Rousil SC: Una apuesta por producir leche de pastoreo A2A2 en Val de Camba

Alberte Lamazares y Manuel Faílde son dos jóvenes de Rodeiro (Pontevedra) que acaban de asociarse para hacer más viables sus ganaderías de vacuno de leche. Optan por el pastoreo como alternativa de futuro. Con el plan de mejora aprobado están viendo cómo la parcelaria de Val de Camba condiciona el avance de sus nuevas instalaciones. Conocemos más en detalle su proyecto

Rousil SC: Una apuesta por producir leche de pastoreo A2A2 en Val de Camba

Manuel Faílde y Alberte Lamazares, dos productores de Rodeiro, que acaban de asociar sus ganaderías familiares.

El Valle de Camba, en la ayuntamiento pontevedrés de Rodeiro, es conocido por sus tierras fértiles, motor indispensable para muchas de las ganaderías de vacuno tanto de leche como de carne asentadas en el municipio. Ese potencial es uno de los motivos que llevaron a Manuel Faílde y Alberte Lamazares, dos jóvenes de la parroquia de Río, a sumar esfuerzos y asociarse para impulsar un proyecto ganadero centrado en el pastoreo. De la unión de las dos ganaderías familiares asociadas surge Rousil SC.

Sin embargo la tierra está siendo también uno de los lastres del proyecto en estos momentos. El proceso de reestructuración parcelaria que lleva años iniciado en el Valle de Camba les está retrasando el avance de las obras para la nueva granja. La falta de plazos concretos puede llegar incluso a condicionar la viabilidad de un proyecto que busca una alternativa de futuro apegada a la tierra y al rural.

«Asociarnos es una buena opción que vemos para poder estar vinculados a la producción de leche en un futuro»

El suyo es un proyecto orientado al pastoreo, un modelo en el que ambas ganaderías llevan trabajando desde siempre y por el que quieren seguir apostando de una manera más profesional y competitiva. Desde mayo ya tienen aprobado el Plan de Mejora que presentaron ante la Consellería de Medio Rural. «Asociarnos es una buena opción que vemos para poder estar vinculados a la producción de leche en un futuro. Vemos que la sociedad entre dos amigos, dos familias, puede brindarnos una oportunidad para incrementar la producción, facturación, ingresos y mejorar en calidad de vida», argumenta Alberte Lamazares.

Los dos jóvenes se encontraban al frente de sus respectivas ganaderías familiares, centradas en la producción de leche en pastoreo, dos granjas muy condicionadas por la falta de espacio y unas instalaciones que precisaban renovar. Tanto Manuel como Alberte tomaron el relevo de sus padres, ahora jubilados, y se encontraron con ganaderías con el ganado trabado y sin posibilidad de ampliar las naves actuales.

«Ahora mismo tanto uno como el otro tenemos muy poco espacio en nuestras granjas y el manejo resulta muy incómodo», comenta Manuel. Por eso, optaron por construir unas nuevas instalaciones a medio camino entre las viviendas de cada uno de los integrantes de la sociedad. La granja se situará en las proximidades de un cruce de caminos a escasos 200 metros de las viviendas de los dos socios, en un zona conocida como Rousil, de ahí el nombre de la propia ganadería.

 Este año, en una de las parcelas en las que han previsto construir la granja sembraron maíz.

Este año, en una de las parcelas en las que han previsto construir la granja sembraron maíz.

La parcelaria, un atranco y una oportunidad

El proceso de reestructuración de la tierra en Val de Camba se presenta como una oportunidad, con las ventajas a medio-largo plazo que se le presuponen a este tipo de modificaciones del paisaje, al generar una red de caminos, mejorar los accesos y poder contar con parcelas de mayor superficie. Todas ellas pueden suponer una mejora interesante para esta ganadería, pero al mismo tiempo la concentración parcelaria se está convirtiendo en un de sus mayores obstáculos. La lentitud del proceso hace temer a los dos ganaderos que se vean apurados para cumplir el plazo de 2 años para la puesta en funcionamiento de la ganadería.

«Ahora mismo no tenemos aún parcela disponible para poder comenzar con las obras. En el momento en el que está ahora la parcelaria no se permiten cambios, compras ni construir», explican Faílde y Lamazares. Después de asignar las parcelas provisionales y rematar la fase de alegaciones aún está pendiente la tramitación definitiva de los predios. Desde Medio Rural tampoco les proporcionaron ninguna solución y esgrimen a que el proceso se debe resolver en su totalidad.

«Es contradictorio que las parcelarias se impulsen para proporcionar futuro en el campo y ahora estén condicionando el avance del proyecto de este modo»

Los ganaderos apuntan a la necesidad de activar mecanismos en los que se puedan establecer dos vías para resolver el proceso de concentración, para agilizar los trámites en aquellas parcelas con proyectos en firme sobre ellas. «Sólo pedimos que si no ha habido alegaciones sobre estos terrenos nos dejen llevar a cabo el proyecto, ya que a nosotros el tiempo ya nos está contando. Es contradictorio que las parcelarias se impulsen para proporcionar futuro en el campo y ahora estén condicionando el avance del proyecto de este modo», comentan.

Frisonas para leche A2A2

Su previsión para las nuevas instalaciones es sumar unas 90 vacas en ordeño, y contar con entre 125 y 130 cabezas de ganado. En la actualidad, en la granja de Manuel ordeñan unos 32 animales y en la de Alberte unos 23. A excepción de algún ejemplar de Montbéliard y Parda, la mayoría del ganado de las dos ganaderías es Frisón. Aunque están abiertos a poder hacer cambios, en principio quieren seguir apostando por esta raza.

«Dentro de la Frisona, nosotros queremos ir a vacas más resistentes. No buscamos grandes producciones y vacas que se acaben a los pocos partos, procuramos longevidad y que los animales se adapten bien al pastoreo», justifica Lamazares. En la ganadería de Faílde llevaban tiempo ya escogiendo toros holandeses para su recría, con el objetivo de seguir esta línea para su rebaño. Además, miran con expectativa a una producción de leche A2A2. «Todo el semen que estamos empleando en la ganadería es ya de A2 para ir en esa dirección», argumenta Manuel Faílde.

Sus producciones se sitúan en los 8.600 litros en el caso del rebaño de Lamazares y los 7.900 kilos de leche en el de Faílde, con unas calidades de entorno a 3,50 % de grasa y 3,20% de proteína. Con la nueva granja esperan situarse en una producción de 9.000 litros por vaca al año. En la actualidad la leche se la venden a Larsa y la comercializan a través de la cooperativa O Rodo, en la que Lamazares forma parte de la directiva. «Nosotros creemos en el cooperativismo, sino no nos habríamos asociado y vamos a seguir apostando por los servicios que nos ofrece la cooperativa», comentan.

«Queremos seguir siendo productores de alimentos, no vamos a hacer un gran desembolso en maquinaria»

Además de la comercialización de la leche, en la cooperativa compran las semillas y tratamientos que precisan y echan mano de la maquinaria. «Queremos seguir siendo productores de alimentos, no vamos a hacer un gran desembolso en maquinaria que luego no podríamos desempeñar porque no trabajamos con ella. Tenemos los aperos imprescindibles para el día a día y no contemplamos comprar más que lo imprescindible. No creemos en las grandes inversiones en maquinaria en la granja», coinciden los dos productores.

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El pasto marca el compás

Están asentados en el pastoreo y su apuesta de futuro es continuar con este manejo del ganado. En estos momentos ya están llevando a cabo un pastoreo intensivo, donde las vacas están fuera no sólo buena parte del día sino también la mayoría de las noches. «Excepto en el mes de agosto, cuando no hay pasto al que llevarlas y en los meses más duros del invierno, el resto del año las vacas están en el pasto día y noche», explican los ganaderos.

Hoy las ganaderías manejan una superficie de unas 50 hectáreas. Una vez que incrementen el número de cabezas de ganado estiman pasar a gestionar unas 80 hectáreas, dedicadas buena parte de ellas a pasto. En estos momentos, la tierra la tienen dedicada toda ella a pradera, de las que obtienen tanto el silo de hierba como la hierba seca. «Hace tiempo que las dos ganaderías dejamos de sembrar maíz para ensilar, aunque tenemos alguna parcela sembrada es una cantidad mínima», comentan.

Asentados en el modelo de pastoreo ya desde que sus padres llevaban las riendas de la ganadería, los dos jóvenes ganaderos son conscientes de la importancia de llevar a cabo una buena gestión y manejo del pasto. «El pastoreo es más complejo de lo que pueda parecer, ya que el pasto va cambiando y tienes que compensar el aporte que le proporciona al ganado para lograr buenas producciones. Hacer un buen pastoreo es complicado. Se necesita trabajo, estar sobre la tierra e ir viendo cómo va evolucionando el pasto», explican.

Pretenden mantener un pastoreo intensivo y controlado para optimizar la producción del ganado

Al mismo tiempo también reconocen la rentabilidad de este modelo. «Además de ser saludable para el ganado es mucho más barato de lo que pueda ser la producción intensiva», argumentan. Además, están apostando por un pastoreo basado en el conocimiento de la pradera. Así, Lamazares trabaja con el asesoramiento del especialista en manejo de pastos Xan Pouliquen desde hace 3 años.

Ahondar en el conocimiento del pasto mediante analíticas le ha dejado alguna sorpresa y le ha permitido comprender hasta qué punto hay variaciones en este sistema. «Analizamos dos prados a los que estábamos llevando el ganado y que aparentemente eran muy similares. Descubrimos que lo que a simple vista nos parecía igual era bien diferente. Mientras en la finca en la que teníamos el ganado por el día, la pradera tenía un 23% de proteína, en la parcela en la que pernoctaban apenas llegaba a un 12% de proteína», recuerda el ganadero.

Cuentan con praderas con una gran diversidad de especies, que no renuevan y que le proporcionan los primeros pastos en primavera. Además, apuestan por mezclas de leguminosas como el trébol y raigrás inglesa.

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Detalle del proyecto de la nueva granja.

Cama de compost para ganado en pastoreo

El diseño de las nuevas instalaciones también está pensado para favorecer el manejo de un rebaño en pastoreo, que poco tiempo estará en la granja. Así, por ejemplo, el aporte de pienso al ganado lo harán en la propia sala de ordeño. «Si las vacas buena parte del año van a estar mantenidas con el pasto no tiene sentido tener que darle el pienso en el pesebre. Así podemos hacer un punteo adecuado de cada animal y una vez ordeñadas pueden salir de nuevo sin tener que prenderlas para proporcionarle el pienso», argumentan.

También la distribución de la granja se sale de los modelos más tradicionales. Ellos apostarán por la cama de compost, por lo que el rebaño permanecerá en un espacio abierto, sin cubículos, y en el que una valla móvil separará las vacas secas. «Tener una valla móvil nos permite ajustar el espacio en función del número de animales que haya en cada lote en cada momento del año», indican. Tendrán una superficie de 80 x 14 metros dedicado a la cama del ganado.

Son una de las pocas granjas que van a apostar por el compost estando en pastoreo. «Creemos que puede ser un sistema de cama que se adapte bien para el pastoreo intensivo que queremos hacer, ya que las vacas van a estar poco más de 2 meses al año dentro, y parte de ese tiempo será en el mes de agosto cuando no hay pasto, pero tampoco hay problema para mantener la cama seca», explican. Además, escogieron este modelo convencidos del bienestar que puede proporcionar a los animales, de suerte que las vacas sólo estén trabadas en momentos muy puntuales.

Con la cama de compost buscan dejar atrás una de las mayores problemáticas actuales de la ganadería, la gestión de los purines

Con una base de materia orgánica, aun por definir, el mantenimiento de la cama lo harán mediante el fresado de la mezcla, para conseguir una ventilación y unas condiciones higiénicas idóneas para proporcionar comodidad al ganado. «Esperamos mejorar la producción gracias a este tipo de cama, aunque nosotros la escogimos principalmente por la comodidad que le puede proporcionar al ganado», concretan.

Para favorecer el éxito de este modelo de cama prevén programar los partos. Además, estudian emplear también carbonato cálcico para favorecer el secado de la cama en determinadas épocas. «Tenemos que evaluar las necesidades que tienen nuestras praderas de esos aportes y si resulta rentable emplearlo para ahorrar así costos en fertilizantes», apuntan. En un futuro, también barajan emplear como materia orgánica para el ganado el tojo, con un alto aporte nutricional para la tierra. Optar por el tojo le permitiría aprovechar esta biomasa forestal al tiempo que limpian el monte y reducen el riesgo de incendios.

Con esta cama buscan dejar atrás una de las mayores problemáticas actuales de la ganadería, la gestión de los purines, optando por una alternativa basada en los principios de la Economía Circular, en la que los residuos se transformen en recursos. Con todo se mantienen cautos y a la expectativa de los resultados que les pueda proporcionar este tipo de cama por si es preciso volver a la instalación de cubículos.

Rousil nace con la vista puesta en los objetivos medioambientales que marcan ya desde Europa, con lo que también han previsto evaluar la huella de carbono de la granja y llevar a cabo iniciativas como la plantación de arbolado con el que compensar las emisiones, en la búsqueda de un modelo de producción de leche neutro o negativo en cuanto a emisiones. Además, aunque no se encuentra entre las metas a corto plazo, los productores también dejan la puerta abierta ya a poder llevar a cabo proyectos de transformación y puesta en valor de la leche.

En esta nueva etapa también quieren seguir apostando por la colaboración con otras entidades y colectivos, como vienen haciendo ahora ya, pese a las limitaciones actuales. «En nuestra granja llevamos tiempo colaborando con investigadores y otros ganaderos y en las nuevas instalaciones queremos seguir manteniendo esa línea de trabajo, incluso contemplando poder realizar visitas o jornadas con las que acercar más nuestro trabajo como productores de alimentos a otros sectores de la sociedad «, reivindica Lamazares.

 

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