
La mayoría de miembros del Consejo Regulador de las IGP Ternera Gallega y Vaca Gallega-Boi Galego está de acuerdo con las reclamaciones de las agrupaciones ganaderas que estos días se movilizan por el Tratado comercial entre la UE y Mercosur. La principal preocupación está en las posibles consecuencias para el sector, “al favorecer la entrada de carne de terceros países que tienen normativas y controles de calidad, de sostenibilidad y de bienestar animal mucho menos exigentes que en Europa.”
Medidas efectivas y recíprocas para poder competir en igualdad de condiciones y garantizar la seguridad alimentaria, y la viabilidad y el futuro del sector. Eso es lo que piden desde las IGP Ternera Gallega y Vaca Gallega-Boi Galego.
Según la entidad, el acuerdo con Mercosur “va a facilitar la entrada en el mercado europeo de carne de América del Sur, que tiene unos costes de producción más bajos, pero también con menores requisitos en cuestiones sanitarias, medioambientales o laborales. Esta situación puede suponer una amenaza para el sector de vacuno de carne de Galicia, por lo que el Consejo Regulador le exige a las Administraciones salvaguardas y controles reales y eficientes que eviten posibles situaciones de competencia desleal.”
El Consejo hace un llamamiento a la UE para seguir apostando por la soberanía alimentaria propia y por la defensa del valor añadido que aportan las Indicaciones Geográficas Protegidas, vinculadas con una forma de producir tradicional, con pequeñas y medianas ganaderías y cebaderos de carácter familiar.
A día de hoy hay 8.000 explotaciones inscritas en Ternera Gallega, buena parte de ellas situadas en zonas de media y alta montaña, que ayudan a fijar población en el territorio y a mantener vivo el campo gallego, dicen desde las IGP.
El presidente del Consejo Regulador, Jesús González, reclama la carne de vacuno gallego como un producto de proximidad y señala que “no podemos estar de acuerdo con la paradoja de que el sector ganadero reciba críticas por su impacto ambiental y que deba cumplir con las lógicas exigencias que aminoren sus emisiones, cuando, al mismo tiempo, con este Tratado, la Unión Europea está favoreciendo la importación de carne desde países de América del Sur, con la huella ambiental que eso supone dada su distancia geográfica”.

Desde las IGP reivindican la total garantía que ofrece el vacuno de carne gallego a los consumidores
González insistió en reivindicar la fórmula trazabilidad + control + certificación = Garantía. Y recuerda que “las ganaderías inscritas en Ternera Gallega y en Vaca Gallega-Boi Galego se distinguen por ofrecer un producto de gran calidad y por garantizar su origen y rastreabilidad en base al sistema de control y de certificación que el Consejo Regulador aplica en todas las fases de la cadena.”
Las Indicaciones Geográficas, identificadas por sus logotipos propios y por los sellos europeos de calidad, “siempre serán la mayor de las garantías para los consumidores. Por eso es necesaria una mayor implicación y esfuerzo de las administraciones públicas europeas, estatales y autonómicas para apoyar y defender los productos de calidad diferenciada y la transparencia en el mercado.”
A vueltas con la PAC
El Consejo Regulador también expresa su acuerdo con las demandas del sector para que Europa mantenga cuando menos el actual nivel de financiación para el nuevo periodo de la PAC, y que se conserven los pilares que respaldan las ayudas directas y las ayudas de desarrollo rural.
Y reivindican una mayor estabilidad en las políticas que afectan al sector primario y que se simplifiquen los trámites de la PAC, “reduciendo las excesivas exigencias burocráticas actuales que afectan negativamente a los ganaderos y ganaderas, así como que haya una dotación presupuestaria potente que fomente, de verdad, la incorporación de la juventud al sector primario”.
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