Presentan la primera «Guía técnica para apicultura y manejo forestal sostenible» en Galicia

Desde la Asociación Apícola de Galicia diseñaron una guía técnica para fomentar la apicultura como un aprovechamiento más de las masas forestales, ya que es una actividad con bajas necesidades de inversión inicial y altos beneficios

Presentan la primera «Guía técnica para apicultura y manejo forestal sostenible» en Galicia

La apicultura constituye un aprovechamiento plenamente compatible con el manejo forestal sostenible y, de hecho, representa uno de los usos no madereros más estratégicos dentro de los ecosistemas forestales gallegos. Su contribución a la biodiversidad, junto con la generación de rentas complementarias para el medio rural, la convierte en un elemento clave en la planificación multifuncional del territorio. Con esta premisa dieron salida a la Guía técnica para apicultura y manejo forestal sostenible desde la Agrupación Apícola de Galicia.

El proyecto partió del Plan Social de Ence, para lograr unir las comunidades de montes con el sector apícola. La guía fue presentada por Esther Ordóñez, veterinaria de la asociación, quien destacó que a veces, “hay comunidades de montes reacias a que se pongan colmenas en sus terrenos, pero estamos en una provincia con una dispersión poblacional considerable, por lo que se queremos tener un número de colmenas algo alto, me los tendría que ir a comunidades de montes o asociaciones forestales”. Por eso, este proyecto lo lanzaron con el objetivo de intentar acercarse a estos colectivos y “que conozcan la importancia de los polinizadores y los tengan en cuenta como un aprovechamiento más del monte”.

Los objetivos principales de la guía se centran en describir las relaciones ecológicas, funcionales y productivas entre los sistemas forestales y las poblaciones de abejas, además de identificar oportunidades de mejora e integración para ambos sectores productivos. También establecerán recomendaciones de buenas prácticas para un manejo forestal compatible con la actividad apícola y promoverán una concepción multifuncional del monte gallego como espacio productor, ecológico y generador de servicios ecosistémicos.

El servicio ecosistémico de polinización aporta beneficios adicionales a las producciones agrícolas y forestales del entorno

Manejo forestal y apicultura

Ordóñez destacó que diversos informes de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) evidencian una correlación positiva entre la diversidad de abejas y la presencia de cubierta forestal heterogénea. Estos estudios señalan que alrededor del 90 % de las plantas con flores dependen de la polinización para su reproducción, por lo que la actividad apícola resulta determinante para la regeneración de los ecosistemas forestales y para la conservación de la diversidad florística. Asimismo, “la miel, como producto forestal no maderero de alto valor añadido, posee un notable potencial económico, especialmente en contextos rurales donde complementa actividades agrícolas y ganaderas”.

La apicultura puede desarrollarse tanto de forma profesional como semiprofesional, generando ingresos directos por la producción (miel, polen, própole, cera, apitoxina, enjambres) e indirectos mediante alquiler de parcelas por parte de gestores forestales y comunidades de montes. Además, el servicio ecosistémico de polinización aporta beneficios adicionales a las producciones agrícolas y forestales del entorno.

Foto de la guía

Foto da guía

La veterinaria destacó la abeja melífera como “una buena polinizadora por una serie de características básicas de su biología”. Aun así, no descarta otras especies que también se puedan adaptar al territorio. También recordó que “en Galicia existen ya experiencias consolidadas de utilización de colmenas para la polinización dirigida, especialmente en cultivos dioicos como el kiwi.

Como primera conclusión, afirman que la integración de colmenas en el contorno forestal adquiere especial relevancia en el actual contexto de declive global de polinizadores. En Galicia, los apiarios situados en masas forestales permiten mantener e incrementar la diversidad de flora autóctona, potencia la producción de frutos y semillas y mejora la resiliencia ecosistémica en zonas limítrofes con tierras agrícolas.

Recursos apícolas en áreas forestales

Ordóñez puso de manifiesto a contribución de las masas forestales a la producción apícola gallega, “un hecho que es notable, dado que una parte sustancial de la miel certificado bajo la Indicación Geográfica Protegida (IXP) Miel de Galicia procede directamente de los recursos florales forestales. Entre los principales orígenes botánicos destacan Eucalyptus globulus, Castanea sativa, especies del género Erica, Rubus y, en menor medida, melatos procedentes del roble”.

Un monte bien gestionado constituye una fuente estable de néctar, polen y melatos para las colmenas

Por eso, resulta recomendable incrementar la presencia de Eucalyptus globulus en las masas forestales, con el objetivo de generar beneficios mutuos para el ecosistema y la apicultura. Es fundamental prestar especial atención al sotobosque en las plantaciones de eucaliptos, estructurando las plantaciones de forma que se mantenga espacio suficiente para el desarrollo de la vegetación subarbustiva.

“La integración entre apicultura y silvicultura no solo es viable, sino altamente beneficiosa desde el punto de vista ecológico, económico y territorial”, destacó la profesional. La presencia de abejas mejora la salud de los ecosistemas forestales mediante la polinización, mientras que un monte bien gestionado constituye una fuente estable de néctar, polen y melatos para las colmenas.

Describió cómo prácticas plenamente compatibles con el manejo forestal sostenible lo manejo de fajas y estratos de vegetación autóctona, favoreciendo la presencia de especies productoras de flor en diferentes épocas del año; las rotaciones forestales planificadas que garanticen continuidad de recursos florales y eviten períodos extensos sin floración; el control mecánico o biológico de la vegetación competidora, evitando el uso de herbicidas de amplio espectro; la conservación de zonas húmedas, riberas y claros florales, que actúan
como microhábitats de alta productividad nectaria y la implantación de sistemas de certificación forestal (FSC, PEFC) que integran criterios de biodiversidad y conservación de hábitats.

La presencia de apicultores en el monte funciona como un mecanismo adicional de vigilancia ante el riesgo de incendio

Presentó también prácticas que precisan algo de revisión como puede ser la aplicación y fitosanitarios y insecticidas o el uso intensivo de herbicidas, así como las quemas contorladas próximas a apiarios ourealizadas en períodos de intensa actividad de vuelo.

Los incendios forestales

Debido la ola de incendios de este año también consideraron necesario abordar como es la relación entre las abejas, masas forestales, incendios y terrenos quemados. “Los incendios forestales representan uno de los principales factores de impacto negativo sobre la actividad apícola y sobre los ecosistemas que sustentan los recursos florales”. La afición puede ser directa, con destrucción de colmenas e Infraestructuras, o indirecta, con pérdida prolongada de flora melífera y estructuras forestales productoras (como el eucalipto), que pueden tardar hasta 10 años en recuperar la funcionalidad apícola.

Aun así, puso en relevancia que “la presencia de apicultores en el monte funciona como un mecanismo adicional de vigilancia, especialmente en verano, coincidiendo con la época de máximo riesgo de incendio. Esto permite una detección temprana de focos y contribuye a la prevención”.

En cuanto a la recuperación de las zonas quemadas, las abejas favorecen a la reproducción de las especies rebrotadoras o colinizadoras que aparecen en los primeros estadios sucesionales. “La polinización facilita el retorno de especies florales diversas, aumentando la heterogeneidad estructural. Esta recuperación vegetal permite el regreso gradual de otras especies faunísticas”, indicó la profesional durante la presentación.

También en contornos agrarios afectados por los incendios, las abejas mantienen la productividad de los cultivos mientras el ecosistema forestal se restaura y la presencia de abejas en un área quemado constituye un indicador del grado de recuperación florística y edáfica.

El territorio gallego se caracteriza por la combinación de una amplia superficie forestal con un sector apícola activo y heterogéneo

La convivencia entre apicultura y silvicultura requiere de un marco regulador claro y de la coordinación permanente entre sectores, “con un cumplimiento estricto de la normativa autonómica sobre registro y localización de explotaciones apícolas y disponer de seguros de responsabilidad civil por parte tanto de gestores forestales como de apicultores”.

En la guía recomiendan el establecimiento de protocolos de preaviso para talas, tratamientos químicos y tareas silvícolas intensivas y la coordinación con autoridades forestales y servicios veterinarios oficiales para el cumplimiento de los deberes sanitarios. Asimismo, abordan cuál es el procedimiento para dar de alta el colmenar o los requisitos sanitarios, como pueden ser las anuales, control de Varroa destructor, notificación de enfermedades o el cuaderno de explotación con registro de movimientos, tratamientos y producción.

Foto de la guía

Foto

Ordóñez finalizó recalcando que la apicultura destaca como actividad con bajas necesidades de inversión inicial y capacidad de retorno económico rápido, mediante la obtención de miel, polen, própole y otros productos apícolas. “El territorio gallego se caracteriza por la combinación de una amplia superficie forestal con un sector apícola activo y heterogéneo. Así que esta coexistencia es plenamente viable y resulta especialmente favorable cuando se integra en un modelo de planificación forestal sostenible y coordinada. La mayoría de los apiarios gallegos son de tipo estable, permaneciendo en el mismo emplazamiento durante todo el año, lo que contribuye positivamente a la funcionalidad ecológica del ecosistema, especialmente en lo que respeta a la polinización”.

La integración planificada de la apicultura en el manejo forestal puede generar beneficios simultáneos para la biodiversidad, para las comunidades locales y para los gestores forestales, siempre que se tengan en cuenta las necesidades ecológicas de las abejas y la dinámica de los ecosistemas arbolados. Esta guía técnica está dirigida a gestores forestales, comunidades de montes y profesionales del sector primario, con el objetivo de ofrecer criterios operativos que permitan incorporar el aprovechamiento apícola en los planes de ordenación forestal, compatibilizando la producción de madera con la conservación de la diversidad biológica y con el aprovechamiento apícola.

La cita finalizó con una asamblea de la asociación

La cita finalizó con una asamblea de la asociación

Ordóñez destacó que “el monte gallego es un sistema multifuncional» donde la apicultura debe integrarse estratégicamente y la coordinación entre apicultores, comunidades de montes y gestores forestales es esencial. «Además, la diversidad de flora garantiza colmenas sanas y resiliencia ecológica, así como la planificación cooperativa genera beneficios ambientales, productivos y sociales”, concluyó.

Descarga aquí la  guía completa

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