
Derek y Catherine Hayward en su granja de la isla norte de Nueva Zelanda
Premier Cattle es una explotación mixta de Waikato, en la isla norte de Nueva Zelanda, dedicada a la producción de leche y de carne. El matrimonio formado por Derek y Catherine Hayward comenzó con la ganadería lechera en régimen compartido con la familia propietaria de la granja y de las tierras y decidió después ampliar el negocio con la producción de carne.
Trabajan actualmente 310 hectáreas de terreno, 160 destinadas al rebaño de leche (unas 480 vacas en producción) y 150 al de carne (120 vacas nodrizas más los terneros, que venden a los 11 meses de edad).
La base de la alimentación del ganado, tanto el de leche como el de carne, es el pasto y para el manejo de los animales cuentan con la ayuda de dos personas contratadas a tiempo completo. “Una de las fortalezas de nuestra granja es nuestra relación con nuestros empleados y su formación. Llevan ya 6 años trabajando aquí”, destaca Catherine.
Los turnos para los trabajadores son de 11 días, con 3 de descanso después
Los turnos de trabajo son de 11 días seguidos de 3 días libres. Además, disponen de 4 semanas de vacaciones, lo que suma un total de 100 días de descanso al año. “Procuramos ser flexibles para tenerlos contentos y que vengan motivados a trabajar al día siguiente”, dice. Los horarios son de 5 de la mañana a 4 y media de la tarde, con una hora de descanso para desayunar y otra para comer, salvo en plena temporada de partos, en la que los tiempos son más ajustados.
Sistema de ordeño compartido al 50%

La gestión de la explotación lechera sigue el sistema de ordeño compartido (sharemilking), habitual en Nueva Zelanda. En este caso es al 50%, de modo que los Hayward, que trabajan en la granja, reparten mensualmente el cheque de la leche con la familia propietaria de las tierras y de las instalaciones de la explotación. Llevan así 17 años, con contratos que se prorrogan cada 5 (lo habitual en Nueva Zelanda es hacerlo cada 3 años), y Catherine destaca la buena relación y el entendimiento entre ambas partes.
La duración de los contratos de sharemilking más habitual en Nueva Zelanda es de 3 años, pero en este caso renuevan cada 5
Es la propietaria de la granja quien decide a quién se vende la leche, porque si los Hayward optan por marcharse tras la finalización del contrato de alquiler de las instalaciones es la dueña de la explotación la que se queda con el contrato de venta de la leche. En la actualidad venden la leche a Open Country, una empresa competidora de Fonterra, la cooperativa mayoritaria del país.

El camión cisterna de la empresa Open Country, recogiendo la leche en la granja
“En los últimos 17 años solo hubo dos momentos en los que cobramos la leche por debajo de lo que paga Fonterra”, destaca Catherine. Open Country tiene un precio más estable de julio a octubre, una época en la que el de Fonterra suele ser más variable. Por el contrario, también es un poco más bajo en primavera, pero es la época del año en la que el coste de alimentación del ganado también es más barato.
La industria a la que venden la leche, competencia de Fonterra, elabora queso para exportación
De este modo, cobran durante 6 meses la leche a un precio y otros 6 a otro. El importe final oscila entre los 8 dólares neozelandeses (aproximadamente 4 euros) por kilo de sólidos en primavera y verano y los 9,5-10,1 dólares en invierno, periodo en el que cobran una prima extra por producir leche en esa época del año, en la que la producción de Nueva Zelanda cae en picado por coincidir con el período seco de la mayoría de la cabaña ganadera de leche del país.

La propia industria láctea ya divide cada mes el cheque en dos mitades e ingresa a cada uno su parte correspondiente. En el caso de las ventas de terneros o de vacas de desvieje, los ingresos son íntegramente para Derek y Catherine.
En cuanto a los gastos, la alimentación del ganado es a partes iguales, al igual que los cultivos (laboreo y semillas). Para el cierre de las fincas, la propietaria aporta el material y Derek el trabajo de realizar los cierres y su mantenimiento. Las inversiones en las instalaciones, por ejemplo la sala de ordeño instalada en el año 2016, corren a cargo de la propiedad, al igual que las averías, pero la limpieza es cosa de los Hayward, lo mismo que la luz, la maquinaria, el ganado y los medicamentos. “Tratamos de que haya una tendencia a la equidad en el contrato”, insiste Derek.
Concentración de partos

Sala de ordeño de la explotación, instalada en el año 2016, la primera de Nueva Zelanda de este modelo de DeLaval
Las vacas lecheras son de raza holstein, de genética norteamericana y canadiense, y la producción media se sitúa en 500 kg de sólidos por vaca y año. Cuentan con 2 temporadas de partos (el 40% de las vacas paren en otoño y el 60% en primavera) y las que no quedan preñadas son vendidas en el mes de septiembre. Las razones de descarte tienen que ver con la fertilidad, las patas y la eficiencia en el ordeño.
En la sala de ordeño tienen un filtro de arena para decantar los sólidos y con los efluentes líquidos hacen fertirrigación
Las vacas paren en los prados y una vez al día van y recogen a los terneros para traerlos a casa. Son alimentados 2 veces al día con 4 litros en cada toma. El concentrado que dan a las vacas tiene un alto porcentaje de magnesio para evitar los problemas de fiebre de la leche.
Solo 3 kg de pienso

Tratan de reducir al máximo la compra de insumos externos. De hecho, la granja está considerada en el nivel 2 de autosuficiencia alimentaria. Solo suplementan con 3 kg de concentrado por vaca en la sala de ordeño, pero el resto de la alimentación es de producción propia.
Lo que damos en la sala tiene que ser un complemento, nunca un sustitutivo de la hierba
El pienso tiene un 14% de proteína (lleva DDG, torta de palmiste, soja y salvado de trigo) y lo pagan a 470 dólares neozelandeses (unos 235 euros) la tonelada. “Suplementamos para tener un poco más de energía en la ración, pero lo que damos en la sala tiene que ser un complemento, nunca un sustitutivo de la hierba”, afirma Derek.
Su objetivo es producir la máxima cantidad de leche posible con el tipo de vaca que tienen y optimizando la producción de hierba en todas sus formas: pastoreada, ensilada o conservada en seco. “Los efectos del cambio climático están ahí y en esta zona el suelo es muy arenoso y se vuelve muy seco en verano, sobre todo en el mes de enero, ya que la profundidad del suelo aquí es muy pequeña”, admite.
Una vez al año, en verano, pasan una segadora de disco por las parcelas donde pastan las vacas para eliminar los rechazos
Dan la misma cantidad de concentrado a todos los animales durante toda la lactación, salvo a las novillas, a las que aportan un extra en las primeras 2-3 semanas, y a medida que el pasto se va secando abren el silo de hierba. Para esta suplementación, ensilan unas 250 toneladas de silo de hierba y cultivan 22 hectáreas de maíz para silo.

Los turnos de pastoreo varían a lo largo del año entre los 20 y los 40 días, en función de cómo va creciendo la planta, pero sin forzarla en ningún momento. “No medimos las alturas de entrada y salida en las parcelas, pero para mí un síntoma de que se pastorea bien es que siempre haya algo de rechazo en el momento de sacar a las vacas de la finca”, dice.
Una vez al año, en verano, corta la hierba sobrante (topping). “Siego con disco, no desbrozo con martillos para no destrozar el trébol”, explica. Van a probar también un aireador de púas para reducir la presencia de llantén, ya que es una mala hierba a la que no le gusta este sistema, asegura Derek.
Creo más en el nitrógeno natural que aporta el trébol que en el químico
Derek utiliza el mínimo posible de nitrógeno químico como fertilizante, aplicando únicamente 100 unidades de urea, que suponen 46 unidades de nitrógeno. “Creo más en el nitrógeno natural que aporta el trébol”, afirma. Además, aplica también 3 unidades de potasio y 40 de fósforo. Dispone de 40 zonas de testaje para ajustar las dosis a cada parcela.
Están concienciados con llevar a cabo prácticas más respetuosas con el medio ambiente y la biodiversidad. Quieren también plantar más árboles y setos en los cierres de las fincas. “Al anterior ganadero que estuvo en esta granja no le gustaban los setos, por eso hay muy pocos”, explica Derek.
Diversificación con las razas de carne Murray Grey y Speckle Park

Tras hacerse cargo en régimen compartido con la propietaria de la granja lechera, Derek y Catherine decidieron diversificar su fuente de ingresos con una explotación de carne que en este caso, sin embargo, es de su propiedad al 100%.
Disponen de un rebaño de 120 vacas reproductoras y 7 toros para los dos lotes en los que tienen divididas las nodrizas. El ganado está todo el año al aire libre y, a nivel sanitario, en Nueva Zelanda es obligatorio pasar el saneamiento ganadero de tuberculosis en animales de más de 2 años de edad.
Trabajan con razas puras y, además de los terneros para carne, venden también machos como sementales y embriones
Trabajan con dos razas, la Speckle Park, introducida en 2013, y la Murray Grey, introducida en 2020. La Speckle Park es una raza canadiense moderna de ganado vacuno. Se desarrolló en la provincia canadiense de Saskatchewan a partir de 1959, mediante el cruce de las razas británicas Aberdeen Angus y Shorthorn.

En cuanto a la Murray Grey, es una raza australiana de ganado vacuno de carne. Se originó entre 1905 y 1917 en el alto valle del río Murray, en la frontera entre Nueva Gales del Sur y Victoria. Es similar en apariencia a la Aberdeen Angus, de la que deriva en gran parte, pero de color gris o plateado.
La raza Murray Grey es genéticamente idéntica a la Angus, con piel oscura pero con el pelo gris, por lo que es más tolerante al calor
Al igual que la Angus, la raza Murray Grey también tiene la piel negra, pero el pelo, en lugar de ser negro, es gris, por lo que no absorbe tanto calor. De este modo, las vacas son más tolerantes al calor durante los meses de verano.
Logran una media de 6-7 partos por vaca

Chapeando uno de los becerros recién nacido
En las vacas de carne también hacen concentración de partos, apartando a los toros y las que no quedan preñadas las mandan al matadero. Las vacas paren en los meses de julio y agosto y destetan a los terneros en marzo, alrededor de los 6 meses.
Aprovechan los pastos de montaña para el rebaño de carne y para la recría de la granja de leche. Disponen de unas 150 hectáreas de superficie en las colinas de Whitehall, entre Cambridge y Karapiro, donde tienen a las reproductoras y a los terneros. Los venden a los 11 meses, y los ceban con hierba y una pequeña suplementación solo en invierno.
No ceban a los terneros de la granja de leche, sino que los venden a otros cebaderos con 10 días de vida
El precio de los animales de carne se sitúa en este momento en Nueva Zelanda alrededor de los 7,20 dólares neozelandeses (3,60 euros) /kg canal. Venden solo una vez al año, en los meses de septiembre y octubre, cuando los terneros alcanzan los 350 kg de peso vivo, con unos ingresos medios de unos 1.240 dólares por ternero (unos 650 euros).
“Sé que pierdo crecimiento al vender a esa edad, pero me viene bien en esta época porque así libero espacio en los pastizales para las vacas nodrizas en los meses en los que escasea la hierba en verano y reduzco la carga de trabajo”, justifica. En el caso de las vacas de desvieje, las que no quedan preñadas, alcanzan los 300 kg canal y le suponen unos ingresos de unos 1.200 dólares.
Para explotar el potencial genético de su rebaño, hacen subastas y ventas de animales para vida en la propia granja y los hijos de Derek y Catherine, Max y Jake, de 19 y 14 años, ya participan en los concursos de ganado y otros eventos a los que acude la explotación.
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