Recomendaciones para un uso eficaz de la maquinaria de escarda en cultivos de maíz forrajero

Especialistas en el uso de maquinaria de escarda explicaron en Arzúa las técnicas y aparatos más adecuados para reducir la presencia de malas hierbas en los campos de maíz forrajero. Con un máximo de tres pasadas se elimina la mayor parte de maleza y se facilita un mayor aprovechamiento del agua en los terrenos. Fue en el marco de una actividad formativa organizada por AGACAL en la que se explicaron las condiciones y métodos en los que se debe acometer la escarda.

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Una azada rotativa arrastrada, una gradilla de púas y una binadora fueron las máquinas empleadas para la demostración de técnicas de escarda del maíz forrajero que tuvo lugar en la parroquia de Oíns, en Arzúa, en una actividad organizada por la Agencia Gallega de la Calidad Alimentaria (AGACAL). Los profesores e ingenieros agrónomos Xosé Manuel Parada y Alberto Fajín fueron los encargados de explicar las cuestiones teóricas y de hacer funcionar los aparatos.

 

RECOMENDACIONES GENERALES
Sembrar el maíz a más de 5-6 centímetros de profundidad. Si hay una sequía prolongada, se puede ir incluso a 10 centímetros. De ese modo, las plantas desarrollan un enraizamiento con la fuerza suficiente como para no sufrir desprendimientos cuando se pase la maquinaria de escarda. Además, competirán mejor con las malas hierbas que nacen a menor profundidad y tienen, pues, menos resistencia.

Las tres máquinas realizan un efecto de arrastre que podría provocar el arranque de plantas de maíz si el sistema radicular no está bien asentado. Otra ventaja de sembrar a esos 5-6 centímetros es que buena parte de las malas hierbas nacen a una profundidad menor. De ese modo, tendrán menos raíces y menor tamaño para competir con el maíz por los recursos del suelo. Si bien esta situación no se da con toda la maleza, sí que reduce el esfuerzo que tiene que hacer el cereal.

La siembra se debe hacer en total coordinación con la escarda

La siembra se debe hacer en total coordinación con la escarda

Realizar una primera pasada con la azada o la gradilla a los 3-5 días de la siembra. La primera pasada de gradilla que se realiza a los 3 días de sembrar hace que la tierra que está por encima de la semilla germinada quede muy descompactada y que las plantas no tengan que hacer un gran esfuerzo para llegar hasta la superficie.

Dependiendo de las condiciones climáticas de la campaña, de la zona geográfica, de la orientación de la parcela y del tipo de suelo, habrá que emplear más o menos veces la maquinaria de escarda. En circunstancias favorables y con el trabajo bien realizado es suficiente con dos pasadas. Una primera después de 3-5 días de sembrar para sacar la mala hierba superficial y descompactar el suelo, y otra 10 días después para arrancar la hierba que quede.

Para que la escarda sea totalmente efectiva, hay que sembrar siempre a un mínimo de 5-6 centímetros bajo la superficie.

Después de la primera pasada, hay que esperar un mínimo de 10 días para hacer la segunda Y otros 10 para la tercera, si la maleza persiste. En ese caso, la máquina de mayor utilidad será la binadora porque es la que más potencia tiene frente a la maleza que resiste e incluso puede servir como un aporcado. Más allá de esos 25-28 días ya no se puede emplear maquinaria de escarda porque el maíz supera el medio metro de altura y las máquinas ya no trabajan eficazmente. A partir de esa fecha hay que desherbar manualmente o con pequeñas máquinas. O recurrir a herbicidas, claro.

Las pasadas deben hacerse en días soleados y en horario de mañana Para que el agua y el calor no hagan rebrotar la mala hierba. Porque si el terreno está mojado o húmedo, las máquinas trabajan peor. Además, en la época de la escarda las mañanas son más frescas. Trabajando en terrenos bien secos y con temperaturas no muy elevadas se evita que las malas hierbas vuelvan a enraizar una vez que son arrancadas.

En la última pasada conviene aportar abono mediante tolva. Las máquinas van equipadas con depósitos en los que se puede introducir fertilizante granulado y nitrogenado. Utilizándolo en la última pasada se consigue paliar el déficit de nitrógeno en los estadios finales del maíz. Y también se complementa la escasez de abono que hay al comienzo del cultivo en este tipo de práctica.

Es importante evitar trazar curvas cuando se emplean las escardadoras y no pasar dos veces por el mismo sitio en cada tanda.

Es necesario evitar trabajar haciendo curvas Las máquinas pierden efectividad si tienen que hacer giros durante las tareas e incluso pueden dañar el cultivo. Así, es mejor perder algún metro cuadrado de maíz que estropear tres o cuatro por querer emplear las máquinas en curvas sin utilidad.

Hay que coordinar el trazado de la siembra con el tamaño de las máquinas escardadoras. El objetivo es que entre las hileras de maíz haya espacio para que las escardadoras pasen con facilidad y sin dañar el cereal. De ese modo, si la máquina tiene, por ejemplo, cuatro líneas, habrá que sembrar en cuatro líneas paralelas para que la máquina quepa. O en múltiplos exactos de cuatro para que se mantenga la concordancia.

El Director de AGACAL, Martín Alemparte, participó en la inauguración de la jornada

El Director de AGACAL, Martín Alemparte, participó en la inauguración de la jornada

La velocidad con la que se mueve el tractor es básica. La primera pasada se puede hacer a una velocidad de entre 10 y 20 kilómetros por hora. Las siguientes no podrán superar los 6 por hora. Estas medidas van en relación con la agresividad, un parámetro que resulta de interrelacionar velocidad con profundidad: cuanto más enterremos las púas, discos o fingers, menor tendrá que ser la velocidad para evitar un levantamiento excesivo de tierra y un arranque del maíz.

Las máquinas no se pueden emplear después de que el maíz alcance los 50-60 centímetros de altura. Una vez alcanzada esa altura, el maíz ya es también más ancho y el paso de las máquinas puede dañar y arrancar hojas. Además, la entrada de los dispositivos en la tierra puede afectar el sistema radicular del cereal. Solo en casos muy extremos se podría emplear la binadora pasada esa altura y con un riesgo elevado de mermas importantes.

En las segundas y terceras pasadas, no se pueden superar los 6 kilómetros por hora con el tractor para evitar agresividad en el terreno.

Es preciso evitar que las máquinas pasen dos veces por el mismo sitio. Hay que mover la máquina de modo que en cada tanda no transite por donde ya pasó. Porque esa situación podría afectar el enraizamiento del cereal en el suelo y porque podría reintroducir las malas hierbas que arrancó la primera vez y estas podrían revivir.

El trabajo debe ser preventivo y no curativo. La utilización de cualquiera de las tres máquinas debe acometerse en cuanto aparecen los primeros indicios de malas hierbas. Por muy pequeños que sean. La efectividad de las pasadas será mucho mayor porque se atajará la maleza antes de que se desarrolle. Si actuamos cuando ya está crecida, la efectividad será mucho menor, el maíz ya estará compitiendo con la mala hierba y las máquinas requerirán de mucho más tiempo de trabajo y con menor eficacia.

VENTAJAS

Son máquinas baratas que se amortizan rápidamente y tienen mucha vida útil. Las escardadoras tienen un funcionamiento totalmente mecánico. Las que se emplean en Galicia son de poco tamaño y sus mecanismos son muy sencillos. Una gradilla se puede conseguir fácilmente por solo 1.500 euros. Además, su vida útil es casi infinita porque solo se emplean tres veces al año como mucho y no sufren apenas desgaste por el modo en que se emplean.

Se ahorra el gasto en herbicida. Si la escarda se ejecuta correctamente, hay una alta probabilidad de que no sea preciso recurrir a herbicidas. O, al menos, a que su uso se reduzca exponencialmente. Teniendo en cuenta los precios de esos fitosanitarios, ya se consigue un importante ahorro y con una maquinaria que no precisa más que estar en buen estado.

Se ahorra contratar el laboreo de la aplicación de herbicidas. Otro punto de ahorro. Hoy la mayor parte de las explotaciones subcontratan esa labor de aplicación de los fitosanitarios. En cuanto a tarifas, mano de obra y productos, el dinero que no hay que invertir es muy a tener en cuenta.

La escarda permite un importante ahorro en herbicida, en contratas de laboreo y en mantenimiento de la maquinaria.

Se reduce el tiempo de trabajo. Las escardadoras solo precisan de una pasada cada vez; se hace el trabajo de una sentada. Con los herbicidas hay que parar para recargar de agua y de producto los tanques, teniendo que interrumpir la tarea, desplazarse para hacer la recarga y regresar al campo.

Incluso contratando empresas que ya tienen un equipo solo para recarga, el trabajo tiene que parar un tiempo y hay que pagar por el uso de ese segundo equipo y por las horas de trabajo de quien lo maneja. O incluso si contratamos la escarda seguirá siendo más barata porque no tenemos que pagar el herbicida.

Un uso adecuado de la gradilla en el primer pase podría evitar pases posteriores si el tiempo acompaña

Un uso adecuado de la gradilla en el primer pase podría evitar pases posteriores si el tiempo acompaña

El coste de mantenimiento es muy bajo. Son máquinas totalmente mecánicas y sin ninguna tecnología sofisticada. El mantenimiento se reduce a tener que cambiar alguna pieza metálica si se rompe durante los trabajos. Además, son recambios de muy bajo precio.

Ya se trabaja en tecnología hidráulica. Sobre todo en América, las escardadoras cuentan con mecanismos hidráulicos que posibilitan modificar el ángulo de ataque sin moverse del tractor ni tener que corregir alturas de trabajo de modo manual. Esto es especialmente útil en terrenos ondulados en los que la máquina no penetra de modo totalmente uniforme.

Son técnicas sostenibles que serán primadas. La práctica supresión de fitosanitarios, el tratamiento poco agresivo de la tierra por ser un laboreo suave o la recuperación de una técnica tradicional son acciones que las normativas europeas priman económicamente. La escarda ya está contemplada como objeto de subvención en algunos ecorregímenes de pastoreo.

Son máquinas y técnicas aptas para toda la agricultura. Ya sea ecológica, convencional e incluso regenerativa, estas máquinas son de utilidad para eliminar las malas hierbas del cereal y no incumplen ningún requisito administrativo. Su impacto en la tierra es mínimo y su efectividad está demostrada.

Por ejemplo, los receptores de ayudas ambientales tienen restringido el uso de herbicidas. Incluso sin estar en sistema ecológico no los pueden emplear. Pero con la escarda tienen la posibilidad de producir maíz sin incumplir las normativas.

Fijación de agua y humedad en la tierra Sobre todo la gradilla, aumenta la capacidad de retención de agua de los suelos trabajados al crear una capa aislante que impide que el agua suba a la superficie y lleva a un crecimiento más sano de las plantas y un desarrollo más fuerte del cultivo.

INCONVENIENTES

Debate sobre el porcentaje de eficacia. No hay datos oficiales que reflejen la cantidad de mala hierba que se consigue retirar con la escarda. Dependerá mucho del grado de excelencia en la ejecución, de las condiciones climáticas de la campaña, de la situación y características físicas del campo… algunas experiencias hablan de una eficacia del 98% y otras se quedan en el 80%. Es un debate abierto pero con un consenso: con un 80% de eficacia no debería haber grandes problemas de mermas por maleza en la cosecha.

La utilización no es ilimitada. Las escardadoras solo se pueden utilizar un máximo de tres veces por campaña. Y siempre antes de que el maíz alcance los 50-60 centímetros. Si aparecen hierbas después de alcanzada esa altura, hay que desherbar a mano o usar herbicidas. En el primer caso se dispara el tiempo de trabajo y, en el segundo, se puede perder todo lo que ahorramos con la escarda si el tiempo no ayuda.

El trabajo con las escardadoras está muy condicionado por el clima y funciona mejor en tierra poco fertilizada.

Tierra menos fertilizada. La escarda es una técnica que funciona mejor cuanto menos vigor tiene la planta. Porque, si están muy vigorizadas, las plantas se rompen con más facilidad al paso de la máquina. Eso implica un problema ya que el ganadero tendrá que buscar otra salida a parte de los fertilizantes, especialmente los purines, que genera su explotación.

La binadora puede ser muy agresiva con la tierra y el maíz, por lo que hay que manejaela con cuidado

La binadora puede ser muy agresiva con la tierra y el maíz, por lo que hay que manejaela con cuidado

Dependencia del clima. Que la escarda resulte eficaz y efectiva depende enormemente de las circunstancias climáticas. No solo durante su ejecución, sino también antes y después de la misma. Ya vimos que se precisa tiempo soleado para escardar, pero este puede tardar en darse y las hierbas crecer más de lo recomendable. Y puede que el clima cambiante frene la germinación demasiado tiempo después de haber hecho la primera pasada con las máquinas. Son ejemplos de que no solo la acción del hombre influye en el éxito. Aunque la incertidumbre es común a cualquier proyecto agrícola.

CARACTERÍSTICAS DE USO

Azada rotativa: Es la menos empleada. De hecho, no se considera estrictamente escardadora. Se utiliza en los trabajos previos a la siembra para que luego la escarda funcione. Se recurre a ella en terrenos muy compactados porque lo que hace es romper costras en campos arcillosos que se endurecen con el sol e impiden la salida de los cultivos.

La azada facilita el aireado de la tierra y resulta útil también en parcelas húmedas donde se produce una compactación tierra/hierba. Y tiene la ventaja de que se puede utilizar en cualquier momento del proceso inicial del maíz, pero el inconveniente de que podría airear demasiado los terrenos, retrasando la salida del cereal a la superficie.

Gradilla de púas: Es la más barata, la más versátil y la que ha demostrado más utilidad en Galicia. De hecho, si se usa adecuadamente, no sería preciso emplear las otras dos. Una limitación consiste en que, después de la pasada posterior a la siembra, hay que esperar a que el maíz tenga tres hojas para poderla volver a usar. También se ha demostrado muy válida para el cultivo de trigo.

Con la binadora hay que ser muy cuidadosos ya que su sistema de arrastre puede resultar muy lesivo para los suelos.

Binadora: Los especialistas la consideran casi como un último recurso. Se suele utilizar cuando la cantidad de hierba está disparada. Va equipada con rejas y con un dispositivo conocido como fingers o soles que hacen un engranaje perfecto.

Hay que manejarla con cuidado porque es muy agresiva y puede dañar el cereal, especialmente cuando se acerca al medio metro de altura. Además, por su diseño, tiende a levantar muchas piedras al emplearla. La ventaja es que la acción de los soles hace un efecto de aporcado que beneficia al maíz.

Tanto la azada como la gradilla y la binadora incorporan cada vez más tecnología GPS que ayuda a hacer preciso el trabajo. Pero, aun así, la concentración en el trabajo debe ser muy alta para no dañar el cultivo.

OTROS ASPECTOS

Durante el acto, Parada y Fajín explicaron también que reduciendo la distancia entre las líneas de siembra hasta 50 centímetros —lo habitual es dejar 70— se podría conseguir que la escarda fuera totalmente eficaz con solo dos pasadas de la gradilla o de la binadora. Eso sí, sería preciso colocar orugas delgadas en los tractores para que pudieran trabajar sin dañar el maíz.

Recordaron, además, que se hizo la demostración con tres máquinas para que los asistentes pudieran conocer las posibilidades y características de cada una de ellas, si bien señalaron que para una explotación media sería suficiente contar solo con la gradilla o la binadora. En buena medida porque las ventanas de trabajo están muy concentradas en muy poco tiempo y, con un manejo correcto, solo se precisaría una de ellas.

Como prueba de la eficacia de la escarda, citaron la experiencia de una prueba que se hizo en el Centro de Formación y Experimentación Agroforestal de Sergude hace algunos años y en la que se consiguió obtener 55 toneladas de maíz forrajero sin usar ningún tipo de herbicida y empleando solo medios mecánicos.

La azada rotativa es un complemento de las otras máquinas escardadoras

La azada rotativa es un complemento de las otras máquinas escardadoras

E indicaron que las máquinas que se llevaron a la muestra pueden parecer pequeñas, pero es posible hacerles añadidos. En el mercado hay gradillas, azadas y binadoras que tienen hasta 21 metros de ancho.

Finalmente, aseguraron a los asistentes que, tras el paso de las escardadoras, puede apreciarse a simple vista un cierto desequilibrio en el maíz, con plantas que se movieron y apuntan en diferentes direcciones. Pero eso no es preocupante porque, al cabo de pocos días, el cereal recupera la verticalidad sin mayores contratiempos. En esa línea —y refiriéndose sobre todo a la binadora— dijeron que no conviene ir mirando por el retrovisor para no llevar un susto innecesario.

«Con la escarda obtenemos todos los años un rendimiento de maíz muy elevado para un sistema ecológico como el nuestro»

Xosé F. Segade con sus vacas de la granja Casa do Xordo

Xosé F. Segade con sus vacas de la granja Casa do Xordo

Xosé Fernández Segade está al frente de Casa do Xordo, una explotación de leche ecológica en Maroxo (Arzúa) que ordeña 42 vacas en pastoreo. La granja trabaja 50 hectáreas de las cuales 8 están con maíz en el que se aplica la escarda desde hace 17 años. Podrían mantener o incluso aumentar la cantidad de leche producida si no emplearan maíz. Pero prefieren seguir con el cultivo.

“Cuatro granjas de esta zona pasamos juntas en 2008 a ecológico. Primero adapté una cultivadora que había en casa para hacer la escarda. Dio bastante resultado, pero no el suficiente. Por eso fuimos a comprar a Castilla una binadora. Había salido muy barata, unos 1.100 euros, y aún hoy da buen resultado, sobre todo si el maíz está ya cerca del medio metro”, explica el ganadero.

Posteriormente compraron una gradilla y es la que emplean con más frecuencia. Sobre todo en los primeros estadios del maíz, cuando tiene entre 3 y 6 hojas. Según dice Segade, lo mejor sería no tener que usar las dos máquinas en la misma campaña, pero eso es muy raro que ocurra.

“El escenario ideal sería no tener lluvia en la siembra ni en los días posteriores. Si después cae una lluvia no muy fuerte, al cabo de 2/3 días salen las plántulas de la mala hierba. En ese contexto, con una sola pasada de la gradilla eliminaríamos el 80% de la mala hierba y no sería preciso otra pasada. Pero en Galicia las lluvias y días nublados de junio hacen que ese escenario ideal sea muy poco probable”, afirma.

Como granja ecológica que es, en Casa do Xordo están acostumbrados a convivir con las hierbas y a no poder usar herbicidas. Y, aun así, todos los años consiguen buenos rendimientos de maíz simplemente aplicando la escarda. “Si en un año normal el maíz convencional da 60 toneladas por hectárea, nosotros llegamos a 40 sin dificultad y sin gastar en herbicidas.”

Aprendimos a escardar a base de práctica y observación. Es una labor para la que hay que estar muy concentrados.

Algunos años el clima lleva a la aparición de hierba cuando el maíz ya está demasiado alto como para poder escardar. En esos casos la única opción sería desherbar a mano o con una vaca tirando de una reja. Algo muy laborioso y que requiere de mucho tiempo de trabajo. Por eso se deja que el maíz compita con la hierba y la merma no es dramática.

Para la escarda hay poca formación. Todos los que la practican son autodidactas. “Cada uno de los cuatro ganaderos que usamos las máquinas aprendimos por nosotros mismos. Es una cuestión de práctica y de observación. Con el tiempo acabas dominándolas y ahorras tener que pagarle a alguien que haga el trabajo. Yo acabé comprando unas ruedas estrechas de tractor para usar con la binadora porque se hace un mejor aprovechamiento de la máquina. Y las uso de mayo a julio.”

Segade considera que la escarda es más efectiva si se trabaja en la línea de la pendiente y cuesta arriba. “Trabajar de lado en terrenos ondulados como los que tenemos en casi toda Galicia es muy dificultoso. El tractor siempre va a tirar para abajo y será muy complejo llevar rectos el vehículo y la máquina. El problema es que la UE prohíbe trabajar en la línea de pendiente cuando esta es superior al 10%, que es casi siempre. Para proteger el terreno de la erosión. Hay que cumplir con la normativa, pero quizá habría que revisarla porque trabajar de lado es poco operativo.”

El ganadero insiste en que los movimientos que se hagan con la binadora tienen que ser exactamente paralelos a los que hizo la sembradora. Hay que evitar las curvas, los dobles pases y los desalineamientos. Y, afirma, hay que ir muy concentrados en no salirse de los surcos. “Si vas mirando para atrás pendiente de si derramas alguna línea, acabas derramando la de atrás y las de delante.”

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