
Felipe Fraga, durante su intervención en las Jornadas Técnicas de Vacuno de Leche de Seragro
“El futuro de una ganadería se escribe mucho antes de que una vaca entre en producción. Cada ternera que nace encierra el potencial de convertirse en una vaca longeva, sana y rentable. Pero para que ese potencial se exprese, no basta con un buen encalostrado o una dieta equilibrada: el entorno en el que crece es determinante”, asegura Felipe Fraga, veterinario del servicio de Recría de Seragro.
La orientación y la ventilación de las instalaciones condicionan el confort, la salud y el desarrollo de las terneras, y, por lo tanto, la rentabilidad futura de la explotación. “La orientación y la ventilación son pilares invisibles pero esenciales de la recría. Quien invierte en ellas, invierte en el futuro de su granja”, sentencia.
Las instalaciones para recría son la cuna del rebaño. Una ternera que crece en un ambiente luminoso, aireado y seco tiene más posibilidades de convertirse en una vaca fuerte, productiva y longeva.
Una ternera que crece en un ambiente luminoso, aireado y seco tiene más posibilidades de convertirse en una vaca fuerte, productiva y longeva
Disponer de instalaciones pensadas para el confort de las terneras no solo mejora la producción, sino también la imagen pública de la ganadería en un momento, el actual, en el que los consumidores exigen cada vez más garantías de bienestar animal.
Pero las instalaciones bien diseñadas generan beneficios que van más allá del bienestar:
- Mayor ganancia media diaria, lo que permite inseminar antes y acortar la recría.
- Menos bajas y tratamientos, lo que reduce costes sanitarios.
- Mejor desempeño futuro: una ternera criada en condiciones óptimas tendrá más leche en sus primeras lactaciones y una vida productiva más larga.
Por el contrario, cuando las instalaciones no están bien orientadas ni ventiladas, las consecuencias son inmediatas para la recría:
- Aumento de enfermedades respiratorias, la principal causa de bajas y de tratamientos en esta fase.
- Retrasos en el crecimiento, que comprometen la edad al primer parto y reducen la vida productiva.
- Mayor gasto en tratamientos veterinarios, que encarece la recría.
- Terneras más débiles, que en el futuro serán vacas con menor producción y fertilidad.
“La recría no admite errores: todo lo que ocurre en los primeros meses de vida deja huella para siempre”, sentencia Felipe.
Primer paso: definir la capacidad de las instalaciones
A la hora de diseñar una nave de recría lo primero que tenemos que tener en cuenta es que se adapte al tamaño de las necesidades presentes y futuras de la granja. “Hemos de saber muy bien dónde estamos y a dónde queremos llegar. Si en la actualidad estamos ordeñando 60 vacas en un robot pero nuestra intención es tener 3 robots, hagamos la nave de recría ya para suministrar animales a los 3 robots; ya la iremos llenando después más delante de terneras”, defiende.
“No sirve de nada que construyamos la mejor nave para recría, con las mejores instalaciones y la mejor ventilación, si al año siguiente la tenemos ya saturada, porque ahí las ganancias medias van a ser mucho más bajas y la mortalidad se va a disparar”, afirma.
De nada sirve que construyamos la mejor nave de recría del mundo si después no encamamos y tenemos a las terneras durmiendo en el cemento
Por eso, es importante realizar un cálculo lo más ajustado posible de cuántos partos vamos a tener al año, en función del número de animales en producción y de parámetros como la tasa de reposición o el intervalo entre partos. De ahí obtendremos el número de nacimientos semanales previstos, lo que determinará a su vez el número de boxes que necesitaremos.
Es necesario después aplicar porcentajes de corrección en el espacio disponible para la recría en función de la estacionalidad de los partos. Un estudio de la universidad de Pensilvania calcula un 40% más de espacio en boxes individuales y un 25% en lotes comunes, como por ejemplo la amamantadora.
“Si vamos a tener 240 partos al año, tendremos de media 5 nacimientos a la semana y si las terneras pasarán 2 semanas en los boxes individuales necesitaremos disponer de 10 boxes, más 4 a mayores para hacer frente al porcentaje de estacionalidad de partos, que establecemos en un 40% para tener siempre un box limpio y desinfectado”, ejemplifica Felipe.
Los metros de cama están directamente relacionados con la salud pulmonar; necesitamos al menos 3,5 metros cuadrados de cama efectiva por cada animal en la amamantadora
“En la amamantadora, sin embargo, como los animales están en lotes, aplicamos un 25% de estacionalidad”, aclara. Si prevemos colocar una amamantadora o si pretendemos cebar a los machos son otros factores que van a condicionar el tamaño y diseño de la instalación de recría.
“Necesitamos al menos 3,5 metros cuadrados de cama efectiva por cada animal que tenemos en la amamantadora y la tendencia actual es ir a lotes más pequeños para evitar competencias y transmisión de enfermedades, lo que obliga a disponer de un mayor número de estaciones”, explica.
Del mismo modo, indica “de nada sirve que tengamos la mejor nave de recría del mundo si después no encamamos y tenemos a las terneras, durmiendo en el cemento”, añade. “Las terneras recién nacidas pasan el 80% del tiempo tumbadas y su zona de confort térmico se sitúa entre los 10 y los 26ºC, por eso es muy importante el nido de paja”, indica.
Orientación
La orientación de las naves o casetas de recría no debe dejarse al azar, ya que una disposición adecuada aprovecha mejor el sol y el viento para ofrecer un ambiente sano durante todo el año. “Orientar bien la nave es el primer paso para que las terneras crezcan en un entorno saludable. Una buena planificación equilibra luz y sombra según la estación”, asegura.
Una buena planificación equilibra luz y sombra según la estación
“Con respecto al sol, en Galicia, la mejor orientación de los establos es la nordeste-suroeste, ya que en invierno, debido al bajo ángulo de incidencia del sol, permite en que las horas principales el sol dé un aporte extra de radiación y calor a los animales, haciendo que baje la humedad dentro de la nave y aumente la temperatura y el confort de las terneras. En verano, sin embargo, esta orientación permite que en las horas centrales del día el sol no incida directamente en las fachadas principales, reduciéndose la temperatura en el interior y aumentando también el confort de las terneras”, explica.
Las terneras más pequeñas debemos situarlas en la ala este de la nave para que aprovechen en invierno el primer sol de la mañana
La orientación elegida incide directamente en tres factores determinantes a la hora de proporcionar a las terneras confort térmico y ventilación adecuada:
- Radiación solar: las terneras son más sensibles que las vacas adultas a los cambios de temperatura. Una mala orientación puede exponerlas al calor excesivo en verano, con riesgo de deshidratación, o a un exceso de sombra y humedad en invierno.
- Corrientes de aire: aprovechar los vientos dominantes ayuda a mantener un aire fresco y seco, clave para prevenir enfermedades respiratorias, que son una de las principales causas de mortalidad en recría.
- Ambientes secos: las camas húmedas favorecen el crecimiento bacteriano. Una orientación adecuada facilita la entrada de sol, secando la cama y reduciendo la presión infecciosa.
“En otras zonas de España las terneras lo pasan mal con el calor, pero en Galicia lo pasan mal con el frío. Por eso, si podemos colocar a las terneras pequeñas en la parte este de la nave nos lo van a agradecer”, afirma Felipe.
Ventilación
En cuanto a la ventilación, “se trata de introducir aire del exterior y sacar aire del interior, arrastrando con ello patógenos y humedad del ambiente”, explica. Existen dos tipos de ventilación natural, la ventilación vertical y la horizontal.
La ventilación vertical se basa en el efecto chimenea, un fenómeno físico que se produce con la diferencia de temperatura, y por tanto de densidad, entre el aire que se encuentra en el interior y en el exterior de la nave. Por eso, aplica más en invierno que en verano porque la diferencia térmica interior-exterior es mayor en invierno y depende de factores como la altura de las paredes, la pendiente del tejado y de la existencia o no de cumbrera.
Si no tenemos cumbrera, el aire caliente subirá pero al no tener por donde salir acumulará los patógenos en el techo de la nave, que es lo que no queremos
Además, el efecto chimenea es mayor en un establo de vacas que en un establo de terneras, porque una vaca adulta en lactación es capaz de generar 4.000 watios de calor, mientras una ternera desprende mucha menos temperatura, por lo que el aire en el interior de una nave de recría estará mucho menos caliente.
En cuanto a la ventilación horizontal, aplica más en verano y depende de la dirección y velocidad del viento y de la conformación del edificio. Se produce cuando el viento incide en un lateral de la nave, produciendo una zona de presión positiva en esa zona de barlovento y una zona de presión negativa en la zona de sotavento, provocando una succión del aire del interior de la nave. “Si el viento incide en un ángulo de 90 grados en el lateral de la nave esta ventilación será homogénea, pero si incide a 45 grados y tenemos los frentes de la nave cerrados se producirán zonas de acumulación en las cabeceras”, alerta Felipe.
Para poder lograr una buena ventilación natural en el establo es necesario conocer los vientos predominantes y tener esto en cuenta a la hora de orientar la nave. “En Galicia son el nordeste y es suroeste. El suroeste o vendaval trae humedad y lluvia, mientras que el nordeste deja en la mayor parte de Galicia tiempo seco y soleado, a excepción de en A Mariña, donde se asocia con nubes de estancamiento y llovizna”, detalla Felipe.
Si tenemos los frentes cerrados se producirán zonas de acumulación en las cabeceras
La orientación de la nave debe buscar una insolación óptima del edificio, protección frente a los vientos dominantes en la zona y evitar sombras eólicas, que sería cualquier edificio, masa forestal u otro tipo de obstáculo que se interpone entre la nave y los vientos dominantes y que hace que ésta no pueda estar bien ventilada de forma natural. “Si orientamos bien el establo pero después colocamos obstáculos, como naves de maquinaria, la sala de ordeño, silos, o masas forestales pegadas a la explotación, nunca ventilará bien”, ejemplifica.
Respirar bien desde el primer día
Si en las vacas adultas la ventilación es importante, en las terneras es vital. Su sistema respiratorio es más frágil y cualquier deficiencia en la calidad del aire se traduce rápidamente en neumonías o problemas de crecimiento.
Las tasas de renovación de aire recomendadas en establos de recría varían entre 4-8 cambios por hora en invierno y 30-60 cambios por hora en verano. “En invierno reducimos las tasas de renovación de aire porque si cambiásemos todo el aire de la nave cada 2 minutos como en verano mataríamos de frío a las terneras pequeñas”, justifica Felipe.
La diferencia entre una brisa y una corriente de aire es simplemente la velocidad del aire
Felipe recomienda además que los muros perimetrales de la nave sean muy bajos, de no más de medio metro de altura, para favorecer la ventilación de la zona donde las terneras están tumbadas en verano y no sólo de la zona superior del establo. Además, propone no pegar a las terneras al borde exterior de la nave, dejando al menos un metro, para que en invierno cuando entra el aire frío no caiga de forma directa encima de ellas.
Una buena ventilación se traduce en menos diarreas, menos neumonías y más kilos ganados cada día. A veces no es suficiente con la ventilación natural, debido a un mal diseño, a una mala orientación o a una sombra eólica y es necesario recurrir a ventilación mecánica.
- Ventilación natural: casetas individuales, iglús y naves abiertas aprovechan el flujo del viento para renovar el aire. El diseño debe evitar rincones sin circulación, donde se acumulan humedad y gases.
- Ventilación mecánica: en naves de recría colectivas, el uso de ventiladores es esencial para asegurar un flujo uniforme. Se recomienda colocar sistemas que dirijan el aire a la altura de las terneras, evitando corrientes frías directas.
Un ventilador mal colocado puede llegar a ser perjudicial y contraproducente
La ventilación no solo refresca, también seca la cama, permitiendo un control de la humedad y contribuyendo a reducir la proliferación de bacterias. “Un aire limpio es tan importante como un agua limpia”, afirma.
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