Servicios ecosistémicos, la ‘riqueza’ que esconde el monte

El Monte Demostrativo de Mouriscados acogió una sesión formativa organizada por la AFG en la que se pusieron en valor las aportaciones que las superficies forestales prestan al conjunto de la sociedad. Se destacó el papel de los propietarios forestales como "principales custodios" del patrimonio cultural de Galicia

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Servicios ecosistémicos, la ‘riqueza’ que esconde el monte

«Los propietarios forestales somos los mayores gestores de patrimonio cultural que hay en Galicia». La afirmación, pronunciada por Xosé Covelo, director de la Asociación Forestal de Galicia (AFG), resume el espíritu de la jornada que se desarrolló recientemente en el Monte Demostrativo de Mouriscados, en el municipio pontevedrés de Mondariz.

Bajo el título «El patrimonio cultural y la biodiversidad como servicios del ecosistema», la AFG organizó una sesión a la que asistieron propietarios forestales, comunidades de montes vecinales en mano común, técnicos y personas interesadas en la gestión sostenible del monte gallego.

Xornada Patrimonio Cultural Mouriscados-07

Nos damos cuenta de que los grandes poseedores y custodios de ese patrimonio son los propietarios forestales, tanto comunidades de montes como particulares.

Los servicios ecosistémicos: más allá de la madera

Xosé Covelo presentó una idea central: el monte no solo produce madera. Ofrece, dijo, múltiples servicios ecosistémicos, por ejemplo, conservación de la biodiversidad, regulación del agua y de la erosión, usos sociales o aspectos culturales. Entre ellos, el patrimonio cultural es uno de los más olvidados y, paradójicamente, uno de los que están más presentes en los montes gallegos.

«Cuando pensamos en patrimonio cultural -señaló Covelo- nos acordamos de la Catedral de Santiago. Pero si empezamos a sumar petroglifos, mámoas, castros, caminos históricos, molinos, cruceros y otras construcciones, nos damos cuenta de que los grandes poseedores y custodios de ese patrimonio son los propietarios forestales, tanto comunidades de montes como particulares».

Ese patrimonio, en ocasiones, puede beneficiarse de ayudas públicas para su conservación, aunque son escasas e insuficientes, como reconoció el propio Covelo. El director de la AFG recorrió diversos ejemplos extraídos de la realidad de los montes vecinales: desde la Sobreira da Peneda, un árbol singular que consiguió más de 12.000 euros en ayudas para su conservación, hasta los trabajos de puesta en valor de una antigua mina romana en el río Miño o la recuperación de un molino tradicional en Crespos.

También existe la posibilidad de captar patrocinios o donaciones a través de los servicios ecosistémicos certificados.

Xornada Patrimonio Cultural Mouriscados-09

Limitaciones, burocracia y oportunidades

El patrimonio es un elemento positivo para los propietarios, pero Covelo no ocultó las dificultades. Habló de las zonas de afección que delimitan la protección de elementos patrimoniales -20 metros para elementos etnográficos, 50 para vías culturales, 100 para arquitectura tradicional, 200 para arqueología- y de las trabas burocráticas que pueden desalentar a los propietarios.

 

Los propietarios forestales tenemos muchos deberes, pero también deberíamos tener derechos. Debería haber bonificaciones o ayudas para poder cumplir con estos deberes.

Covelo puso el ejemplo de un polígono industrial cuya delimitación de protección patrimonial, dijo, «esquivaba todo el polígono tal cual», excluyendo el área industrial para no afectar los intereses económicos. Una muestra, en su opinión, de la desigualdad de trato entre diferentes actores del territorio.

También reivindicó una mayor sensibilidad de la administración: «Los propietarios forestales tenemos muchos deberes, pero también deberíamos tener derechos. Debería haber bonificaciones o ayudas para poder cumplir con estos deberes». Recordó que, mientras restaurar un tramo de la Catedral de Santiago puede recibir millones de euros, «no hay ninguna línea específica para restaurar un molino o consolidar un pequeño elemento patrimonial».

El monte bien gestionado y razonado puede ser un gran aliado del patrimonio cultural

Asociacionismo

A pesar de ello, su discurso fue optimista. Animó a los asistentes a ser proactivos: buscar subvenciones, agruparse con otros propietarios, aprovechar oportunidades como las ayudas para prevención de incendios.

«Si pedimos una ayuda para desbrozar con un tractor, ahorramos 1.000 euros por hectárea respecto al trabajo manual. Y si además planificamos bien, podemos poner en valor el patrimonio al mismo tiempo». «El monte bien gestionado y razonado puede ser un gran aliado del patrimonio cultural», concluyó. «No son opuestos».

 

Xornada Patrimonio Cultural Mouriscados-22

Visita a la necrópolis de Chan de San Tomé

El escenario de la jornada no fue casual. El Monte Vecinal de Mouriscados (Mondariz) tiene una superficie de 291 hectáreas y es, desde 2022, un Monte Demostrativo que sirve de ejemplo de buenas prácticas de gestión forestal sostenible. En este espacio conviven la producción de madera de calidad con actividades complementarias como la apicultura. Pero su verdadero valor añadido reside en su riqueza patrimonial.

Asentamientos fortificados, mámoas y petroglifos son testigos del enorme interés histórico de este espacio

Mouriscados comparte con la parroquia vecina de Guillade una gran riqueza arqueológica. En el conjunto del Campo do Mouro se encontraron yacimientos que abarcan desde el Neolítico hasta la Edad Moderna. Más de 5.000 años de historia de los que quedan, entre otros restos, la necrópolis neolítica de Chan de San Tomé, formada por una decena de mámoas.

 

Xornada Patrimonio Cultural Mouriscados-18

A este yacimiento se suman el Coto do Santo, con restos de ocupación humana de la Edad de Bronce, de la Edad de Hierro, y también de finales de la época romana y el inicio de la Edad Media. Asentamientos fortificados, mámoas y petroglifos son testigos del enorme interés histórico de este espacio y del esfuerzo que supone para la comunidad de Mouriscados conservar el patrimonio arqueológico en el medio forestal.

Durante la visita, guiada por el arqueólogo Alberte Reboreda, los asistentes recorrieron esta necrópolis y pudieron conocer in situ los detalles de las mámoas, su cronología y su significado histórico. Reboreda compartió además relevantes aspectos de la ocupación humana de la zona -desde el Neolítico hasta la Edad Media- y explicó cómo la gestión forestal sostenible puede compatibilizarse con la puesta en valor del legado arqueológico.

Una plataforma luso-gallega de buenas prácticas

La jornada arrancó con la presentación de la Plataforma Melhor Floresta, a cargo de Lurdes Barbosa, del Departamento de Formação e Apoio a Associados de Forestis – Associação Florestal de Portugal. Esta plataforma, enmarcada en la Agenda Transform y cofinanciada por la Unión Europea a través del programa NextGenerationEU, nace con el objetivo de promover buenas prácticas forestales que construyan «un bosque más resiliente a los riesgos y que sea objeto de una gestión activa».

Barbosa explicó que la plataforma funciona como una red que conecta entidades de ambos países -desde organizaciones de productores hasta instituciones académicas- para diseminar conocimiento entre propietarios, técnicos, comunidades y agentes políticos.

El camino que estamos haciendo -señaló Barbosa- es para que la gente esté más atenta y más despierta ante estos problemas

«Los problemas son muy parecidos: minifundio y abandono»

Durante el turno de preguntas, surgió un debate espontáneo sobre las dificultades comunes que enfrentan los pequeños propietarios forestales en Galicia y Portugal. Lurdes Barbosa reconoció que la realidad es «muy variada según la zona», pero subrayó una coincidencia fundamental: la dificultad para que los propietarios se asocien y la fragmentación de la propiedad.

 

Xornada Patrimonio Cultural Mouriscados-05

«El camino que estamos haciendo -señaló Barbosa- es para que la gente esté más atenta y más despierta ante estos problemas». Y puso un ejemplo muy gráfico, extraído de su propia experiencia familiar: «Mi madre tiene 30 parcelas. Y no se puede hacer nada. La única solución que existe es juntar, agrupar. No hay otra hipótesis». Una reflexión que escucharon con complicidad los asistentes gallegos, familiarizados con la misma realidad de minifundio y abandono.

Barbosa explicó que, tanto en Portugal como en Galicia, existen asociaciones que precisan ser revitalizadas, y que el gran reto es conseguir que los propietarios sientan la necesidad de participar activamente en la gestión de sus montes.

Un camino por recorrer

La jornada puso de relieve tanto los avances como las materias pendientes. La certificación de montes en servicios ecosistémicos -como ya hicieron los montes de Vigo o la propia zona de Mouriscados- es una herramienta al alcance de las comunidades que reconoce su trabajo. Sin embargo, la falta de líneas de financiación específicas para el patrimonio cultural en los montes sigue siendo una carencia estructural.

Los montes gallegos no son solo almacenes de carbono o productores de madera. Son también bibliotecas de piedra, memoria en pie, paisaje cultural vivo. Y quienes los custodian -comunidades de montes, vecinos, pequeños propietarios- merecen que esa labor sea visibilizada, apoyada y financiada. Toda la riqueza natural y cultural del Monte de Mouriscados demuestra que una gestión forestal sostenible puede conservar, proteger e incluso potenciar bienes fundamentales para las sociedades. El camino ya está trazado. Falta recorrerlo con decisión.

Xornada Patrimonio Cultural Mouriscados-13

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