
Manuel Capón Cabana tiene su ganadería en el lugar de O Viveiró, en Muras, y cuenta con más de 200 cabezas de ganado caballar de pura raza gallega. Él es uno de los numerosos propietarios de la Sierra de O Xistral que todos los meses tiene que dar partes a la Consellería de Medio Ambiente por los daños que causan los ataques del lobo.
“Llevamos toda la vida conviviendo con el lobo y padeciendo sus efectos. Tanto en las vacas como en los caballos. Nunca protestamos. Pero no vemos lógico que estemos sin cobrar las indemnizaciones que nos corresponden desde hace casi seis meses”, explica.
La orden administrativa de indemnizaciones va del 30 de septiembre de un año hasta el 30 de septiembre del año siguiente. Y el texto legal suele salir publicado a comienzos de diciembre. Este año el texto normativo ya se publicó pero las ayudas no llegaron.
E la normativa establece que, para el pago de las compensaciones, se primará a las ganaderías que hayan tomado medidas de protección. Una de ellas es la de contar con un mastín por cada 15 Unidades de Ganado Mayor (UGM), algo que este ganadero cumple sobradamente.
No entendemos que se demoren tanto las indemnizaciones cuando en el último ejercicio pagaron todas en plazo (Manuel Capón, ganadero)
“Yo tenía contratados seguros pero dejé de hacerlo porque era una tramitación muy lenta y presencial que luego apenas cubría pérdidas. El caso es que las indemnizaciones se venían cobrando en un plazo de dos meses desde los ataques. Ahora ya va para seis meses que no se nos pagan los daños”, denuncia el ganadero.

Manuel Capón lleva perdidas a manos del lobo más de 20 cabezas de ganado en apenas cinco meses
En el caso de Manuel, tiene cerca de 25 ejemplares muertos o heridos por los que no recibió compensación. Y uno de sus vecinos ya supera las treinta cabezas afectadas. “También tenemos constancia de casos de demora en Pontevedra, pero parece ser que ya comenzaron a cobrar. Nosotros, de momento, nada”.
La mayoría de los caballos que andan sueltos por la Sierra de O Xistral son de raza pura gallega, por lo que las compensaciones económicas que perciben sus dueños son más elevadas que en el caso de otras especies de ganado. Un requisito imprescindible con las razas autóctonas es el de certificar la ascendencia del animal dañado, es decir, el padre y la madre.
Por otro lado, los ganaderos de esta zona de la provincia de Lugo tienen constancia de que los partes de daños que entregaron ya obran en poder de la Consellería de Medio Ambiente, por lo que no entienden la demora, y más teniendo en cuenta que son partes certificados por agentes medioambientales.
Las compensaciones por caballo de raza gallega son más elevadas que las del ganado común. Pero porque es una raza en peligro de extinción
“Lo que nos dicen es que los partes van a una comisión que evalúa los daños y fija la cuantía de las indemnizaciones. Pero, parece ser que aún hace poco que se reunieron para estudiar los daños del mes de octubre. De ese modo, tenemos miles de euros pendientes de cobro y sin fecha para cobrar y sin saber si serán pagos fraccionados”.
Otro hecho que sorprende a los ganaderos de esta zona de montaña tiene que ver con el presupuesto de 2025. “Lo habitual era que todos los años quedaran sin pagar daños producidos antes del 30 de septiembre y que pasaran para el siguiente ejercicio. Pero en 2025 se pagó todo dentro del plazo. Por eso aún entendemos menos esta demora actual”, señala Capón.

Muchos potros acaban muriendo días después de los ataques por causa de las heridas, lo que complica los trámites de indemnización
De media, la muerte de un caballo de raza pura gallega de unos 9 o 10 meses a manos del lobo se paga a unos 850 euros por ejemplar. Si son más jóvenes —5 o 6 meses— los pagan a alrededor de 600 euros. Por ejemplo, un ganadero a quien le mataran 20 potros entre octubre y marzo tendría pendientes de cobro unos 12.000 euros. Una cantidad muy significativa en este tipo de ganadería.
Hay ganaderos que están pendientes de cobrar más de 12.000 euros. Esa es una cantidad de la que puede depender la viabilidad de la explotación
Los ganaderos aseguran que el lobo está causando más daños en las partes bajas del monte e incluso cerca de las viviendas que en las cimas donde hay más ganado. “Yo tengo 14 mastines y puse cierre en diferentes fincas. Eso hace que el lobo se desplace. Aun así, tengo unas bajas que pueden llegar hasta el 60% de los potros”, dice Capón. Los daños fueron más allá de la sierra y en el Monte do Buio, en Viveiro, mataron por encima de 150 caballos.
Además, los afectados recuerdan que los caballos hacen una labor de limpieza de los montes que son el arma más eficaz para combatir los incendios forestales. “Gracias al ganado que anda por el monte, y sobre todo los caballos, que comen todo el matorral, no recordamos que haya incendios en O Xistral desde hace muchos años”.
En el peor momento posible
Esta situación de aumento de los ataques e impago de las indemnizaciones llega en un momento en que los ganaderos están recibiendo buenos precios por sus potros. “Aunque bajó unos 0,30 € en los últimos meses, sigue estando bien pagado. Hoy están a 2,50 euros el kilo en vivo. Y bajó porque mucha gente empezó a meter caballos precisamente por los buenos precios y la oferta aumentó en esta zona”.
Hace apenas cinco años, los potros se pagaban a 1,20 euros el kilo vivo en el mejor de los casos. Esta subida actual se debe a un aumento de la demanda desde, sobre todo, Italia. “En toda Europa hay escasez de caballo y los nuestros están muy valorados. Yo recuerdo no hace mucho que se llevaban yeguas por 150 euros y ahora no bajan de 600”.

Cada potro que mata el lobo supone dejar de ingresar 2,50 € por kilo de peso en vivo
Además, los caballos de monte de raza gallega están plenamente identificados, lo cual garantiza su total trazabilidad y hace que sea más fácil que accedan al mercado cárnico regulado. “Por ejemplo, en Portugal, tienen casi la mitad de la cabaña sin identificar y eso lastra sus posibilidades comerciales”.
La pérdida de los potros es más grave ahora que, después de muchos años, estamos obteniendo buenos precios por nuestros animales
Por otra parte, los caballos otorgan derechos de cobro de la PAC semejantes a los de las vacas mostrencas aunque algo inferiores. Por eso, mucha gente mayor optó por sustituir las vacas por caballos ya que el manejo es mucho más sencillo, los costes de producción son mucho menores y los problemas sanitarios casi no existen.
Otro inconveniente es el tiempo que los equinos tienen que pasar expuestos a los ataques del lobo en el monte. “Un ternero se lo llevan los tratantes o los particulares con un mes de vida o menos. Un potro no hay quien lo lleve para cebar hasta que tiene siete u ocho meses. Porque en ese tiempo desarrolla poco y, si se lleva para cebo, va a consumir mucho pienso”.
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