¿Son los esquistos un aliado del viñedo contra el cambio climático?

El ingeniero agrónomo Javier Cancela analiza los efectos de emplear restos de esquistos en viñedos de la variedad Mencía. Conocemos las primeras conclusiones y datos del estudio realizado en tierras de Quiroga. El uso de los esquistos combinado con riegos diarios pueden conseguir incrementos destacados en la producción

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¿Son los esquistos un aliado del viñedo contra el cambio climático?

Restos de esquistos utilizados en la línea central del viñedo. // Foto. J.J. Cancela

El estrés hídrico y las altas temperaturas que está dejando el cambio climático lleva a procurar alternativas para la gestión de los suelos de los viñedos. Las previsiones de un incremento de las condiciones extremas hacen necesarias cubiertas y manejos que ayuden a mitigar los efectos del calor en la producción. ¿Pueden ser los restos de esquistos una alternativa de utilidad?

El doctor en Ingeniería Agrónoma de la Universidad de Santiago de Compostela, Javier J. Cancela, está trabajando sobre el uso de estos restos en los viñedos. Los primeros resultados del trabajo del Grupo de Investigación PROEPLA, los presentó en el ciclo de conferencias sobre el Manejo del estado hídrico y gestión de la vegetación empleando restos de esquisto en los viñedos, celebrado en días pasados en el ayuntamiento lugués de Quiroga, donde también desarrolló parte de los trabajos de campo de su investigación.

Combinar el uso de los esquistos con riegos se presenta como una opción para hacer sostenible la producción incluso con altas temperaturas

A falta de una investigación más prolongada en el tiempo con la que afianzar las conclusiones iniciales, los primeros datos muestran las ventajas que puede traer emplear restos de esquistos en los viñedos. Combinar el uso de los esquistos con riegos se presenta como una opción para la sostenibilidad de la producción incluso con altas temperaturas, pero también contribuye a reducir la temperatura en los viñedos.

¿Por qué emplear esquistos?

Una de las primeras cuestiones a las que Cancela se enfrenta a la hora de proponer el uso de esquistos en las líneas del viñedo es precisamente argumentar la elección de este material frente a otras alternativas como la propia cubierta vegetal espontánea o selecciones de plantas cultivadas que pueden crecer en este espacio. Uno de los argumentos empleados por el investigador es la capacidad de los esquistos para reducir la evaporación del agua del suelo. Se trata además de un material que contribuye a la propia conservación del suelo al ser de origen natural y estar presente ya en muchas de las tierras de las zonas vitícolas de Lugo y Ourense.

Los esquistos permiten mantener controlada la vegetación de la línea, mejoran la regulación térmica en el viñedo, reducen la evaporación del agua y contribuyen a la conservación del suelo

Cancela también destaca que el uso de esquistos es un método eficaz para mantener controlada la vegetación en la línea de las cepas, evitando la competencia por los nutrientes y el agua del suelo que pueden ejercer las plantas próximas. Además, los esquistos son una vía para mitigar las altas temperaturas del viñedo. «Los esquistos contribuyen a mejorar la regulación de la temperatura del suelo», apunta el investigador.

Otra razón fundamental para valorar el empleo de esquistos en los viñedos es la gran cantidad de material disponible en municipios como Quiroga, pero también en otras zonas de la provincia de Ourense. Los restos descartados por las canteras y que permanecen acumulados en distintos puntos pueden convertirse en una herramienta útil en el viñedo, al tiempo que se le procura una nueva utilidad. Además, al tratarse de un material de origen natural y local se mantiene como una alternativa sostenible ambientalmente.

Los primeros resultados

El equipo de investigación de PROEPLA llevó a cabo la investigación sobre el empleo de esquistos en viñedos de Quiroga, en concreto en una parcela de 1,27 hectáreas plantada de viñas de Mencía. Se trata de una finca con unas 3.333 plantas por hectárea en un marco de plantación de 2,5 x 1,2 metros. En ella instalaron un sistema de riego por goteo en la línea del viñedo.

Los primeros resultados recogidos muestran notables diferencias en aspectos como la producción y la temperatura alcanzada en el viñedo. En concreto, el uso de los esquistos consiguió una importante bajada del calor que recibe la planta. Así, mientras en el suelo la temperatura alcanzaba los 42.9 grados centígrados, en el dosel de vegetación y en los racimos la temperatura se situaba en 31 grados.

En cuanto a la producción, los mejores resultados en la parcela fueron los logrados en las cepas que contaban con esquistos en la línea de la planta y riego diario. En este caso se lograron rendimientos de 3,62 kilos por cepa, mientras que en las plantas en las que sólo fueron regadas, pero no contaban con esquistos, se reduce a valores de 3,2 kilogramos por cepa.

El uso de esquistos y el riego diario permite incrementar el número de racimos y la producción del viñedo

Resulta significativo que el número de racimos logrados sólo con riego es ligeramente superior (14,7), aunque la producción sea más baja. En aquellas plantas que combinaban el riego diario y los esquistos el número de racimos fue de 14,1.

Comparativa del número de racimos y producción entre los viñedos con riego diario y esquisto (T1SM) y los que solo tienen riego (T1).

Por el contrario, en las cepas de secano y sin esquistos el número de racimos descendió a 12,4. Aunque las plantas no se rieguen, si se opta por emplear esquistos en la línea, se llega a conseguir un promedio de 13,2 racimos. Así, aunque con la combinación de riego diario y esquistos se logren mejores resultados, sólo con el empleo de los esquistos se puede conseguir incrementar el número de racimos.

Lo mismo acontece en la producción. Las cepas de secano con esquistos logran una producción de 3,49 kilos por cepa, lo que incluso es superior a si se opta sólo por regar las cepas (3,20 kilos por cepa). En las cepas de secano que quedaron sin esquistos la producción cae hasta 2,98 kilos por cepa. Por eso, aunque la mejor opción para incrementar la producción pasa por combinar el empleo de los esquistos y el riego diario, sólo con los esquisos ya se puede lograr un incremento de la producción de casi un punto.

Comparativa entre los viñedos en secano (TOP) y los que en secano tienen restos de esquistos en la línea del viñedo (TOPSM).

Pese a los buenos resultados mostrados en estos primeros trabajos en campo con los esquistos, Cancela se muestra cauto e incide en la necesidad de seguir comprobando los efectos de estas prácticas en los próximos años. El investigador también apunta que es preciso realizar análisis de la calidad de la uva y de la composición aromática de los vinos obtenidos después de llevar a cabo este manejo del viñedo. Además, señala que se precisa evaluar más en detalle los resultados del efecto de combinar el riego y los esquistos.

El fertirriego y el uso de los esquistos

Además del empleo de esquistos y riego, desde la Universidad de Santiago también estudiaron los efectos que el empleo de esquistos puede reportar combinando con el fertirriego, un sistema que facilita el aporte de elementos nutritivos a la planta en la forma en la que mejor los absorbe y a la profundidad en la que se encuentran las raíces de alimentación. «Con este método evitamos uno de los problemas típicos de la fertilización: la contaminación por escorrentía. El fertirriego tiene una influencia decisiva en la calidad y en la cantidad. Se puede estimar que en condiciones similares la producción puede ser un 20% más», explica el investigador de la USC Benjamín Rey, quién presentó en estas jornadas los avances que permite este método de fertilización combinado con el uso de los esquistos.

Utilizar esquistos mejora el fertirriego y la producción de viñedo, a la vez que se evitan riegos como la escorrentía de los fertilizantes

«Los resultados han sido muy buenos y esperanzadores, aunque sólo haya sido un año de estudio. Este proyecto es un primer paso para poder optimizar tanto el agua como la incorporación de fertilizantes», detalla Rey. Los primeros resultados muestran que emplear esquistos en la línea del viñedo mejora el fertirriego y la producción del viñedo. «Al poder proporcionar fertilizantes en las capas más profundas, fuera de la competencia de malas hierbas y con una capa discontinua se evita la evaporación y el crecimiento de malas hierbas y se logra un mejor rendimiento», detalla Rey. Así, en este primero año de investigaciones constataron mejoras tanto en la calidad como en la cantidad de producción obtenida al tener esquistos y fertirriego en comparación con otros tratamientos.

Los estudios, al igual que había hecho Cancela, se han llevado a cabo solo con cepas de la variedad Mencía. En el fertirriego emplearon fosfato monoámónico, para incorporar el fósforo, y nitrato potásico, para proporcionar potásio. También optaron por el nitrato de magnesio y las necesidades de nitrógeno las cubrieron con nitrato amónico. Este año no precisaron proporcionar calcio al suelo, según las analíticas realizadas.

«Los buenos resultados obtenidos en este primero año de estudio abren la línea a nuevas investigaciones dadas las posibilidades que ofrece el uso de esquistos para reducir el impacto ambiental y la contaminación del empleo de abonos por escorrentías que afectan a acuíferos, ríos o pantanos», concluye Rey.

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