¿Por qué las granjas en otros países europeos resisten mejor las crisis del sector lácteo?

Una comparativa del modelo de producción lechera gallego con el irlandés, el francés, el danés o el holandés revela una menor capacidad de adaptación a los cambios bruscos en el mercado de los insumos

¿Por qué las granjas en otros países europeos resisten mejor las crisis del sector lácteo?

Vacas lecheras en Irlanda, donde la alimentación se basa en el pasto

La subida de las materias primas y de otros costes de producción, como el gasóleo o la electricidad, está poniendo contra las cuerdas a los productores de leche gallegos. Analizamos como están viviendo los ganaderos de otras zonas de Europa la situación actual y por qué su manera de producir es más resiliente.

Resiliencia fue una de esas palabras que trajo la pandemia. Aplicado al sector lácteo se referiría a su capacidad de resistir los vaivenes de un mercado desregulado desde el año 2015 en Europa, en el que juegan de manera determinante factores como la demanda internacional y el precio de la leche, o las cotizaciones de las materias primas para la alimentación del ganado.

La autosuficiencia de las granjas y su diversificación productiva, o la fortaleza de la industria láctea y el nivel de participación en ella de los ganaderos son algunas de las claves de por qué, en el contexto europeo, la situación actual no está afectando por igual a todos los países.

Comida de importación

Con los precios actuales de materias primas como el maíz (que en el último año pasó de costar 180€ la tonelada a estar hoy a 327€), la colza (que pasó de 320€ a 460€) y la soja (que de 380€ se puso a 523€), seguir suministrándoles a las vacas una ración elaborada en base a productos importados es un lujo que cada vez menos ganaderías se van a poder permitir sin notarlo en sus márgenes de beneficio.

La PAC avanza hacia una vinculación entre superficie, número de cabezas e importe de las ayudas a percibir

En este contexto de insumos por las nubes, el aumento de la base territorial es fundamental para reducir costes de alimentación del ganado. También para implementar una agricultura más sostenible, con superficie suficiente donde echar el purín y aprovechar todo su potencial como fertilizante y en la que llevar a cabo cultivos forrajeros, de cereal y proteicos substitutivos de la soja que permitan reducir la dependencia de las importaciones, (un objetivo de Bruselas), así como prácticas de cultivo respetuosas con el medio ambiente que puedan suponer un importe extra en las ayudas de la PAC en aplicación de los ecoesquemas.

Duplicar la base territorial

Las explotaciones lácteas gallegas deberían duplicar su base territorial, principalmente por la vía del arrendamiento de tierras, si nos comparamos con otros grandes productores de leche europeos.

Un bueno redimensionamiento de la superficie de las explotaciones permitiría que las granjas incluso se introdujeran en la producción de materias primas para concentrados. Está comprobado que cultivos como el trigo o la colza pueden producirse en Galicia con buenos rendimientos y habría superficie abandonada y apta para acogerlos en amplias zonas de la comunidad.

El 55% de la energía de la ración de las vacas de leche gallegas viene de concentrados y sólo el 45% de los forrajes producidos en la explotación

En Galicia el 55% de la energía de la ración de las vacas viene de concentrados y sólo un 45% de los forrajes producidos en la explotación. En Dinamarca, por ejemplo, los porcentajes son inversas: el 40-45% de la energía procede de concentrados y el resto de la explotación.

Junto al factor tierra, disponer de un asesoramiento técnico calificado e independiente se presenta como un elemento imprescindible para la mejora de la calidad de los silos de hierba, con el que aprovechar todo el potencial productivo de Galicia en este ámbito.

La responsabilidad de la Administración

La Xunta de Galicia lleva más de 30 años asistiendo impasiva a la desaparición de explotaciones y al abandono de la tierra en amplias zonas de Galicia, donde las praderas y las tierras de cultivo dejaron paso a los eucaliptos (en la mitad norte de Galicia) y a los matorrales (en la provincia de Ourense).

A pesar de que la legislación ya impedía la forestación de tierras agrarias, en la realidad no hubo ningún tipo de vigilancia o control oficial sobre este fenómeno, que se fue extendiendo a medida que la edad de jubilación obligaba al cierre de explotaciones sin relieve.

El Gobierno gallego cogió miedo cuando los fuegos forestales del otoño del 2017 cercaron la ciudad de Vigo. Hasta entonces semejaba no ser consciente de la dimensión real del problema a pesar de las miles y miles de hectáreas que llevan ardiendo, año sí y año también, por toda la geografía gallega.

La moratoria a la plantación de eucaliptos es de hecho una legalización de las plantaciones realizadas en los últimos años

Pero las medidas adoptadas desde entonces (limpieza de franjas de protección, por ejemplo) están sobre todo encaminadas a proteger las viviendas de los fuegos, más que a facilitar tierras a las explotaciones en activo y la moratoria a la plantación de eucaliptos es de facto una legalización de las plantaciones realizadas en los últimos años.

En mayo del año pasado entraba en vigor la Ley de Recuperación de la Terra Agraria de Galicia, con escasos resultados prácticos hasta el momento, más allá de un sinfín de anuncios oficiales de proyectos de aldeas modelo y polígonos agroforestales sembrados por múltiples ayuntamientos gallegos, en la mayor parte de los casos ubicados en lugares que cayeron ya en el abandono más extremo y donde no existe demanda real de superficie agraria ni productores para trabajarla.

La Xunta avanzó su intención de movilizar 150.000 hectáreas de tierras en desuso, pero de momento sólo tiene aprobadas 19 aldeas modelo que suman unas 600 hectáreas repartidas en 8.500 parcelas de más de 2.190 vecinos.

La Consellería se encuentra con un dilema difícil de solventar: donde hay tierra vacía no hay explotaciones y donde están las explotaciones no abunda la tierra

Pero poco o nada se está haciendo para que las granjas ubicadas en las principales comarcas productoras (cómo  Xallas o A Terra Chá) puedan ampliar su base territorial, más que esperar que cierre el vecino y arriende las fincas.

La Ley de Recuperación de la Tierra Agraria se financia con fondos europeos, al igual que los Planes de Mejora y la incorporación de jóvenes a la actividad agraria. Sin embargo, de los nuevos instrumentos de movilidad de tierra (creación de aldeas modelo y polígonos agroforestales) no se van a encargar las Oficinas Agrarias Comarcales, que tramitan los Planes de Mejora y son las que están en contacto con las explotaciones y conocen sus necesidades, sino la Agencia Gallega de Desarrollo Rural (Agader) encargada de la gestión del Plan Leader y las subvenciones para desarrollo rural con cargo a los fondos del PDR.

Los Planes de Mejora financiaron en los últimos años la construcción de naves y la compra de maquinaria pero no la adquisición de tierras

La ampliación de superficie agraria, vía compra de tierras o alquiler, no forma parte de las prioridades de los Planes de Mejora. De hecho, sólo es subvencionable destinar como máximo el 10% de la ayuda solicitada a comprar superficie, una medida pensada sobre todo para poder hacerse con la parcela donde construir la nueva nave, más que para ganar tierras de labor o superficie de producción.

Es posible obtener un Plan de Mejora para doblar el número de cabezas sin aumentar la superficie, pero no doblar la superficie sin aumentar el número de cabezas para ganar en autosuficiencia. Es decir, las ayudas de la Administración estuvieron hasta ahora destinadas a incrementar la producción sin tener en cuenta el modo de incrementarla.

“Es posible producir leche con menos concentrado”

resch_cesar_03_standarCésar Resch es ingeniero agrónomo en el Centro de Investigaciones Agrarias de Mabegondo y participa en distintos proyectos europeos vinculados con el sector lácteo, como Dairy4Future, en los que mantiene contacto con distintos centros de investigación de Francia, Irlanda o Portugal, por lo que es buen conocedor de la realidad actual y el modelo de producción lechera de estos países.

César considera arriesgado el sistema de producción por lo que apostó Galicia y reclama un cambio de paradigma que blinde a las explotaciones lecheras frente a futuras crisis. “No es posible hacer una reestructuración de un día para otro ni estoy proponiendo quimeras, pero deberíamos aprovechar el potencial que tenemos para producir leche en base a forraje, teniendo oportunidad de hacer una ganadería diferente”, argumenta.

Afrontar los hándicaps que tenemos lleva tiempo pero en algún momento hay que empezar. Uno de ellos es el consumo excesivo de pienso

“A lo mejor no podemos tener vacas de 12.000 litros, pero sí de 9.000 litros con 200 gramos de concentrado y dando más grasa y proteína”, ejemplifica. Y propone comenzar a andar ese camino porque “los grandes cambios estructurales de la agricultura y ganadería, como cualquier cambio de la vida, llevan tiempo, pero hay que hacer planificación y cumplirla; un ejemplo de eso es Irlanda”, compara.

“Modelo intensivo sin cabeza”

César califica el sistema que se fue imponiendo de manera mayoritaria en las explotaciones lecheras gallegas de “modelo intensivo sin cabeza”. “Hacer una ración a base de soja tiene un riesgo altísimo. Es un modelo que tiene los pies de lama y que se tambalea cada vez que viene un problema de precios en las materias primas”, asegura.

El modelo holandés es intensivo y el modelo irlandés también en cuanto a la utilización del terreno; aquí sin embargo se centró en la vaca

“El modelo holandés es intensivo y el modelo irlandés también. Por ejemplo, el sistema irlandés es muy intensivo en la utilización del terreno, con parcelas en las que obtienen de 14 a 15 toneladas de materia seca de hierba por hectárea. Aquí la producción se centró en la vaca, allí se centró en la tierra”, diferencia.

Producir leche a base de pienso es “cómodo”

César afirma que el sistema gallego “es un modelo muy cómodo y mientras la relación coste del concentrado-precio de la leche sea favorable todo va bien, pero una granja que usa 400 gramos de concentrado por litro de leche tiene un problema si sube el concentrado”, asegura.

“En Galicia llegó a instalarse hace años el modelo de Castilla, implantado por Nanta, de producir leche a base de alimentar las vacas con concentrado la discreción y paja. Ese modelo funciona sólo cuando la relación de precio leche y pienso es favorable”, dice.

El modelo imperante en Galicia funciona sólo cuando la relación de precio entre leche y pienso es favorable, pero si no lo mudamos volveremos a caer en la siguiente crisis

“Espero que las cosas se reconduzcan, porque el hecho de que el maíz esté a 400 euros a tonelada es pura especulación y esa tensión el mercado no la aguanta”, dice, por lo que reclama la intervención pública en materia de energía y alimentos. “El mercado de materias primas debería estar más intervenido para evitar estos movimientos especulativos”, defiende.

El problema no está tanto en el precio del concentrado sino en la cantidad; si en vez de 400 gramos por litro de las 200 el problema es menor

Pero insiste en que “el problema no está tanto en el precio del concentrado sino en la cantidad de concentrado. Si en vez de 400 gramos por litro das 200 el problema es menor. Esa, la de basar las raciones en el pienso, es una debilidad estructural de las explotaciones gallegas”, afirma. “El consumo de concentrado en las granjas de Galicia, sobre todo en aquellas que se tienen como referente, es excesivo”, asegura César.

En Francia se usa un tercio menos de concentrado para alimentar las vacas y una parte de las ganaderías siembran también cereal

“Cuando sometes el sistema a una situación de estrés es donde se ven las debilidades. Hay una debilidad clara y estructural de la dependencia de insumos externos, sobre todo piensos y nombradamente cereal, y proteaginosas. Y aunque el problema actual de precios se solucione, volveremos a caer en la siguiente crisis si no cambiamos el modelo”, dice.

Alimentación de precisión y forrajes de calidad

“El reto tecnológico está en producir, en ese modelo, 40 litros de leche con 8 kilos de concentrado por vaca, pues producirlos con 14 kilos de pienso es donado, y es cierto que puede ser un buen negocio para el suministrador de concentrados, pero crea estructuras muy dependientes para el ganadero con el riesgo que eso lleva implícito”, argumenta.

El reto está en producir 40 litros de leche con 8 kilos de concentrado por vaca, pues producirlos con 14 kilos de pienso es fácil

“El reto está en la mejora de la calidad de los forrajes tanto en su capacidad de suministrar energía como proteína, pues también seguimos a tener una excesiva dependencia de proteína exógena en las granjas de leche”, aclara.

Para lograr el objetivo de producir 40 litros de leche con solo 8 kilos de pienso es necesario apostar por una alimentación de precisión, más personalizada, que diferencie las vacas en función de su producción y su fase de lactancia, y también ordenar los partos mediante una planificación de las gestaciones para un mayor aprovechamiento de la producción forrajera.

El modelo que están llevando en Holanda se basa en la eficiencia de los recursos y en producir leche con solo 200 gramos de concentrado por litro

“Es lo que están haciendo en Holanda, llevan ese modelo, con mucho pasto fresco y mucha eficiencia de los recursos. No tienen resultados espectaculares, pero son muy resilientes y aguantan en los momentos malos”, afirma.

Producir cereal en Galicia

“Galicia importa 3.000 millones de kilos de materia prima para hacer pienso al año. Producimos cero; se importa todo. Es imposible que para el año que viene podamos producir el 50% de eso, pero por algo hay que empezar”, propone César.

“Tenemos terreno y terreno bueno para hacerlo, tenemos hectáreas abandonadas que son aptas para cereal en la provincia de Ourense. Es deseable que produzcamos para reducir la dependencia excesiva de insumos externos que tenemos”, dice.

La producción de cereal es anecdótica en Galicia; es uno de los grandes hándicaps que tenemos

“Una parte de granjas francesas producen sus propios cereales y eso hace que tengan menos peso de los inputs de concentrado”, relata César. La mayoría de las explotaciones gallegas se mueven en valores entre los 350 y los 430 kilos de pienso por cada 1.000 litros de leche, cuando en Francia están por debajo de los 300 kilos. “Es cierto que tienen menos producción por vaca”, reconoce.

Diversificación para reducir riesgos y tener ingresos complementarios

Otra de las características de las ganaderías francesas es su carácter diversificado. En Galicia la economía de las explotaciones lecheras depende exclusivamente de la venta de leche, mientras en otros países europeos se complementa con otros ingresos.

“En el caso gallego la especialización en leche es muy grande, sin actividades destacadas en las explotaciones fuera de eso. El productor francés es más agricultor. En la Bretaña, además de producir leche, las granjas tienen también huerta extensiva de brásicas (reponerlo y coles), que son producciones complementarias que no compiten con la producción de forraje y en Normandía es muy habitual que el ganadero de leche plante también cereal y leguminosa”, explica César.

En un mercado liberalizado como es el de la leche tras el fin de las cuotas, y por lo tanto más volátil, contar con otras fuentes de ingreso paralelas es una manera de asegurar la rentabilidad

Ese modelo de ganadero-agricultor, con policultivo y actividades diversificadas, permite a las explotaciones no depender tanto de un único producto. “La especialización lleva a que seas más eficiente en lo que haces, pero también tiene sus riesgos. Es importante no poner todos los huevos en la misma cesta. Las explotaciones gallegas deberían diversificar con iniciativas que no compitan con la producción de forraje”, razona.

Extensificación: ganar base territorial

César defiende la necesidad de llevar a cabo “un cambio de paradigma para aprovechar más los recursos que tenemos”. “No es producir menos sino que es producir diferente. La merma de insumos externos en las explotaciones de leche debe de ser una prioridad. Necesitamos movilizar más SAU para las explotaciones de leche”, dice.

Por eso es partidario de ejecutar políticas públicas para favorecer el uso por parte de las explotaciones de la tierra que está desaprovechada. “Se perdió mucha superficie en las explotaciones, lo sabemos por datos de la PAC, aunque desde el año 2011 no haya datos oficiales de la Xunta”, explica.

Si quieres hacer una política de ordenación sin molestar a nadie no logras nada. Hacer tortillas sin romper huevos es imposible

Se estima una pérdida de un 30% de la Superficie Agraria Últil (SAU) gallega en los últimos 30 años. «Revertir esta situación es una prioridad máxima. La dependencia de la importación de materias primas crea una debilidad estructural. La SAU perdida está ahora en Argentina, Brasil o EE.UU», argumenta.

El modelo actual de producción de leche en Galicia es también consecuencia de las políticas públicas implementadas en las últimas décadas. “Si quieres hacer una política de ordenación sin molestar a nadie no logras nada. Hacer tortillas sin romper huevos es imposible”, compara.

En Francia para comprar cuota había que comprar tierra también

«En Francia para comprar cuota había que comprar tierra, mientras en España el mercado de cuota fue totalmente libre. La tendencia del modelo gallego se sustenta en que las granjas crecieron en animales y en leche pero el ritmo de crecimiento en hectáreas no avanzó en paralelo”, indica.

“La base superficial de las explotaciones en Francia o en Irlanda es muy superior a la nuestra. Nosotros estamos en una ratio de 2,5 vacas por hectárea, y ellos están bastante por debajo de las 2 UGM y eso es lo que les de la por flexibilidad”, dice.

La granja más grande que hay en Francia no llega a las 800 vacas

A día de hoy la producción media en Galicia es de más de 400.000 litros por explotación, casi la misma que en Francia, donde “la granja más grande que hay no llega a las 800 vacas”, explica César.

Otros Estados miembros de la UE, como los Países Bajos, también establecieron en la práctica límites al crecimiento de su cabaña ganadera, por medio en este caso de las limitaciones a los fosfatos instauradas a partir del año 2017.

Pérdida de efectivos

En Galicia la pérdida de efectivos agrarios y ganaderos es una constante en las últimas décadas, una mermar acentuada también en el sector lechero. “Teníamos 90.000 unidades productivas en los años 80 y ahora son poco más de 6.000”, recuerda César.

Esta tónica general en España, compartida por otros países europeos, se rompe en Irlanda. “Fue el único país de la UE que desde los años 80 incrementó el número de ganaderías de leche”, destaca. Hoy son 18.500 las explotaciones lácteas en el país.

Desde los años 80 Irlanda tuvo más altas de productores en el sector lácteo que bajas y en la actualidad cuenta con 18.500 explotaciones lecheras

Esta tendencia continúa en la actualidad y, de hecho, Irlanda es, junto con Polonia, el país de la UE que más está incrementando su producción de leche desde el final de las cuotas lácteas en el año 2015, pero lo hizo sin variar su modelo productivo tradicional, basado en el pasto.

Irlanda fue el país de la UE que más incrementó la producción de leche desde el fin de las cuotas lácteas, pero lo hizo sin variar sustancialmente su modelo productivo basado en el pasto

“Algunas explotaciones se intensificaron algo y algunas explotaciones de vacuno de carne se pasaron a la leche pero su crecimiento está basado en la planificación y el asesoramiento público”, explica César.

Los precios: un factor determinante

De este modo los ganaderos irlandeses pasaron de una producción equivalente a la española en el 2015 a superarla ampliamente hoy en día. Irlanda produce ya más leche que España, 8,5 millones de toneladas al año frente a las 7,5 españolas, con un ritmo de crecimiento del 10% anual.

Además, en este momento, es el país de la UE con el precio de la leche más alta en origen, por arriba de los 45 céntimos, cuando el promedio europeo se sitúa en los 42 céntimos y la española en 37. La producción irlandesa está enfocada a la transformación industrial y a la exportación, por lo que también notan en mayor medida a bajada de precios cuando las cotizaciones internacionales de los productos lácteos si resienten.

Italia, que también tiene un sistema intensivo de producción, resiste mejor en estos momentos por unos precios de la leche en origen más elevados

También tiene una mayor orientación al mercado Italia, que tiene también un sistema intensivo de producción, pero que hoy por hoy se defiende mejor por unos precios de la leche en origen más elevados.

En el conjunto de la UE, Irlanda es el país en el que los ganaderos están ganando más dinero, ya no sólo por los buenos precios, sino también por los bajos costes de producción, lo que permite un mejor margen a sus productores de leche.

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