto, es mucho más fácil que reconozca y remunere ese valor añadido.

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-¿Tenéis previsto dar continuidad a este intercambio con la visita de apicultores de Perú a Galicia?

Sí, la intención es dar continuidad a este intercambio porque los resultados fueron muy positivos y existe un interés mutuo por seguir compartiendo conocimientos y experiencias. Este tipo de iniciativas tienen valor precisamente porque no se limitan a una acción puntual, sino que permiten establecer relaciones de colaboración a largo plazo entre profesionales y organizaciones de diferentes países. Además seguimos en contacto y continúan trasladándome sus dudas y/o inquietudes.

Y, tanto Carmen Seijo como yo, nos comprometemos a ayudarles a poner a punto un laboratorio en el local de extracción comunitario, para que poco a poco puedan ser autónomos en la realización de análisis.

La visita a Perú me permitió conocer de primera mano la realidad de la apicultura andina, pero también me mostró el interés que existe por conocer la experiencia gallega en ámbitos como la sanidad apícola, la cría y selección de reinas, la organización del sector, la trazabilidad o la valorización de los productos apícolas a través de Belacolmea y sobre todo la IXP Miel de Galicia.

Por eso, una de las posibilidades que se está explorando es la realización de futuras visitas e intercambios en Galicia, para que apicultores y apicultoras peruanas puedan conocer sobre el terreno el funcionamiento de las explotaciones gallegas, los sistemas de control sanitario, la labor de las asociaciones y las herramientas de diferenciación y calidad que se han desarrollado a lo largo de los años.

Además del intercambio técnico, estas iniciativas tienen una dimensión humana y cultural muy importante. Permiten crear redes de cooperación, favorecer el aprendizaje mutuo y demostrar que, a pesar de las diferencias entre territorios, compartimos muchos de los mismos retos y objetivos en la defensa de las abejas y de la apicultura.

Ojalá este sea solo el primer paso de un camino de colaboración más amplio entre Galicia y Perú. Las abejas son un excelente puente para conectar territorios, intercambiar conocimientos y construir proyectos con impacto tanto social como ambiental.

-¿Algo más que quieras añadir?
Me gustaría destacar que este proyecto va mucho más allá de un simple intercambio técnico sobre apicultura. Se trata de una iniciativa que conecta personas, territorios y conocimientos en torno a un objetivo común: proteger las abejas, conservar la biodiversidad y contribuir al desarrollo sostenible de las comunidades rurales.

La experiencia demostró que la cooperación internacional es una herramienta muy valiosa para afrontar desafíos globales como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad o las amenazas sanitarias que afectan a las abejas. Ningún territorio tiene todas las respuestas, pero todos tenemos algo que aportar.

También me gustaría poner en valor el papel de las organizaciones Taller de Solidariedade (TDS) y Asociación Jesús Obrero – CCAIJO, que hicieron posible este encuentro y el compromiso de los apicultores y apicultoras participantes. El intercambio de experiencias nos permitió comprobar que, a miles de kilómetros de distancia, compartimos preocupaciones, retos y también oportunidades para construir una apicultura más fuerte y resiliente.

Desde Galicia llevamos una experiencia muy enriquecedora y, al mismo tiempo, la responsabilidad de seguir fortaleciendo estas redes de colaboración. Porque apoyar la apicultura es apoyar la biodiversidad, la seguridad alimentaria, el desarrollo rural y el futuro de las próximas generaciones.

Si tuviera que resumir el proyecto en una idea, diría que las abejas fueron el puente que unió Galicia y Perú, pero el verdadero valor de esta iniciativa está en las personas, en el conocimiento compartido y en las alianzas que se están construyendo para seguir trabajando juntos en el futuro.

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