Los daños del jabalí sobre el maíz se centran en dos momentos concretos, la siembra, cuando el animal encarrila los riegos sembrados para comer en fila los granos de maíz, y las semanas previas a la cosecha, cuando la espiga ya está formada y le resulta apetecible. Después de una campaña de siembra complicada, que generó indignación por los daños en muchas comarcas ganaderas, Unións Agrarias considera que conviene anticiparse a los daños en la cosecha, en septiembre.
La organización agraria le ha solicitado a la Consellería de Medio Ambiente que declare una emergencia cinegética en la época estival. “Son necesarias medidas en los meses de julio y agosto. La emergencia cinegética siempre se aplicó en la temporada de caza, pero consideramos que ante un problema estructural como el del jabalí, hay que tomar medidas nuevas”, explica el responsable de Desarrollo Rural de Unións Agrarias, Jacobo Feijoo.
Unións defiende que la situación se aborde en una mesa de trabajo de la Consellería de Medio Ambiente con los cazadores y sector agrario. “Estamos hablando de pérdidas medias del 4% – 5% de la cosecha de maíz, con casos de explotaciones que pueden llegar al 12 – 15% de pérdidas. Son daños que no se cubren con las indemnizaciones de 3.000 euros de tope que viene distribuyendo la Xunta”, advierte el vicesecretario de la organización, Félix Porto.
Entre las medidas a adoptar, además de la caza, Unións aboga por poner en marcha un plan de prevención, con acciones disuasorias con perros, para alejar al jabalí de los cultivos. “Un ejemplo es la manera de trabajar del Tecor de Lalín, con el que mantenemos una muy buena colaboración. Están atentos a la información que les trasladan los productores y actúan para deslocalizar a los jabalíes cuando es preciso”, señala Feijoo.
Otras posibles acciones pasan por una extensión del uso de las jaulas de captura al campo, con el apoyo de la Administración, y Jacobo Feijoo aboga también por valorar medidas puntuales, como la alimentación disuasoria en monte. “Sería distribuir alimentación en monte, en zonas lejanas de los cultivos, solo en las semanas en las que el maíz es susceptible de daños, en la siembra y las semanas previas a la cosecha”, precisa Jacobo Feijoo.
“No esperemos a valorar los daños y anticipémonos al problema. Conviene también recordar la amenaza de la peste porcina, de la que ya hay 342 jabalíes afectados en Cataluña”, concluye Unións Agrarias.
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