
Vacas en el alto del puerto de Ancares, en el límite entre la provincia de Lugo y la de León
San Román, en Cervantes, celebra este sábado su feria de ganado. Desde que fue recuperada en el año 2019, tiene un carácter festivo y también reivindicativo, el de exaltar la labor que realizan las explotaciones de vacuno de carne en esta zona de los Ancares.
La ganadería es el motor económico de la montaña de Lugo y también lo que mantiene la población y cuida del territorio. Pero como en otras zonas de Galicia, falta relevo generacional y garantías de una rentabilidad que anime a los jóvenes a quedarse.
La Ternera Gallega Suprema se está pagando a día de hoy a unos 8 euros kg/canal, tras haber bajado 50 céntimos en el último mes, pero el acuerdo entre la UE y Mercosur, que entró en vigor de forma provisional este 1 de mayo preocupa en la montaña de Lugo. También la gestión del lobo, la dermatosis nodular contagiosa o la reforma de la PAC a partir de 2028.
El precio de la carne ha bajado 50 céntimos en el último mes
Hablamos de estos temas con tres ganaderos que acudirán con animales a la feria: Diego Pérez, Mario Trabado y Fermín Digón. Los tres llevarán terneros cebados para vender bajo el sello de Ternera Gallega Suprema. Esperan obtener por ellos un mejor precio que en casa pero, sobre todo, para los tres es un motivo de orgullo poder mostrar al público que acuda a la feria el resultado de su trabajo.
Mario es un joven de Vilapún de tan solo 17 años que va a estudiar Mecánica pero que está decidido a incorporarse y vivir de las vacas que ahora atienden sus padres. En el caso de Diego y de Fermín, compatibilizan la atención del ganado con el trabajo fuera de casa y también heredaron la ganadería de sus padres.
Ganadería tipo: 30 vacas y 30 hectáreas
Sus ganaderías representan la explotación media de la zona: una granja familiar con 30 vacas y unas 30 hectáreas de superficie que realiza un sistema de manejo tradicional, con los animales en extensivo desde la primavera al otoño y estabulándolos para pasar el invierno.
En algún caso, incluso siguen manteniendo el sistema de trashumancia, subiendo el ganado en verano al puerto de los Ancares, en la vertiente leonesa. Son las vacas las que mantienen abiertos los caminos y las que luchan contra el fuego.
Punto de encuentro para los ganaderos de la zona
La feria de este sábado es también un punto de encuentro para los ganaderos de la zona. “Es una feria muy bonita y me gustaría que se siguiera haciendo porque nos reunimos todos los vecinos del Ayuntamiento y viene también mucha gente de otros sitios”, destaca Fermín.
“A la feria nosotros vamos a llevar dos terneros para vender de casi 10 meses. Son de raza rubia gallega y valdrían tanto para el matadero como para sementales para vida. Ya fuimos el año pasado también con animales y está muy bien organizada”, dice Mario.
“Nací aquí, me he criado aquí y quiero vivir de las vacas aquí”

Mario, con las vacas de la ganadería familiar en Vilapún
Mario Trabado Núñez tiene solo 17 años pero tiene claro su futuro: “Nací aquí, me crié aquí y quiero vivir de las vacas aquí; desde pequeño siempre me gustó esto”, dice. Pero es consciente de que es un caso cada vez más raro: “Conozco muy poca gente joven como yo en esta zona que se quiera quedar”, admite. “El año que viene voy a hacer Mecánica en Lugo y cuando acabe me gustaría incorporarme con la idea de seguir en la granja”, avanza.
Mario vive en la parroquia de Vilapún, donde sus padres, Luis y Dora, tienen una explotación de vacuno de carne con 30 reproductoras de raza rubia gallega y asturiana y 2 toros, también de raza rubia gallega, más los terneros y la recría. “La ganadería era de mis abuelos, pero tenían solo 4 o 5 vacas y aumentaron desde que se incorporaron mis padres”, explica.
En la actualidad cuentan con 35 hectáreas en dos emplazamientos, en Vilapún y en Vilaespasantes, el pueblo de Dora. Están situados a 800 metros de altitud en una zona con presencia de lobo. “Por aquí alrededor hubo algún episodio de ataques pero nosotros de momento no tuvimos ningún caso”, matiza.
Manejo semiextensivo
En casa de Mario siguen manteniendo el sistema tradicional de manejo semiextensivo del ganado, típico de esta zona de montaña. “Las vacas paridas que tienen crías las sacamos y las metemos todos los días desde abril a noviembre y las secas y las novillas están fuera. Y de diciembre a marzo están todas dentro en la corte para pasar el invierno”, detalla.
Tenemos sitio para tenerlas dentro y así se ahorra también en comprar abono, porque hacen purín y estiércol para echar en los prados
“Hacemos 300 rollos de silo cada año y 60 de hierba seca. En invierno les damos silo a las vacas y la hierba seca la usamos para cebar los terneros. Les damos también pienso desde los 7 meses que se destetan”, explica.
Bajada de precio de 50 céntimos en el último mes
Los terneros los ceban hasta los 9-10 meses y los comercializan a través de tratante con el sello de Ternera Gallega Suprema. “Bajaron algo en las últimas semanas. Hace un mes se pagaban a 8,5-8,6 € kg/canal y ahora están en 8,10”, indica.
“Ahora mismo están bastante bien de precio, porque hace unos años te desanimabas del todo. Si fuese como hace 3 o 4 años igual no pensaría en incorporarme. Pero quién sabe cómo estará dentro de unos años”, advierte.
La nueva PAC y Mercosur
La Comisión Europea negocia en este momento con los distintos países las ayudas para la agricultura y la ganadería a partir de 2028. La explotación de Mario y su familia recibe en este momento fondos para zonas con limitaciones naturales por estar encuadrada en alta montaña, unas ayudas que no se sabe si se mantendrán en la nueva PAC. “Tenían que primar las granjas como la nuestra. Somos la única familia que vive de las vacas en Vilapún y la única que desbroza el pueblo”, dice.
Mercosur puede afectarnos si la gente no se mentaliza de lo que va a comer
Otro de los temores de este joven de cara a los próximos años son las consecuencias del acuerdo de libre comercio firmado entre la UE y los países del Mercosur y que entró en vigor de forma provisional el pasado viernes, día 1 de mayo.
“Mercosur puede afectar si la gente no se mentaliza de lo que van a comprar y de lo que van a comer. Con esos precios no hay quien compita, pero no es lo mismo trabajar en una llanura de 500 hectáreas en Argentina o Brasil que aquí en la montaña de Lugo; aquí tenemos alguna finca en la que no entra la maquinaria”, compara.
“No tengo nada en contra del lobo, pero es un problema grave para la ganadería extensiva”

Las vacas de Diego en los pastos de alta montaña donde pasan los meses de la primavera y el verano
Diego Pérez López tiene 33 años y también ayuda en la ganadería familiar pero, a diferencia de Mario, no lo ve como su actividad principal. “Ahora mismo trabajo en una empresa del sector forestal. La ganadería a tiempo completo no sé si compensa. Ahora mismo los precios están bastante bien pero eso puede cambiar en cualquier momento”, alerta.
La granja está a nombre de su madre, Inés. Eduardo, su padre, ya está prejubilado. “Yo colaboro, me gustan las vacas y cuando se jubilen mis padres me gustaría que siguiera habiendo vacas en casa, pero aún a día de hoy no veo que den un beneficio como para vivir exclusivamente de ellas. Me gusta que haya vacas en casa y aunque no me dedique exclusivamente a la ganadería seguiré con ellas, pero de momento no veo esa rentabilidad para dedicarme a eso solo”, insiste.
No veo que las vacas den un beneficio como para vivir exclusivamente de la ganadería
La ganadería está ubicada en el lugar de Santalla. Tienen 40 madres y dos toros y todos los animales son de raza rubia gallega. Venden a través de la cooperativa A Carqueixa y también a través de tratantes. “Trabajamos sobre todo con Ganadería Galván, que son originarios de esta zona”, cuenta.
Que nos obliguen a estabular los terneros dos meses para cebarlos no sería un problema si se compensa en el precio
Los terneros están fuera y para acabar de rematarlos los ceban en el prado con un comedero con pienso. Los cambios en el Reglamento de Ternera Gallega Suprema, que entran en vigor este año después de dos de moratoria, van a obligarlos a modificar el sistema de manejo de los terneros. “Tendríamos que estabular los terneros, pero si se compensa en el precio no sería un problema. Antiguamente se sacaban y se metían todos los días, tenemos instalaciones para eso pero así dan más trabajo”, reconoce.
Trashumancia a León
Disponen de 15 hectáreas propias y unas 10 arrendadas en la zona de Santalla y en Pombeiro. Además, hacen trashumancia. “Las subimos al puerto de Ancares a la zona de León. Son 7 horas andando con el ganado. Las llevamos el domingo. Salimos a las 8 de la mañana y llegamos sobre las 3 de la tarde. Fueron 11 vacas secas ya preñadas y alguna novilla de recría. Estarán allí hasta finales de octubre. Las que conocen el camino van contentas, como balas”, describe Diego.
La trashumancia da trabajo pero ahorra pasto para las vacas que quedan en casa
Al igual que ellos, otros 7 u 8 ganaderos, todos de Cervantes, hacen trashumancia al alto del puerto. “Son prados comunales que tenemos alquilados desde hace ya bastantes años. Nosotros empezamos a llevar hace unos 15 años. Cada ganadería tiene su zona. La trashumancia ahorra pasto para las otras vacas que quedan en casa. Son muchos meses, pero es trabajo también. Vamos a verlas dos veces al mes, pero están atendidas porque como hay vacas de varios ganaderos siempre va alguien y mira por las de todos”, explica.
Difícil convivencia con la fauna salvaje
La ganadería de Diego realiza un manejo en extensivo del ganado. “Nuestras vacas están fuera todo el año. En invierno si es muy malo, como este, las que tienen crías las guardamos, pero si no están fuera siempre”, relata.
Tanto en el puerto de Ancares como en Santalla tienen problemas con el lobo y con el oso. “Tenemos mastines, pero hay que mantenerlos también y tampoco es garantía; no es decir tengo un mastín y solucioné el problema”, asegura.
“El lobo es un problema grave para la ganadería extensiva, no tengo nada en contra de él, pero para tener las vacas fuera el lobo es un problema grande”, dice. “Además de las pérdidas económicas, es el riesgo, la intranquilidad. No puedes manejar el ganado como tú quieres”, añade.
Las indemnizaciones no cubren el valor real; deberían pagar el ganado por lo que vale
“No es solo la pérdida de un ternero, cuando hay un ataque del lobo supone unos problemas adicionales muy importantes, porque hay muchas vacas que pierden ubres al quedarse sin el ternero, tienes que tener mucho cuidado de que no te coja mamitis. Si tienes una novilla joven de 2 años que pierde dos ubres perdiste la vaca y un ternero rubio de 2 meses si es bueno hoy puede valer 1.000 euros. Las indemnizaciones no cubren el valor real; deberían pagar el ganado por lo que vale”, pide Diego.
Para las vacas que están en la trashumancia y paren en el puerto la fauna salvaje también es un hándicap importante. “Afecta el lobo. En estos 15 años tuvimos 2 desapariciones de terneros que no te las pagan. Los otros compañeros también tuvieron casos de animales matados por el lobo y también empieza a haber algún oso, que también ataca al ganado. En la trashumancia ya ha matado alguna vaca también”, cuenta.
“La Red Natura condiciona también mucho. Son todo prohibiciones y cero beneficios. No preguntaron a los vecinos, simplemente nos la impusieron. Por ejemplo, no podemos renovar prados y, en teoría, incluso para cortar leña para autoconsumo tienes que pedir permiso. Es como el lobo, deberían compensar algo económicamente a quien la sufre”, argumenta.
“La dermatosis es más complicada que la EHE, porque si tienes un caso positivo automáticamente te matan todas las vacas”

Las vacas de Fermín pastan prados en los pueblos de Donís y As Pontes
Fermín Digón López atiende una granja de 30 vacas en As Pontes de Donís. Cogió la explotación de sus padres hace 10 años cuando ellos se jubilaron. Como Diego, él también trabaja fuera y lo compatibiliza con el cuidado de los animales.
Las vacas están la mayor parte del año en el prado pero también pasan temporadas en la corte en función de las inclemencias del tiempo. “En invierno si hace mal tiempo las meto. Ahora solo las recién paridas”, explica.
Esa atención individualizada fue la que le permitió hace dos años sacar adelante varios animales enfermos por EHE, cuando la oleada de la enfermedad llegó a la montaña de Lugo. “Tuve 2 o 3 casos. La más perjudicada fue una vaca pero salió adelante. Ahora viene la dermatosis. Aún es más complicada porque si tienes un caso positivo ya te matan todas las vacas”, se queja.
Fermín cuida de 30 hectáreas en los pueblos de Donís y de As Pontes, donde solo hay una casa. Asegura que la ganadería es “un antídoto contra la despoblación y el abandono” y reclama mayores apoyos.
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Es una zona en la que hay lobo y donde también empieza a haber oso. “A mí el lobo ya me ha matado terneros y al oso el ganado le tiene mucho miedo; de hecho, en las zonas donde hay oso las vacas no paran mucho”, relata.
Pero Fermín a lo que más temor le tiene es al desconocimiento de la sociedad y a las decisiones políticas que priorizan otros intereses y perjudican la actividad agroganadera. “Todo son inconvenientes para trabajar. Mercosur puede que nos afecte en los precios. Si viene carne de otros países puede perjudicarnos”, asegura.
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