
Antón Chaín, junto a su madre, Mari Carmen, y a su tío Toño
Tras una escisión traumática producida hace 5 años y de la que han logrado recuperarse, la actual SAT Murado Portela sigue adelante como explotación familiar y con relevo generacional asegurado. Entre sus planes de futuro, la robotización de las instalaciones, el aumento de la producción por vaca y el cebo de los terneros.
Constituida inicialmente como SAT Murado Romualdo, un mes antes de la pandemia las dos familias que formaban la sociedad decidieron seguir caminos distintos, dividiendo el ganado y las tierras. Esta circunstancia sigue condicionando a día de hoy el manejo de la explotación, debido a la escasez de superficie disponible en la zona.
Los tres socios actuales, los hermanos Mari Carmen, Toño y Ángles Murado Iglesias (aunque solo Mari Carmen y Toño trabajan en la explotación), disponen de tres trabajadores contratados, dos en el turno de la mañana y uno en el turno de la tarde. Se trata, además, de una granja con relevo, ya que Antón, el hijo de Mari Carmen, acaba de terminar el ciclo superior de ganadería en Fonteboa con la intención de incorporarse a la explotación.
Renuncié a la incorporación este año porque me fue denegado el Plan de Mejora
“Tenía aprobada ya la incorporación, pero al serme denegado el Plan de Mejora asociado, decidí renunciar a la incorporación. Queríamos poner 4 robots de ordeño, ampliar la fosa de purín y hacer parideras en el espacio que ocupa la sala actualmente, porque ahora las vacas paren en los cubículos”, detalla este joven de 23 años.
La inversión total prevista era de unos 470.000 euros pero, ante la denegación del Plan de Mejora este año y la previsible avalancha de solicitudes en la nueva convocatoria, debido a las peticiones que quedaron fuera, donde tendrán prioridad los jóvenes que se incorporaron el año pasado, optaron por dejar este proyecto de mejora de la granja en stand by mientras Antón sigue estudiando el doble grado de Ingeniería Agrónoma y de Montes en Lugo.
Mejora genética del ganado

Lote de vacas secas de la explotación
SAT Murado Portela aprovechó los buenos precios que alcanzaron este año las vacas de desvieje para hacer limpieza en el establo, quedándose con los mejores animales y enviando al matadero los menos productivos.
“Pusimos el punto de corte por debajo de los 22 litros y eliminamos vacas poco productivas que llevaban ya muchas inseminaciones, por lo que muchas eran vacas gordas que dejaban mucho dinero”, reconocen.
“Llegamos a tener 225 vacas en ordeño pero en el transcurso de un año reducimos hasta 166. No vale la pena aguantar vacas que dan poco leche porque alguna llegó a dejar 3.000 euros. Preferimos tener menos vacas pero más rentables”, asegura Mari Carmen.
En el último año enviamos casi 70 animales aprovechando los buenos precios de la carne
Con esta decisión de vender vacas y hacer caja han logrado un colchón importante con el que pretenden mejorar el nivel genético de su cabaña ganadera, introduciendo animales de alto valor genético en el establo. “Nuestra intención es volver a ordeñar 210 o 220 vacas pero de mayor producción”, dicen.
Compra de vacas por leasing

Vacas en producción, divididas en lotes de 60 animales
Para ello, están valorando traer un camión con 30 animales de importación procedentes de Alemania mediante el sistema de leasing. «De este modo se consiguen vacas dando leche que se pagan a sí mismas”, señala Mari Carmen.
“Con los precios que tienen hoy las vacas, meter 30 animales supone unos 120.000 euros de inversión si las quieres comprar de golpe. De este modo, pagamos una cuota mes a mes durante casi 3 años, hasta que la vaca ya es nuestra, y no se nota tanto en las cuentas de la explotación porque es un gasto ordinario más que tienes cada mes, como si pagaras una cuota de un préstamo para una nave u otra cosa. Si te aguantan los tres partos, que es el tiempo que tardas en pagar la vaca, el resto del tiempo ya es todo beneficio, pero es un riesgo que corres porque siempre hay bajas”, admite Antón.
Esta fórmula permite incorporar vacas ya dando leche y pagarlas a plazos con los ingresos que ellas mismas generan
Sería la segunda vez que esta explotación recurriría a la fórmula del leasing para comprar vacas. La primera vez fue en el año 2000. “Cuando se deshizo la SAT trajimos también un camión de vacas de Alemania por leasing. Muchas de ellas las vendimos ahora y dejaron tanto como costaron, por lo que la leche que produjeron estos años fue todo rentabilidad”, destacan.
Además, aseguran, es una alternativa que ahorra el tiempo de la recría y evita trabajo, instalaciones y comida, algo importante en una granja como esta, que cuenta con una producción forrajera limitada.
Apuesta por el semen sexado

Antón, con una de las terneras de recría en la zona de la amamantadora
A nivel genético, uno de los factores que Mari Carmen, Toño y Antón valoran de las vacas importadas de Alemania es su mayor longevidad. “A nivel productivo no destacan sobre las vacas que puede haber aquí, con medias de 40 o 41 litros, pero lo que sí notamos es que son mucho más duras y enferman mucho menos”, dicen.
“Para mí son muy buenas vacas; sobre todo en tema de patas, no hay comparación”, señala Antón, que explica que “buena parte de ellas aguanta 5 o 6 partos, algo difícil de lograr con las vacas que criamos aquí, donde se selecciona más por tipo”, dice.
Las que vienen de Alemania son vacas de subasta que traen una alta valoración genética
Se trata, explica, de vacas procedentes de subastas realizadas en Alemania que traen una alta valoración genética y que en la SAT Murado Portela quieren usar de base para la futura recría en la propia explotación. “Cuando se deshizo la sociedad, no preñaban bien las vacas y teníamos poca recría. Eso nos llevó a tener que aprovechar todas las terneras sin poder seleccionar mucho”, reconocen.
Ahora pretenden ser más exigentes en la elección de las novillas de reposición y en el tipo de toros que usan. “Estamos poniendo mucho semen sexado, tanto en las novillas como en las vacas de primer y segundo parto. En los próximos 3 meses vamos a tener casi 60 partos, de los que 42 van a ser terneras, porque fueron inseminaciones con semen sexado”, detalla Antón.
Reorganización de los lotes
SAT Murado Portela hace la recría en las viejas instalaciones junto a la casa, donde cuentan con amamantadora. “Cuando pare una vaca tenemos aquí a la ternera dos semanas y después ya la llevamos para la amamantadora, que está en el establo viejo, hasta que se destetan y van pasando a los distintos lotes para completar el proceso de recría hasta que vuelven al establo nuevo”, explican.
En el establo viejo cuentan con amamantadora para la recría
En la nave nueva está el lote de secas y los cuatro lotes de animales en lactación. “Diferenciábamos dos lotes de alta producción y dos de baja, pero al vender vacas y tener poco silo de maíz decidimos unificar la alimentación para todas”, cuenta Antón.
La nave de producción, con estructura tipo invernadero, está organizada en lotes de 60 animales, por lo que se adaptaría muy bien para la instalación de los robots de ordeño. Fue construida en el año 2008 y dispone de un sistema de apertura cenital, lo que permite reducir la temperatura en el interior en los meses de verano. “Tenemos 5 grados menos de temperatura dentro de la nave con respecto al exterior. Este diseño funciona bien térmicamente y no necesitamos ventiladores porque aquí corre bastante el aire, pero estamos valorando poner aspersores”, indican.
Otra de las inversiones pendientes es la reforma del sistema de almacenamiento de purín. “Tenemos dos balsas de lona descubiertas de un millón y medio de litros cada una, pero tenemos arena en los cubículos y nos da bastantes problemas después en las balsas, por eso en el Plan de Mejora incluíamos la construcción de una fosa de decantación cubierta hecha en hormigón y con una rampa ya para bajar a retirar la arena”, detalla Toño.
Organización del trabajo

Dos de los empleados de la granja, de origen senegalés
SAT Murado Portela realiza tres ordeños diarios, a las 5 de la mañana, 1 del mediodía y 7 y media de la tarde. Disponen de una sala de 12×2 puntos y les lleva hora y media ordeñar. Las medias de producción actuales de la granja se sitúan en 37 litros diarios, con un 4,05% de grasa, un 3,54% de proteína y 205.000 células.
Tener empleados puede quitarte algo de trabajo físico, pero te da muchos dolores de cabeza
Para organizar los turnos de trabajo, cada semana uno de los trabajadores del turno de mañana rota para la jornada de tarde. “Los empleados tienen un horario más definido y nosotros libramos en función de las necesidades del momento”, admiten. La falta de mano de obra cualificada es otro de los condicionantes de la explotación y los obliga a supervisar con frecuencia las tareas realizadas para comprobar que se cumplen los protocolos establecidos.
En la distribución de tareas, Mari Carmen se encarga de la gestión del personal y la contabilidad de la granja, mientras que su hermano Toño se centra en el mantenimiento de las instalaciones, la maquinaria y la parte agrícola. También realizan el ordeño de la tarde, mientras que los de primera hora de la mañana y el del mediodía los llevan a cabo los dos empleados del turno de la mañana. El trabajo agrario lo hace casi todo una empresa de servicios contratada, salvo sacar el purín y abonar y sulfatar el maíz, que lo hacen ellos directamente.
Llevaban 18 años entregando a Leche Río pero en la última renovación se han cambiado a Lácteos de Moeche
Llevaban 18 años entregando a Leche Río y estaban contentos con la empresa, con la que tenían buena relación, pero en la última renovación de contratos, desde el pasado 1 de agosto, se han cambiado para Lácteos de Moeche, que se está introduciendo en la zona con el respaldo de Clun ofreciendo un precio sensiblemente superior al resto de industrias.
“Aquí la competencia por las tierras es muy dura, porque en menos de 3 km somos 10 granjas y todas creciendo”

Vista del establo de producción, construido en el año 2008, desde la finca de maíz en la que han sembrado una variedad de ciclo muy corto que permite ensilarlo sólo 3 meses después de la siembra
La producción láctea gallega se está concentrando en el territorio. Mientras desaparecen granjas por toda la comunidad (358 en el último año), una veintena de municipios, encabezados por Mazaricos, A Pastoriza y Lalín, concentran más de la mitad de la producción gallega total.
El abandono de tierras en algunas zonas contrasta con la pelea por ellas en otras. En lugares como A Pastoriza, la falta de superficie agraria disponible está siendo en muchos casos el factor limitante para el incremento de la producción por parte de las explotaciones.
Según los últimos datos disponibles (año 2022), en este municipio de la comarca de A Terra Chá hay un total de 382 explotaciones de vacuno, que poseen un total de 21.300 cabezas de ganado y manejan una superficie total de 11.300 hectáreas. Según los datos del Censo Agrario, solo 29 explotaciones disponen de más de 50 hectáreas.
En los últimos 20 años el número de cabezas de ganado vacuno se incrementó un 10% en A Pastoriza, en sintonía con el aumento de la superficie agraria en el municipio
En los últimos 20 años la SAU en el municipio de A Pastoriza aumentó en 1.000 hectáreas, pasando de 10.279 en el año 1999 a 11.297 en 2020 (+10%), cuando en ese mismo período el número de cabezas pasó de 19.398 a 21.271, lo que representa un incremento porcentual semejante al de la superficie agraria disponible, manteniéndose la ratio de media hectárea de SAU por cabeza de ganado.
Casi 100 hectáreas para 200 vacas

Vista del frente del silo de maíz, en el que se basa la alimentación del ganado
SAT Murado Portela trabaja casi 100 hectáreas de terreno, de las que este año sembraron 75 a maíz. “El año pasado quedaron casi 10 hectáreas sin recoger porque no se pudo sacar, ya que empezó a llover y no entraba la maquinaria en las tierras, así que este año ya no nos arriesgamos a echarlo en ellas, porque es desesperante estar viendo el maíz y no poder sacarlo después de haber hecho una inversión importante en él. Fue algo que me desanimó mucho”, reconoce Mari Carmen.
Una parte de la producción la tenían asegurada pero “lo que paga el seguro no compensa para nada el valor real de la cosecha”, dicen, aunque este año aseguraron el 100% de las hectáreas sembradas.
El cambio climático está ahí y dentro de poco vamos a tener que asegurar también la hierba
Teniendo en cuenta la merma de cosecha del año pasado y como preveían quedarse escasos de maíz para este verano, optaron por probar un ciclo muy corto, de 100 días, que sembraron junto al establo en 12 hectáreas de terreno para poder ensilarlo pronto, antes de que llegue el grueso de la cosecha en las otras fincas, y suplir de este modo ese hueco de un par de meses que les quedaría antes de poder abrir el forraje de este año. Prevén recogerlo en unos 10 días, 3 meses y medio después de su siembra. «Es muy bueno, con 2 y 3 espigas por planta», destacan.
Han sembrado 12 hectáreas con un ciclo de maíz muy corto para poder ensilarlo antes y suplir la falta de forraje que tuvieron el año pasado
La producción de maíz en la zona se sitúa entre 45 y 50 toneladas por hectárea. Cuando levantan el cultivo, siembran hierba en todas las fincas, en unas solo raigrás y en otras una mezcla de raigrás, veza y trébol. Quieren probar también la alfalfa en las fincas que antes fueron monte y que son parcelas en pendiente con mucha piedra que no sirven para el maíz. “En su momento ya probamos también la remolacha forrajera para ensilar, pero no nos decantamos por ella porque no es algo que te ahorre maíz en la ración”, argumenta Antón.
El coste de la alimentación del ganado nos supone casi la mitad del cheque de la leche
Para la alimentación del ganado, se valen del carro mezclador de Irmandiños, que hace la ruta por esta zona todos los días a las 10 de la mañana. La ración lleva en este momento 21 kg de silo de maíz, 10 de silo de hierba y 15 kg de pienso.
“Para necesitar menos silo de maíz probamos también en 2020, durante casi un año, el bagazo de cerveza. Venían tres camiones al mes que aquí ensilábamos. Usábamos bastante cantidad, unos 7,5 kg por vaca y día. Las vacas lo comían bien y logramos aumentar la producción de leche, pero tuvimos que dejar de usarlo porque vinieron tres camiones en mal estado y los animales se hinchaban, por lo que decidimos dejar de traerlo”, explica Antón.
Nos haría falta más tierra, pero en esta zona no hay y se están inflando los precios
De cara al futuro, Antón es optimista en cuanto al sector a nivel global y a la evolución de los precios de la leche. “Debido al boom de la carne, se han sacrificado muchas vacas, porque en las que producen de 20 litros ganas más mandándolas que ordeñándolas e, igual que nosotros, hicieron lo mismo muchas otras granjas, así que no hay animales para producir leche, por eso las entregas están cayendo actualmente”, justifica.
Pero, al mismo tiempo, es consciente de las limitaciones que tiene su explotación para crecer en la zona en la que se encuentra debido a la competencia por las tierras. “Aquí se están inflando muchísimo los precios de las fincas, llegando a precios próximos a los 500 euros por hectárea, lo cual es una barbaridad, porque la vaca que va a comer de ahí no te da para pagar la renta”, argumenta.

Disponen de poca maquinaria propia, tan sólo la necesaria para sacar el purín y abonar y sulfatar el maíz
Con su experiencia en los intercambios que a través de Fonteboa hizo en granjas de Normandía y Bretaña en Francia y en Lombardía en Italia, considera que “una granja más pequeña que tenga tierra y saque las vacas a pastar es más rentable que una granja más grande que alimenta al ganado a base de pienso e insumos”, dice.
Pero es consciente de la realidad de explotaciones como la suya: “Si yo tuviera 160 hectáreas en una pieza alrededor de la explotación, como tienen en otros países, también sacaría las vacas a pastar”, asegura.
Pero la realidad en A Pastoriza no es esa y eso condiciona el sistema de manejo. “Nosotros gastamos mucho en instalaciones para tener las vacas cómodas y en alimentación”, reconoce. Ante la falta de superficie disponible cerca, SAT Murado Portela está valorando buscar áreas de producción forrajera en otras zonas, siempre que se trate de fincas grandes que compensen los costes de transporte.
Más que aumentar en el mismo sitio, yo pienso que la tendencia de cara al futuro será la de comprar o alquilar explotaciones que cierren en otras zonas
Otra de las alternativas de futuro que no descartan, si los precios de los terneros cebados siguen siendo altos, es enviar las terneras a un centro de recría y destinar ese espacio a cebar los machos azul belga que ahora venden con 15 días (tras dos oportunidades con semen sexado y una con convencional, sacan carne). “Con el precio que tienen hoy los terneros, pienso que daría para pagar el coste de la recría dando mucho menos trabajo”, argumenta Mari Carmen.
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