¿Aumentará el uso de las frondosas autóctonas para madera serrada?

La silvicultura para lograr madera de calidad es una de las claves para conseguir un mayor aprovechamiento comercial de especies como robles o castaños, con una importante presencia en el monte gallego pero con un aprovechamiento industrial mínimo

¿Aumentará el uso de las frondosas autóctonas para madera serrada?

Madera de castaño serrada en un antiguo aserradero de Lalín (Pontevedra).

Robles, castaños, nogales o fresnos, entre otras frondosas autóctonas, fueron durante décadas maderas con gran peso en los aserraderos gallegos. En el sector forestal recuerdan los años en que el mercado valoraba el empleo de madera maciza en la fabricación de elementos de carpintería, muebles y suelos. Entonces existían pequeñas sierras que suministraban de estas maderas de frondosas a carpinteros y ebanistas.

Sin embargo, los cambios en la sociedad fueron haciendo que esta forma de trabajar se haya ido perdiendo, y se haya pasado también de los pequeños talleres de carpintería y mueble a la fabricación industrializada, con menor presencia de madera maciza. En paralelo, el pino, que hoy en día es la principal madera serrada en Galicia, fue ganando terreno a las frondosas autóctonas en los aserraderos.

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Madera de castaño en un antiguo aserradero especializado en esta frondosa, situado en Lalín.

¿Por que dejó de emplearse la madera de frondosas autóctonas en el serrado?

Desde la Axencia Galega da Industria Forestal (Xera) apuntan algunos factores determinantes a la hora de analizar el progresivo abandono del serrado de madera de frondosas autóctonas:

-El primero de ellos podría ser la necesidad de las fábricas industrializadas de disponer de madera de frondosas en cantidad y calidad estable, y con precios competitivos. La entrada de madera en tronco y madera serrada de otros países se hizo más competitiva que transformar y procesar la madera local.

La escasez de madera de calidad y en cantidad, así como la falta de industrialización y de relevo generacional son factores que están detrás del abandono del uso de las frondosas autóctonas en los aserraderos gallegos

– Otro factor fue que no se consiguió una industrialización y modernización de la industria de serrado tradicional de frondosas, como ocurrió por ejemplo con las empresas que se dedicaban a procesar madera de frondosas de importación y maderas tropicales.

-En numerosos casos, la falta de un futuro claro y el carácter familiar de muchas de estas industrias, hicieron que gran parte de ellas hayan cerrado por la falta de relevo generacional.

Recuperar el aprovechamiento de las frondosas autóctonas

Con el actual auge de la bioeconomía y el aumento de la demanda mundial de madera, desde el sector piensan que sería posible y viable establecer una pequeña industria de transformación y serrado de madera de frondosas autóctonas. «La madera de frondosas, especialmente la de roble, sigue manteniendo precios interesantes para el propietario forestal, y aún tenemos un cierto número de empresas que siguen transformando ese tipo de madera, pero recurriendo al abastecimiento de madera en tronco de otros países», analizan desde Xera.

Se estima que un tercio del monte gallego son masas de frondosas autóctonas que no están produciendo madera

En el sector forestal señalan que para recuperar esa industria de transformación de frondosas sería necesario transmitirle a toda la sociedad la necesidad de poner en valor esas masas forestales que, en la mayor parte de los casos, están sin aprovechar o sin ninguna actuación silvícola, manteniendo sólo un valor ambiental. Se estima que un tercio del monte gallego son masas de frondosas autóctonas que no están produciendo madera y que se están cortando de manera mínima y sin un plan forestal.

«Cada año se está cortando menos del 15% de la madera de frondosas que crece en el monte anualmente, es decir, menos de un 15% de lo que se podría cortar con un aprovechamiento sostenible y renovable. Además, esa madera de frondosas que se corta carece de una cadena de valor que la aproveche como sería aconsejable. Sigue habiendo grandes ejemplares que sólo se aprovechan para leña», apunta Jacobo Feijoo, responsable de la Asociación Sectorial Forestal Galega (Asefoga).

«Si queremos que exista una industria que emplee las frondosas autóctonas, es necesario disponer de un mínimo de producción de madera de calidad que garantice el suministro de madera a la industria», explican desde el sector.

Para que esto pueda suceder, en el sector inciden también en que es necesario que los propietarios forestales tengan seguridad jurídica sobre la posibilidad de valorizar sus masas forestales. Es decir, que cuando el árbol cumpla el objetivo estipulado, pueda ser cortado sin trabas, y dar paso a que el resto de individuos de ese bosque continúen creciendo y manteniendo su sostenibilidad.

«En 20 años puede volver a entrar madera de frondosas autóctonas en los aserraderos gallegos a un ritmo sostenible» (Jacobo Feijoo, Asefoga)

Otra cuestión a tener en cuenta es la silvicultura. «Cuando se comience a hacer silvicultura en las masas de frondosas no se logrará madera buena, pero los ejemplares que vayan quedando para conformar fustes retos y engordar podrán dar madera de calidad. Las frondosas autóctonas pueden llegar a ser otra fuente de madera para los aserraderos en un plazo de 15 o 20 años, consiguiendo que este tipo de maderas entre en los aserraderos con un ritmo sostenible», argumenta Feijoo.

Desde el sector también indican que, mientras no sea posible disponer de ese suministro mínimo de madera de calidad, sería muy importante avanzar en el desarrollo de productos industrializados hechos con madera de frondosas caducifolias de pequeña dimensión, con el objetivo de poder conseguir unos ingresos intermedios para los propietarios, hasta que puedan disponer de ejemplares en edad de tala.

Los biocombustibles pueden ser un aprovechamiento puntual mientras no se logra una producción de madera de frondosas de calidad.

«Al igual que vino haciendo durante los últimos 30 años, la industria de serrado de Galicia tendrá que ir adaptándose a la disponibilidad de las materias primas locales, siendo posible que una parte de la industria actual tenga que ir cambiando para adaptarse progresivamente a otros tipos de productos o especies de madera», valoran desde Xera.

La gran cuestión es cómo se va a gestionar el territorio rural sin gente (Jacobo Feijoo, Asefoga)

«El gran desafío no es sólo del sector de la madera de serrado, sino del rural. La gran cuestión es que se va a tener que gestionar el territorio tanto agrario como forestal sin gente, con un 10 % de la población actual, lo que implicará esfuerzos importantes en mejoras tecnológicas, mecanización y automatismos del proceso. Vamos a tener que gestionar el mismo territorio, pero con menos gente, un reto no solo de Galicia sino de todo Europa», concluye Jacobo Feijoo.

Tres visiones desde el sector forestal

España es un enorme importador de madera de frondosas, especialmente de roble; y Galicia es también uno de los grandes consumidores, ya que es una madera que gusta para decoración, suelos o en ciertos segmentos de mueble. Si bien, casi toda la madera que se utiliza es de importación, segundo indican desde el sector. Esta madera de roble se está viendo muy afectada por la guerra de Ucrania y Rusia, ya que una gran cantidad procede tanto de estos dos países como de naciones próximas como Rumanía. Dado que ahora el roble procedente de Ucrania y Rusia no está llegando al mercado, se está generando una gran presión en otros mercados como el rumano, francés o americano.

En el caso del castaño, la producción de mobiliario y de superficies decorativas nacional es un sector que está desabastecido. Además, la escasa producción de tabla para mobiliario y decoración que se transforma en Galicia está afectada por importantes problemas fitosanitarios de esta especie que influyen directamente en su calidad.

“A pesar de la superficie de frondosas que hay en Galicia, salvo meritorias industrias que se están esforzando por darle un aprovechamiento, esta madera no está siendo aprovechada más que para leña, en parte porque falta realizar una silvicultura idónea y disponer de bueno material genético que permita obtener madera de calidad”, valora José Carballo, presidente de la Fundación Arume. Como señalan desde Arume, la conyuntura actual de demanda de frondosas podría ser una gran oportunidad para retomar la producción y aprovechamiento de este tipo de madera en Galicia.

“Hace años, Galicia contaba con empresas dedicadas a desdoblar la madera para hacer chapa de frondosas como el roble o el castaño, empresas que terminaron desapareciendo ante la falta de materia prima gallega para abastecerlas”, recuerda Elier Ojea, presidente de la Federación Empresarial de Aserraderos y Rematantes de madera de Galicia ( Fearmaga). Hoy, el sector mira la oportunidad perdida en las frondosas y a la que otros países como Francia supieron sacar partido con el aprovechamiento de sus sotos y robledales. “En Francia hay una gran ‘cultura del bosque’ muy arraigada entre los propietarios y un fuerte apoyo de las administraciones al sector forestal. Así, hay tanto importantes superficies que se dedican a abastecer las necesidades de los grandes consumidores como otras zonas centradas en la producción de madera de calidad que luego tendrá unos usos y unos precios muy diferentes”, explica Ojea.

En Galicia, una de las industrias que lleva tiempo apostando por la transformación y el aprovechamiento de la madera de frondosas autóctonas como el roble y el castaño es Maderas Maderbar, situada en Baralla (Lugo). Esta empresa familiar se ha convertido en un de los mayores referentes al aprovechar la madera de frondosas autóctonas como el roble para la fabricación de toneles que exportan para destacados fabricantes de whisky de Irlanda. En los últimos años también están probando con el aprovechamiento del castaño para este fin.

Con todo, buena parte de la madera de frondosas que transforman es importada, ya que la que consiguen comprar en Galicia no cubre sus necesidades. “Falta madera de frondosas de calidad en Galicia. En cuanto consigamos madera de calidad hay muchas posibilidades de aprovechamiento tanto para tonelería, como para la construcción, ebanistería… hay muchos usos”, apunta Gabriel Fernández, gerente de Maderbar.

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