
En los últimos meses se despertó en Europa una fuerte controversia por los posibles impactos del acuerdo comercial entre la Unión Europea (UE) y Mercosur -el bloque de integración regional que abarca a Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay-. Si bien las principales protestas procedían del sector ganadero, la competencia puede llegar también por la vía agraria. Conocemos en detalle la agricultura de Brasil, la economía más grande del Mercosur.
La agricultura brasileña no deja de crecer cada año. Tanto en volumen producido como en tierra cultivada. Pero la dependencia excesiva de los fertilizantes foráneos y la falta de infraestructuras de almacenamiento y de transporte lastran su crecimiento. Fue la principal conclusión de un foro telemático organizado por Rabobank, una de las más importantes entidades financieras vinculadas a los agronegocios.
Fortalezas y debilidades del campo brasileño
Andy Duff, responsable del departamento de investigación de agronegocios de Rabobank para Sudamérica, señaló que la agroalimentación y sus eslabones suponen ya el 25% del PIB brasileño y que generan alrededor del 20% del empleo. Unas cifras que, además, crecen cada año.
“La relevancia del sector primario en Brasil es ya tan importante que comienza a tener un peso muy significativo en las decisiones políticas generales del país. Por ejemplo, ya se están concediendo ayudas directas a productores para garantizar su actividad, algo habitual en países como los de la UE o los Estados Unidos, pero impensable en Brasil hasta hace pocos años”, dijo Duff.
La importancia de la agricultura en el PIB y en el empleo de Brasil ya se comienza a notar en las decisiones políticas generales (Andy Duff, Rabobank)
Y es que en 2024 -el último año del que hay datos- las exportaciones agroalimentarias de Brasil supusieron unos 164.400 millones de dólares (unos 190.000 millones de euros) y significaron el 49% de todas las exportaciones del país. De hecho, Brasil ocupa el segundo lugar mundial en este tipo de exportaciones, siendo solo superado por los Estados Unidos y sumando más que toda la UE junta.
La agricultura y ganadería del país carioca se ven favorecidas por las temperaturas y las precipitaciones medias anuales en la mayor parte de los estados que lo conforman. Si bien los suelos no son ricos en nutrientes, sí tienen una buena estructura que permite aprovecharlos con eficiencia.

La soja es el principal cultivo brasileiro y su más importante exportación
El 77% de las explotaciones agrarias y ganaderas son de titularidad familiar y ocupan 3,51 millones de hectáreas, es decir, siete veces el tamaño de España. Sigue habiendo un importante número de explotaciones de carácter familiar que abarcan una media de 82 hectáreas, si bien están orientadas al mercado interior.
Las exportaciones agrícolas de Brasil superan ampliamente las de todos los países de la Unión Europea juntos
El principal cultivo es la soja, con alrededor de 165 millones de toneladas anuales. Y Brasil es el principal productor mundial de café, con casi 3,5 millones de toneladas. La carne de vacuno ocupa el cuarto lugar en las exportaciones brasileñas, con 3,7 millones anuales de toneladas, liderando el mercado mundial en ese sector. China es el principal mercado de casi todas las exportaciones de Brasil.
Otros aspectos positivos del sector agroganadero del país americano están en una creciente tecnificación y profesionalización y en el auge del empleo de nuevas tecnologías. Además, dijo el especialista, la producción ecológica y las prácticas sostenibles crecen cada año por la demanda interna y externa de ese tipo de productos. Por ejemplo, en algunas zonas llevan desde la guerra de Ucrania sustituyendo los fertilizantes químicos por bioestimulantes.
La dependencia de fertilizantes foráneos es muy grande en Brasil por la falta de nutrientes en los suelos para los cultivos más importantes
Sin embargo, Duff señaló tres factores que lastran el desarrollo del sector primario en Brasil. Por un lado sigue habiendo una enorme dependencia de los fertilizantes que llegan del extranjero -45,5 millones de toneladas el pasado año- principalmente de Rusia y China.
“La dependencia de fertilizantes foráneos es difícil de superar porque los suelos brasileños son pobres en nutrientes útiles. Rusia y China son los principales proveedores y parece que hasta el mes de julio las reservas están garantizadas. Pero no se puede descartar un impacto negativo por causa de la guerra en Irán”, explicó Duff.

Duff aseguró que los puertos brasileiros no tienen capacidad suficiente para distribuir toda la producción nacional
Otro problema son los intereses bancarios, que siguen siendo altos en el país comparados con el resto del mundo, y frenan el crecimiento de las explotaciones pequeñas y endeudadas. Además, la carga ganadera por explotación es reducida si se tiene en cuenta la superficie disponible para pastos y forrajes.
Pero el principal lastre se encuentra en la falta de infraestructuras. El crecimiento de la producción no fue parejo al desarrollo de redes de transporte y espacios de almacenamiento. “Eso provoca que incluso se pierdan cosechas y productos animales porque no se trasladan a tiempo hasta los puertos o, aunque lleguen en buenas condiciones, no se dispone de suficientes almacenes para conservarlos con garantías antes de su salida del país.”, explicó el especialista.
La importancia de cereales, oleaginosas y biocombustibles
Marcela Marini, analista especializada en el mercado de cereales y oleaginosas de la sede de Rabobank en Sao Paulo, explicó que ambos sectores están en un crecimiento imparable desde hace 16 años. Tanto es así que en ese tiempo aumentó un 400% la producción y un 20% la superficie dedicada a esos cultivos. El maíz y la soja encabezan el ranking, seguidos muy de lejos por el arroz, el trigo y el sorgo.
“El cambio climático está favoreciendo que haya más cosechas y que los agricultores apuesten por ciclos cortos para acelerar e aumentar la producción. Y eso puede acabar siendo un problema porque la falta de infraestructura hace que se agolpen grandes volúmenes y su movimiento se vea dificultado”
Por otro lado, ese crecimiento lleva parejo un sobreempleo de la tierra y una creciente dependencia de los fertilizantes que llegan del extranjero. La “safrinha” -la segunda cosecha anual de maíz- es en la que se centran los esfuerzos y la que convierte a Brasil en el segundo exportador mundial, con más de 100 millones de toneladas.
Si bien la producción está cada vez más profesionalizada y tecnificada, se ve lastrada por una falta de infraestructuras básicas (Marcela Marini, Rabobank)
“En la actualidad ya hay 21,8 millones de hectáreas dedicadas al maíz safrinha. Y, a pesar de que la soja sigue siendo el cultivo más abundante, el maíz deja más margen de beneficio a productores, mayoristas y exportadores.”
Marini señaló que el consumo interno de maíz en Brasil crece cada año. En buena medida por la elaboración de bioetanol. En el último ejercicio se destinaron 27 millones de toneladas del cereal para fabricar bioetanol. Con todo, la caña de azúcar sigue siendo la principal fuente de bioetanol y la producción combinada de ese combustible y de biodiesel supera los 43.000 millones de litros anuales. Y es que Brasil produce 700 millones de toneladas anuales de azúcar.

La segunda cosecha anual de maíz -la «safrinha»- es la de mayor valor añadido
Si bien no es un cultivo de su ámbito, Marini quiso citar la grave crisis que está atravesando el sector con el cacao brasileño. “Los fenómenos climáticos extremos en las regiones productoras junto con plagas de hongos e insectos llevaron a una caída de la producción del 18% anual en los últimos años. A eso hay que añadirle la inestabilidad de los precios internacionales y los aranceles impuestos por los Estados Unidos al cacao de Brasil”
El bioetanol y el biodiesel consumen una parte importante de las cosechas por la creciente demanda interna de esos combustibles
La especialista terminó su intervención hablando de la creciente importancia del sorgo en la agricultura del país. “En solo 10 años aumentó un 380% la cantidad producida, alcanzando ya los 5 millones de toneladas en el año 2024. Y eso que solo se emplea en aquellas zonas en que el maíz no es totalmente rentable o solo se cultiva una cosecha de maíz, dejando otra para sorgo”
Mercados y expectativas de futuro
También analista de cereales y oleaginosas de Rabobank, Stephen Nicholson, apuntó como gran ventaja de Brasil respecto de cualquier otro país o región del mundo la posibilidad de seguir ampliando a medio plazo la Superficie Agraria Útil (SAU) y, con eso, la producción y las exportaciones.
De ese modo, para 2030 Brasil podría llegar a 180 millones de toneladas de soja, manteniendo sobradamente su condición de mayor exportador mundial. En el caso del maíz, la cosecha llegaría a 152 millones de toneladas y con la tendencia creciente a sembrar maíz donde previamente y en el mismo año hubo soja.
Las regiones interiores representan una enorme posibilidad de crecimiento productivo para Brasil, algo que no sucede en la mayoría de países (Stephen Nicholson, Rabobank)
Otro cultivo en el que Brasil está en las primeras posiciones del ranking mundial, subrayó Nicholson, es el algodón, siendo el primer exportador mundial desde 2024, con 3,7 millones de toneladas, y superando por vez primera a Estados Unidos. Y eso sin ser el mayor productor ya que China e India copan las primeras posiciones.

Brasil lidera ampliamente la producción y exportación mundial de cítricos y derivados
Pero, lo que afecta más directamente a España, es en los cítricos y especialmente en las naranjas donde Brasil es el dominador mundial indiscutible. Sus 13 millones de toneladas anuales suponen el 34% de la producción mundial, sin olvidar que abarcan el 75% del mercado de zumos.
Aun siendo un producto en retroceso, el tabaco sigue suponiendo un importante agronegocio para Brasil. A pesar de ser el tercer productor mundial, es el líder en exportaciones con unas 515.000 toneladas anuales y un valor de alrededor de 3.400 millones de euros. Teniendo además un importante mercado en países emergentes como Vietnam e Indonesia.
Conclusiones
Aunque es un país eminentemente exportador, Brasil también necesita importar producciones agrarias. Más allá de la dependencia de los fertilizantes foráneos, el trigo y el aceite de oliva son productos que tienen que comprar en el extranjero. El trigo lo adquieren principalmente en Argentina y el aceite de oliva en los países europeos del Mediterráneo.
En el debate posterior al encuentro organizado por Rabobank, se constató que la agricultura brasileña tiene una clara vocación exportadora de commodities y que las explotaciones son cada vez más grandes por la posibilidad de acceder a tierras hacia el interior del país. Y se destacaron las inversiones en tecnología e investigación promovidas por administración y empresas para modernizar el sector.
También se destacó su capacidad para entrar y mantener un flujo de abastecimiento en el importante mercado chino y en países del sudeste asiático con unas poblaciones muy numerosas y un poder adquisitivo que va en aumento.
En la parte negativa quedan la dependencia de fertilizantes llegados desde países lejanos como China y Rusia, la escasez y falta de modernidad de las infraestructuras para poder movilizar toda la producción y una financiación no siempre accesible para productores y empresas.
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