Se pierde toda la cosecha de cereal de invierno en A Limia

La poca superficie que se pudo plantar por causa de las lluvias permanece anegada y ya no va a dar espiga. Ni siquiera las pequeñas parcelas de las zonas más altas van a obtener algún rendimiento. Y la siembra de cereal de primavera se va a ver muy retrasada, si es que llega a producirse

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limia asolagada

“La lluvia desde octubre impidió plantar la mayor parte de la superficie. Y lo poco que se plantó está debajo del agua y no va a crecer”. Es la situación del cereal de invierno en A Limia, según explica Servando Álvarez, director técnico del Centro de Desarrollo Agroganadero de Xinzo de Limia, perteneciente al INORDE (Diputación de Ourense).

Y es que en menos de cuatro meses han caído en A Limia 660 litros/m² de agua, que es prácticamente la cantidad que cae en un año entero en circunstancias normales. “A esto hay que añadirle la orografía de la comarca, que es como una cuenca de 25.000 hectáreas y que solo cuenta con el río Limia para desaguar”, señala Álvarez.

La lluvia impidió sembrar el 75% de la superficie de cereal de invierno y estropeó el 25% que se esperaba producir. (Servando Álvarez, INORDE)

En la zona el nivel freático está siempre muy alto y, en algunas parcelas, a día de hoy se encuentra 30 centímetros por encima del suelo. En estas condiciones es imposible trabajar la tierra o que los cultivos sembrados vayan para adelante.

“Son 8.000 las hectáreas que se suelen dedicar a cereal de invierno. Pero, por la lluvia, este año solo se sembraron 2.000. Porque la recolección de la patata se demoró mucho y, cuando se quiso sembrar el cereal, ya no fue posible”.

Así, tan solo en las zonas más elevadas siguen vivos el trigo y el centeno echados. “Pero son casi cultivos hidropónicos. Tienen las raíces en el agua. En cuanto esa agua drene, la planta morirá porque no tiene un sistema radicular estructurado”. Y lo mismo sucede con la colza, que se creía que podía ser un cultivo puntero en A Limia.

Otro problema es que las 8.000 hectáreas de cereal de invierno y las 6.000 de primavera no podrán sembrarse hasta que el terreno esté en condiciones. “Con la predicción meteorológica actual, no se podrá sembrar casi hasta mayo. Y, en ese caso, el agricultor va a priorizar el cultivo más rentable, que es la patata”.

El cereal de invierno es muy importante para cubrir los gastos básicos de la explotación y para justificar la rotación de cultivos de la PAC

En clave económica y productiva, el trigo de invierno puede llegar a 5.000 kilos/hectárea, mientras que el de primavera apenas llega a 3.500, es decir, un 30% menos. Y con unos porcentajes semejantes en el centeno. Pero, por exigencias de la PAC, los agricultores tienen que sembrar cereal de primavera para cumplir con la rotación de cultivos, aunque no obtengan beneficio.

Dado que esta misma situación se produjo el año pasado, el técnico teme que estemos ante un patrón climático. “Van ya dos años. Y, de confirmarse la tendencia, tendríamos en A Limia un escenario de dos estaciones: la seca y la lluviosa. Y cuadrando la lluviosa con los momentos de más frío. La peor situación agronómica posible. Esperemos que no sea así”.

La lluvia llegó al final de la recogida de la patata e impidió sembrar el cereal

La lluvia llegó al final de la recogida de la patata e impidió sembrar el cereal

Si bien el cereal de invierno no es la principal riqueza de A Limia, lo cierto es que para los patateros supone un importante ingreso con el que afrontar los gastos básicos de la explotación como amortizaciones o seguros sociales. “El cereal no es un cultivo para ganar dinero, pero sí que sirve para tener más liquidez y para cumplir con la normativa de rotación de cultivos de la PAC”.

“Los agricultores que llevan menos de tres años en el sector lo van a pasar mal porque no cuentan aún con el colchón económico suficiente como para prescindir de los ingresos del cereal o perder parte de las subvenciones”, dice Álvarez.

Y, finalmente, está el tema de los seguros agrarios. “El gran problema lo tienen los que no pudieron sembrar. Porque el seguro cubre la cosecha pero, si no hay nada sembrado, no van a pagar ninguna compensación. Los que sí sembraron cobrarán algo, aunque veremos si les compensa los gastos en semilla y fertilizante”.

Garantizar la cosecha de patata pasa a ser la prioridad

El ayuntamiento de Xinzo activó un plan de actuación frente a las inundaciones y el alcalde, Amador Díaz que es también productor de patata, va a mantener en los próximos días reuniones con otros regidores de la zona y con el subdelegado del Gobierno para que se declare a A Limia como zona catastrófica por causa de las lluvias.

“Además de perderse la cosecha de cereal de invierno y de las dificultades que va a haber para trabajar en las fincas, hubo daños importantes en pistas de concentración y de servicio a las explotaciones y en otras infraestructuras. E, como mínimo, va a seguir lloviendo hasta mediados de febrero por lo que los daños pueden ir a más”, explica Díaz.

Por ahora, la climatología no tendría por qué afectar a la siembra y posterior cosecha de patata. “Si, a partir de mediados de mes, el tiempo vuelve a la normalidad no tiene por qué haber problemas con la patata. Hasta mayo no hay apuro de sembrar”.

El clima puede llevar a que toda la producción de patata de España se concentre en dos meses y el mercado se sature. (Amador Díaz, patatas AMA)

Las inundaciones y riadas de Andalucía y Murcia pueden acabar influyendo en la patata de A Limia, aunque son productos y mercados distintos. “Ellos producen una patata del tipo verdete. Menos madura, con la piel más fina y con usos culinarios diferentes de los nuestros. Si no la tienen, la van a comprar en Francia”.

El agua estragó, además del cereal infraestructuras esenciales para las explotaciones

El agua estragó, además del cereal infraestructuras esenciales para las explotaciones

Sin embargo, si murcianos y andaluces tienen que retrasar mucho la siembra, se puede dar el caso de que toda la producción española se concentre en poco más de dos meses y el mercado se sature. Un problema que se agravaría en un contexto como el actual en el que el exceso de producción en Europa llevó a que se estén pagando 10 o 12 céntimos por kilo de patata.

“También sería beneficioso que el clima se normalizara para que el coste de la patata no se dispare. Porque, cuanto más tardemos en poder sembrar, más se deteriora la semilla y más energía se consume en conservarla en los almacenes. Y eso cuesta dinero”, señala el alcalde y agricultor.

Díaz coincide con Álvarez en señalar que no hay alternativas de cultivo al cereal de invierno. Ni la colza ni la cebada —que en los últimos años están teniendo buena demanda y precio— sobrevivirían al clima de los dos últimos años. Por eso, creen que los agricultores se van a seguir centrando en tener una buena campaña de patata.

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