«Si los jóvenes no pueden acceder a la tierra, no esperemos que se queden en el campo»

Hablamos con Pedro Rodríguez Parente, presidente de la Asociación de Ganaderos del Macizo Central Ourensano (Agromacen), para conocer como trabajan en esta asociación que agrupa a más de medio millar de productores de toda la provincia de Ourense

«Si los jóvenes no pueden acceder a la tierra, no esperemos que se queden en el campo»

Pedro Rodríguez Parente, presidente de la asociación Agromacen.

Pedro Rodríguez Par ente es el presidente de la Asociación de Ganaderos del Macizo Central (Agromacen), que cuenta con socios en toda la provincia de Ourense. Conocemos cómo trabajan en esta asociación con sede en las tierras de Trives (Ourense).

-¿Cómo nació Agromacen y con qué objetivos?
-La asociación comenzó a funcionar en enero de 2015 y está integrada por técnicos, agricultores, ganaderos, productores forestales y también viticultores. Surgió porque en una comarca de alta montaña como esta la prestación de servicios agroganaderos en aquel momento era paupérrima y comenzamos a prestar asesoramiento técnico a los productores.

«El objetivo de Agromacen es ser profesionales del sector sin posicionamientos políticos»

Desde los inicios, el principal objetivo para Agromacen fue ser profesionales del sector sin posicionamientos políticos. Nuestra prioridad es acercar información real y veraz a las explotaciones, ya que son empresas agrarias y sus titulares lo que precisan es información clara y sin estar condicionada por la política. Yo no escondo que trabajé durante 20 años en Xóvenes Agricultores, que aún continúa siendo investigada después de dejarnos tirados, pero Agromacen nació con otra filosofía muy distinta. De hecho, mucha gente llega a nosotros procedente de otras asociaciones y viene cansada de estar en auténticos mítines políticos, en vez de ofrecerles asesoramiento agrario.

-¿Con cuántos socios cuenta a día de hoy?
-Hace 5 años comenzamos a funcionar con algo más de 100 ganaderos de explotaciones de la alta montaña y a día de hoy estamos llegando a los 600 asociados de toda la provincia. La mayoría son ganaderías extensivas de vacuno de carne, pero también de ovino y caprino, así como productores de miel.

-¿Qué peculiaridades tienen las ganaderías socias de Agromacen?
-En los más de 20 años que llevo trabajando en esta zona he visto una gran evolución. Hoy en día el perfil mayoritario de nuestros socios es de gente joven preparada y muy profesional. Estamos ante la generación de ganaderos más preparada de la historia, tenemos profesionales que saben lo que quieren y lo que hacen. Me gustaría que las Administraciones hubieran evolucionado de la misma forma que lo han hecho los profesionales del campo.

«Me gustaría que las Administraciones hubieran evolucionado de la misma manera que lo han hecho los profesionales del campo»

Los ganaderos en extensivo hace muchos años que dejaron atrás esa imagen de una persona mayor que va detrás de las vacas. Son gente muy profesional, que saben desde desparasitar, tienen conocimientos técnicos, que controlan los partos, conocen las técnicas para mejorar los pastizales…

-¿Agromacen ayuda en la comercialización de la carne?
-Desde la asociación no comercializamos la carne, cada asociado tiene la libertad para poder vender su producción. Nosotros estamos centrados en ofrecer servicios y dar información a los socios por lo que decidimos no actuar en la compra y venta, como hacen las cooperativas.

Los sindicatos llevan años protestando porque la carne se vende a los mismos precios que en los años 80, lo cual es verdad, lo que no están diciendo ellos es que con la entrada en la Comisión Europea ya se fijó que se proporcionarían ayudas para no subir el precio de la carne. Es decir, si entonces me costaba 500 pesetas producir un kilo de carne hoy, tras las subvenciones y las inversiones, debiera costarme menos, y no es así. Los sindicatos llevan años engañando, quieren la subvención y que suba la carne y el consumidor pagará 3 veces más. En lo que tenemos que centrarnos es en reducir intermediarios y debieran de dejar de querer engañar a los ganaderos.

-¿Cómo se estaba comportando hasta ahora la comercialización del ganado: estaban amparados por sellos como Ternera Gallega o Suprema sus asociados?
-Desde la asociación se fomenta que se empleen prácticas como la concentración de los partos para conseguir que las ganaderías extensivas de vacuno tengan becerros en los meses de verano, que es cuando se obtienen mejores precios. En la asociación también les ayudamos en la tramitación de esos sellos, sobre todo porque Ternera Gallega es un identificativo de calidad y creemos que es muy importante para los socios contar con estos distintivos.

Además, en el Macizo Central se comercializa mucha carne a través del comercio local. Las carnicerías de esta zona trabajan con una importante cantidad de carne, ya que al contar con una estación de montaña, en circunstancias normales tanto en invierno como en verano se comercializa mucha carne en esta zona, y mucha de ella tiene como destino ciudades como Barcelona.

«Toca centrar los esfuerzos en que los productores vendan directamente para revalorizar su producción y reducir intermediarios»

Hasta ahora, desde Agromacén estuvimos centrados en colaborar para que nuestros asociados consiguiesen una producción de calidad. Una vez que ya la tienen, debemos centrar nuestros esfuerzos en que ellos mismos consigan vender directamente sus productos, para así revalorizarlos y que el incremento en el precio que pueda suponer la calidad remate en los productores y no en manos de intermediarios.

-¿Cómo les ha impactado a los socios de Agromacen la crisis del coronavirus y cómo están intentando paliar la bajada de precios y la salida de los terneros? ¿Qué le demandan a la Administración?
-La mayor parte de nuestros asociados trabajan con la venta de la producción ya hecha con antelación, pero ante esta situación no sabemos si le van a seguir recogiendo la producción. Ahora mismo ya se están detectando problemas en las ventas, pero si la situación se mantiene así la comercialización puede verse más perjudicada en los próximos meses. Estamos viendo que con el estado de alarma por la pandemia se pudieron fijar los precios de artículos como las mascarillas o geles de protección, pero luego a nosotros nos dicen que no pueden hacer lo mismo con la carne, aun siendo como es un artículo de ppermercado no bajó, a los productores le están bajando el precio que le pagan: eso no deja de ser especulación.

«Es preciso que la Administración contemple intervenir los excedentes de carne para regular el mercado en esta situación»

Está muy bien que se pongan en marcha iniciativas como Mercaproximidade, pero no basta con eso, es preciso que la Administración también contemple intervenir los excedentes de carne y destinarlos para alimentación en hospitales, centros de mayores… y colaborar así a regular el mercado. Si se aplazan las fiestas y con el cierre de la hostelería sectores como el caprino y ovino, se van a ver muy perjudicados en los meses de verano.

Al margen de esta situación, es también fundamental que desde la Administración se facilite la tramitación de las ayudas de la PAC y que no haya diferencias entre los ganaderos de distintas regiones, de manera que todos tengan las mismas oportunidades a la hora de acceder a ellas.

-¿Hay relevo generacional en las ganaderías de Agromacen? ¿Qué hace falta para incentivar esa renovación generacional?
-Nosotros tenemos claro que la pervivencia y el resurgir del rural está en crear riqueza y que haya actividad agroganadera y para eso hay que conseguir que haya esa continuidad generacional. Es muy importante favorecer el relevo de primer grado, de padres a hijos, y que la fiscalidad no sea tan abusiva en estos casos.

Nuestra experiencia a lo largo de estos años gestionando una gran cantidad de nuevas incorporaciones al rural es que se encuentran con un gran problema de disponibilidad de tierra. Una gran cantidad de los chicos que se incorporan, al cabo de 2 o 3 años, están esperando a que se cumplan los 5 años de permanencia con la actividad para abandonar y eso sólo significa que algo se está haciendo mal.

«No es comprensible que las tramitaciones burocráticas para el cambio de usos de la tierra tarden hasta 5 años»

Los cambios de uso del suelo agrario son otras de las trabas que se están poniendo a los jóvenes. No es comprensible que estas tramitaciones burocráticas tarden hasta 5 años. Hay casos de jóvenes en esta zona que quieren volver a cultivar cereales en terrenos que ya en los años 80 estaban dedicados a esos usos y que ahora la Administración ya lo considera forestal y el cambio está lleno de atrancos. Si no ponemos las herramientas para que los jóvenes dispongan de superficie agraria útil no podemos esperar que queden en el rural.

En nuestra comarca hay muchas limitaciones ambientales, pese a que nuestro patrimonio natural ya convivió con usos y costumbres tradicionales de trabajar la tierra que ahora ni siquiera se permiten, como pueden ser los desbroces, las quemas controladas, las siembras de cereal… Desde Agromacen reivindicamos esos usos tradicionales que son muy respetuosos con el medio ambiente. Si no se permiten, lo que encontramos son ecosistemas desequilibrados, carentes de gestión, debido a la desactivación de los asentamientos rurales y ganaderos. Para corregir eso hay que volver al ganadero y hay que tener presente que la ganadería extensiva es una de las pocas actividades que controla la biomasa forestal, regenera zonas de pasto abandonado, fomenta la recuperación de cultivos y los hábitats.

-El lobo estaba siendo uno de los problemas para las ganaderías de esta zona, ¿lo sigue siendo?
-Los ganaderos estamos convencidos de que tenemos que convivir con el lobo en los montes, sabemos que los ecologistas no son nuestros enemigos. El problema es esa gente que no es capaz de comprender que la economía de los ganaderos depende de que el lobo no le coma su ganado.

«Nosotros aceptamos que haya lobo, pero reivindicamos que se sufraguen los costes de mantener esa fauna salvaje en el monte»

Nosotros aceptamos que haya lobo, pero reivindicamos que se sufraguen los costes que mantener esa fauna salvaje supone y que ese gasto no recaiga solo sobre el ganadero y el agricultor. Ya cuando participamos en la Comisión de los Incendios del Parlamento, pedimos que, al igual que existen compensaciones para los daños de las heladas en el viñedo, también se pueda hacer una línea de agroseguros que sufrague los daños de la fauna salvaje, tanto del lobo como del jabalí, que condicionan mucho las ganaderías.

-Las medidas de protección como el empleo de cierres o de perros, ¿consigue reducir la incidencia de los ataques?
-En esta zona se hizo un Plan Director de la Red Natura 2000, un decálogo de normas que rige un espacio protegido como el Macizo Central, al ser una zona de especial protección. Este decálogo nos limita tanto que no podemos ni desbrozar, ni cortar leña para autoconsumo, ni emplear cierres de alambre, ni utilizar pastores eléctricos, no se pueden emplear ahuyentadores del jabalí para proteger las cosechas del maíz… para no molestar a la fauna y ya hubo muchos ganaderos que pagaron multas por estas restricciones. Nosotros ya le trasladamos a la Administración lo importante que es adecuar estos planes de manera que las normas se desarrollen y sea compatible realizar otras actividades que ayuden a preservar estos espacios. Este decálogo genérico está siendo una gran limitación para la actividad agroganadera, estas restricciones medioambientais juegan un papel fundamental a la hora de que la gente joven se asiente en el rural.

«Necesitamos actualizar el Consejo Agrario Gallego porque es ahí donde se deben hacer propuestas para el rural»

-¿Cómo debe afrontarse la gestión de la fauna salvaje en Galicia?
-El problema de la fauna salvaje hay que analizarlo muy a fondo, no se trata de culpabilizar unos a otros. En estos temas es cuando se tendría que echar mano del Consejo Agrario Gallego, donde debe estar la representatividad del sector rural gallego y es ahí donde se deben hacer las propuestas, de nada sirven las protestas justo antes de las elecciones para luego olvidar todo. Por eso, uno de los temas que llevamos mucho tiempo reclamando es que se actualice la representatividad agraria, ya que continuamos con la elegida en las elecciones del 2001. En el sector agrario tiene que haber también una representatividad acorde con la actualidad gallega.

-En los ayuntamientos del Macizo Central se concentra casi la mitad de las comunidades de monte de Galicia, ¿cuál es la situación de estas comunidades de montes? ¿Permanecen activas?
-Ahora mismo desde Agromacen estamos gestionando un centenar de comunidades de montes, donde nos encargamos desde la fiscalidad hasta la tramitación de ayudas. Nosotros entendemos que la Administración tiene que intentar digitalizarse, pero tampoco se puede pretender que todos los trámites de las comunidades de montes se hagan de este modo obviando que la mayoría de estas comunidades de montes pertenecen a pueblos con una población envejecida, que no está familiarizada con estas tecnologías o no tienen acceso a internet en estas zonas. Mantener estas comunidades tiene muchas veces unos cuostes que no repercuten en obtener beneficios directos para gestionar esa comunidad.

«La Administración debería ser más consciente de que la superficie agraria útil está en las comunidades de montes»

Estamos viendo que a veces ni siquiera queda gente en los pueblos para constituir la junta rectora de la comunidad de montes, por lo que vemos muy necesario que se le brinde apoyo para facilitarle su supervivencia. La Administración debería ser más consciente de que la superficie agraria útil está en las comunidades de montes, por lo que es fundamental que le den herramientas para que estén clasificadas, legalizadas y cuenten con una directiva activa y a la que se le pongan más facilidades que trabas.

-¿Donde creen que se deben centrar los esfuerzos para lograr un mayor aprovechamiento del monte?
-Un 70% de la superficie de la provincia de Ourense son montes vecinales en mancomún, que se clasificaron en un proceso de espaldas a la población en el año 1975, y desde entonces no hubo más modificaciones. Nosotros reclamamos que a sus comuneros se les permita, con las mismas herramientas que contempla la Ley de Montes del 2014, la revisión de esos montes, actualizándolos para favorecer un mayor aprovechamiento de esas tierras, pudiendo incluso ser alquiladas para usos agroganaderos o forestales, mediante proyectos que ayuden a fijar población. Una ordenación del monte es fundamental.

«La ordenación de los montes contribuiría a encaminar las ayudas hacia aquellas comunidades que están haciendo un aprovechamiento del monte»

Esta revisión también contribuiría a encaminar las ayudas hacia aquellas comunidades de montes que, verdaderamente, están haciendo un aprovechamiento productivo del monte. Muchas de las ayudas actuales se destinan sólo al desbroce de un monte que permanece desaprovechado, de manera que sólo esa empresa de servicios agroforestales saca rentabilidad, en vez de poder aprovecharlo más gente.

-¿Hay otras actividades que vayan teniendo presencia al margen de la ganadería extensiva en la zona?
-La mayoría de nuestros asociados son ganaderos de vacuno en extensivo, aunque también contamos con ganaderías de ovino y caprino, pero a mayores es muy importante que buena parte de estos productores están apostando por una diversificación de la producción. La ganadería en extensivo ofrece una libertad que están aprovechando para tener también otras actividades como la apicultura o la huerta.

-¿Ven viable que se fomente la recuperación de cultivos de cereales como el trigo o el centeno?
-Es una de las asignaturas pendientes. En las ganaderías extensivas no sólo se precisa el cebo para los novillos sino que se necesita un complemento alimenticio para el resto del ganado que de no producirlo se acaba comprando. Teniendo superficie para cultivarlo y un clima que se adecúa para la producción de cereales, sobre todo del centeno, la única limitación que tenemos es la fauna salvaje, por lo que es muy necesario buscar soluciones.

-Una de las líneas que se apuntaban para un mayor aprovechamiento de estas zonas pasa por potenciar proyectos de senderismo o de observación de la fauna, ¿cómo lo valoran desde Agromacen?
-A nosotros no nos estorba nadie en el rural. La observación de fauna o el senderismo son actividades que aportan riqueza añadida al rural y precisamente la ganadería extensiva ayuda a controlar el hábitat para que otras especies sobrevivan, como el lobo o jabalí, entre otras. Con lo que no estamos de acuerdo es con el abandono del hábitat, que permite una proliferación de esas especies y que haya un superávit de animales salvajes, que hacen inviable el desarrollo de la actividad agrícola y ganadera.

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