Producto limitado y precios elevados: así se presenta la campaña de abonado en maíz

En plena época de fertilización del segundo corte de praderas para ensilado y a un mes de la siembra del maíz, hablamos con las principales empresas gallegas del sector para que nos cuenten cómo enfrentan la actual situación de carestía y dificultad de suministro desencadenada por la guerra en Irán

Las abonadoras reflejan las dificultades derivadas de la guerra ya que emplean gasóleo y fertilizantes, que suben de forma imparable

El abonado de praderas para ensilado a partir de mediados de marzo arranca la campaña de fertilizantes en Galicia, que se extiende hasta la siembra del maíz en el mes de mayo. Pero este año el estallido de la guerra de Irán ha venido a trastocar los planes de muchas explotaciones y de las empresas que les suministran abono.

Con las fábricas europeas reduciendo producción debido al precio del gas natural y de las materias primas necesarias para la fabricación de abonos, el sector ansía el final del conflicto, que ha trastocado por completo el comercio internacional de fertilizantes, paralizando barcos y frenando de manera drástica las importaciones. 

Existen stocks reducidos en productos como el nitrato amónico, los productos nitrogenados a base de urea o los fertilizantes complejos NPK,  “que podrían derivar en dificultades de abastecimiento en las próximas semanas», advierten desde la Asociación que engloba a las empresas distribuidoras.

Los comercializadores finales priorizan a sus clientes habituales, no queriendo cogerse los dedos con nuevas compras

En un momento de escalada de precios, con subidas del 50% en la urea o del 40% en el NAC desde el inicio de la guerra en los mercados internacionales, en Galicia los comercializadores finales priorizan a sus clientes habituales, no queriendo cogerse los dedos con nuevas compras.

Máxima incertidumbre y demanda adelantada

A menos de un mes del inicio de la campaña de siembra del maíz forrajero en la comunidad, la palabra que define la situación es “incertidumbre”, reconoce Javier Caneda, de Delagro. “La incertidumbre ahora mismo es total. Cada día hay menos stock y la entrada está siendo limitada. Nadie puede decir lo que va a pasar dentro de 20 días”, afirma.

El buen tiempo de los últimos días y el nerviosismo ante la escasez de producto y la subida de las materias primas está haciendo que muchas explotaciones estén adelantando los trabajos en las fincas y las compras de insumos. “Muchos ganaderos están empezando ya a labrar las tierras en las que no van a hacer un segundo corte de hierba y comprando el abono como garantía de suministro y de precio. Prefieren tenerlo en casa por lo que pueda pasar”, dice.

“La campaña va un poco más adelantada que un año normal y está habiendo mucha demanda ya, pero de momento el abono que se está moviendo es un porcentaje pequeño, en torno a un 10% del total que se vende en total en la campaña”, calcula.

Compras ya cerradas cuando empezó la guerra

El hecho de que en Galicia la campaña de primavera se inicie con el abonado de las praderas jugó a favor del sector, pues buena parte de las empresas comercializadoras que trabajan en la comunidad tenían ya cerradas sus compras para este año cuando estalló la guerra.

“Para Galicia la pradera y buena parte del maíz estaba ya comprado, por eso nos pilla en esta posición. Al final de campaña, si sobra mercancía en el mercado, el precio siempre se desploma, pero si falta se dispara. A nivel nacional, en Castilla, Extremadura o el valle del Ebro la cobertera del maíz está sin comprar todavía y lo ven un poco más negro, porque a medida que pasa el tiempo la cosa se complica. El abonado de cultivos que se siembren en julio o agosto va a salir mucho más caro que el que se eche aquí en mayo”, asegura Javier.

La cosa puede complicarse mucho hasta el punto de que haya falta de fertilizante

“La cosa puede complicarse mucho hasta el punto de que haya falta de fertilizante. En Galicia hay urea tanto en puerto como en almacén y va a entrar más. Otra cosa son los precios, que sí que evolucionaron”, reconoce.

Aunque el hecho de haberlo comprado previamente está mitigando la subida en las explotaciones. En el NAC 27, uno de los fertilizantes más usados para pradera, el encarecimiento es de un 20% con respecto a la campaña del año pasado, mientras que en un abono NPK para maíz con más del 20% de nitrógeno la subida se sitúa entre el 18 y el 22%.

Aprovechar el purín para reducir costes

Manuel Crespo, de Soaga, también reconoce que se presenta “un escenario complicado por ser muy inestable”. “En el mercado gallego no se detecta tanto, pero el stock de fertilizantes en los distintos puertos es muy bajo, lo que provocó subidas muy fuertes de precio por la escasez de producto”, dice.

Para mitigar las subidas de precio de los abonos, Manuel recomienda “optimizar los recursos de la explotación”. “Si los precios del fertilizante son más caros, también vale más lo que pierdes en tu purín”, dice. Por eso, aconseja echar el purín en las tierras con un sistema de tubos colgantes y enterrarlo cuanto antes para aprovechar mejor el nitrógeno y reducir las pérdidas en forma de amoníaco.

Aquí en Galicia se nota menos, porque por unidad de producción o por hectárea se consume menos fertilizante

También recomienda hacer un reparto en la aplicación del fertilizante, para aprovechar el nitrógeno al máximo, echando una parte en fondo, en el momento de la siembra del maíz, y otra parte en una segunda aplicación en cobertera a los 40-45 días con un nitrógeno protegido con algún tipo de inhibidor, lo que reduce las pérdidas. “Sería lo óptimo, pero una cosa es lo ideal y otra cosa es que sea viable por tiempo o por los recursos y la maquinaria disponible en la explotación”, aclara.

Sustituir los nitrogenados a base de urea por productos nítrico amoniacales

Otro de los cambios a los que va a obligar a muchas explotaciones la actual situación de escasez de producto en esta campaña es variar el tipo de fertilizante empleado y con ello también las dosis a aplicar. “En Galicia usábamos muchos productos a base de urea y la urea era la principal fuente de nitrógeno del maíz, pero este año va a escasear”, pronostica.

“Estoy seguro de que va a haber una falta importante de productos ureicos en el mercado, que van a tener que ser sustituidos por nítrico amoniacales. El suministro de urea en este momento está muy complicado. Egipto, uno de los principales suministradores de urea a los países del Mediterráneo, entre ellos España, está cubriendo el hueco dejado por Irán en el mercado y vendiendo su urea al mejor postor”, dice.

La urea era la principal fuente de nitrógeno del maíz, pero este año va a escasear

A nivel de disponibilidad, los productos nitrogenados a base de urea son casi todos importados, pero los productos nítrico amoniacales son más fáciles de conseguir porque hay producción en Europa. Sin embargo, explica, “los aranceles de la UE a Rusia dificultan que las empresas rusas, grandes abastecedoras del mercado europeo, puedan estar suministrando a Europa”.

“Con respecto a la campaña anterior y a la de hace 2 años va a haber un encarecimiento. En 2021, el año pospandemia, y en 2022, con la guerra de Ucrania, subieron los precios; después hubo una relajación de los costes y ahora volvemos a estar en un pico importante de precios”, asegura Manuel.

El maíz necesita 250 unidades de nitrógeno y no le importa la guerra de Irán, sigue extrayendo lo mismo

Aun así, reducir el abono necesario no es ninguna solución porque va en detrimento del propio cultivo. “El maíz necesita 250 unidades de nitrógeno y no le importa la guerra de Irán, sigue extrayendo lo mismo”, argumenta.

Al sustituir los productos nitrogenados en base a urea por nítrico amoniacales es necesario incrementar las dosis alrededor de un 15%. “Lógicamente los nítrico amoniacales tienen menos concentración. Si de un producto a base de urea con un 30% de nitrógeno echamos 600 kg por hectárea, que serían 180 unidades de nitrógeno, más el purín, si queremos meter las mismas unidades fertilizantes con un producto nítrico amoniacal, tenemos que subir la dosis y deberíamos echar 700 kg”, detalla el técnico de Soaga.

Mitigar en lo posible las subidas a las granjas

Desde Aresa, por su parte, ponen énfasis en que están tratando de no repercutir la subida que están experimentando los abonos en su totalidad sobre las explotaciones agroganaderas. “En lo relativo a los nitrogenados puros (Nac, Urea, SA), está siendo muy costosa y difícil la reposición, si bien nosotros tratamos de no repercutir la subida en su totalidad sobre nuestros clientes”, aseguran desde la empresa lucense.

En cuanto a los fertilizantes NPK complejos y altos en nitrógeno específicos para la siembra de maíz, Aresa dispone de una amplia gama de productos nítrico amoniacales, que pueden ser inhibidos para mejorar la eficiencia del nitrógeno “ofreciendo este tipo de productos en este momento la mejor relación calidad precio del mercado”, dicen.

Mensaje de tranquilidad

A pesar de la situación de inestabilidad, las principales empresas gallegas insisten en mandar un mensaje de tranquilidad a sus clientes. 

“En nuestro caso, vamos a tener garantizado fertilizante para nuestros clientes. El producto que nosotros usamos viene de Amberes, de Bélgica, lo descargamos en A Coruña y lo almacenamos en Arteixo en nuestras naves”, explica Adrián Veras, de Progando. 

“La campaña de pradera va ya muy avanzada y para el maíz tampoco se esperan mayores sobresaltos porque la mayor parte de los suministros estaban ya almacenados o previstos. Se va a notar a partir del producto que no estuviera previsto pedir con subidas de precio mucho más altas”, avanza.

Por eso, dice, es muy pronto para evaluar los verdaderos efectos de la guerra en Irán. “En esta campaña aún no estamos viendo las consecuencias reales. Para las próximas campañas es donde más se va a notar la guerra, tanto en los costes como en el almacenamiento. Si la guerra se alarga en Galicia podría afectarnos para la campaña de primavera del año que viene o ya hacia final de este año”, indica.

«Las operaciones se cierran de forma puntual y con gran cautela; podría haber dificultades de abastecimiento de algunos productos en las próximas semanas»

Henar García del Olmo, secretaria general de ACEFER

Henar García del Olmo, secretaria general de ACEFER

La guerra en Irán ha impactado de lleno en el gas natural y en los fertilizantes. Reducción de producción, limitación de las exportaciones y escalada de precios en los abonos son algunas de las consecuencias de un conflicto que amenaza con alargarse y condicionar no sólo el abastecimiento de crudo a nivel mundial sino también la producción de alimentos

Henar García del Olmo, secretaria general de ACEFER (Asociación Comercial Española de Fertilizantes), que reúne a las principales empresas distribuidoras y comercializadoras de abonos que operan en España, reconoce que existe una enorme cautela en el sector, con compras limitadas y reducción de exportaciones, lo que podría derivar en escasez de determinados productos en el campo si el conflicto en Irán y sus consecuencias a nivel internacional se alargan.

– ¿Cómo se encuentra actualmente la situación en cuanto a producción y comercio de fertilizantes a nivel europeo e internacional a consecuencia de la guerra en Irán?
– Por el momento, la falta de perspectivas claras sobre el fin del conflicto mantiene a los mercados en una situación de elevada incertidumbre. La actividad comercial se ha ralentizado notablemente, con operaciones que se cierran de forma puntual y con gran cautela.

La reducción de la oferta, unida a los niveles actuales de precios, está incrementando significativamente el riesgo en las operaciones, que en muchos casos resulta difícil de asumir para los operadores del sector.

Los comercializadores y distribuidores están realizando un importante esfuerzo para garantizar el suministro a los agricultores, a pesar del elevado riesgo que suponen los actuales niveles de precios.

El sector continúa analizando la evolución de la situación y no descarta la necesidad de medidas excepcionales, como la revisión temporal del mecanismo CBAM, cuya aplicación desde el 1 de enero de 2026 está suponiendo un coste adicional relevante para los fertilizantes importados en la Unión Europea.

–  ¿Están todas las fábricas funcionando al 100% o ha habido reducciones debido a la subida del precio de la energía?
– En estos momentos, muchas fábricas no están operando a plena capacidad. Las principales limitaciones están relacionadas con el acceso a materias primas y, especialmente, al gas natural, un factor clave en la producción de fertilizantes nitrogenados.

El mercado se encuentra claramente tensionado. Además, recientemente se han reportado incidencias en algunas plantas de Argelia que han reducido su producción habitual, lo que está desplazando una mayor presión de suministro hacia países como Egipto.

–  ¿Está garantizado el suministro en España o hay productos que pueden escasear?
– En el caso de la urea, no se prevén problemas de suministro a corto plazo, aunque sí es probable que continúe una tendencia moderada al alza en los precios, según se está viendo en las publicaciones internacionales. A medio largo plazo habrá que ir viendo.

Sin embargo, existen señales de tensión en otros productos. Tanto el nitrato amónico como la solución nitrogenada N32 (nitrato amónico-urea) presentan niveles de stock reducidos, lo que podría derivar en dificultades de abastecimiento en las próximas semanas.

En particular, la disponibilidad de N32 es cada vez más limitada. Una de las razones principales es que algunos fabricantes están priorizando mercados fuera de la Unión Europea, donde no aplican costes adicionales como las tasas antidumping o el mecanismo CBAM.

En cuanto a los fertilizantes complejos (NPK), la oferta es actualmente escasa y se comercializa en pequeños volúmenes dirigidos principalmente a clientes habituales.

Por el contrario, los productos potásicos, como el cloruro de potasio o el nitrato potásico, mantienen un suministro estable gracias a las importaciones.

–  ¿En qué rangos de precios se mueven actualmente los principales productos en España?
– Según las últimas referencias internacionales sobre el precios de los fertilizantes, la urea ha experimentado una ligera subida, con previsiones que la sitúan en torno a los 780 €/t.

El nitrato amónico cálcico (NAC) se sitúa aproximadamente en 470 €/t. En este contexto, las importaciones desde fuera de Europa, incluyendo los costes asociados al CBAM, no resultan competitivas.

En el caso del nitrato amónico, la disponibilidad en el mercado es limitada, lo que añade presión adicional sobre los precios.

–  ¿Cuál ha sido el encarecimiento aproximado desde el inicio del conflicto?
– De acuerdo con distintas publicaciones internacionales, desde el inicio de la guerra se han registrado incrementos significativos:

  • Urea: en torno al 50%
  • Nitrato amónico cálcico (NAC): alrededor del 40%

–  ¿Prevéis una estabilización de los precios o nuevas subidas?
– En el contexto actual, resulta complicado hacer previsiones. En el mejor de los casos, podría producirse cierta estabilización. No obstante, la combinación de una oferta limitada y un mercado tensionado hace probable que los precios continúen al alza, al menos de forma moderada.

– ¿Cuál está siendo la reacción de los agricultores ante esta situación?
– La incertidumbre generada por la guerra está provocando comportamientos de acopio por parte de algunos agricultores, que intentan adelantar compras para todo el año. Esto genera picos de demanda que tensionan aún más el mercado y dificultan la planificación de compras por parte de la distribución.

Asimismo, algunos productores están valorando reducir el uso de fertilizantes o cambiar a cultivos menos intensivos, lo que podría tener un impacto negativo en los rendimientos agrícolas.

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