¿Qué retos se le presentan a las ganaderías de vacuno de leche a corto plazo?

Las granjas San José (Huesca), Santa Teresa (Toledo) y la SAT gallega Busto Corzón analizan los desafíos que atisban para los próximos años. La gestión del personal y las exigencias medioambientales son algunas de las prioridades de estas ganaderías referentes en vacuno de leche

¿Qué retos se le presentan a las ganaderías de vacuno de leche a corto plazo?

Instalaciones de la SAT Busto Corzón, en Mazaricos (A Coruña).

Tres ganaderías de vacuno de leche destacadas en la actualidad por su gestión y resultados analizan los retos y desafíos que se presentan para sus granjas en los próximos años. La Granja San José, en Huesca; la Granja Santa Teresa, situada en Toledo y la SAT Busto Corzón (Mazaricos, A Coruña) han hecho a lo largo de los últimos años una clara apuesta por la profesionalización, el crecimiento y la optimización de sus ganaderías. Pese a sus diferencias, en cuanto a tamaño y trayectoria, coinciden a la hora de señalar algunos de los principales retos para sus ganaderías en el futuro.

En los tres casos, los ganaderos que han impulsado estas granjas viven con pasión el cuidado de sus animales. Repasamos a continuación las principales cuestiones que apuntaron en una mesa redonda organizada por MSD Animal Health.

La gestión del personal

Uno de los retos que coinciden en señalar desde las 3 ganaderías es la gestión del personal, no solo por las dificultades que constatan para conseguir empleados, sino por lograr su implicación. “Lo más importante en la ganadería es el capital humano, por eso nosotros intentamos que nuestros trabajadores se sientan importantes por la labor que realizan en la granja, aunque no imprescindibles”, explica Manuel Sánchez Tienza, encargado de la ganadería Santa Teresa.

“Intentamos que nuestros trabajadores se sientan importantes por la labor que realizan en la granja, aunque no imprescindibles”: Manuel Sánchez, granja Santa Teresa

Para lograr una mayor eficiencia de sus trabajadores, en la granja San José optan por fijar pautas organizadas de trabajo. “Establecemos protocolos y realizamos un seguimiento y control de las tareas para que el personal sepa lo que tiene que hacer y cómo. Tiene que haber una estrategia de gestión del personal”, detalla José María Pont, veterinario y ganadero propietario de la granja San José. En estos momentos, la ganadería cuenta con 75 trabajadores, 50 de ellos centrados en la producción láctea y la recría; 15 operarios en producción agrícola, 6 empleados de mantenimiento y 4 en la sección de administración.

Una opinión semejante tienen en la SAT Busto Corzón, situada en Mazaricos (A Coruña), donde destacan la importancia de contar con personal cualificado y que comprenda a los animales. En esta ganadería son muy conscientes de la carga de trabajo que implica en el día a día atender la granja, ya que precisamente ganar en calidad de vida fue uno de los motivos por los que las tres familias socias formaron la sociedad hace 11 años.

“Para nosotros es fundamental conseguir que el personal se adapte y formarlo para que conozca bien a los animales y los mantenga controlados”, explica José Manuel Fernández, uno de los socios de la ganadería. “En estos momentos, en la granja tenemos este tema encauzado, de hecho contamos también con un veterinario en la ganadería para ayudarnos en el cuidado directo de nuestros animales”, detalla. Actualmente tienen unas 900 cabezas de ganado, con 450 vacas en ordeño y unas 80 vacas secas.

“Es fundamental conseguir que el personal se adapte y formarlo para que conozca bien a los animales y los mantenga controlados”: José Manuel Fernández, SAT Busto Corzón

Los ganaderos también asumen la necesidad de proporcionar salarios competitivos y buenas condiciones a sus trabajadores. “Tenemos que conseguir que el trabajador que tienes en la granja no se vaya a la fábrica por cuestión del salario”, indican desde la Granja Santa Teresa.

Sala de muxido da granxa San José, en Huesca, considerada a gandería con máis vacas de España.

Sala de ordeño de la granja San José, en Huesca, considerada la ganadería con más vacas de España. // Foto MSD.

Para garantizar esa fidelización de sus trabajadores, una de las metas que contemplan en la Granja San José es la subida de los salarios. Para lograrlo, entre otros ajustes, buscan incrementar el margen bruto, mejorando la calidad de los forrajes. “Hay que hacer un producto de máxima calidad, a un precio razonable y en cantidad, para reducir así el coste de la alimentación”, explican.

En esta ganadería, la sección de producción forrajera se encarga de gestionar 1.200 hectáreas en las que obtienen el 100% de los forrajes que necesitan para alimentar a las 6.500 cabezas de ganado que tienen en la actualidad, de las que 3.600 son vacas en producción. También tienen presente el papel determinante que puede jugar la gestión de las compras, por eso esperan mejorarla con previsiones más ajustadas para evitar estar a merced de las variaciones del mercado.

“En Granja San José llevamos 15 años trabajando con un programa de incentivos. Creemos que es una forma de estimular al personal”: José María Pont, propietario de la ganadería

Uno de los mecanismos de los que echan mano en esta ganadería para lograr una mayor implicación del personal son las primas. De las tres granjas participantes en el coloquio es la única que considera positivo contar con un programa de incentivos que lleva aplicando desde hace 15 años y que supone entre un 10 y un 15% del sueldo de los trabajadores. “Hay que saber manejarlo, pero creo que es una forma de estimular al personal, aunque debe definirse bien los objetivos que permitirán cobrar las primas”, detallan desde Granja San José.

Las exigencias medioambientales

Otro de los desafíos que contemplan en estas ganaderías para los próximos años son las exigencias en materia medioambiental, derivadas de las políticas verdes europeas y que ya se han traducido al campo español con el nuevo Decreto de Nutrición Sostenible en los suelos agrarios y que supondrá cambios directos en su día a día. “A corto plazo adaptarse a los requerimientos medioambientales es un tema que nos preocupa, sabemos que vamos a tener que realizar inversiones en cuestiones como la gestión de los purines”, explican desde la ganadería gallega. De echo una de las inversiones prioritarias que están estudiando es el sistema de separación de la fracción líquida y sólida de los purines para su aprovechamiento.

En la Granja Santa Teresa, con unas 420 vacas en ordeño y unas 350 novillas, ajustarse a la nueva normativa medioambiental es también uno de los retos para los próximos meses. “Cumplir la nueva normativa va a suponer un esfuerzo en la granja”, valora el responsable de la ganadería.

Las granjas se preparan para afrontar inversiones con las que adaptarse a los nuevos requisitos medioambientales, sobre todo en gestión de purines

La gestión de residuos, uno de los principales ejes de las políticas medioambientales, es una de las cuestiones que preocupa a las ganaderías no solo en la actualidad sino a lo largo de los últimos años. Al preguntarle sobre aquellas cuestiones que encararían de forma diferente si pudiesen retroceder en el tiempo 15 años, en la Granja San José valoran que la gestión de los purines sería uno de los aspectos a los que prestarían más atención “aunque tampoco fue fácil prever hacia donde había que encauzar los esfuerzos, ya que hemos tenido una normativa muy cambiante”, comenta Pont.

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Recría de la ganadería Santa Teresa, en Toledo. // Foto MSD.

La recría y el confort del animal

En los últimos años las 3 ganaderías han hecho esfuerzos por mejorar el confort y bienestar de sus animales, tanto de las vacas en producción como de los ejemplares más jóvenes. Reconocen que cuidar la recría requiere una inversión destacada. “Cuando empezamos con la SAT nos centramos en producir leche para poder afrontar las inversiones en instalaciones que realizamos. Tuvimos que comprar muchas novillas francesas y alemanas ya que nuestras vacas no nos llegaban, pero ahora para nosotros la recría y la apuesta por la genética es uno de los pilares de la ganadería”, explican en la SAT Busto Corzón.

En su caso llevan un año con un programa para monitorear y controlar su recría. “Por el momento no tenemos muchos datos, pero así sabemos lo que criamos y tenemos”, detalla. Una de las apuestas de esta granja es la leche A2A2, una acción subvencionada por la Cooperativa Clun a la que pertenecen. “Tener recría propia cuesta mucho dinero, ya que lo mejor va para estas vacas desde el primer día, para así lograr animales sanos y que lleguen antes a la primera inseminación”, concreta el ganadero. Hace años la primera inseminación se situaba en torno a los 15 o 16 meses, hoy rozan ya los 13 meses, su objetivo.

“Es más caro criar un animal en la granja en buenas condiciones que importarlo de países como Francia, pero te ofrece otras ventajas, sobre todo la tranquilidad que te proporciona a nivel sanitario»: Manuel Sánchez, ganadería Santa Teresa

“Hace 15 años la recría era la gran olvidada, no se le daba la importancia que tiene en la granja. Las granjas están viendo como en temas de producción láctea se está tocando techo y empiezan a valorar más la recría”, indican en la ganadería Santa Teresa. “Es más caro criar un animal en la granja en buenas condiciones que importarlo de países como Francia, pero te ofrece otras ventajas, sobre todo la tranquilidad que te proporciona a nivel sanitario”, destaca Manuel Sánchez en la granja Santa Teresa. Por este motivo, las tres ganaderías realizan un programa completo de vacunación tanto de la recría como de las vacas adultas. “Lo más económico es prevenir, ya que con las infecciones los costes se disparan”, argumenta.

En la Granja San José, junto con incrementar las producciones vitalicias, uno de los objetivos marcados es conseguir una recría más rápida, con animales más sanos. Cuentan con un estudio de costes de producción de la recría pormenorizado en el que se incluyen desde los gastos de medicación, alimentación, semen o mano de obra. “Criamos 1.200 novillas cada año por lo que tenemos que conocer los costes de producción para saber si se puede ahorrar en alguna partida”, detalla Pont.

En la granja San José crían 1.200 novillas cada año y cuentan con un programa de control de los gastos para optimizar su crianza

También tienen previsto mejorar las instalaciones para las terneras más jóvenes y sopesan instalar una amamantadora, así como los sistemas de casetas. “Nuestra intención es lograr novillas de gran calidad, a mínimo coste para lo que la alimentación es clave. Contar con instalaciones adecuadas y un buen programa vacunal es fundamental para evitar muertes”, apunta. Junto con las novillas, el análisis genómico es otro de los retos en la ganadería. “Puede ofrecernos mucha información sobre los animales, pero también necesitamos profesionales que sepan analizar estos datos y sacarle partido”, reivindica.

Disponer de tierra

En el caso de la ganadería gallega, uno de los desafíos es lograr base territorial, debido a las limitaciones que existen y que ya supusieron los mayores obstáculos cuando decidieron fundar la SAT. “Es muy complicado conseguir tierra, hay muchas fincas muy pequeñas que no se adaptan a las necesidades para producir forrajes”, explica el ganadero. Su granja se encuentra en uno de los municipios con mayor concentración de vacas y producción lechera de Galicia, Mazaricos, por lo que la competencia por la tierra es muy elevada. A día de hoy, conseguir tierra sigue siendo uno de los retos que ven en la ganadería.

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