
Canal de regadío en Bóveda
La decisión de la Confederación Hidrográfica Miño-Sil (CHMS) de cobrar a cada propietario la tasa de uso del regadío en lugar de cobrarla de forma conjunta a la comunidad de regantes fue la chispa que originó el nacimiento de la plataforma. No solo se oponen a ese cobro, sino que reclaman medidas mucho más amplias que permitan dinamizar el sistema de riego en todo el espacio que abarca el regadío, de forma que se alcance todo su potencial agroganadero.
José García Saco, uno de los promotores de la plataforma, explica que “el problema no es el cobro de la tasa. A nadie le importaría pagar si el servicio funcionara. Pero hay muchas fincas que no se pueden regar porque no les llega el agua o porque los canales están muy deteriorados. Y otras acaban anegadas porque les entra demasiada agua. Hasta ahora, el pago del canon correspondía a la comunidad de regantes, pero lleva siendo insolvente muchos años. Por eso ahora quieren que paguemos los usuarios de forma individual. Repito que no nos oponemos a pagar, pero tiene que servir para algo”.
Y es que la plataforma considera que la progresiva deterioración del canal, el abandono de explotaciones y la pérdida de población consecuente también llevan a que los terrenos pierdan valor. Incluso temen que la pérdida de agua de riego que se produce todos los años pueda derivar en algún tipo de sanción por parte de la Unión Europea.

Tierra abandonada en la zona del Regadío de Val de Lemos, en Monforte
García Saco señala que el regadío del Valle de Lemos nunca llegó a alcanzar su capacidad productiva y que se puede hablar de más de 60 años perdidos. “Cuando comenzó el proyecto, estaba previsto regar alrededor de 6.000 hectáreas y, sobre todo, se proyectó una concentración parcelaria. De esa parcelaria solo se ejecutó una parte minúscula. De haberse ejecutado, hoy tendríamos muchas más explotaciones, más vecinos y más riqueza en la zona.” El regadío abarca 80 kilómetros de canalizaciones en los municipios de Monforte, Sober, Pantón, Bóveda y Pobra do Brollón.
Otra de las reclamaciones de la plataforma es la elaboración de un censo riguroso de regantes. Creen que los que hay están desactualizados y no reflejan la verdadera situación del regadío. De ese modo —señalan— las decisiones que afectan a todos no se están tomando con la representatividad que sería deseable. Paralelamente, piden otro censo para conocer cuáles son las parcelas regables (que pueden no estar en riego ahora pero pueden ser regadas en el futuro) y las dominadas (las que ya cuentan con infraestructura para el riego).
Es necesario elaborar un censo riguroso tanto de regantes como de parcelas regables y dominadas. Partiendo de esa base se pueden acometer las mejoras necesarias
Aunque no descartan tener que recurrir a ellos si no hay avances, los miembros de la plataforma no creen que el sistema de permutas y la creación de polígonos agroforestales sea la solución. “Son sistemas concebidos para terrenos más pequeños. Aquí estamos hablando de miles de hectáreas que requieren de una planificación y un trabajo tan amplios como urgentes. Queremos ser nosotros quienes gestionemos nuestras tierras. Y hay que tener en cuenta el hecho diferencial que supone la presencia de acequias, que no sería aprovechado con esas otras fórmulas legales.”, dicen.
A pesar de la sistemática desaparición de explotaciones en la zona en los últimos 20 años, desde la plataforma quieren ser optimistas. “Como no se hizo la parcelaria, muchas fincas eran demasiado pequeñas para resultar rentables. Algunos ganaderos fueron comprando las más grandes y fáciles de regar, y muchas otras quedaron sin uso. Pero eso no significa que haya que dejar morir el regadío y la zona, porque hay elementos para desarrollar importantes proyectos de cara al futuro. Lo que se necesita es voluntad política por parte de la Xunta de Galicia y de la CHMS para llevar adelante la concentración parcelaria y la modernización del regadío.”, dice García Saco. La plataforma ya tiene pensado solicitar una reunión con la Consellería do Medio Rural, después de haberlo hecho con la CHMS hace pocas semanas.
En esa línea de visión positiva sobre el futuro, la plataforma insiste en las muchas y variadas opciones de cultivo y ganadería que ofrece la zona regable. “A día de hoy, lo que se cultiva es maíz y algo de hierba forrajera. Y algún pequeño aprovechamiento forestal para que no quedara en monte. Pero aquí hay un enorme potencial frutícola, hortícola, de ganadería extensiva… Un ejemplo lo tenemos en las grandes bodegas del sur y centro de España, que están trasladando parte de su producción a Galicia por causa del cambio climático.” Cuatro de los cinco municipios que abarca el regadío están en la Ribeira Sacra, por lo que la producción de vino sería muy accesible.
El Valle de Lemos es una de las zonas más cálidas de Galicia en verano, habiendo sido el municipio de Bóveda el que alcanza las temperaturas anuales más elevadas. Por eso, el regadío se hace imprescindible en los meses estivales y aún puede serlo más si continúa la subida global de temperaturas y los períodos de sequía. Por otro lado, desde la plataforma señalan que la inmensa mayoría de los regantes y vecinos de las zonas que abarca el regadío están a favor de mantenerlo, renovarlo y aprovecharlo. “Aunque ya hay muchos que no trabajan las fincas, todos con los que hablamos creen que es un patrimonio común que tenemos que preservar.”, dijo García Saco.
La plataforma cree que regantes, administraciones, comunidades de montes y colectivos sociales y empresariales deben fomentar el debate para que cuanto antes se pueda poner en pleno funcionamiento y valor el potencial del Valle de Lemos y su regadío.
Español









Control OJD