
Foto: Amigas das Árbores
El oriente ourensano y, especialmente, los municipios de Viana do Bolo y A Gudiña vivieron en la jornada de ayer una situación crítica por causa de las riadas que bajaban de los montes. Las escorrentías de agua dañaron instalaciones agrícolas y ganaderas, pastizales y tierras de cultivo y pistas y otras infraestructuras de uso agrario.
Las trombas de agua procedían principalmente de las zonas que ardieron en agosto del pasado año, en los peores incendios forestales desde que hay registros y que calcinaron buena parte de los montes de esa parte de Ourense. En la comarca de Valdeorras, los principales daños se dieron en viñedos que quedaron debajo del agua y también sufrieron la acción de los fuertes vientos.
Desde la organización ecologista Amigas das Árbores (AA) ponen el foco de los efectos de las riadas en las autorizaciones que se dieron para la retirada de la madera que ardió total o parcialmente en los fuegos del pasado año.
El colectivo afirma que “permitieron talar la madera quemada sin aplicar ningún pliego técnico. Dejaron hacer vías de saca a tontas y a locas, ni siquiera le pidieron a las empresas madereras que aplicaran las actuaciones mínimas que publican en sus dípticos la Consellería do Medio Rural y la Consellería de Medio Ambiente”.
La madera del monte quemado se taló sin ninguna planificación y creando vías de escape por las que se marchó el agua (Amigas das Árbores)
Los ecologistas recuerdan también que “solicitamos la reunión urgente del Consello Forestal de Galicia, órgano colegiado en el que está representada la administración, los propietarios de los montes, las empresas forestales, las universidades, los sindicatos agrarios, los ambientalistas… pero ni siquiera obtuvimos respuesta”.
Además, citan que “solicitamos que se cumpliera con lo legislado en la Ley de Montes de Galicia, en la Ley de Prevención de Incendios Forestales de Galicia, en la Ley de Aguas y en las normativas de aplicación para restaurar/regenerar los ecosistemas dañados por los fuegos del 2025 (más de 150.000 hectáreas), y seguimos sin que nos contesten”.
La entidad ecologista considera que en los montes calcinados era urgente, después de los fuegos, gestionar adecuadamente los ecosistemas dañados para minimizar la erosión, proteger los acuíferos y evitar daños en las poblaciones e infraestructuras. Y culpan a la Xunta de Galicia, Confederaciones Hidrográficas del Miño-Sil y del Duero, Diputaciones y Ayuntamientos de no haber cumplido con su deber.

Amigas das Árbores asegura que la retirada de la madera de los montes quemados facilitó que el agua escurriera sin oposición Foto: AA
Valoración de Unións Agrarias
Desde Unións Agrarias (UUAA), señalan que se están seguir las mismas políticas de los últimos años y, por lo tanto, los resultados no pueden ser diferentes. José Ramón González, Secretario de Ganadería, señala que el Plan de Prevención y Defensa contra los Incendios Forestales de Galicia (Pladiga) cuenta este año con más presupuesto pero no introdujo ninguna novedad en su acción.
“La gestión del monte tiene que ser cosa de todos los que quedamos en él, que somos los que la podemos ejecutar. Porque la gestión a través de empresas de servicios no funciona ya que solo buscan rentabilidad y, como aquí no la obtienen, está todo abandonado.”, señaló González.
Según el sindicato agrario, las riadas de ayer son consecuencia de falta de planificación y de dejadez. “Que, un año después de los fuegos, haya unas escorrentías que arrasen con caminos y cultivos es consecuencia de las cosas mal hechas.”
La gestión del monte la tenemos que hacer entre todos los que estamos en él. Las empresas de servicio lo abandonan porque no es rentable (José Ramón González, UUAA)
Para UUAA ahora corresponde a la administración autonómica hacer balance de los daños en cultivos como los viñedos y los cereales, en pastos y en infraestructuras y, posteriormente, ayudar a los afectados que tuvieron pérdidas muy importantes. “Hay viñas que quedaron dobladas por causa del agua y prados que estaban para segar y que ya no valen ni para segar ni para pastar.”, explicó González.
El representante de UUAA cita un tercer problema, que será el de tener que limpiar todo lo que las escorrentías dejaron en las fincas. Lodos, madera, piedras… elementos que impiden poder hacer un manejo y un aprovechamiento adecuados de los terrenos.
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