“Por cada 12 explotaciones que cierran, solo se produce una incorporación”

La falta de relevo generacional es un problema constante en la ganadería gallega. El profesor Ibán Vázquez lleva años estudiando ese fenómeno y recogiendo datos sobre cómo se está afrontando en otras zonas de fuerte actividad ganadera. Aprovechamos su presencia en la reunión de otoño de la SGPF para conocer la situación actual y las expectativas inmediatas.

IBAN VAZQUEZ EPS

Ibán Vázquez González, del Departamento de Economía Aplicada de la Escuela Politécnica Superior de Lugo y doctor en el Área de Economía Sociología y Política Agraria de la Universidad de Santiago de Compostela, fue uno de los ponentes en la X Reunión de Otoño de la Sociedad Gallega de Pastos y Forrajes (SGPF).

En su intervención habló del problema que lleva décadas suponiendo la falta de relevo generacional en las explotaciones ganaderas y de las posibles soluciones al mismo. Vázquez presentó datos comparativos entre Galicia y Cantabria -donde ejerció parte de su trayectoria profesional- y señaló las medidas que se están aplicando en otros países de tradición ganadera.

– ¿Cuál es la situación actual de la falta de relevo en Galicia en cifras?

Antes de dar cifras, me gustaría definir y caracterizar el problema. El relevo generacional en la agricultura es la falta de jóvenes que quieran y puedan trabajar en el campo, en sustitución de generaciones de mayor edad que se están jubilando. Es una cuestión de equilibrio entre las incorporaciones a la actividad agraria y las salidas (cierre de granjas), con un saldo claramente negativo.

Si comparamos las nuevas incorporaciones en Galicia en el periodo 2016-2023 (2.709), según datos de la Consellería de Medio Rural, y las comparamos con la reducción de explotaciones agrarias en ese mismo periodo (33.500) (Encuesta de Estructuras de explotaciones agrícolas), tenemos un saldo de explotaciones claramente negativo, con una ratio 12/1 (salidas/entradas).

El abandono de explotaciones tiene impacto en el ámbito económico, social y ambiental

El principal efecto de la falta de relevo generacional es la pérdida de explotaciones agrarias y de recursos (tierra, trabajo y capital), con evidentes impactos en el ámbito económico, social y ambiental. Para caracterizar el problema, es de gran utilidad la reciente publicación (2025) en el Foro Económico de Galicia de Edelmiro López Iglesias y Francisco Ónega López.

En primer lugar, observan una fuerte reducción de la mano de obra ocupada en la agricultura en las últimas 4 décadas (1985-2024) en Galicia del 87%, superior al conjunto del Estado (60%). Un segundo elemento que refleja la intensidad del problema del ajuste es la estructura por edades de los responsables de la explotación. Tomando datos del último Censo Agrario (2020), observaron en Galicia que casi la mitad (48,3%) de los jefes de explotación tienen una edad igual o superior a los 65 años, frente al 41% de España.

Más del 48% de los titulares de explotaciones gallegas tienen 65 o más años

Más del 48% de los titulares de explotaciones gallegas tienen 65 o más años

En tercer lugar me gustaría comentar que esta estructura por edades de los jefes de explotación es diferente en función de la dimensión económica y de la orientación de la granja. Así, el envejecimiento es menor en las granjas con mayor dimensión (10% de jefes con edad igual o superior a los 65 años, en producciones anuales iguales o superiores a 50.000€) y en las especializadas en ganado (con menos del 25% de jefes con edad igual o superior a los 65 años, en bovinos de leche, bovinos de carne, porcinos y avicultura).

– En las jornadas de la Sociedad Gallega de Pastos y Forrajes se habló del modelo catalán de cesión de las explotaciones a personas ajenas a las mismas. ¿Es viable ese modelo en Galicia?

Sería útil profundizar en el conocimiento del modelo catalán de cesión de explotaciones a personas ajenas a las mismas. Por lo que escuché de la intervención de Laia Batalla, desde la escuela de pastores están promoviendo iniciativas muy interesantes que evidentemente serían viables en Galicia.

Una de ellas son los tests agrarios, en los que el alumnado de la escuela de pastores interesado en iniciar una actividad agraria en ovino, pueda trabajar un periodo de tiempo (1-2 años) en la propia granja de ovino de la escuela; así los futuros ganaderos maduraban su decisión de iniciar una actividad ganadera, cogían experiencia e incluso podían llevar parte de la recría para iniciar su proyecto empresarial.

La otra herramienta es el servicio de acompañamiento a la incorporación en granjas próximas al cierre, por parte de alumnos que realizaban el curso en la escuela de pastores; claramente es viable en Galicia, sin embargo, para que esto funcione tiene que contar con una estructura técnica de intermediación, soporte, apoyo, formación y asesoramiento, de utilidad tanto para los que se quieren incorporar como para los que van a abandonar.

– En sus trabajos usted incide en la relación sucesión-abandono. ¿Podría definir esa relación?

En mi intervención traté de relacionar la falta de sucesión con el abandono de la actividad agraria, en dos actividades ganaderas (vacuno de leche y vacuno de carne). Para eso empleé los resultados de investigación de la tesis de doctorado de Elena García Suárez (2021), que co-dirigí “El sector bovino en Cantabria: dinámica, caracterización y análisis de su sostenibilidad”.

El sector de vacuno de carne hace en muchos casos de refugio para quienes abandonan la producción de leche

El sector de vacuno de carne hace en muchos casos de refugio para quienes abandonan la producción de leche

En esta tesis se hicieron dos entrevistas en el año 2015/2016 a titulares de explotaciones de vacuno de leche y de carne en Cantabria, que mediante una muestra representativa (muestras complejas) permitieron caracterizar el conjunto del sector.

El abandono y la falta de relevo tienen características diferentes entre el sector lechero y el cárnico

En el cuestionario había una pregunta, dirigida a titulares de edad igual o superior a 55 años, para identificar aquellas explotaciones que no tenían sucesión en los próximos 10 años. En el caso de vacuno de leche, de las 1392 granjas existentes en 2015/16, 550 no tenían sucesión, lo cual en el caso de cerrar por este motivo situaría su cifra en 2025/2026 (actualidad) en 842 explotaciones.

Lo que hice fue comprobar en el último informe del FEGA disponible (agosto de 2025) las explotaciones de Cantabria con entregas de leche (750), concluyendo por lo tanto que la falta de sucesión en vacuno de leche conlleva principalmente el abandono de actividad. En cambio, en vacuno de carne, la cosa fue distinta.

De las 4.113 explotaciones existentes en 2016, 1.124 no tenían sucesión para los próximos 10 años de lo cual, en el caso de cerrar todas, estimamos que en 2026 habría 3.000 granjas de vacuno de carne en Cantabria.

Se analizaron también los últimos datos de un informe sectorial del Ministerio de Agricultura (2024) “El sector de la carne de vacuno en cifras”, lo sorprendente es que el número de explotaciones con vacas de carne, lejos de bajar, se incrementaron hasta 5.585 unidades.

Por lo tanto, en vacuno de carne la falta de sucesión no lleva al abandono, y pueden estar influyendo otros factores como que es una actividad refugio tras el cese de actividad en vacuno de leche. O también que es una actividad que se complementa con otras fuentes de ingresos (pensiones, trabajo fuera), o incluso más apetecible para nuevos entrantes.

– Buena parte de su labor se desarrolló en Cantabria. ¿Qué similitudes y diferencias hay entre esa comunidad y Galicia?

Entre 2015 y 2018 trabajé en Cantabria, como investigador del área de socio-economía en el Centro de Investigación y Formación Agraria de Cantabria (CIFA). En ese periodo tuve la oportunidad de participar en varios proyectos de investigación, de carácter multidisciplinar, relacionados con el sector de vacuno de leche y de vacuno de carne.

Vázquez hizo una comparativa entre los sectores bovinos de Galicia y Cantabria

Vázquez hizo una comparativa entre los sectores bovinos de Galicia y Cantabria

Las similitudes que tienen ambas comunidades son la relevancia económica y social que el sector, tanto vacuno de leche como el vacuno de carne, tiene en el territorio. Ambas regiones comparten problemáticas comunes relativas a la pérdida de explotaciones, la intensificación productiva, la base territorial (minifundio, falta de tierra,…), la mano de obra, el relevo, la sucesión,…

En el caso de Cantabria sí que se observan ciertas diferencias: en vacuno de leche para la alimentación del ganado hay una mayor dependencia de los pastos, siendo menor el porcentaje de superficie cultivada para ensilado de maíz que en Galicia; en vacuno de carne es muy habitual que las ganaderías acudan con el ganado a los puertos de montaña (marzo a noviembre) y vendan los terneros sin cebar como pastencos a los 4-5 meses de vida.

– Contamos con herramientas como las ayudas de incorporación, los planes de mejora o las subvenciones a los jóvenes. ¿Por qué no están funcionando?

Lo que puedo transmitir es mi opinión personal. En primer lugar no están funcionando por lo que decía antes de que el problema del relevo generacional es una cuestión de equilibrio; si el número de ayudas a la incorporación es muy inferior al cierre de explotaciones, el saldo va a ser negativo.

Lamentablemente sigue habiendo un componente de categorización social detrás de los abandonos

En segundo lugar, pienso que hay una falta de interés de la juventud por incorporarse a la actividad; esto puede venir propiciado por la confluencia de varios factores, tales como la consideración social del trabajo vinculado al rural, como un trabajo más precario, calamitoso, y sacrificado; la falta de servicios en el medio rural; la reticencia familiar a que las nuevas generaciones continúen la actividad, viendo con mejores ojos que estudien y se dediquen a otra cosa,…

En tercer lugar, se echan en falta mecanismos de acompañamiento para los nuevos entrantes en este proceso, bien para dar formación, asesoramiento o apoyo en el apartado burocrático.

– ¿Qué papel cree que pueden jugar las nuevas tecnologías, incluida la inteligencia artificial, no solo para frenar la falta de relevo sino para incentivar las incorporaciones?

Es un hecho evidente que la tecnificación del agro, como por ejemplo la instalación de robots de ordeño, amamantadoras, o arrimadores de alimentos para las ganaderías de vacuno de leche, suponen grandes avances en lo que a las condiciones laborales de la granja se refiere.

Ante el gran problema de la dificultad de encontrar mano de obra asalariada y la individualización del trabajo familiar por parte de los titulares y socios de la granja, las innovaciones tecnológicas y el uso de la inteligencia artificial, permiten incrementar los rendimientos productivos y la productividad laboral.

Las nuevas tecnologías serán clave para atraer gente joven a la ganadería

Las nuevas tecnologías serán clave para atraer gente joven a la ganadería

Todas estas innovaciones tecnológicas tienen una enorme potencialidad y versatilidad, sin embargo son un reto para los usuarios por su complejidad y sofisticación a la hora de ser empleada; en este sentido las mozas y mozos que se incorporan son más proclives a enfrentarse a estos nuevos retos tecnológicos, ya que ellos lo ven como algo natural al nacer en la era digital.

– En la mayor parte de las explotaciones agrícolas y ganaderas -del tipo que sean- hay también un alarmante problema de falta de mano de obra. ¿Puede suponer un freno para el relevo generacional?

Como dije antes, hoy en día uno de los mayores retos del agro gallego unido a la falta de base territorial es la falta de mano de obra para trabajar en las granjas. Uno de los resultados del proceso de ajuste agrario de las últimas décadas, caracterizado por la fuerte reducción del número de explotaciones y de empleados en el sector, son el incremento de la dimensión productiva, la intensificación, la individualización del trabajo familiar por parte de los titulares/socios y la asalariación del mismo.

La falta de mano de obra puede suponer un freno a la hora de decidir incorporarse o no

Los trabajos que antes se hacían con el apoyo de la familia y en régimen colaborativo con los vecinos, fueron siendo reemplazados por la contratación de servicios a empresas, la mecanización y la asalariación. Hay una necesidad evidente de mano de obra para el sector y además los actuales precios de mercado de los productos, tanto la leche como la carne, permiten su contratación; sin embargo, vemos falta de trabajadores y una gran movilidad de los disponibles en busca de una mejora de las condiciones económicas y laborales.

Volviendo a la pregunta formulada, sí que considero que la falta de mano de obra puede ser un condicionante para frenar el relevo generacional.

– En los últimos dos años tanto el precio de la leche como el de la carne están en índices elevados. Y, vistas las bajadas en la producción y la creciente demanda, no parece que vayan a volver a bajar notablemente. ¿Sería ese un factor que incentive el relevo?

Los mercados están en un buen momento para los ganaderos y ganaderas, sin embargo la viabilidad económica de las granjas no es la única que asegura la continuidad. Existen otros factores de tipo social que determinan esta continuidad, como el relevo/sucesión, formación, edad, las condiciones de trabajo (vacaciones, trabajadores, tecnificación), el grado de satisfacción, la consideración del trabajo realizado, la organización del trabajo e incluso el bienestar de los animales.

No creo que este buen momento de mercado incentive el relevo de manera generalizada y solucione el problema asociado; puede que en algunos casos anime a los jóvenes a incorporarse, pero no creo que lo suficiente para contrarrestar la magnitud del problema.

– ¿Considera necesaria una mayor y más profesionalizada oferta formativa para atraer a las personas jóvenes a la ganadería?

Como profesor en la Escuela Politécnica Superior de Ingeniería en Lugo, lugar donde se imparten el grado en Ingeniería Agrícola y Agroalimentaria y también el máster en Ingeniería Agronómica, no considero necesaria una mayor y más profesionalizada oferta formativa para atraer a los jóvenes a las granjas.

Hay formación reglada suficiente y de calidad, tanto en los ciclos formativos de formación profesional como en las enseñanzas universitarias; esto no es un elemento que vaya a cambiar la intención de los jóvenes por incorporarse a las granjas.

Creo que hay que actuar en otros elementos relacionados con la educación, concienciación y respeto por la actividad agraria, desde etapas tempranas de la juventud del rural, para que se sientan empoderados de sus orígenes y la futura profesión. El ejemplo está en otros países vecinos como Francia, cuya sociedad tiene un profundo sentimiento, reconocimiento y orgullo por el sector agrario.

El modelo neozelandés de incorporaciones puede ser de utilidad en Galicia

El modelo neozelandés de incorporaciones puede ser de utilidad en Galicia

– Otra cuestión que se plantea recurrentemente desde el sector primario es el exceso de burocratización, que ralentiza y limita muchos proyectos. ¿Agilizar esa burocracia sería de utilidad?

La burocracia en algunos casos puede limitar y condicionar el relevo de las granjas. Un ejemplo de esto, es lo que le ocurrió a un ganadero de vacuno de leche próximo a retirarse, que participó en la dinámica grupal sobre relevo generacional en la X reunión de otoño de la Sociedad Gallega de Pastos y Forrajes.

Por cuestiones relativas a patrimonio, no puede ampliar el tamaño de su granja (actualmente 60 vacas en ordeño), y esto es un freno para que alguien se anime a continuar con su actividad una vez él se jubile.

Es necesario flexibilizar la burocracia y hacerla más ágil y accesible para los titulares de explotaciones

Más que agilizar diría que sería necesario flexibilizar e incluso apoyar a los ganaderos en la excesiva carga burocrática y trámites administrativos, cada vez más exigentes. Se echa en falta desde el sector el asesoramiento público que prestaban en el pasado al desarrollo ganadero y la extensión agraria.

– Llevamos décadas oyendo hablar de la falta de relevo generacional pero, lejos de solucionarse, el problema se agrava. ¿Realmente no existe una solución?

Existen soluciones, de alguna de las cuales nos habló Laia Batalla, de la Escuela de Pastores de Cataluña. Por ejemplo la propia Escuela de Pastores, favoreció el relevo generacional en ganadería extensiva; de las 225 personas que finalizaron la formación, 191 siguen vinculados al sector agrario. Otro ejemplo, sería tener una granja propia, vinculada a este centro formativo por la que pasen los alumnos durante un periodo de tiempo para recibir formación, asesoramiento y poder desarrollar sus conocimientos.

También es de utilidad la figura de intermediación entre los jóvenes interesados en incorporarse y una bolsa de granjas interesadas en vender, ceder o arrendar sus activos; detrás de esta figura hay un proceso de selección, acompañamiento, asesoramiento y formación.

En mi caso yo hablé de dos herramientas que pueden contribuir a mitigar el problema del relevo generacional. Por un lado está el Banco de Explotaciones de la Xunta de Galicia, de reciente creación. Es un instrumento público de intermediación (contemplado en la ley 11/2021 de recuperación de tierra agraria de Galicia), que tiene como finalidad facilitar la puesta en contacto entre titulares que abandonan la actividad agraria y las personas interesadas en incorporarse.

Vázquez también ve un problema para el futuro de las granjas en la falta de mano de obra

Vázquez también ve un problema para el futuro de las granjas en la falta de mano de obra

Otra herramienta que abordé es el Sharemilking, específico del sector lácteo de Nueva Zelanda. El Sharemilking facilita el acceso y aprovechamiento compartido de una granja, entre el propietario de los recursos (fundamentalmente tierra e instalaciones de ordeño), que los cede, y el que se quiere iniciar en la actividad (entrante), que los emplea.

Esta fórmula, favorece la continuidad y el relevo generacional de una explotación entre dos partes, que pueden ser o no familia. El Sharemilking se lleva a cabo con un contrato entre el propietario de la granja y los entrantes, en el que consta el porcentaje de participación de los ingresos y de los costes. La duración de los contratos habitual es de 3 años (prorrogables), pudiendo ser de 5, 10 o indefinidos.

El Sharemilking está funcionando en Nueva Zelanda y podría ser una fórmula viable en las granjas gallegas

Cada contrato es diferente ya que ambas partes negocian. Existen dos modalidades de Sharemilking. La inicial sería 75/25, en la que el propietario pone la tierra, instalaciones y ganado; el entrante aporta la mano de obra y también la maquinaria, y recibe un porcentaje de los ingresos de la leche (p.e. del 25%), mientras que los costes se negocian.

En la otra modalidad -50/50- el entrante es propietario del ganado y pone también el trabajo (propio y asalariado) y la maquinaria; la otra parte (propietario) pone la tierra e instalaciones de ordeño. En este caso participan a partes iguales en los ingresos de la leche y comparten costes como la producción de forrajes, alimentación y agua.

El entrante cubre los costes de electricidad, salud del rebaño, limpieza, mano de obra y reparación y mantenimiento de maquinaria; el propietario cubre costes de reparación y mantenimiento de infraestructuras y terreno. De las aproximadamente 10.000 granjas de vacuno de leche que hay en Nueva Zelanda, un 30% se gestionan bajo la forma de Sharemilking.

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