Sat San Martiño: una unión para garantizar el relevo generacional

Visitamos esta ganadería de la parroquia de Noche, en Vilalba. Sus seis socios decidieron unir fuerzas para mejorar en calidad de vida y reducir costes, ayudando así al relevo generacional. A día de hoy cuentan con unos 430 animales y prevén este año llegar a una producción de 3 millones de kilos de leche

Sat San Martiño: una unión para garantizar el relevo generacional

Diego Rodríguez, uno de los jóvenes que está tomando el relevo en esta ganadería

Unirse para reducir costes de producción, mejorar márgenes y la calidad de vida en forma de días libres. Con esta filosofía se unieron hace cerca de dos años 4 explotaciones de vacuno de leche de la parroquia de Noche, en el ayuntamiento de Vilalba, para crear la Sat San Martiño.

“No veíamos otro futuro que unirnos para ser más competitivos y mejorar nuestra calidad de vida con días de libranza. Era la única forma de que nuestros hijos cogiesen el relevo en la ganadería”, asegura Isabel Lamas, que junto a Andrés Prieto, Luis Lamas, Isabel Carreira, Pedro Sanjurjo, Diego Rodríguez y Luis Lamas forman los socios de esta ganadería. El punto de partida eran 4 explotaciones familiares, con entre 40 y 60 vacas en producción, que ya vendían la leche en conjunto.

Hoy la Sat San Martiño es una de las mayores ganaderías de vacuno de leche de la Terra Chá, con unos 430 animales, de los que 230 son vacas en producción, y 170 son recría. Las vacas adultas están en unas modernas instalaciones con capacidad para 300 vacas en ordeño que inauguraron en marzo de 2015 y que supusieron una inversión de 1,32 millones de euros. Las becerras y las novillas permanecen en los antiguos establos familiares.

 “Al unirnos ayudamos a que nuestros hijos tomen el relevo”

Después de dos años en los que la estrategia de esta ganadería se centró en renovar y mejorar la genética del rebaño a través de la recría, su producción se fue incrementando progresivamente pasando de los 90.000 litros mensuales de hace dos años a los 230.000 litros del último mes. “En primavera prevemos llegar a los 250.000 litros mensuales y nuestra intención es cerrar este año con 3 millones de kilos de leche producidos”, asegura Andrés Prieto, presidente de la Sat San Martiño.

La producción media diaria se sitúa en los 34 litros por vaca en dos ordeños y con unas calidades que se sitúan en 3,7% de grasa y 3,2% de proteína. Le venden la leche a Lactalis, con un contrato que tienen que renovar este mes por un año.

“Cuidamos las calidades para cumplir los mínimos establecidos por la industria, pues si las aumentamos nos tendría que compensar el extra que nos paguen el incremento en gasto de alimentación y la bajada en producción que supondría”, reconoce Andrés.

En cuanto a la alimentación de las vacas en lactación, Diego Rodríguez, responsable de esta área y uno de los jóvenes que está tomando el relevo en esta ganadería, explica que se compone de 15 kilos de silo de hierba, 16 de silo de maíz, 1 kilo de paja, 2 kilos de alfalfa y 14 kilos de pienso. Para las secas la ración diaria es de 4 kilos de silo de hierba, 7 kg de paja, 4 kg de silo de maíz y 2 kg de pienso. Sirven la comida dos veces al día con su propio carro mezclador, que adquirieron junto con otra maquinaria cuando se mudaron a las nuevas instalaciones.

Desde que utilizan toro con las vacas problemáticas mejoraron la tasa de preñez

Manejan una base territorial de unas 125 hectáreas, en la que cultivan alrededor de 60 hectáreas de maíz forrajero -con unos rendimientos en la pasada campaña de cerca de 35 toneladas de materia húmeda por hectárea- y unas 90 hectáreas de hierba, entre praderas temporales y permanentes. “Procuramos aprovechar al máximo nuestra base territorial, pero en esta zona es difícil porque no hay concentración parcelaria y somos varias ganaderías compitiendo por la tierra. Somos conscientes de que deberíamos ampliarla, pero para ir a cultivar parcelas más lejos tendríamos que hacer los cálculos para ver si nos compensa”, explica el presidente de la Sat San Martiño.

En cuanto a la genética, buscan toros que mejoren las calidades de la leche pero también la morfología (sobre todo patas y ubres), participando en el programa de genómica de Africor Lugo. Este programa aconseja a los ganaderos sobre los acoplamientos a realizar en las ganaderías para optimizar la mejora genética de las explotaciones al tiempo que evita la consangüinidad. En las novillas utilizan semen sexado, mientras que para las vacas con problemas de preñez están empleando desde hace dos años su propio toro, con unos resultados que valoran como “muy positivos”. “Teníamos un problema importante de fertilidad, y desde que utilizamos el toro mejoró mucho la preñez, que en este momento se sitúa en una tasa del 60%”, explica Andrés. El toro lo cambian cada año, fijándose mucho en evitar la consanguinidad y en que tenga unos índices Gico superiores a 4.000 puntos.

Más tiempo libre y mejoras en los márgenes de las compras, principales ventajas de la unión

Como principales mejoras que experimentaron con la unión, tanto Andrés como Isabel coinciden en que fue el tiempo libre. “Nos especializamos en grupos de dos en llevar una serie de tareas, y conseguimos librar 1 día y medio a la semana, excepto en las épocas de fuerte trabajo, y por ahora tenemos 15 días de vacaciones, lo que supuso una mejora en la calidad de vida respecto a la situación anterior”, destaca Isabel.

Por su parte, Andrés subraya que “los ingresos por Uta también aumentaron, ya que la producción media por vaca aumentó, y al tener mayor volumen percibimos de la industria láctea una prima por cantidad y tenemos mejores precios en los insumos”. Como ejemplos, el presidente de la Sat afirma que “sólo en prima por cantidad son 15 euros por tonelada -lo que viene representando unos 45.000 euros anuales- y en pienso, con un consumo mensual de alrededor de 100.000 kilos, también conseguimos una importante mejora en el precio”.

“Ganamos una prima por producción de 15 euros por tonelada”

En cuanto al futuro, el objetivo de Sat San Martiño es seguir mejorando en manejo y en bienestar animal. Así, para junio de este año prevén tener finalizadas las obras de los silos para el maíz, así como las de una nave adyacente al establo en la que recriarán las terneras hasta los dos meses de vida. “Compraremos también una amamantadora y de este modo esperamos mejorar bastante en la recría de las becerras”, destaca Andrés. Estas nuevas equipaciones las financiarán en parte gracias a una ayuda de la Consellería de Medio Rural, que también sufragará la construcción de una un arenero, de un estercolero y de un silo para el pienso.

También ven necesario modernizar el parque de maquinaria con el que cuentan, algo que de momento han retrasado, “ya que la Consellería endureció los criterios para que las sociedades podamos acceder a las ayudas de compra de maquinaria agrícola en común, que ahora se conceden casi en exclusiva a las cooperativas”.

Como conclusión, este ganadero reconoce que “con la creación de la SAT en estos dos años hemos dados un paso muy grande para asegura nuestro futuro y el lo de nuestros hijos que quieran continuar con la ganadería, ya que, a pesar de las dificultades, mejoramos en calidad de vida y en competitividad”.

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