Situación actual de los parásitos hepáticos y ruminales del ganado ovino y caprino gallego

Un grupo de investigadores de la Facultad de Veterinaria de Lugo explican cuál es la situación actual de los principales parásitos del hígado y del rumen del ganado ovino y caprino en Galicia, y ofrecen unas recomendaciones para combatir con eficacia esta problemática

En Galicia, las condiciones ambientales son muy adecuadas para el desarrollo y supervivencia en el medio de ciertos parásitos de los rumiantes, principalmente vermes gastrointestinales, trematodos y cestodos, algunos de ellos con un impacto muy negativo en su salud y repercute en su rendimiento productivo.

Las ovejas y cabras en nuestra región presentan un manejo predominantemente semiextensivo, saliendo diariamente a los pastos, y es frecuente que las granjas de pequeños rumiantes estén próximas a otras de ganado vacuno, con los que comparten algunos parásitos (Figura 1). Estos rasgos característicos de las explotaciones de pequeños rumiantes en Galicia contribuyen a un mayor contacto con los parásitos en el campo, y por tanto, con elevados porcentajes de infección.

pablo veterinaria ovellas 1Figura 1. Los pequeños rumiantes y el ganado vacuno comparten algunos parásitos, por lo que su manejo conjunto puede favorecer ciertas infecciones parasitarias.

Entre los parásitos con mayor interés sanitario para el ganado ovino y caprino se incluyen ciertos trematodos hepáticos y ruminales como Fasciola hepatica, los paranfistómidos y Dicrocoelium dendriticum.

a) Dicrocoelium dendriticum

Este trematodo hepático presenta una predilección por el ganado ovino y caprino, ya que los porcentajes de infección en estos animales superan ampliamente a los obtenidos en explotaciones de ganado vacuno.

Las infecciones por este parásito en los rumiantes suelen ser asintomáticas, aunque cargas parasitarias elevadas pueden causar lesiones hepáticas, traduciéndose en trastornos digestivos, disminución de la ganancia de peso y retraso del crecimiento.

Los adultos de D. dendriticum se alojan en los conductos biliares y la vesícula biliar, depositando huevos que se eliminan con las heces. Posteriormente, necesita caracoles terrestres y hormigas donde se multiplica y completa su desarrollo, por lo que es especialmente frecuente en zonas relativamente secas, como por ejemplo regiones del Centro de España. De hecho, en Galicia, su presencia en las explotaciones se puede considerar moderada, con una distribución geográfica bien definida, y predominando en zonas montañosas.

b) Fasciola hepatica

La importancia de las infecciones por este parásito en ovejas y cabras radica en las importantes lesiones que causa en el hígado, capaces incluso de provocar la muerte del animal cuando el proceso es agudo. Sin embargo, los casos subclínicos causan retrasos en el crecimiento, menor ganancia de peso, descenso de la producción lechera y, por tanto, menor rendimiento reproductivo.

Los adultos de F. hepatica se localizan en los conductos biliares donde se alimentan de sangre. Además, el movimiento del parásito irrita la mucosa biliar y causa su engrosamiento (Figura 2), que se ve a simple vista, lo que finalmente altera el funcionamiento del hígado. Los adultos eliminan huevos que salen al medio con las heces del hospedador; allí el parásito necesita un caracol de la especie Galba truncatula, donde continuará su desarrollo.

Se trata de caracoles que se concentran en zonas húmedas como pastos encharcados o márgenes de arroyos. La presencia de este caracol es indispensable para que el parásito se desarrolle completamente, por lo que la fasciolosis será más frecuente en regiones húmedas con temperaturas suaves, como Galicia, que se considera una zona endémica.

Finalmente, el parásito abandona el caracol y se enquista en la vegetación, donde puede permanecer infectante durante varios meses. El ganado se infecta al ingerir las fases de resistencia del parásito junto con el pasto. En el intestino se liberan formas juveniles que alcanzan el hígado, destruyendo el parénquima hepático en su camino hacia los conductos biliares, causando lesiones muy graves acompañadas de pérdida de sangre.
pablo veterinaria ovellas 3Figura 2. Corte de un hígado de oveja infectada por Fasciola hepatica, observándose el engrosamiento de las paredes de los conductos biliares.

c) Paranfistómidos

Dentro de los paranfistómidos se incluyen diferentes parásitos que afectan al aparato digestivo de los rumiantes domésticos y silvestres, siendo Calicophoron daubneyi el principal representante de esta familia en el ganado ovino y caprino en Europa, aunque también se ha detectado la presencia de Paramphistomum leydeni en ovejas en Irlanda.

Son parásitos tradicionalmente ligados a zonas tropicales y subtropicales, pero considerados escasos y poco patógenos en Europa; sin embargo, en los últimos años las prevalencias se han incrementado de forma progresiva, tanto en ganado vacuno como en ovino y caprino, denunciándose los primeros casos clínicos en animales jóvenes tras salir por primera vez al pasto, algunos incluso con resultados fatales. Estos hechos han renovado el interés científico por la prevención y control de estos parásitos.

Los adultos se localizan en el rumen de los rumiantes (Figura 3), y aunque causan ruminitis y debilitamiento de la pared ruminal, los animales soportan bien elevadas cargas de paranfistómidos adultos sin mostrar signos clínicos. Estas fases adultas eliminan huevos que salen al exterior con las heces, donde presentan un comportamiento similar a F. hepatica, pues también necesitan del caracol Galba truncatula para completar su desarrollo. Por ello, las regiones donde F. hepatica es muy frecuente resultan también propicias para los paranfistómidos.

Así, Galicia constituye un territorio con condiciones muy favorables para su presencia en los pastos, donde los animales se infectan tras ingerir las fases de resistencia. En el intestino se liberan las fases juveniles que causan grandes lesiones al alimentarse de la mucosa del duodeno durante unas 6 semanas, provocando erosiones y úlceras que pueden llegar a causar enteritis clínicas con consecuencias fatales para el hospedador. Finalmente, las fases juveniles migran al rumen y al retículo, donde se convierten en adultos.


pablo veterinaria ovellas 2Figura 3. Adultos de paranfistómidos en el rumen y retículo de una vaca.

¿Qué difusión tienen las trematodosis en el ganado ovino y caprino de Galicia?

Un trabajo realizado por el grupo INVESAGA en la Facultad de Veterinaria de Lugo entre los años 2010 y 2015, en el que se estudió la prevalencia de diferentes parásitos en las granjas de ovino y caprino de Galicia mediante el análisis coprológico de la mezcla de varias muestras de heces de animales de una misma explotación, mostró en el caso de los 3 parásitos una situación de cierta estabilidad con fluctuaciones periódicas, aunque con sensibles diferencias entre ellos (Figura 4).

INVESAGA PARÁSITOS OVELLASFigura 4. Porcentajes de granjas de ovino y caprino de Galicia positivas a los tres trematodos estudiados durante el periodo 2010-2015 y actualmente.

Como se observa en la Figura 3, el porcentaje de explotaciones gallegas de pequeños rumiantes positivas a D. dendriticum se ha mantenido en niveles relativamente bajos durante 2010-2015. Llaman la atención los resultados del 2015, donde no se identificó ninguna explotación positiva a este parásito.

En la actualidad, un 6,7% de las explotaciones gallegas resultaron positivas, siendo uno de los valores más elevados, solo por detrás del observado en 2012. Estas prevalencias son muy superiores a las obtenidas en ganado vacuno. Cabe señalar también la distribución geográfica del parásito en Galicia, ya que la mayor parte de las explotaciones positivas se localizan en la provincia de Ourense, coincidiendo con las regiones más cálidas y secas, más adecuadas para el desarrollo de los caracoles terrestres y hormigas que constituyen sus hospedadores intermediarios.

La situación de F. hepatica fue similar a la de D. dendriticum, aunque los porcentajes de granjas positivas fueron, en general, más altos durante los años 2010-2015. No obstante, el número de explotaciones positivas en 2019 ha experimentado una notable reducción con respecto a los valores detectados en 2015, lo que puede ser consecuencia de la administración de fármacos eficaces, como el albendazol o el triclabendazol. Por el contrario, la importancia y distribución de los paranfistómidos se incrementó progresivamente en el periodo 2010-2014, aunque actualmente la situación parece haberse estabilizado. Aunque esta expansión no es tan acusada como la apreciada en granjas de ganado vacuno, estos resultados demuestran que los paranfistómidos han sustituido a F. hepatica como los trematodos más prevalentes en ganado ovino y caprino. Este aumento se debe, en parte, a que los fármacos antiparasitarios más empleados en la desparasitación de los pequeños rumiantes, como los bencimidazoles o las lactonas macrocíclicas, no eliminan a estos trematodos. Así, la oxiclozanida, poco empleado de forma rutinaria, es el fármaco que presenta mayor eficacia.

Debido a que los caracoles G. truncatula actúan como hospedadores intermediarios tanto de los paranfistómidos como de F. hepatica, el incremento de la importancia de los primeros junto con el descenso del segundo podría estar relacionado con posibles interacciones entre los dos parásitos en el medio, compitiendo por el caracol. De todos modos, se necesitan más estudios para confirmar esta hipótesis.

En definitiva, los porcentajes de granjas de ovino y caprino positivas a estos tres trematodos se pueden considerar entre bajos y moderados. No obstante, la situación de Fasciola y los paranfistómidos ha cambiado significativamente en los últimos años.

¿Cómo diagnosticar y combatir las trematodosis?

El diagnóstico clínico de las trematodosis en ovejas y cabras es complejo. Así, en parasitaciones masivas se pueden observar algunos signos clínicos como anemia o edemas generalizados, pero son poco específicos al ser comunes a múltiples enfermedades.

Sin embargo, las infecciones suelen ser asintomáticas o con sintomatología poco evidente que incluye anorexia, apatía o descenso en las producciones. No obstante, incluso procesos subclínicos pueden causar notables pérdidas en las explotaciones, aunque estas sean difíciles de detectar. Por ello, es un error no realizar un correcto diagnóstico de estos parásitos, pues es la base para alcanzar un adecuado control y así minimizar las pérdidas asociadas.

En primer lugar, se recomienda obtener información periódica sobre el estado de parasitación del rebaño para decidir las pautas de desparasitación y de manejo más adecuadas en cada caso. Aunque existen numerosos métodos de diagnóstico inmunológico y molecular, el método más sencillo y barato se basa en evidenciar las formas parasitarias de los parásitos en las heces de los animales. Esta técnica permite además estimar la cantidad de huevos eliminados en las heces, obteniendo así información sobre la magnitud de la parasitación por trematodos en el rebaño. Por otra parte hay que considerar que esta técnica de diagnóstico no permite detectar infecciones agudas causadas por las formas juveniles de los paranfistómidos y F. hepatica, pues realizan una migración intraorgánica que puede durar hasta 12 semanas antes de alcanzar su fase adulta y comenzar a eliminar huevos. Durante este periodo el animal puede estar infectado y, sin embargo, no se detectarían huevos en heces, por lo que el diagnóstico sería negativo.

La evaluación de los datos obtenidos sobre el estado del rebaño permitirá establecer las medidas de control más adecuadas. La administración de fármacos puede ser una medida eficaz, aunque hay que escoger con cautela el antihelmíntico más adecuado, ya que su eficacia varía según el trematodo. El momento de la desparasitación es también importante, siendo tradicionalmente la primavera y el otoño las épocas más propicias para desparasitar en Galicia, aunque dependiendo de la zona y las condiciones climáticas estos periodos podrían variar ligeramente. Por otro lado, aplicar unas adecuadas medidas de manejo es indispensable para alcanzar un control eficaz de estos trematodos, pues permiten cortar el ciclo y evitar reinfecciones.

En el caso de D. dendriticum resulta efectivo impedir el acceso de los animales al pasto durante las primeras horas de la mañana y últimas de la tarde, donde se favorece la ingestión de hormigas infectadas por el trematodo, que se sitúan en la parte superior de la vegetación durante estos momentos del día. Por otra parte, en el caso de Fasciola y los paranfistómidos, condicionados por la presencia del hospedador intermediario en zonas húmedas, resulta efectivo instalar bebederos en el pasto así como limitar el acceso de los animales a cursos de agua o terrenos pantanosos mediante cercas o vallas.

Conclusión; 

En Galicia la importancia de los diferentes trematodos que afectan al ganado ovino y caprino ha variado en los últimos años, pues el porcentaje de granjas positivas a paranfistómidos se han incrementado, al contrario que el de F. hepatica. Si bien los porcentajes de infección por paranfistómidos no son tan altos como en el ganado vacuno, su expansión por el territorio gallego es ya una realidad.

Al mismo tiempo, D. dendriticum sigue estando presente en muchas zonas de Galicia, especialmente en las más secas y cálidas. En definitiva, al ser parásitos con una presencia notable en nuestra región, deben monitorizarse periódicamente para disminuir su impacto económico en las explotaciones.

AUTORES: García-Dios D, Díaz P, Viña M1, Remesar S, Prieto A, López G, López-Novo C, Panadero R, Fernández G, Morrondo P, Díez-Baños P, López CM y Jaime Calvo

Investigación en Sanidad Animal: Galicia (Grupo INVESAGA). Facultad de Veterinaria de Lugo. Universidad de Santiago de Compostela (USC). 1Asociación de Defensa Sanitaria Ganadera ACIVO.

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