
Foto aérea de las instalaciones de Rosy-Lane en Watertown (Wisconsin). Foto: Eli Piasecki
Con 1,3 millones de vacas y 7.000 granjas, Wisconsin es el estado con más granjas lecheras de EEUU. Una de cada 4 granjas lácteas del país está en Wisconsin, que, tras California, es el segundo estado en producción de leche en EEUU.
Produce el 15% de la leche del país pero el 25% del queso norteamericano. California, donde abundan las macrogranjas, se dedica a la leche líquida, mientras Wisconsin, con un modelo de granjas familiares más pequeñas, se centra en producir quesos.
Nueve de cada 10 litros de leche producidos en este estado del medio oeste americano se transforman en queso y 9 de cada 10 quilos de queso fabricados por la industria quesera local se venden fuera de Wisconsin.
Wisconsin produce el 15% de la leche de EEUU y el 25% del queso del país
Herederos de la tradición quesera traída por los emigrantes suizos, alemanes y holandeses que se instalaron en aquellas tierras, hoy conviven más de 600 tipos de queso diferentes, lo que le vale a este estado el sobrenombre de el reino del queso.
Wisconsin acoge también cada año la feria de ganado más grande del mundo (World Dairy Expo), donde los concursos de raza holstein son los protagonistas, y es en esta zona del medio oeste americano donde se produce la mayor parte del maíz y la soja de EEUU.
Máxima rentabilidad

De izquierda a derecha, Tim Strobel, Jordan Matthews y Sam Peetz, socios junto al matrimonio Holterman
Rosy-Lane Holsteins es una de las granjas de referencia en Wisconsin. Fundada a finales de la década de 1950 por la familia Holterman, en la actualidad es propiedad de 5 socios: Lloyd y Daphne Holterman, Tim Strobel, Sam Peetz y Jordan Matthews, que explicó en las Jornadas Técnicas de Vacuno de Leche de Seragro el funcionamiento de la explotación.
Nuestra granja no será sostenible si no generamos beneficios que podamos reinvertir
“Aspiramos a lograr una rentabilidad constante año tras año, y no tenemos reparos en hablar de ello. Nuestra granja no será sostenible si no generamos beneficios. Gracias a los beneficios, podemos reinvertir en la formación de nuestro equipo, en el mantenimiento de nuestras instalaciones, en nuevas tecnologías para mejorar el bienestar de las personas y los animales, y en el cuidado del medio ambiente (el suelo, el agua y el aire). Nuestra visión en Rosy-Lane es la de intentar crear un sistema cerrado y sostenible en nuestra granja entre nuestra producción agrícola y ganadera”, insiste.
Casi 1.000 hectáreas de terreno
Para ello, la granja dispone en total de 971 hectáreas de terreno. De ellas, 242 hectáreas se destinan a silo de maíz, otras tantas a silo de alfalfa, 425 a grano de maíz y 60 a trigo, del que sólo aprovechan la paja para usar en la cama de las terneras y la paridera, pero venden el grano.
Intentamos crear un círculo cerrado sostenible entre nuestra producción agrícola y ganadera
“Actualmente la mayoría de las explotaciones lácteas en esta zona sólo cultivan forrajes y compran el grano. Y utilizan la superficie forrajera para dar salida al purín que generan sus vacas”, explica Jordan.
En su caso, producen también la mayoría de cereales de la ración. “Podemos producir todos nuestros forrajes y en torno al 75% del maíz grano que necesitamos”, destaca Jordan.
Rosy-Lane cuenta con maquinaria propia y su propio molino para fabricar harina de maíz
El resto de insumos, también proceden del mercado local, dado que esta zona del centro de EEUU es también una de las principales áreas de producción de soja y maíz del país. “Esta es una zona más agrícola que ganadera. Si hacemos un círculo de 30 km alrededor la granja hay unas 4.000 vacas y el resto es todo terreno agrícola donde se produce soja y cereal”, indica.
Como mínimo esperan tres meses a abrir los silos, ya sea de alfalfa o de maíz. “Nos gusta tener un stock de comida de 18 meses para garantizar una fermentación adecuada”, explica. En el carro mezclador incluyen materias primas como semilla de algodón, harina de maíz o suero procedente de las fábricas de queso. “Es muy pegajoso y nos gusta para homogenizar la ración y que las vacas no puedan separar los distintos elementos”, aclara.
Alquiler de una segunda granja
Rosy-Lane cuenta en la actualidad con dos establos. El principal se ubica en Watertown, una localidad situada 80 km al oeste de Milwaukee, la ciudad más poblada del Estado de Wisconsin, a donde la familia Hotlerman se trasladó en 1965 escapando del crecimiento urbano que ahogaba su antiguo rancho.
La segunda generación, formada por Lloyd y Daphne Hotlerman, compraron el ganado y la maquinaria a sus padres en 1988 y las tierras en 1994. Hoy se encuentran en proceso de jubilación, viven a 3 horas de distancia y sólo participan de las grandes decisiones estratégicas, pero no del día a día de la granja, del que se encargan Jordan, Tim y Sam.
La propiedad de la explotación pertenece actualmente a cuatro familias
Tim se incorporó como socio en 1999 y lleva la parte agrícola y los cultivos; Jordan, que entró en 2013 actúa de gerente y se encarga de las decisiones empresariales; y Sam, que entró en el negocio en 2024, se ocupa de la gestión del personal y la parte genética.
Las instalaciones de Watertown tienen capacidad para ordeñar entre 850 y 900 vacas, por lo que para incrementar la capacidad productiva de la explotación en 2021 los socios de Rosy-Lane decidieron alquilar otra granja en Paoli, a una hora de distancia, donde ordeñan a las vacas en la última parte de la lactación. En esta segunda granja compran toda la comida.
Cuatro ordeños diarios en vacas recién paridas

Jordan, en la sala de ordeño 2×12 de Watertown sujetando uno de los cepillos de limpieza
“Actualmente, ordeñamos 1.600 vacas en total en las dos ubicaciones, 900 en Watertown y 700 en Paoli. Lo que hacemos es moverlas de la granja principal de Watertown, que es donde paren todas nuestras vacas y comienzan a producir leche, a la nave de Paoli una vez avanza la lactación y son inseminadas, cuando se confirma el diagnóstico de preñez positivo. En esta sede satélite, situada a una hora de distancia, disponemos de 700 plazas y una sala de ordeño 2×10, donde las vacas son ordeñadas dos veces al día hasta que son secadas. A continuación, todas las vacas regresan a la granja principal en Watertown dos semanas antes del parto para iniciar de nuevo el ciclo”, explica Jordan.
Una vez confirmada la gestación, con entre 50 y 60 días de preñadas, las vacas son trasladadas a una segunda granja donde finalizan la lactación y son secadas
La estrategia de Rosy-Lane consiste en centralizar las fases críticas y más delicadas (parto, inicio de la lactación y gestación) en Watertown, donde se concentra la mayoría del personal técnico y veterinario, adaptando al mismo tiempo el número de ordeños a las necesidades de los animales, en función de los días en leche, tratando de maximizar también de este modo su producción y bienestar.
“En nuestra granja principal ordeñamos a las vacas recién paridas cuatro veces al día, cada 6 horas, buscando aportar a las vacas frescas mayor confort, porque si mi mujer cuando dio a luz sólo se pudiese sacar la leche dos veces al día ya se habría divorciado”, compara. En este lote de postparto las vacas están 3 semanas. Tienen dos grupos, uno para las novillas y otro para las vacas adultas para que no peleen por la comida, que arriman 10 veces al día. “Además, nos gusta que en los grupos de postparto siempre haya un 10% de cubículos libres”, explica.
Secan a las vacas entre 210 y 230 días en leche
Después las vacas pasan a ordeñarse 3 veces hasta los 150 días en leche. En ese momento, si están preñadas, se cambian para la nave de Paoli, y pasan a 2 ordeños. “Optamos por introducir este sistema escalonado, bajando el número de ordeños a medida que baja la producción, para que el trabajo en la granja que tenemos más lejos sea mucho más simple. Allí nuestros empleados sólo se dedican a preparar la comida y a ordeñar dos veces al día”, dice.
Funcionamiento continuo de la sala de ordeño
Unas 30 personas forman parte del cuadro de personal contratado de Rosy-Lane, la mayoría dedicados a tareas de ordeño en las dos granjas. Su estrategia en este sentido pasa por ordeñar muchas horas al día con sólo 2 personas por turno para optimizar el funcionamiento de la sala.
Nuestra sala de ordeño solo descansa una hora al día; una sala que pasa muchas horas vacía no es eficiente
“Pensamos que de este modo somos más eficientes. En Watertown, por ejemplo, actualmente ordeñamos 875 vacas tres veces al día en una sala 2×12 que funciona 23 horas al día. La hora que falta se destina a los 2 lavados diarios, que realizamos cada 12 horas y duran media hora”, explica Jordan.
Han incorporado cepillos de prediping para uniformizar la limpieza de la ubre independientemente del operario que esté en cada turno
Otra de las estrategias que siguen durante el ordeño es convertirlo en un trabajo rutinario, siguiendo estrictos protocolos que minimizan los errores de los operarios de cada turno. “Hemos incorporado cepillos de limpieza para el prediping porque de esa forma garantizamos que el trabajo se hace siempre igual. De ese modo, la vaca no va a saber qué operario le está limpiando la ubre”, argumenta.
Producción de sólidos

Entregan cinco camiones cisterna de leche a la industria cada dos días
La producción media diaria por vaca se sitúa en la actualidad en 46,8 litros (48,08 kg de leche corregida por energía), con un 4,77% de grasa y un 3,56% de proteína. “Durante décadas hemos trabajado para mantener el éxito de nuestra estrategia de cría aquí en Wisconsin, adaptada al mercado quesero”, explica Jordan.
Los 28 millones de litros producidos en el último año en las dos granjas de Rosy-Lane se destinan a plantas de fabricación de queso: la leche de Watertown a la fábrica de Saputo en Waupan y la leche de Paoli a la fábrica de Grande Cheese en Juda.
Sabemos que estamos en un mercado quesero que demanda grasa y proteína; debemos adaptar nuestra leche a las necesidades de la industria
“En nuestro Estado, conocido como la tierra lechera de América, el 90% de la leche producida se destina a la fabricación de queso, y el 90% de ese queso se envía fuera del Estado. Esto representa una industria de 58.000 millones de dólares para Wisconsin. Por ello, sabemos que estamos en un mercado de queso y debemos adaptar nuestra leche a las necesidades de la industria quesera”, admite Jordan.
Mérito neto
Por eso, a la hora de seleccionar toros buscan que sean positivos en grasa y proteína. “El 95% de nuestros ingresos proceden de la venta de leche y los componentes de la leche, la grasa y la proteína, son los factores que determinan el precio de la leche en Wisconsin. Los queseros deben eliminar el agua de la leche, por lo que el simple volumen de leche no les aporta valor y nosotros nos esforzamos en criar vacas que den mayores porcentajes de sólidos para obtener mejores precios. Y sobre todo ponemos el foco en la grasa, porque se paga al doble que la proteína”, explica.
Se basan también en el Mérito Neto como índice para elegir toros. “Nos gusta este índice porque habla de la vida productiva y de cuánto dinero más nos va a hacer ganar en ese tiempo”, argumenta Jordan.
Buscamos vacas que posean un temperamento competitivo en el comedero
“Este índice considera varios factores, pero nuestro objetivo final es criar animales longevos. Buscamos vacas fuertes que puedan caminar al ordeño, que tengan cuatro pezones bien colocados para conectar la unidad de ordeño y que posean un temperamento competitivo en el comedero”, indica.
Además de patas y ubres, para que una vaca sea longeva la fertilidad es un aspecto esencial. “Una vaca que no se queda preñada es un animal terminal, así de simple”, sentencia Jordan. “La reproducción es uno de nuestros puntos fuertes, ya que mantenemos una tasa de gestación promedio durante todo el año superior al 40%”, destaca.
“Para ello usamos muchas hormonas en nuestros programas de sincronización”, admite. Inseminan a los 64 días en leche a las primerizas y a los 87 días a las vacas adultas a partir de la segunda lactación. El intervalo entre partos medio de la granja se sitúa en 13 meses. “A nosotros nos gusta siempre poner cuanto antes a la vaca en la siguiente lactación porque siempre más leche que la anterior lactación”, argumenta.
Cuatro lactaciones de media
“Damos más importancia a que una vaca dure un parto más antes que a la producción por día o por lactación, porque cada día que la vaca está viva produciendo leche, más se diluyen los costes de recría y menos terneras necesitas”, insiste Jordan.
Nos hemos marcado el objetivo de que la tasa de reposición se sitúe por debajo del 25%
Se han marcado el objetivo de que la tasa de reposición global de la granja se sitúe por debajo del 25%. Actualmente la eliminación en primera lactación es del 28%, en segunda lactación del 20%, en tercera lactación del 15% y en cuarta lactación del 35%. “La duración media de nuestras vacas se sitúa un poco por debajo de las cuatro lactaciones, cuando el promedio en todo Wisconsin es de 2,5 lactaciones. Eso quiere decir que estamos ganando un parto más en cada vaca”, argumenta.
Externalización de la recría a partir de los 6 meses de edad
Rosy-Lane sigue un modelo mixto de recría. Las terneras inician el proceso en la propia granja pero una vez destetadas y alimentadas ya con forraje pasan a un centro de recría externo, donde son inseminadas y completan su crecimiento.
“Criamos a las terneras en la granja principal de Watertown desde que nacen hasta los 6 meses de edad. Luego, las novillas continúan su proceso de recría de forma externa hasta que están preñadas de 6 o 7 meses, momento en que regresan a casa para prepararse para el parto. Como mínimo queremos que vuelvan 2 meses antes de parir”, indica Jordan.
En Wisconsin abundan los centros de recría externos
El objetivo de Rosy-Lane es que sus novillas empiecen a producir leche antes de los 24 meses, regresando al rancho a los 21 o 22 meses para su aclimatación antes del parto. En la actualidad tienen unas 1.000 terneras de reposición en centros de recría externos.
Los protocolos para las terneras recién nacidas pasan por que tomen 4 litros de calostro antes de las dos primeras horas de vida y otros 2 litros antes de las 12 horas posteriores. Para ello, utilizan calostro pasteurizado y congelado. “Lo primero que hacemos, en cuanto la ternera nace, es calentar una bolsa de calostro y dárselo y después ordeñar a la vaca para congelar ese calostro”, explica.
La ternera no se desteta si no come dos kilos de pienso al día
A las 24 horas pasan al establo de terneras, donde están en grupos durante la fase de amamantamiento. Las primeras 2 semanas reciben 3 litros 2 veces al día, las siguientes 5 semanas reciben 4 litros 2 veces al día y la última semana toman 2 litros 2 veces por día. Son destetadas a los dos meses en función de la cantidad de pienso que estén tomando. “Hasta que comen 2 kg de concentrado por ternera no les sacamos la leche porque consideramos que no están preparadas”, indica Jordan.
El sistema de ventilación en el nuevo establo de terneras, construido este año, permite que no se mezcle el aire de los distintos lotes, de manera que se minimiza el riesgo de contagios en caso de infección en uno de los grupos de terneras. También retiran semanalmente toda la paja de la cama, apartando las terneras hacia un lado, para encamar de nuevo.
“Nunca hablamos en primera persona porque no seríamos nada sin nuestros 32 empleados”

El equipo de ordeño de la granja de Watertown procede en su mayoría de México, Nicaragua y Guatemala
Jordan procede de una familia urbana pero los animales en general y las vacas en particular siempre han sido su gran pasión. En 2009 se licenció en la especialidad de Negocios y Ciencia Lechera por la Universidad de Madison y ese mismo año empezó a trabajar en Rosy-Lane para convertirse posteriormente en socio de la granja en 2013.
Cuentan con 32 empleados a tiempo completo y el trabajo en equipo, la formación y los incentivos por cumplir objetivos son el día a día de Rosy-Lane Holsteins en materia de personal.
“Algo que nunca hacemos en Rosy-Lane es hablar en primera persona, ya que los 5 socios no seríamos nada sin las otras 32 personas que se dedican al cuidado de nuestros cultivos, tierras y ganado. Somos un equipo y nos esforzamos por destacar los logros del equipo y de la granja en su conjunto, no solo de los propietarios”, argumenta Jordan.
Los empleados de la granja proceden en su mayoría de México (50%) Nicaragua (25%) y Guatemala (25%), mientras que los empleados que se encargan de la maquinaria y los cultivos en las casi 1.000 hectáreas de tierra que poseen, así como el personal de oficina son norteamericanos.
El equipo de cultivos trabaja una media de 50 horas semanales y el personal de ordeño 70 horas semanales en turnos de 12 horas
“Nos hemos dado cuenta de que la eficacia de la formación puede ser el aspecto más importante de todo lo que hacemos. Para que alguien reciba una formación adecuada y crezca en su puesto, debemos adaptar el entrenamiento a la forma más efectiva: en su lengua materna. Por eso, en nuestra granja se hablan dos idiomas, inglés y español, y es esencial poder comunicarnos en ambos”, detalla Jordan.
En Pauli cuentan con 8 empleados para ordeño y alimentación y en Watertown 18 personas para ordeño y recría, 4 en cultivos y 2 en oficina. El equipo de cultivos trabaja 5 días y medio a la semana (50 horas/semanales), mientras que el grupo de ordeño trabaja 5 días una semana y 6 días la siguiente en turnos de 12 horas por día (70 horas/semanales) con dos semanas de vacaciones al año.
Gestión del personal

Cuatro personas se encargan de cultivar las cerca de 1.000 hectáreas de terreno que posee la explotación
El lema de la granja es Grandes personas, grandes vacas, grandes resultados y el trabajo en equipo es la base de la gestión del personal, tratando de involucrar a cada trabajador. “Nuestro objetivo es que cada miembro del equipo que decide poner un pie en nuestra granja esté comprometido con esta visión y nos ayude a hacerla realidad cada día”, asegura Jordan.
Francisco, el responsable del ordeño en Watertown, realiza un minucioso proceso de selección para incorporar a los nuevos trabajadores al equipo de ordeño de la granja que consiste en superar tres entrevistas. “En la primera entrevista a Francisco le gusta inspeccionar el coche de la persona que se presenta al puesto de trabajo, porque el coche dice mucho de la persona y si su coche está sucio, desordenado y lleno de basura es un indicativo claro de que no es alguien cuidadoso y si no respeta su propiedad, menos lo hará en la nuestra”, cuenta Jordan.
Preferimos formar a nuestros trabajadores y pagarles un plus por inseminar o recortar pezuñas en vez de contratar esos trabajos de forma externa
La segunda entrevista, que se produce 4 o 5 días después de la primera, sirve para comprobar que la persona que se presenta al puesto está realmente interesada en trabajar en Rosy-Lane. “Hay mucho trabajo en esta zona y si la persona simplemente busca un lugar donde trabajar seguramente en esos días ya habrá empezado en otro lado”, argumenta.
En la tercera de las entrevistas, se le explica al trabajador las funciones de su puesto, las responsabilidades que conlleva y los objetivos a cumplir. También se incide en la prevención de riesgos. “Trabajando con vacas siempre puede haber accidentes y sin una charla de 3 o 4 horas previas sobre manejo con animales ningún trabajador empieza a ordeñar en nuestra sala”, indica.
Formación y objetivos claros
“A medida que nuestro negocio ha ido creciendo se ha vuelto fundamental ofrecer un entorno profesional. Después de iniciar el proceso de formación e incorporación en Rosy-Lane, un paso crítico en nuestro sistema es desarrollar un plan de carrera para cada persona. Queremos que cada miembro del equipo pueda mirar hacia el futuro y verlo dentro de Rosy-Lane”, argumenta Jordan.
Cada seis meses evalúan el desempeño de cada trabajador, con premios por cumplir objetivos
“Trabajamos para crear una descripción del puesto que no solo contemple las tareas actuales, sino también los objetivos que queremos lograr en los próximos meses o años, con premios y gratificaciones por alcanzarlos. Esto garantiza que nuestras vacas están bien cuidadas. Nuestro objetivo es que cada miembro del equipo piense en esa meta cuando se pone la funda antes de ir al establo”, indica.
Otro aspecto fundamental en la forma de trabajar de Rosy-Lane es la formación continua, tanto en la propia granja como en cursos externos específicos a cada puesto de trabajo. “La inversión en formación es siempre rentable”, asegura.
La inversión en formación del personal es siempre rentable
“Antes pagábamos la podología externa pero ahora tenemos a dos personas formadas en nuestro equipo que pueden hacer los recortes de pezuñas”, ejemplifica. “Lo mismo para inseminar. Preferimos formar a dos personas del equipo y pagarles un plus para que estén motivados a la hora de inseminar antes que contratar la reproducción fuera. Todo lo que podemos hacer por nosotros mismos lo hacemos. Los resultados nos han demostrado que es más rápido y mejor”, afirma.
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