Píccolo Rancho SA: La empresa que posee 5.000 hectáreas de tierra en Galicia y 2.000 en Asturias

La empresa Píccolo Rancho SA, con sede en Pontevedra pero perteneciente a un grupo inversor, es, hoy por hoy, la mayor terratenente de parcelas rústicas y forestales de Galicia, con más de 5.000 hectáreas repartidas por las 4 provincias. Hablamos con Aladino Barros, su representante, que lleva 40 años comprando fincas

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Piccolo Rancho1Aladino Barros Doporto es pianista de profesión, pero lleva 40 años comprando fincas rústicas por toda Galicia. Fue a raíz de su faceta musical como entró en contacto con el Grupo Alba, que opera en varios sectores, entre ellos el de la venta de instrumentos musicales, con una tienda en Pontevedra, o el de la compraventa de fincas rústicas en España y Sudamérica a través de Píccolo Rancho SA.

«Yo llevo la zona de Galicia y Asturias y me exigen comprar 150 hectáreas de tierra al año en Galicia y 50 hectáreas en Asturias», explica Aladino sobre el modo de funcionamiento de este grupo de inversores canario nacido en los años 40 y extendido hoy a varios países con distintas ramas de negocio. Tienen oficinas en Madrid, Barcelona y Sevilla y compran en España y en países como Argentina, Uruguay o Irlanda a través de representantes zonales. «Nuestra misión es comprar las fincas y firmar las escrituras y contratos», explica Aladino. Compran solamente suelo rústico, tanto tierras como montes. «En núcleo urbano nuestra empresa no quiere nada», aclara.

En núcleo urbano nuestra empresa no quiere nada

El nombre de la compañía vino de Italia, a donde Aladino viajaba con frecuencia por trabajo. «Iba mucho a Italia a la villa de Castelfidalgo, donde las familias hacen acordeones en las casas, y me hospedaba en un hotel muy grande con sala de fiestas que se llamaba Píccolo Rancho. Cuando se montó la empresa se me ocurrió ese nombre», recuerda. Parece una contradicción para la mayor propietaria de tierras de Galicia. Píccolo Rancho SA, la filial del grupo Alba dedicada a la compra venta de fincas, tiene en este momento más de 5.000 hectáreas en propiedad en las 4 provincias gallegas. En la de Lugo donde más, con presencia importante en ayuntamientos como Vilalba, Xermade, Muras, Abadín, O Saviñao, Chantada, Bóveda, O Incio, Mondoñedo o Ribadeo, al igual que en A Coruña destacan As Pontes y As Somozas. «De los 313 ayuntamientos que hay en Galicia tenemos propiedades en 235, solo nos faltan 78», cuenta Aladino.

Poseemos 5.000 hectáreas en Galicia y 2.000 en Asturias

En Asturias también cuentan con unas 2.000 hectáreas en distintos ayuntamientos. Por ejemplo, en Pola de Allande, cerca del límite con Galicia, Píccolo Rancho posee una finca de 800 hectáreas en una sola pieza que comienza en el Puerto del Palo y llega al pueblo. Se llama la Braña de Braniecha y es muy accidentada pero se dedica a pastoreo por parte de los vecinos que tienen ganado en la zona. Fue comprada a una familia de Argentina en el año 1992 y después atravesada por 4 kilómetros de línea eléctrica de alta tensión, una de las de más capacidad de Red Eléctrica Española, que va desde Boimente, en Viveiro, hasta Pesoz, en Asturias, para evacuar hacia Meseta la energía que generan los parques eólicos gallegos. El pago de la expropiación para el paso del tendido eléctrico ayudó a Píccolo Rancho a rentabilizar la inversión hecha en su momento en la adquisición de la finca. 

La compañía comenzó a comprar tierras en Galicia en el año 1981. Desde entonces, Aladino recorre la comunidad en busca de fincas rústicas. Con 40 años de experiencia en este ámbito y un sinfín de anécdotas, Aladino conoce a la perfección cómo se mueve el mercado, cuál es la demanda real y cuáles las motivaciones que llevan a los propietarios a vender y que, a pesar del tradicional apego a la tierra de los gallegos, también han ido cambiando con los años.

«La gente nos ofrece, no vamos a buscar fincas a casa de nadie»

Aladino tocando o piano. Foi membro do grupo Os Gales de España, cos que percorreu os cinco continentes

Aladino tocando el piano. Fue miembro del grupo Los Gales de España, con los que recorrió los cinco continentes

Píccolo Rancho tiene un método peculiar para comprar las fincas. «La gente nos ofrece, no vamos a buscar fincas a casa de nadie», cuenta Aladino. «Es raro el día que no llama alguien para ofrecernos sus fincas. Cuando más se compra es en las vacaciones de verano, cuando la gente que está fuera viene. Por suerte la gente no vende las fincas porque necesite el dinero, sino porque las tienen abandonadas, y reparten el dinero entre los hijos o los nietos», dice.

Cuando más se compra es en las vacaciones de verano, cuando vuelve la gente que está fuera. No venden las fincas porque necesiten el dinero, sino porque las tienen abandonadas

En la Feria de Agolada, que se celebra los días 12 de cada mes, la empresa tiene un pendello donde antes de la pandemia recibía a propietarios de toda Galicia que querían vender sus fincas. «Ha ido gente hasta de A Cañiza o Ferrol hasta allí», asegura Aladino.

El coronavirus frenó el negocio

La media de adquisiciones varía mucho de un mes a otro, explica, pueden ser 10 o 15 hectáreas compradas un mes, 5 otro o 20 el siguiente. El pasado 1 de abril Aladino cumplió 40 años dedicado a este negocio. «Mi media de kilómetros mensuales antes de la pandemia era de 20.000 al mes, tenía algún día de pisar las 4 provincias gallegas. Tenemos un turismo y un todoterreno, porque también compramos monte, y a veces tengo que cambiar el aceite antes del mes», indica.

Tenemos más de 200 compras pendientes en este momento por problemas para ir a las notarías a firmar

Las restricciones de movimientos del último año y medio por culpa de la pandemia sanitaria del coronavirus han frenado las compraventas y aumentado el interés por el rural, lo que también incrementa la competencia para las compras. Aun así, se siguen produciendo movimientos. «Tenemos más de 200 personas esperando. Con esto de la covid hay más problemas para ir a la notaría. Solo en Vilalba tenemos 27 escrituras para firmar», dice. Vilalba es uno de los ayuntamientos donde Píccolo Rancho está más presente. «Poseemos 2.400 hectáreas en total en las 29 parroquias del ayuntamiento. Solo en Vilapedre son 1.200 y en Santaballa 400», detalla.

Lograr fincas grandes en el país del minifundio

Animais nunha das fincas que Píccolo Rancho ten arrendadas

Animales en una de las fincas que Píccolo Rancho tiene alquiladas

La empresa tiene un baremo con cinco precios distintos que paga en función de la calidad, ubicación y dimensión del terreno. «Tenemos precios por calidad, en los que pagamos un 258% más la primera calidad que la quinta, y luego también por volumen, de menos de 5.000 metros cuadrados, entre 5.000 metros y una hectárea, hasta 5 hectáreas, hasta 25 hectáreas y de más de 25. De menos de 5.000 metros a una hectárea pagamos un 18% más el metro cuadrado y un 258% más en el caso de las de más de 25 hectáreas. Pero en estos 40 años de las miles y miles de fincas que han pasado por mis manos tan sólo 26 tenían más de 25 hectáreas», reconoce Aladino.

La empresa tiene un baremo con cinco precios distintos en función de la calidad, ubicación y dimensión del terreno

El minifundio es más acentuado en la provincia de Pontevedra, donde «son todo cosas pequeñas». Pero el objetivo de Píccolo Rancho es hacer piezas grandes de 80 o 100 hectáreas, porque «una finca de media hectárea solo sirve para plantar huerta. A partir de 25 hectáreas si quieres meter ganado ya puedes hacer algo», Pero se queja de que cuesta mucho trabajo y dinero lograr parcelas grandes. «Sale a precio de oro porque al tener que comprar a tantos propietarios solo en gastos notariales es un dineral», asegura.

Una finca de media hectárea solo sirve para huerta, pero si quieres meter ganado a partir de 25 hectáreas ya puedes hacer algo

Las piezas más grandes con las que cuentan se encuentran en Vilalba, sobre todo en las parroquias de Vilapedre, San Simón y Santaballa; en As Pontes, donde tienen 80 hectáreas juntas; en Muras, donde poseen 90 hectáreas en O Viveiró; o en Ourol, «donde con calma y paciencia podríamos hacernos también con mucho más terreno», dice Aladino.

¿Cómo hacer una pieza de 1.202 hectáreas?

La mayor finca privada de Galicia, con 1.200 hectáreas en una pieza, es propiedad de Píccolo Rancho. Está alquilada a una explotación de vacuno de carne en extensivo regentada por un joven, Finca Enxebreza, y se encuentra en la parroquia de Vilapedre, en Vilalba. ¿Cómo se logran juntar 1.200 hectáreas en Galicia? «Esa finca llevó 30 años conseguir hacerla. Hay más de 12.000 firmas y 4.000 escrituras, entre públicas y privadas. Yo he estado en alguna casa hasta las 4 de la mañana. La gente es muy chantajista, si tienen una parcelita en medio se aprovechan. Algún enclave que quedaba en medio lo pagamos cinco veces lo que valía. Hacer una finca de este tamaño se logra permutando mucho y perdiendo para poder juntar parcelas. Después en el 1992 empezó la concentración parcelaria en la parroquia y llevó 20 años hacerla, pero la concentración ya la teníamos hecha nosotros. Allí la concentración nos perjudicó porque nos hizo perder 74 hectáreas. Ahora tenemos 100 parcelas que forman una pieza y 1.202 hectáreas en total», explica Aladino.

La concentración parcelaria nos perjudicó en Vilapedre porque nos hizo perder 74 hectáreas. La concentración ya la teníamos hecha nosotros después de 30 años comprando fincas

Más allá de dilatarse en el tiempo, «las propias concentraciones parcelarias se hacen muy mal», opina desde su experiencia, porque «dan 20 fincas a una misma persona, o fincas en proindiviso a varios herederos, cuando lo lógico sería dar una sola finca por propietario o dos como mucho en un segundo lugar», considera. «En Sarria recuerdo un caso de un paisano que tenía cuatro fincas de concentración de 800 metros cada una en sitios distintos porque lo pidió él así y he visto incluso fincas sin acceso a pesar de ser de concentración parcelaria, o separadas por riachuelos, nosotros tenemos unas 20 parcelas así», se queja.

Clientes: desde ganaderos con poca superficie para la PAC a multinacionales madereras

Píccolo Rancho adquiere las fincas a particulares y luego las pone de nuevo en el mercado alquilándolas tanto a ganaderos como a grandes empresas madereras. «Para plantar eucaliptos es una fiebre la demanda que hay. Es raro el día que no llama alguien, pero ahora está muy limitado y es complicado», reconoce Aladino. Las parcelas de monte de mayor tamaño están arrendadas a Navigator y a Norfor, esta última peteneciente al grupo Ence.

Para plantar eucaliptos es una fiebre la demanda que hay. Es raro el día que no llama alguien

En el caso de las fincas agrarias, los clientes son fundamentalmente particulares. «Trabajamos mucho alquilando parcelas a ganaderos que no tienen superficie suficiente para declarar en la PAC porque no les llegan sus fincas para las cabezas de ganado que tienen, tenemos muchísima gente de ese tipo», cuenta.

Además de alquilar, la empresa también vende, pero no hay quien compre y eso que se ponen precios muy razonables

Aladino siente predilección por los jóvenes a la hora de escoger arrendatario. «Procuro alquilarles a ellos y ayudarles en todo lo que podemos para que puedan defenderse en el sector y salir adelante. La finca de Vilapedre se la tenemos alquilada a Xabier, que tiene 23 años, la de San Simón la lleva otro joven de 26 años que también tiene vacas de carne, igual que la de O Viveiró», explica.

«El dinero de la Red Natura va para la Xunta, los Concellos y los ecologistas. Los propietarios no ven un duro de eso»

Piccolo Rancho2

Galicia cuenta actualmente con 59 Lugares de Importancia Comunitaria (LIC) y 16 Zonas de Especial Protección de Aves (ZEPA), que ocupan una superficie total de 389.565,9 hectáreas. Parte de esos terrenos, que constituyen la Red Natura, tienen usos agrarios o forestales que están condicionados por la normativa ambiental. Aladino es muy crítico con la gestión que se hace por parte de la Administración y Píccolo Rancho incluso demandó a la Xunta por las pérdidas que le habría provocado la declaración de Red Natura en sus propiedades, pero en julio del 2019 una sentencia del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia echó por tierra sus pretensiones.

Reclamaban una indemnización de 15,6 millones de euros por los perjuicios sufridos por la inclusión de sus fincas en el listado europeo de áreas protegidas con distintas figuras de protección ambiental, lo que lleva aparejada una merma del valor de los terrenos ante las limitaciones a las actividades permitidas, que afectan por ejemplo a la explotación de ganado en el monte por impedir determinadas prácticas de renovación y mejora de praderas que provocan una merma de la carga ganadera.

Píccolo Rancho pidió una indemnización de 15,6 millones por las pérdidas que le habría provocado la inclusión de sus propiedades en la Red Natura pero en julio del 2019 una sentencia del TSXG echó por tierra sus pretensiones

La empresa reclamó esta indemnización en primer término por la vía administrativa, pero acabó acudiendo a los tribunales tras la negativa del Gobierno gallego a atender sus demandas. En concreto, Píccolo Rancho alegaba que la inclusión en Red Natura de sus propiedades en el ayuntamiento de Muras impedía o restringía actuaciones como los movimientos de tierra para la renovación de praderas o cultivo de cereales, los arrendamientos para la explotación extensiva o intensiva de ganado, así como las plantaciones de eucalipto y las talas de madera.

Sin embargo, el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia repite los mismos argumentos con los que ya que en el mes de febrero de ese mismo año desestimaba también la solicitud de 370.000 euros de un vecino de Muras con 23 parcelas incluidas en Red Natura. El TSXG no considera probado el daño ni veía cambios a nivel de protección legal con la entrada en vigor del Plan Director: «Cabe deducir que la entrada en vigor del Plan Director de la Red Natura 2000 no supuso ninguna limitación específica y exclusiva para el aprovechamiento de las parcelas propiedad de la empresa reclamante que no hubiesen estado ya contempladas en la legislación vigente con anterioridad», indica la Sala del Contencioso del TSXG en su sentencia.

Esperando por la respuesta del Tribunal Supremo

Pero Píccolo Rancho no se da por vencida. «Es vergonzoso, hicieron un corta-pega en la sentencia y se ha recurrido en Madrid y estamos esperando la respuesta del Supremo y sino iremos a Europa. La nuestra es una empresa que no se mete con nadie pero que tampoco se deja pisar», avanza Aladino.

La Red Natura constituye un verdadero lastre para el desarrollo económico y social de la zona rural de España y principalmente de Galicia

«La Red Natura constituye un verdadero lastre para el desarrollo económico y social de la zona rural de España y principalmente de Galicia, cada vez más despoblada y falta de oportunidades para los jóvenes, siendo una de las causas que contribuyen a esto las restricciones, limitaciones y prohibiciones que supone la Red Natura y que van en aumento, sin que los gobiernos de las comunidades autónomas dispongan de partidas presupuestarias para compensar e indemnizar a los titulares de derechos previamente consolidados. A una propiedad privada no se le puede meter una carga sin pagar el justiprecio correspondiente. La Administración está cobrando de la UE un dinero por fincas que no son de ella, no se pueden meter las fincas de los propietarios privados sin contar con ellos. El dinero va para la Xunta, los Ayuntamientos y los ecologistas y los propietarios no ven un duro de eso, y aún por encima los acribillan con sanciones por todo. Avasallan a la gente», considera.

Ampliación pendiente de la Red Natura

La Red Natura 2000 fue establecida por la Comisión Europea el 21 de mayo de 1992 con la aprobación y publicación de la Directiva Hábitat (DC 92/43/CEE) y representa en la actualidad más del 18% de la superficie terrestre de la UE (en el caso de Galicia, el 11,74% de la superficie de la comunidad está considerada LIC), estando configurada en la mayor parte de los casos por propiedades privadas.

A comienzos del año pasado la Agencia Europea de Medio Ambiente publicaba su informe con los resultados sobre el tercer periodo de evaluación de la Red Natura, en el que España salía mal parada como uno de los Estados donde más biodiversidad se sigue perdiendo a pesar de ser uno de los países miembros con mayores valores en este sentido. En cuanto a la situación de Galicia, ninguno de los hábitats identificados como prioritarios están en un estado de conservación favorable, según la Comisión Europea, que urge además la ampliación de los espacios con protección ambiental.

Píccolo Rancho alegó contra el Plan Director de la Red Natura, aprobado por la Xunta en el 2014, donde se definían los usos autorizables, permitidos y prohibidos en estos espacios

Sin embargo, el Gobierno gallego no ha ampliado aún a día de hoy la superficie protegida (incumpliendo las reiteradas demandas de la Comisión Europea en este sentido) y desde Píccolo Rancho se arrogan ese logro. «Logramos paralizar la ampliación de la Red Natura prevista. En Santaballa metían toda la finca, casas incluidas, es un despropósito», dice Aladino. «En el 2014 publicaron en el DOG el Decreto 37/2014, de 27 de marzo , por el que se declaran zonas especiales de conservación los lugares de importancia comunitaria de Galicia y se aprueba el Plan Director de la Red Natura 2000 en Galicia, pero el plazo para delimitarla vencía en el 2007 y ellos no pusieron las estacas hasta el 2010. Engañaron a Europa y van a tener que devolver dinero a Bruselas», asegura.

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