Rías Baixas prevé un aumento en la cosecha de uva, hasta 49,9 millones de Kg.

La campaña de recogida se espera que comience en la segunda quincena de agosto y se generalice hacia finales de mes

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Rías Baixas prevé un aumento en la cosecha de uva, hasta 49,9 millones de Kg.

El pleno del Consejo Regulador de Rías Baixas ha evaluado el Informe de Estimación de Cosecha 2026, que recoge la situación del viñedo hasta principios de julio superada la purga, momento muy crítico del ciclo vitícola. El informe afirma que “a falta de lo que pudiera ocurrir hasta el momento de la vendimia, el dato resultante de la previsión para la cosecha 2026 podrá acercarse a los 49,9 millones de kilos de uvas, lo que significa alrededor de un 5,05% más que lo recogido en la cosecha 2025, que fueron 47,5 millones de kg.”.

Además, en dicho pleno se explicó que la tasa de brotación (90,03%) es un poco superior a la del año pasado, la de fertilidad (2,3 yemas) es similar a la de 2025 y el tamaño medio de racimo es medio-grande. De hecho, según dicho informe se prevé un rendimiento medio sin ponderar de 9.343 kg/ha, un valor más bajo que el rendimiento de la vendimia de 2025 que fue de 9.881 kg/ha.

En cuanto a la fecha de inicio de la vendimia, el informe prevé que se podría producirse en algunos viñedos puntuales la segunda quincena de agosto, al igual que el año pasado, y a finales de agosto en general: “dependiendo de cómo se desarrolle este mes de agosto, de cómo evolucione el viñedo, y de los controles de maduración que determinarán el momento óptimo de inicio”. Como señalan desde el Departamento Técnico, el viñedo se encuentra en la fase de envero, que comenzó en las subzonas del Condado do Tea y de O Rosal.

Por el momento, las mermas de producción no son significativas, siendo el valor medio del 10,6 % (el año pasado fueron del 5,5%), y repartidas en corrimiento de flor, por heladas, granizo y viento, así como en plagas y enfermedades.

Para la elaboración de dicho informe, el Departamento Técnico del Consejo Regulador se ha basado en la información proporcionada por técnicos de campo de las bodegas de la Denominación de Origen, que supervisan el 49,7% de la superficie productiva. En total se han realizado 47 encuestas a 34 técnicos que asesoran viñedos en las distintas subzonas. Unas encuestas muy detalladas, una vez superado el momento más crítico del ciclo vitícola, cuya información ha sido posteriormente contrastada en campo y ponderada estadísticamente con el fin de unificar criterios.

En la actualidad, este Consejo Regulador cuenta con 174 bodegas inscritas. La superficie de esta Denominación de Origen abarca 5.027,64 hectáreas, repartidas entre 24.813 parcelas en las que trabajan 4.886 viticultores.

Preocupación entre los viticultores
Entre tanto, las organizaciones agrarias están mostrando su preocupación por la probable caída de los precios de la uva esta campaña. La última en pronunciarse fue Asaga.

La Asociación Agraria de Galicia (ASAGA) se suma al llamamiento realizado por las principales asociaciones de viticultores de la Denominación de Origen Rías Baixas para extremar la vigilancia durante la campaña de contratación de uva y garantizar que las operaciones comerciales se desarrollen dentro del marco establecido por la Ley de la Cadena Alimentaria.

ASAGA considera fundamental proteger la viabilidad económica de las explotaciones vitícolas gallegas y comparte la preocupación del sector ante la posibilidad de que el desequilibrio entre la oferta disponible y las necesidades de compra de las bodegas pueda generar una presión sobre los precios que derive en operaciones por debajo de los costos de producción.

La organización agraria entiende que las bodegas deben poder ajustar sus compras a sus necesidades empresariales, pero advierte de que esta situación pone de manifiesto un problema estructural que requiere planificación, diálogo y la adopción de medidas que permitan adaptar el potencial productivo de la denominación a la evolución del mercado.

Desde ASAGA recuerdan que la normativa vigente prohíbe expresamente la compra de productos agrarios por debajo de los costos de producción y defienden que cualquier indicio de incumplimiento debe ser comunicado a los organismos competentes. En este sentido, la organización colaborará con los viticultores que puedan verse afectados y facilitará orientación sobre los mecanismos existentes para presentar las correspondientes denuncias ante la Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA).

Asimismo, ASAGA considera necesario avanzar en la elaboración de estudios oficiales que permitan determinar de forma objetiva los costos reales de producción de la uva en la Denominación de Origen Rías Baixas, acercando mayor transparencia, seguridad jurídica y equilibrio a las relaciones comerciales entre productores y compradores.

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