¿Son sostenibles ambientalmente las granjas de vacuno de leche gallegas?

Agaca presenta los resultados de un estudio sobre la huella de carbono y de agua en la producción láctea. Analizaron un centenar de ganaderías gallegas, de las que un 35% optimizaron ya su eficiencia

¿Son sostenibles ambientalmente las granjas de vacuno de leche gallegas?

Participantes de la jornada de Agaca durante el debate de cierre de la sesión.

En la búsqueda de una producción con menor impacto ambiental, las ganaderías de vacuno de leche se están implicando en ser más sostenibles en aspectos como la huella de agua y de carbono. Estos fueron precisamente dos de los aspectos sobre los que se centró un estudio realizado por la Asociación Gallega de Cooperativas Agroalimentarias (Agaca).

Los resultados de este estudio, iniciado en el 2018, fueron presentados en Santiago de Compostela en una jornada sobre sostenibilidad, huella hídrica y de carbono en la producción láctea. En el proyecto, que tiene una duración de 3 años, se estudiaron 96 ganaderías de un tamaño variado que abarca desde granjas con 13 a 520 animales y con sistemas de producción muy dispares. Se trata de ganaderías de la zona centro de Galicia, la comarca del Deza y la comarca del Xallas.

En este estudio se analizó y se cuantificó tanto los gases de efecto invernadero (huella de carbono) como la huella de agua, es decir, los impactos ambientales derivados del consumo de agua. «La huella de carbono y de agua son sólo dos indicadores que se consideraron pero hay otros factores que influyen en el Análisis del Ciclo de Vida para evaluar el impacto ambiental que la producción ganadera de leche genera», explica Mario Fernández, técnico del departamento de Ingeniería Sostenible de Agaca.

La producción de piensos, las emisiones de los animales y el cultivo de hierba y maíz, procesos críticos en la huella de carbono

La recopilación de datos muestra que la huella de agua, el consumo de agua medio en la ganadería, se sitúa en los 120 metros cúbicos por metro cúbico de leche producida. Mientras, la huella de carbono promedio de las granjas analizadas es de entre 1.660 y 440 kilos de CO2 equivalente por metro cúbico de leche. «La producción de pienso, el cultivo de hierba y de maíz, así como las emisiones directas son los procesos críticos de impacto ambiental en la granja», apunta Antonio Cortés, ingeniero de ciencias ambientales del Grupo de Biotecnología Ambiental de la Universidad de Santiago de Compostela, que participó en el proyecto.

«Conseguir la sostenibilidad ambiental también suele implicar un ahorro económico», Mario Fernández, Agaca

Desde Agaca, Fernández insistió en que más que hacer una comparativa entre granjas, «estos datos tienen que servir a la propia ganadería para reducir el impacto ambiental que tiene para conseguir ser más sostenible, sin olvidar que esa sostenibilidad ambiental también suele implicar un ahorro económico».

Mantener la producción y reducir el impacto ambiental

En el marco de este proyecto, a la par de la recogida de datos también llevaron a cabo un asesoramiento a las ganaderías para intentar reducir su huella de carbono. Así, este año realizarán de nuevo una recogida de datos en las ganaderías participantes para, además, poder evaluar ya si algunas de las recomendaciones y cambios que introdujeron en las ganaderías para conseguir reducir su impacto ambiental llegaron a dar resultados. «Con este proyecto se procura que las granjas puedan mantener su producción pero consigan reducir sus consumos e impacto», especifica el ingeniero Antonio Cortés.

Frente a los datos recogidos, en el proyecto se estipulan unas simulaciones de acuerdo a criterios de sostenibilidad. La comparativa entre estas granjas ‘virtuales’ con los parámetros recogidos en las ganaderías también da cuenta del margen de mejora. Puede llegarse a una reducción del impacto ambiental de un 11%, mientras que la huella de agua puede ser un 22% menor y el gasto en gasóleo podría reducirse en un 34%.

36 de las granjas analizadas ya consiguieron la eficiencia y solo 2 se encuentran en un valor por debajo de la mitad del fijado para ser sostenibles

Actualmente, 36 de las granjas que participaron en el estudio ya consiguieron la eficiencia y solo 2 de las ganaderías se encuentran en un valor por debajo de la mitad de lo estipulado para ser sostenible ambientalmente. El estudio también muestra que a las granjas de mayor tamaño les puede resultar más fácil conseguir esa sostenibilidad en materia ambiental por el volumen de litros de leche que producen, sin embargo como apunta el investigador, hace falta tener en cuenta también otros factores a la hora de evaluar los modelos de producción.

«Hay aspectos que aún no somos capaces de medir, como el impacto de una granja en fijar población, prevenir incendios o en la conservación de la biodiversidad»

«Una ganadería pequeña y familiar puede ser más contaminante a nivel de huella de carbono pero por el contrario ser eficaz en otros aspectos que ahora no somos capaces de medir pero que pueden ser muy importantes para el campo como la fijación de población, la lucha contra los incendios forestales o la preservación de la biodiversidad», concreta Cortés.

Las emisiones por sectores

En esta misma línea, Juan Castro, investigador principal del Centro de Investigaciones Agrarias de Mabegondo (Ciam), insistió en que la eficiencia ambiental debería enfocarse para cada uno de los sistemas productivos ganaderos. «Habría que buscar la estrategia más eficiente para cada uno de ellos, puesto que afrontan realidades diferentes», concreta.

El investigador también incidió en la paradoja de que, siendo el porcino el sector que más emisiones de amoniaco efectúa en España (44% en 2016), es también uno de los que menor reducción (9%) debe conseguir en 2040 para cumplir el Programa nacional de control de la contaminación atmosférica. El vacuno de leche, por su parte, después de tener en cuenta la aplicación de purín como fertilizante, emite un 9,9%; según el Programa y debe reducir emisiones en un 45%.

«El purín incluso llegó a considerarse un residuo cuando es un subproduto de un gran valor para la economía circular de las ganaderías», Juan Castro, investigador del Ciam

Castro recordó el valor del purín dentro de las ganaderías, que «incluso llegó a considerarse un residuo cuando es un subproduto de un gran valor para la economía circular. El abono orgánico es más beneficioso para el suelo a largo plazo, pues nutre más de lo que lo hacen los fertilizantes químicos», concreta Castro.

El Pacto Verde y la Economía Circular

En la jornada también se abordó el llamado Pacto Verde, aprobado hace 6 meses en Europa, para lograr la llamada neutralidad climática, es decir, que el balance de emisiones de cara a 2050 sea de cero. Gumersindo Feijóo, vicerrector de Planificación y Proyección Estratégica de la USC, apuntó que «el Pacto Europeo Verde es una gran oportunidad para el sector gallego de producción primaria, tanto agrario como pesquero, porque estamos bien colocados para poner nuestros alimentos en el mercado cumpliendo con los objetivos internacionales de huella de carbono e hídrica».

«Galicia está bien posicionada para poner sus alimentos en el mercado cumpliendo con objetivos internacionales de huella de carbono e hídrica»

También en el contexto de las exigencias marcadas por Europa, se abordó la Economía Circular y la estrategia que la Xunta de Galicia aprobó a finales del año pasado. Samuel Prieto, técnico de la Xunta, detalló algunos de los ámbitos de incidencia en los que la administración autonómica cuenta con 60 medidas, que abarcan también la producción de alimentos.

La jornada concluyó con una mesa redonda en la que participó el público, conformado en grande parte por profesionales del sector lácteo. Higinio Mougán, director gerente de Agaca, incidió en que a pesar de que el cambio climático no es producido por el campo, este va a «adaptar las prácticas productivas y no ser un problema, sino una parte clave de la solución».

«El agro adaptará sus prácticas y será parte de la solución, no del problema» (Higinio Mougán, Agaca)

Mougán insistió en que «a las cooperativas nos gustaría dar una respuesta de sector: desde la economía circular y aplicando las prácticas atenuantes de emisiones de gases que pasarán a formar parte de los costos de producción a compensar. Debemos procurar un enfoque coherente que integre la diversidad de modelos productivos de Galicia».

El director de Agaca también incidió en que cumplir los objetivos ambientales requeridos por la PAC, el Pacto Verde y diversos acuerdos a nivel nacional supone incrementos en los costos de producción. Entre las líneas de trabajo a acometer, mencionó la energía renovable y la eficiencia energética, la protección de las sumideros forestales, la fertilización sostenible, el uso de recursos de proximidad, la protección de la biodiversidad y la polinización.

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