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«Queremos crecer sobre la base del terreno que podamos conseguir para mantener el pastoreo»

Lorena Cives es una ganadera deTruitín, en Dumbría, que está construyendo un establo nuevo con el que aumentar la producción y hacer el trabajo de manera más fácil. Lleva la explotación ella sola y protagoniza la nueva campaña de Leyma

El camino de la igualdad, que avanza en distintos ámbitos de la sociedad, también se recorre en el rural. Cada vez son más los ejemplos de mujeres al frente de las explotaciones, llevando el día a día de las granjas, cuidando de los animales o haciendo las labores agrícolas. Lorena Cives es una de ellas. Atiende ella sola una ganadería de leche en pastoreo en Truitín, en el ayuntamiento de Dumbría, y pone cara a la nueva campaña de Leyma, la empesa que le recoge la leche.

«Mis padres llevaban toda la vida en este sector y ahora he cogido yo el relevo. Estudié administrativo pero decidí apostar por la ganadería y seguir con la explotación familiar manteniendo un manejo semejante al que hacían mis padres pero modernizando la manera de trabajar y aplicando nuevas técnicas. Era una verdadera pasión la que tenían mis padres por el ganado y de forma personal a mí también me gustan mucho los animales y la vida en el rural», cuenta Lorena.

Estudié administrativo pero decidí apostar por la ganadería y seguir con la explotación familiar porque me gusta la vida en el rural

Esa pasión por el cuidado del ganado que Lorena ha heredado de sus padres, Maximino e Inocencia, hace que el bienestar de los animales sea la primera prioridad en esta explotación y, junto al pastoreo, el segundo de los pilares de esta ganadería, las dos claves fundamentales de la manera de entender la producción de leche en esta granja de la provincia de A Coruña.

Valorizar la leche con un producto diferenciado

«Entré en el proyecto de Leyma Natura en el 2013», cuenta satisfecha Lorena, consciente de que pertenecer al selecto grupo de explotaciones que cuentan con el sello de Ganadería Sotenible y Leche Gallega 100%, a los que se ha sumado también recientemente el de Galicia Calidade, es un reconocimiento a su manera de trabajar y de entender la producción láctea en un lugar con abundante pasto como es el territorio gallego. «Para mí, aparte del beneficio económico, estar en Leyma Natura es una manera de valorizar más la leche haciendo un producto diferenciado», defiende.

Para mí es un orgullo que la empresa que me recoge la leche reconozca con esta campaña el trabajo de los pequeños ganaderos como yo

Desde hace unas semanas su imagen pone cara al centenar de ganaderías gallegas que como ella suministran a una de las marcas de referencia del Grupo Leche Río. Lorena, que protagoniza la nueva campaña de Leyma, que bajo el eslogan Gente Auténtica muestra a personas reales que participan en el proceso de producción y transporte de la leche, dice que para ella «es un orgullo» que la empresa que le recoge la leche reconozca con esta campaña «el trabajo de los pequeños ganaderos».

Bienestar animal

Lorena Cives pastoreo4

La de Lorena es el prototipo de explotación que entrega a Leyma en la provincia de A Coruña, una explotación familiar de tamaño medio que mima mucho a sus animales, con un cuidado casi individualizado.

«Aquí tenemos una relación muy estrecha con los animales. La explotación está certificada con el certificado de bienestar animal y procuramos siempre ir mejorando todo lo que podamos en ese sentido, ese es uno de los pilares fundamentales en esta ganadería», asegura.

Aquí tenemos una relación muy estrecha con la animales, procuramos estar muy pendientes de ellos para ver qué necesitan en cada momento

«El cuidado de los animales es algo casi personal para mí, les dedico muchísimas horas y procuro estar siempre pendiente de ellas para ver qué necesitan en cada momento. Pero todo lo que les aportas a las vacas en ese sentido también te lo devuelven en litros de leche», razona.

Sin exprimir a las vacas

La producción media varía en función de la época del año pero suele oscilar entre los 30 y los 34 litros dependiendo de la época del año. «Procuramos no estar nunca por debajo de los 30 litros y de ahí para arriba lo que puedas conseguir. En una explotación como la nuestra dependes mucho del pasto y de la estación del año», explica.

En cuanto a calidades, se aproximan al 4% de grasa y al 3,40% de proteína en esta época, con registros de células somáticas por debajo de las 150.000. El material de relleno empleado en la cama de las vacas está compuesto por un 80% de serrín y un 20% de carbonato cálcico. «Las camas las arreglamos todos los días y dos veces a la semana, los miércoles y los sábados, añadimos material nuevo», cuenta Lorena.

Procuramos no bajar de los 30 litros de media, pero no forzamos a las vacas en las lactaciones porque preferimos que nos duren más tiempo aunque den algún litro menos

El rebaño de esta granja destaca por su buena salud y la ausencia de problemas y enfermedades, lo que se refleja en su durabilidad. «La longevidad en nuestra explotación está de los 10 años para arriba, son animales que duran muchos años y tiene que ver con que no exprimimos a los animales, preferimos algún litro menos y más años. A nosotros nos sale caro criar una ternera de recría, por lo que preferimos no forzar a las vacas durante las lactaciones, buscamos más tiempo en años en el establo y menos litros», explica Lorena.

Apuesta por el pastoreo

As vacas desta gandería están a meirande parte do tempo na pradeira e acoden ao establo dúas veces ao día para muxírense

Las vacas están la mayor parte del tiempo en la pradera y acuden al establo dos veces al día para ordeñarse

Extender la producción vitalicia de los animales les permite reducir considerablemente las necesidades de recría y la tasa de reemplazo. «La recría la hacemos nosotros y aunque no disponemos de mucho sitio en el establo tampoco es que precisemos mucha recría. Insemino yo misma y lo que hago es seleccionar aquellas vacas que me interesan para continuar su línea genética a través del uso de semen sexado», detalla.

Otro de los signos distintivos de esta explotación es el hecho de basar todo el año su alimentación en el pastoreo. «En este momento tenemos en producción unas 40 vacas. Las ordeñamos dos veces al día. Por la mañana empezamos a las 7 y una vez que se acaban de ordeñar salen al pasto y están en el prado hasta las 6 y media de la tarde, que es cuando vuelven a entrar para ordeñarse de nuevo. Esa es un poco nuestra rutina de todos los días», describe.

Mantienen un sistema de producción centrado en el pastoreo y vinculado a la superficie agraria disponible en la zona

«El manejo actual que hacemos del pasto es sencillo, simplemente llevamos a cabo una rotación de parcelas en función del pasto que haya en cada una en ese momento y tratamos de evitar el sobrepastoreo, preferimos eliminar después los restos de hierba que queden sin pacer», indica Lorena.

Lorena Cives Ozón, con las vacas de su ganadería, en Truitín (Dumbría). FOTOS: Óscar Vázquez

Sostenibilidad

Para el control de las malas hierbas en las praderas apuestan por su eliminación a mano en las fases iniciales de crecimiento para no dejar que se reproduzcan y de este modo minimizar el uso de herbicidas y sulfatos, de la misma manera que tratan de reducir dentro de lo posible la utilización de abonos de síntesis química.

Buscamos variedades en la hierba que les aporten muchos nutrientes a las vacas y eso nos permite al mismo tiempo usar abonos menos nitrogenados y ahorrar costes

«Buscamos variedades en la hierba que les aporten muchos nutrientes a las vacas y eso nos permite al mismo tiempo usar abonos menos nitrogenados y ahorrar costes», defiende Lorena. «El pastoreo es una forma de cuidar los ecosistemas porque supone menos contaminaciones, menos uso de productos fitosanitarios y menos explotación y erosión del suelo, además de que los animales están en su hábitat natural, disfrutando de los beneficios de estar al aire libre», añade.

El pastoreo contribuye a cuidar los ecosistemas, a mantener abiertos los caminos y a prevenir los incendios forestales

Pero más allá de los beneficios para los animales, están también los efectos positivos sobre el entorno. «Al salir las vacas a pacer todos los días a las fincas situadas en la periferia de las aldeas, próximas al monte, se frena el avance de la vegetación espontánea y de especies arbóreas, lo que contribuye la prevenir los incendios forestales; se mantienen en activo los caminos, sobre todo en zonas donde no hay concentración parcelaria, que acabarían por cerrarse si no fuese por el paso del ganado y de la maquinaria; y también se evita el acercamiento de la fauna salvaje, como lobos o jabalíes, a las casas y que pueden producir daños importantes en las explotaciones», argumenta.

Las vacas de Lorena caminan alrededor de un kilómetro o kilómetro y medio diario porque no siempre están al lado del establo. “Es trabajoso tener que ir a buscarlas o llevarlas pero no lo cambiaríamos por nada, con el tema del pastoreo estamos muy contentos», concluye.

Un modelo de producción vinculado al territorio

Lorena Cives cans

«La mía es una granja muy vinculada a la tierra», dice Lorena. «Las vacas, a excepción de los días en los que llueve mucho, están siempre fuera en el pasto y después las suplementamos en el establo con una ración unifeed, que hacemos nosotros mismos con los forrajes que recogemos y ensilamos en la propia explotación, procurando trabajar siempre con mezclas basadas sobre todo en silo de hierba y con poco concentrado», explica.

«Disponemos de entre 35 y 40 hectáreas de terreno, las tenemos casi todas a pradera excepto unas 8 o 10 hectáreas en las que echamos maíz», detalla. De la mayoría de los trabajos de campo se encarga ella misma con la maquinaria de la propia ganadería y tan sólo encarga a empresas externas de servicios agrícolas a siembra y la recogida del maíz. Para elaborar la ración diaria, por ejemplo, cuenta con carro mezclador propio para de este modo tener un mayor control de la alimentación del ganado.

Procuramos trabajar siempre con mezclas basadas en el silo de hierba y con poco concentrado, sin pasar nunca de los 18 o 19 kilos de silo de maíz y, como mucho, 6 kilos de pienso por vaca y día

La ración en pesebre va variando a lo largo del año para adaptarse a la cantidad y calidad del pasto disponible en cada momento. «Dependiendo del pasto y de la estación del año la ración se va amoldando, porque en función de la materia seca del pasto aportas después a mayores una cosa u otra», indica.

En este momento la ración que se sirve a las vacas en producción está formada por 20 kilos de silo de hierba, 18 de silo de maíz y 6 de pienso. «Procuramos no pasar de los 18-19 kilos de silo de maíz y de los 6 kilos de pienso como mucho en la ración. A las vacas recién paridas lo que hacemos después es puntearlles a mano algo de concentrado a mayores en los primeros días porque tienes que aportarles más nutrientes para que arranquen bien en la lactación», comenta.

Planes de futuro

Lorena xunto á nova nave que está a construír

Lorena junto a la nueva nave que está construyendo

Lorena tiene previsto incrementar su producción, animada por la garantía de recogida y el precio de la leche que Leyma le ofrece, que en este momento, gracias a las primas por calidad y bienestar, se sitúa por encima de lo que cobran de media la mayoría de explotaciones gallegas.

«Los planes de futuro pasan por la ampliación del establo para ir aumentando el número de animales en producción pero siempre sobre la base del terreno que podamos conseguir», aclara. «Quiero formarme un poco más en nuevas técnicas y manejo del ganado en pastoreo y también complementar la granja con algo más, aunque manteniendo la producción de leche como la actividad principal. Pero veo importante no depender solo de un producto y poder diversificar de alguna manera. En Europa eso se lleva mucho, de hecho en otros países es raro encontrar una explotación que produzca solo leche», compara.

Veo importante diversificar para no depender solo de un producto. En Europa eso se lleva mucho y es raro ver una explotación que solo produzca leche

El nuevo establo, de estructura metálica en forma de invernadero, tendrá capacidad para entre 50 y 60 animales en lactación. Cuenta con que las nuevas instalaciones estén listas para el próximo año y además de permitirle aumentar el número de vacas que ordeña en la actualidad, también le posibilitará hacer el trabajo de manera más cómoda y sencilla.

«La explotación la ateniendo yo sola, me encargo yo de todo, aunque mis padres me ayudan aún mucho. Con la nueva nave busco aliviar un poco la carga de trabajo personal y lograr un poco más de comodidad también para las vacas, pero siempre con la premisa de que puedan entrar y salir del establo al pasto cuando quieran, eso es algo que no queremos perder aunque crezcamos en volumen», indica Lorena.

Dificultades para entrar el camión de la leche

La modernización de las instalaciones heredadas de sus padres era una necesidad para poder seguir produciendo leche. «Había un problema para que los camiones de la leche, que cada vez son más grandes, pudiesen acceder al establo actual. Fue un poco el argumento definitivo para decidirme a hacer una nave nueva, porque sino sabía que la explotación tenía los días contados», reconoce.

La leche que producen las vacas de Lorena en este municipio de la Costa da Morte es transformada en la planta de Leyma en Arteixo

Lorena agradece la confianza demostrada en ella por la empresa que le lleva la leche, que a pesar de estas dificultades de acceso decidió mantenerle la recogida. Otro de los handicap con los que esta joven se encuentra es la escasez de ganaderías de leche en esta zona. «En la parroquia solo quedo yo y hay otra granja a unos 4 o 5 kilómetros, por lo que estamos fuera de las rutas de recogida de la mayor parte de las industrias», admite.

Pero ninguna de estas dificultades parece capaz de apartar a Lorena de su objetivo principal, aquel por el que decidió incorporarse en el 2006, con solo 20 años, a la explotación familiar: seguir viviendo de la producción de leche de calidad en un ayuntamiento cada vez más envejecido y despoblado del rural gallego.

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