«Pusimos de acuerdo a 146 propietarios; el minifundio puede pasar de ser freno a un motor»

Los vecinos de Remuíño, en la comarca del Ribeiro, se juntaron para avanzar en un proyecto conjunto con el que poner a producir las tierras de la aldea. En el mes de noviembre presentaron toda la documentación para que la Xunta cree un polígono agroforestal de 260 hectáreas y desde entonces esperan que la Consellería "mueva ficha"

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poligono agroforestal Remuíño (Arnoia)

San Antón de Remuíño es una parroquia del municipio de Arnoia, en la comarca del Ribeiro, que como muchas otras aldeas ourensanas sufre un grave problema de envejecimiento poblacional y abandono de la actividad agraria. Pero los vecinos de Remuíño no se resignan a ver como va a menos su aldea.

«Quedamos 45 vecinos en el pueblo, donde el 70% supera los 75 años», detalla Eduardo Fariñas, presidente de la Asociación de Propietarios de Predios de Remuíño. La asociación fue creada en febrero de 2020, justo antes del confinamiento, con la intención de dar forma legal a la idea en la que llevaban varios años trabajando: agrupar las fincas para poder recuperar la actividad productiva, centrada tradicionalmente en la viticultura, pero que con el paso de los años se fue abandonando debido al reducido tamaño de las parcelas.

Empezamos en febrero de 2020 creando la asociación, pero había ya un movimiento en el pueblo a favor de agrupar las fincas. Hablar de reestructurar era un tema tabú hasta hace pocos años, pero hoy ya no lo es

“El interés por parte de la gente es total. Los propietarios recibieron la propuesta muy bien y convencer a los vecinos fue relativamente sencillo. Siempre que se habla de propiedad tenemos detrás el mantra del apego a las fincas, pero esa perspectiva en Galicia ya cambió. La percepción que nosotros tenemos, en base a nuestra experiencia, es que en el rural hoy ya se ve por parte de la gente que es necesario dar una vuelta al modelo de propiedad tradicional para poder seguir adelante», afirma Eduardo.

El 80% de las fincas de la aldea están abandonadas

«Sólo un 15 o 20% del pueblo está productivo hoy por hoy. Debido al minifundio que hay, es inviable el trabajo para la gente que quiera asentarse con una parcela mínimamente dimensionada. O Ribeiro tiene un problema en la actualidad de producción porque con fincas pequeñitas no se puede trabajar y crear una parcela con una superficie adecuada para trabajar resulta muy complicado», explica.

La denominación de origen más antigua de Galicia está perdiendo producción de manera acelerada en la última década

Remuíño se encuentra en el corazón del Ribeiro, una denominación de origen que está perdiendo producción de manera importante en los últimos años. En las dos últimas décadas la capacidad efectiva de producción de uva en la Denominación de Origen se redujo a la mitad, con un descenso de la superficie productiva de un 18% desde 2016.

Superficie media de 300 metros cuadrados

Ligado a la alta edad media de los viticultores (cerca de la mitad tienen más de 65 años) y al bajo grado de profesionalización de una parte de los productores, el excesivo minifundio es uno de los factores que amenaza el futuro de la producción de vino en el Ribeiro. La Denominación de Origen cuenta con 1.374 hectáreas, que están divididas en 20.542 parcelas, una estructura de la propiedad que dificulta el relevo generacional.

«En Remuíño quedan 5 familias con gente joven trabajando el campo. Se dedican fundamentalmente al viñedo, complementado con otras actividades agrícolas, pero la actividad principal es la viticultura», cuenta Eduardo.  «Alguno de ellos tuvo que cambiar y comprar entre 150 y 180 parcelas para conseguir una hectárea de viñedo, que ya le permite trabajar mecanizadamente y sacar unos rendimientos idóneos. Hoy es inviable pensar que se van a trabajar las fincas como hace 50 años», argumenta.

Quedan 5 familias con gente joven dedicada a la agricultura, alguna de ellas tuvo que comprar y cambiar más de 150 parcelas para conseguir juntar una hectárea de viñedo

El polígono agroforestal propuesto por los vecinos contaría con una superficie de 260 hectáreas, distribuidas en 9.000 fincas con una superficie media de 300 metros cuadrados, que «urgen una reestruturación que permita no solo mejorar la dimensión de las fincas sino también aumentar la viabilidad técnica, económica y social» de las iniciativas productivas, defienden desde la asociación.

Propietarios ilocalizables

Además de una población envejecida y el pequeño tamaño de las parcelas, los impulsores de la iniciativa de agrupamiento de las parcelas se encontraron con otra barrera: la dificultad para saber de quién eran las fincas. «Localizar a todos los propietarios es muy complicado, yo diría que imposible», asegura Eduardo.

En el Ribeiro hubo mucha emigración a Sudamérica y quedaron muchas parcelas sin repartir en herencia porque en su momento había una cultura de no hacer partijas

Tras un exhaustivo trabajo de búsqueda, concluyeron que entre un 11 y un 14% de los propietarios no son localizables. «En el Ribeiro hubo mucha emigración a Sudamérica y quedaron muchas parcelas sin repartir en herencia porque en su momento había una cultura de no hacer partijas, por lo que en muchos casos figuran como propietarios personas que serían bisabuelos de los actuales dueños. Esto hace que sea imposible localizar a muchos de esos descendientes de los vecinos emigrados en su día», explican.

Tuvimos que trabajar de manera exhaustiva; tenemos mapas con todas las fincas delimitadas

La Asociación de Propietarios de Predios de Remuíño está formada hoy por hoy por 146 dueños de fincas, el 94% de los propietarios localizables, y aportan el 89% de la superficie total de las tierras. «Los no localizables, la cantidad de superficie que aportarían es poca, puede ser un 5% del total», detallan.

«La ley del 2021 aporta herramientas interesantes»

El interés de los vecinos de Remuíño por dar una salida a la superficie abandonada del pueblo viene de atrás. «Comenzamos a trabajar con la ley de reestructuración del 2015, pero pedía el acuerdo de los propietarios del 90% de la superficie. Por eso todos los proyectos quedaban parados. Pero la ley del 2021 abre una manera de trabajar diferente, más sencilla. Ahora baja la necesidad de acuerdo al 70% de la superficie y eso lo hace mucho más fácil», explica Eduardo.

La Ley de Recuperación de la Tierra Agraria de Galicia exige el acuerdo de los propietarios de cuando menos el 70% de la superficie

Otra de las novedades que aporta la Ley 11/2021 de Recuperación de la Tierra Agraria de Galicia, pensando en los casos de fincas con dueños desconocidos, como acontece en Remuíño, es la posibilidad de incorporación al Banco de Terras.

«La ley de febrero de 2021 permite que se pueda hacer igual un reagrupamiento aunque haya propietarios ilocalizables, dejando la propiedad pendiente de que alguien la pueda reclamar durante 10 años», cuentan desde la asociación.

Vino, huerta y monte

Vista aérea de Remuíño, onde as pequenas leiras de vides no entorno das casas e montes de piñeiro e castiñeiro rodeando o pobo

Vista aérea de Remuíño, con fincas y viñas en el entorno de las casas, y masas de pino y castaño rodeando el pueblo.

La necesidad de tierras para viñedo que se demanda hoy en el Ribeiro sería la principal finalidad del proyecto de agrupamiento de tierras de Remuíño, pero los vecinos quieren que el nuevo polígono tenga carácter agroforestal para sacar partido también al monte de la parroquia.

«Tenemos pinos de 25, 30 y 40 años. Muchos de ellos están en su turno de tala, pero hoy por hoy no es viable hacerlo porque sería cortar 2 aquí, 5 allí y 7 en el otro lado y, en esas condiciones, no hay interés por parte de las empresas madereras. Haciendo una gestión conjunta de todo el monte se podrían tener unos ingresos ya inmediatos», explican.

Nuestra propuesta sería que la actuación fuera integral, en todo el terreno que conforma el pueblo y que rodea las casas

Por eso, la propuesta de usos que desde la asociación hacen para las 260 hectáreas incluiría distintos tipos de aprovechamiento: «la parte principal sería para cubrir la demanda de tierras de viñedo que hay en la actualidad en el Ribeiro; otra parte sería para huerta, sobre todo para pimiento de Arnoia; y el resto para monte. En total serían unas 100 hectáreas forestales y el resto para viñedo y huerta», detallan.

Defenderse contra el fuego

La superficie de monte que rodea el pueblo está plantada con pinos y castaños, pero hoy está totalmente abandonada, «porque con una superficie media de 300 metros cuadrados no se puede aprovechar la madera y hacer talas y plantaciones, y en la zona de castaños lo mismo.

En Remuíño el día que haya un fuego no queda absolutamente nada, no hay manera de pararlo, el riesgo es inmenso

El cuidado del monte y su gestión supondría, además de un beneficio económico para los vecinos, poder reducir el riesgo de incendio. «Nuestra propuesta sería que la actuación fuera integral, en todo el terreno que conforma el pueblo y que rodea las casas. En el Ribeiro y en Arnoia no hay muchos incendios, pero en Remuíño, el día que haya un fuego no queda absolutamente nada no hay manera de pararlo, el riesgo es inmenso», dicen.

Emigración y repoblación

Remuíño perdió en los últimos 20 años un tercio de su población. Tras la primera ola de emigración a América vino después una segunda, en la que la gente joven marchó a las ciudades en busca de trabajo. Es el caso de Eduardo. Él trabaja en A Coruña, aunque su madre sigue viviendo en Remuíño, e igual que otros vecinos está muy implicado en el proyecto.

Tuve que marchar por trabajo, pero mis orígenes están en Remuiño y voy mucho allí

«Cogimos este tema una generación joven y entre los 146 propietarios que ya aceptaron y firmaron el pre-compromiso para llevar a cabo un polígono agroforestal de iniciativa pública se encuentran, por un lado, todos los que residiendo en Remuíño dedican actualmente su producción a la comercialización y, por otro, los que conociendo la posible potencialidad agraria de la zona quieren aprovechar la oportunidad que la reestructuración les brindaría para proyectar y ejecutar nuevas explotaciones», explica.

«Si esto va adelante, los proyectos surgen solos. Además de la demanda de tierra para viñedo, ya tenemos tres personas interesadas en hacer plantaciones de castaño para fruto. Si se hace la reestructuración, luego procede hacer una actuación de recuperación de las viviendas y de los caminos, porque el pueblo tiene potencial y hay casas que se podrían rehabilitar para asentar población», defiende.

Esperando por la Xunta

«La ilusión de los propietarios hoy por hoy es inmensa y nos gustaría que la Xunta acompañara este proyecto porque va a suponer seguro un punto de inflexión no solo para Remuíño sino para el Ribeiro», dice convencido Eduardo. «Esperamos que la Xunta pueda ver en este proyecto las posibilidades que puede dar a la zona», añade.

Estamos esperando por la Xunta, porque el trabajo fundamental, el de poner de acuerdo a los vecinos, ya se lo dimos hecho

Los vecinos de Remuíño están viviendo con extraordinaria ilusión los pasos que se fueron dando desde el inicio del proceso hasta el momento de la presentación de los pre-compromisos firmados, el 25 de noviembre de 2021, y esperan desde entonces con entusiasmo que la Xunta de Galicia aborde este proyecto.

«Toda la documentación fue presentada en noviembre 2021. Estamos poñiéndole a la Xunta encima de la mesa un tema que pensamos que está listo. El trabajo fundamental ya se lo damos hecho, porque el básico y fundamental es el acuerdo de los propietarios y conseguimos que los vecinos estén de acuerdo. La Consellería nos pedía firmar un pre-compromiso para entrar a formar parte de un polígono de iniciativa pública y entendimos que cumplimos con creces los requisitos que nos pedía la normativa. Se presentó la documentación y estamos a expensas de que se produzca alguna comunicación y la Consellería dé un paso adelante y aborde este proyecto», dicen.

Puesta en valor de las viejas bodegas de Pousadoiro

Conxunto de adegas de Pousadoiro

Conjunto de adegas de Pousadoiro

Remuíño tiene un barrio bodeguero singular, el de Pousadoiro, con un conjunto de 80 bodegas antiguas ubicadas en una colina, al que en otro tiempo subía la procesión de las rogativas para pedir una buena cosecha.

«Las bodegas del pueblo están todas juntas, son bodegas antiguas, tenemos documentación del año 1635 donde ya se hablaba de las bodegas que había y del canon en vino que tenían que pagar a la parroquia de San Salvador de Arnoia», cuenta Eduardo.

El conjunto de bodegas de Pousadoiro están colocadas en ladera en medio de los terrenos de viñedo. Son pequeños edificios cúbicos de planta rectangular construidos a turramonte, aprovechando la pared natural del terreno, con muros portantes de mampostería granítica, dinteles de cantería y cubierta de teja.

Es un complejo muy curioso que tiene potencial tanto para la producción de vino como para otros usos de restauración o turísticos

«Son 80 bodegas que están semienterradas, es un complejo muy curioso que tiene posibilidades de otros aprovechamientos además del de la producción de vino. Estamos elaborando un dosier para presentar también a la Xunta para ponerlas en valor. Tienen potencial tanto para la agricultura como para otros usos de restauración o turísticos», explican.

Como el de los viñedos, la situación de las bodegas también es de abandono hoy por hoy. «En conjunto puede haber 3 o 4 vecinos que elaboran en ellas vino para autoconsumo y otras 2 o 3 que las tienen más para para dar un paseo e ir de visita y todo lo demás está abandonado, en muy buenas condiciones hasta ahora pero sin uso», describen.

Un ejemplo para otros lugares

El espíritu de colectividad viene de antiguo en Remuíño, que durante la Segunda República fue uno de los núcleos activos del socialismo en Ourense. De esta vuelta, la unión del pueblo busca poner en valor sus recursos, hoy por hoy infrautilizados, luchar contra el abandono y dar cabida a proyectos nuevos que dinamicen la economía del rural.

Reestructurar la tierra en la parte norte de Galicia es más fácil, en nuestra zona es mucho más complicado

Puede ser además un modelo a imitar en otros lugares de Galicia. «Estamos convencidos de que sí, sobre todo en el sur de Galicia, donde la estructura de la propiedad es muy complicada y hay un problema importante de minifundio y de desconocimiento de los propietarios. Reestructurar en la zona norte de Galicia es más fácil», opina Eduardo.

«Nuestra experiencia puede servir a otros. Demostramos que si a la gente le presentas proyectos bien diseñados, los vecinos lo entienden porque ven que es una necesidad. Hablar de reestructurar era un tema tabú hasta hace pocos años, pero hoy ya no lo es», asegura.

Pensamos que el de Remuíño puede ser un modelo de actuación para la comarca del Ribeiro

Los propietarios de Remuíño son conscientes de que hay que poner en valor el rural y dieron los pasos necesarios para no ser un freno, sino un motor, en este proceso, aceptando una reestructuración de la superficie que permita aprovechar los recursos agrarios disponibles y fijar población.

«Pensamos que el de Remuíño puede ser un modelo de actuación para la comarca del Ribeiro, donde el minifundio sigue siendo un problema para la puesta en valor de su potencialidad agrícola, facilitando por medio de este tipo de iniciativas una estructura y dimensión adecuada a proyectos nuevos», defiende Eduardo.

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