Pinos ‘premium’, cómo la mejora genética se adapta a las necesidades de la industria de la madera

El Centro de Investigación Forestal de Lourizán avanza en el estudio de nuevos parámetros para la selección genética de las plantaciones de pino. Se centra en algunos de los caracteres más demandados por la industria maderera, como densidad o elasticidad

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Pinos ‘premium’, cómo la mejora genética se adapta a las necesidades de la industria de la madera

El personal especializado ha estado realizando mediciones en los pinares de estudio del CIF Lourizán.

Pinos que crezcan rectos, con un buen crecimiento y sin nudos son las exigencias más demandadas tanto por propietarios forestales como desde la industria a la hora de seleccionar las variedades para hacer una plantación, pero ¿qué más piden?, ¿qué otros parámetros son interesantes a la hora de seleccionar pinos?. Esa fue la pregunta que se hicieron desde el Centro de Investigación Forestal (CIF) Lourizán (Pontevedra) hace un par de años y a la que intentaron dar respuesta a través de una jornada organizada en el centro con representantes del sector.

Esa sesión fue el germen de las investigaciones en las que desde entonces están trabajando en el centro en materia de mejora genética en pino. «Intentamos conocer las demandas que tenían en el sector, los parámetros que más interesaban para encaminar nuestros trabajos a las necesidades que tienen desde el sector de la madera y que pueden beneficiar a los productores», explica la doctora Raquel Díaz, investigadora y responsable del programa de mejora genética de pino en el CIF Lourizán.

Lourizán trabaja sobre la densidad básica y el módulo de elasticidad, dos parámetros demandados por la industria de la madera

En estos dos últimos años, el equipo de investigadoras de Lourizán se centró en dos nuevos parámetros en sus trabajos de mejora genética en coníferas: la densidad básica y el módulo de elasticidad. El objetivo es conseguir material genético mejorado no sólo en los parámetros más básicos (rectitud, crecimiento y con madera sin nudos) sino también incluir aquellas variedades que tengan un mejor desarrollo de estos dos parámetros, que también son apreciados por la industria.

Sanidad vegetal
En otros países como Nueva Zelanda, Estados Unidos o Francia la resistencia a enfermedades es uno de los pilares en los que llevan años trabajando. Esto también es así en el caso de Galicia. «Desde el 2013 estuvimos trabajando en conseguir ejemplares resistentes al nematodo, una de las principales afecciones de los pinos en Galicia, y ahora ya tenemos en el mercado progenitores resistentes a esta enfermedad. Aunque seguimos trabajando para obtener pinos con un mayor grado de resistencia, hemos decidido iniciar otra línea complementaria de investigación y estudiar otros parámetros que puedan ser de utilidad», concreta Díaz.

Conseguir material genético de calidad

Para el estudio de calidad de madera, actualmente están evaluando árboles de parcelas de estudio plantadas hace años, que les proporcionan ejemplares en los que evaluar estos parámetros y seleccionar aquellos que mejor respuesta tengan. En estas parcelas, repartidas por toda Galicia, disponen de 116 familias procedentes de los ejemplares que en los años 80 recopilaron por la costa gallega para contar con una muestra representativa de la variedad de ejemplares presentes en Galicia.

Para estudiar la calidad de la madera comenzaron evaluando en torno a 3.000 árboles de 13 años de edad situados en 3 de estas parcelas que tienen repartidas en distintos puntos de Galicia, lo que le permite comprobar también los cambios que producen las variaciones ambientales en estos parámetros. «Tenemos que contar con datos de bastantes individuos de cada una de las familias para ver cuáles ofrecen mejores resultados», indica.

En los últimos años evaluaron cerca de 4.000 pinos del país y de 250 de pino insigne para comprobar la densidad y elasticidad que ofrecen

En los últimos tiempos participaron también en el proyecto Genmac, un grupo operativo suprautonómico creado para procurar recursos genéticos para el abastecimiento sostenible de madera de calidad de coníferas. Participar en esta iniciativa hizo que incrementaran el número de parcelas en las que evaluar la calidad de la madera y que al margen de contar con pino del país (Pinus pinaster) hayan incluido también pino insigne (Pinus radiata).

De esta forma, estudiaron estos parámetros en otras 2 parcelas de pino del país, dos de los huertos semilleros que se dieron de alta en los últimos años y cuyas árboles tienen unos 25 años. En estas mediciones evaluaron unos 1.000 árboles más de pino del país. También evaluaron cerca de 250 pinos insigne en otras dos parcelas de esta especie.

Tener datos de casi 4.000 árboles de las 116 familias del programa de mejora ubicadas en 5 sitios distintos y con dos edades diferentes les permite determinar qué familias tienen mayor densidad o módulo de elasticidad, así como si la clasificación obtenida con la información a los 13 años es la misma que a los 25. Esto último les permitiría seleccionar genotipos por su calidad de madera a edades relativamente tempranas.

Pruebas para estimar la densidad del pino.

De igual forma, también van a poder estudiar la existencia de interacción genotipo – ambiente, es decir si los genotipos más densos, por ejemplo, son los mismos en todos los ambientes estudiados o no. «De ser así, podrá garantizarse que un genotipo que se seleccione por la su alta densidad, por ejemplo, va a ser el que produzca madera con mayor densidad independientemente del lugar en el que se plante», explica la doctora.

A mayores, algunos de estos ejemplares se sometieron a otras pruebas, como la densitometría, para tener más información sobre la evolución de la densidad de su madera a lo largo del tiempo, pese a que es una técnica más costosa. «Este procedimiento nos permite ver cómo es la madera dentro del árbol anillo a anillo, y determinar el porcentaje de madera adulta, que es la madera que más suele interesar al sector», detalla la investigadora.

Buenas perspectivas

Los primeros resultados de los estudios, que son aún provisionales, acaban de hacerse públicos. «Ahora queremos trabajar y comparar los datos extraídos en estas 5 parcelas, evaluarlos de forma conjunta», concreta la experta. Los primeros datos, que pertenecen a las mediciones más antiguas, las realizadas en los pinos del país con 13 años de edad, muestran resultados interesantes para la obtención de pinos seleccionados por su densidad y el módulo de elasticidad.

Los estudios confirmaron que la densidad y elasticidad son caracteres heredables y sin relación entre ellos, con lo que facilitará su selección

«Con las primeras evaluaciones, que hicimos en un estudio de más de 1.900 árboles, constatamos que tanto la densidad como la elasticidad son caracteres heredables, con una buena heredabilidad, con lo que, de confirmarse en los análisis definitivos, será sencillo transmitirlos de padres a hijos. Si seleccionamos ejemplares con buena densidad, las semillas que se recojan de ese árbol tendrán también buena densidad», concreta la especialista.

Estimación el perfil densitométrico de pinos realizada por el CIF Lourizán. 

Los estudios, cuyos resultados están aún pendientes de ratificarse con un mayor número de evaluaciones, muestran además que estos caracteres no están relacionados entre sí, lo que se presenta como una buena noticia de cara a conseguir ejemplares mejorados genéticamente y en los que destaquen estos parámetros.

«En mejora genética es muy poco habitual que haya una correlación positiva entre caracteres cuando estos están relacionados, suele acontecer que cuanto mejor sea una de estas características se reducen las posibilidades de otra. Así, por ejemplo, es frecuente que los árboles que crecen mucho sean los que tienen una menor densidad de madera. Por eso, que no exista relación es bastante mejor que que fuera negativa», valora Díaz. De esta manera, se abre la posibilidad a que se seleccionen semillas procedentes de pinos que cuenten con un buen crecimiento, rectitud y que también destaquen por su densidad o elasticidad.

Descubrieron que no hay relación genotipo-ambiente, lo que simplifica la selección genética para obtener mejores pinos

Las últimas evaluaciones, realizadas en dos parcelas, también muestran que los nuevos caracteres estudiados no guardan relación con el ambiente, lo que para los investigadores también resulta favorable. «En estos análisis provisionales, descubrimos que no existe interacción genotipo – ambiente lo cual es muy positivo, ya que simplifica el trabajo de selección genética y favorece los avances en mejora», apunta la investigadora. En concreto, confirmaron que las familias con mayores densidades o elasticidad eran las mismas en las dos parcelas de estudio, a pesar de que estaban en condiciones ambientales diferentes.

Esta información, tal y como indica Díaz, será clave para continuar apostando por ejemplares de mejores caracteres. «Es muy difícil lograr que un sólo árbol cumpla con todos los parámetros que estamos teniendo en cuenta, pero la mejora genética nos pone en ese camino. Ya hemos ido consiguiendo árboles con un buen crecimiento y resistentes a plagas como el nematodo y seguimos trabajando para incluir también nuevos parámetros como la densidad y el módulo de elasticidad», concluyen desde Lourizán.

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