«Ser ganadero es buena vida»

Conocemos cómo funciona la cooperativa eslovena Mlekarna Planika, que agrupa a 120 pequeñas granjas de leche de un valle de los Alpes. Los productores gestionan su propia fábrica de quesos y derivados lácteos desde 1957. La cooperativa cuenta también con una granja propia, certificada en ecológico

«Ser ganadero es buena vida»

Ganadería ecológica propiedad de la cooperativa.

El valle de Soča, en los Alpes eslovenos, acoge una singular experiencia de éxito en el cooperativismo lechero. Se trata de la factoría de quesos y derivados lácteos Mlekarna Planika, ligada a una cooperativa que agrupa a 120 pequeñas granjas. Entre todas ellas, le entregan cada año a la planta alrededor de 8.000 toneladas de leche, un volumen limitado que da una idea del escaso tamaño de la mayoría de las ganaderías de la zona, en la línea general de Eslovenia, donde las ganaderías tienen 7,5 vacas de promedio.

El éxito de la cooperativa, más que en los volúmenes, se mide en el impacto que tiene en su entorno. Emplea a 40 personas y posicionó en el mercado sus quesos y lácteos como productos locales ligados a la conservación de la naturaleza y al mantenimiento de granjas de pastoreo en los Alpes. La factoría recoge leche de más de un centenar de granjas, si bien, dada la pequeña dimensión de la mayoría de las ganaderías socias, es habitual que los productores compaginen las labores del campo con otros trabajos.

Mlekarna Planika fue una de las iniciativas visitadas recientemente por un grupo de ganaderos y técnicos gallegos, que se desplazaron a Eslovenia para conocer experiencias de pastoreo en el marco del proyecto europeo PastorEA, en el que participa en Galicia la EFA Fonteboa.

Visita de la delegación gallega, acompañada también de otra franceas, a la granja propiedad de la cooperativa.

Visita de la delegación gallega, acompañada también de otra franceas, a la granja propiedad de la cooperativa.

El manejo de la mayoría de las ganaderías ligadas a la cooperativa eslovena se caracteriza por la trashumancia estival del ganado a las zonas altas de la montaña, con el fin de aprovechar los pastos que deja la nieve, en tanto los prados del valle se dedican en verano a la cosecha de heno y a la elaboración de silos para el invierno.

Es un tipo de manejo tradicional que se remonta cuando menos al siglo XIX y que permanece, con la lógica mejora de instalaciones y condiciones de vida en la montaña, donde los ganaderos cuentan con establos y salas de ordeño conjuntas, así como con pequeñas queserías, gestionadas durante toda la temporada estival por maestros queseros.

«Cada ganadero sube a la montaña a cuidar y ordeñar los animales un determinado número de días, según las vacas que tenga. Ese tiempo en la montaña con un sistema de turnos es una oportunidad de vacaciones en la montaña para su familia, en especial para las personas jóvenes. Ser ganadero es buena vida» -defienden en Mlekarna Planika-. «Se vive en la naturaleza, en una zona con oportunidad de practicar distintos deportes, con una alimentación de productos que cultiva uno mismo, de calidad por tanto, y hoy en día tenemos además buena conexión a internet», explican.

La cooperativa creó su propio museo, en el que aparte de transmitir la tradición quesera y ganadera de la zona, cuida la imagen de la profesión. «Nos esforzamos por valorarizar la vida de los ganaderos. Tenemos muchas visitas de centros de enseñanza y siempre les intentamos transmitir que ser ganadero es una buena vida».

«En las visitas de escolares, nos esforzamos por valorizar la vida de los ganaderos y la importancia de la alimentación local de calidad»

Otra de las cuestiones que enfatizan en Mlekarna Planika es el éxito de la estrategia cooperativa. «Todas las granjas del valle apostaron por mantener la cooperación. No quisieron crecer en solitario, sino en conjunto, incluso las más grandes, que podrían haber emprendido proyectos individuales», explican.

La cooperativa, que transforma la leche desde 1957, se posicionó en el mercado de productos locales de calidad. Destaca por sus quesos, una línea que completa con una variada producción de derivados lácteos, como mantequilla, yogurt, leche fresca o kefir.

Finca Bogata, ganadería ecológica de 100 hectáreas

Establo de Finca Bogata.

Establo de Finca Bogata.

Mlekarna Planika cuenta con su propia granja, la Finca Bogata, orientada a la producción ecológica. Es una granja con unas condiciones idóneas para el pastoreo, pues dispone de 100 hectáreas ubicadas alrededor del establo. La mitad de las tierras se destinan a heno y silo, en tanto la otra mitad a pastos.

Tractor y rollos de hierba en una nave de la granja.

Tractor y rollos de hierba en una nave de la granja.

Para el manejo de los pastos, se dividieron las tierras en 9 paddocks vallados por los que van rotando las vacas en producción, a razón de un día por paddock; en tanto las vacas secas y las novillas se manejan con pastor eléctrico. La ganadería cuenta con un centenar de vacas, de las que 76 estaban en ordeño en el momento de la visita de la delegación gallega.

La alimentación en base a pastos se completa con el aporte de 5-6 kilos de concentrado por vaca y día, que se suministra en el momento del ordeño. Es un sistema que permite lograr unas producciones medias que oscilan entre los 6.000 y los 8.000 Kg, si bien la granja reconoce que los porcentajes de sólidos de la leche no son los deseados, entre otras cuestiones por la limitada calidad de los pastos y de los forrajes.

La granja está en la actualidad en un proceso de cambio de raza, abandonando la frisona y pasando a la parda suiza (Brown Swiss), que le aporta una leche con más sólidos y con la proteína k-caseína BB, más idónea, por tanto, para la producción de quesos.

Ganado de recría en el interior del establo.

Ganado de recría en el interior del establo.

«Las vacas frisonas que nos quedan las estamos inseminando con limusín, de cara a vender los animales de recría para la producción de carne», explica Katarina Rutar, la directora técnica de la ganadería. Otro de los caminos que explora la granja para ganar en calidades de la leche es la mejora de los pastos, para lo cual ya practicó siembras en superficie con las que ir renovando las praderas.

Para mejorar también el manejo del rebaño, la ganadería colocó hace un año collares en los cuellos de las vacas que, por medio de sensores, proporcionan información de los movimientos y alimentación de los animales. Es un sistema que aportó ya una mejora sustancial en la detección de celos y de problemas en las vacas.

La directora técnica de la ganadería, Katarina Rutar (izquierda), en la visita de la delegación gallega y francesa.

La directora técnica de la ganadería, Katarina Rutar (izquierda), en la visita de la delegación gallega y francesa.

La ganadería está en la actualidad programando los partos para tener la mayor cantidad posible de leche en verano, época en la que los socios de la cooperativa suelen mandar buena parte de sus animales para la montaña, lo que reduce las entregas de leche a la fábrica. «En la actualidad tenemos que producir más queso en invierno para mantener la oferta en verano, pero el objetivo es aumentar la producción en verano», explica Katarina, que compagina su trabajo en la ganadería con otras funciones en la factoría quesera.

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