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Tecnología, híbridos contrastados y manejo técnico: la hoja de ruta de Syngenta para esta campaña de maíz

Más allá de la genética, la densidad de siembra se consolida como una de las variables más determinantes desde el punto de vista económico.

Tecnología, híbridos contrastados y manejo técnico: la hoja de ruta de Syngenta para esta campaña de maíz

Pedro Martíns, SE Sales Area Manager Atlantic.

Para la campaña de maíz 2026 en la Cornisa Atlántica, Syngenta apuesta por un enfoque integral que combina genética adaptada, optimización de densidades y un manejo agronómico preciso. Todo ello respaldado por herramientas digitales y un acompañamiento técnico continuo en campo, con un objetivo claro: maximizar la rentabilidad del ganadero a través de la calidad del silo.

“Hoy más que nunca, cada decisión en campo tiene impacto directo en la cuenta de resultados de la explotación. Por eso trabajamos en ajustar cada recomendación a la realidad de cada parcela”, explica Pedro Martíns, SE Sales Area Manager Atlantic.

Híbridos adaptados a cada realidad productiva

La elección del híbrido sigue siendo el punto de partida. Syngenta estructura su catálogo en función del ciclo y del destino del cultivo, con referencias consolidadas como SY Andromeda en ciclos largos y SY Sandro en ciclos medios, y opciones más precoces como SY Minerva o SY Impulse.

A estas se suma SY Evident, una de las novedades de la campaña, que destaca por su potencial tanto en silo como en grano.

“Lo que buscamos es que el agricultor pueda elegir con seguridad. No se trata solo de potencial productivo, sino de estabilidad, sanidad y adaptación a la fecha de siembra”, señala Martins. “Estamos viendo muy buenos resultados en híbridos como SY Sandro, especialmente en explotaciones que priorizan regularidad”.

También gana protagonismo la solución Maximaize 511, que combina tres híbridos del mismo ciclo en una sola bolsa, aportando mayor homogeneidad en campo.

Densidad: clave para la rentabilidad

Más allá de la genética, la densidad de siembra se consolida como una de las variables más determinantes desde el punto de vista económico.

Syngenta recomienda ajustar la densidad en función del híbrido, la fecha de siembra y el potencial productivo de la parcela, trabajando con rangos amplios que permiten identificar el óptimo económico.

“La tendencia es clara: no buscamos la máxima producción teórica, sino el mejor margen. Y eso pasa por afinar mucho la densidad”, apunta Pedro. “Cada parcela responde de forma diferente, y ahí es donde el asesoramiento técnico marca la diferencia”.

La digitalización permite avanzar un paso más, incorporando estrategias de densidad variable dentro de la misma finca.

Control de malas hierbas e insectos: precisión en el momento

El manejo de malas hierbas y plagas sigue siendo un pilar fundamental, especialmente en campañas marcadas por condiciones climáticas irregulares. Desde Syngenta se insiste en la importancia del momento de aplicación, tanto en preemergencia como en postemergencia.

“El agricultor cada vez es más consciente de que aplicar en el momento adecuado es tan importante como el producto que utiliza”, destaca Pedro Martins. “Nuestro trabajo es acompañarle para tomar esas decisiones con precisión”.

En este ámbito, también se incorporan mejoras en seguridad y manejo, como el envase EvoPac, que reduce riesgos durante la manipulación.

Digitalización: decisiones basadas en datos

La base de todas estas recomendaciones es el conocimiento generado a través de ensayos y análisis de campo, que se traduce en herramientas digitales como Cropwise®.

Esta plataforma permite tomar decisiones sobre elección varietal o densidad de siembra, incorporando además nuevas funcionalidades como la integración de mapas de rendimiento y análisis de suelos mediante INTERA® Scan.
“La digitalización no es el futuro, es el presente. Nos permite ajustar cada decisión al potencial real de la parcela”, afirma Martins. “El agricultor que trabaja con datos tiene una ventaja clara”.

Del campo al silo: conservar el valor
El trabajo no termina en la cosecha. La calidad del silo depende en gran medida del proceso de ensilado, donde entran en juego soluciones como los inoculantes basados en bacterias específicas.

El objetivo es preservar la materia seca, mantener el valor nutritivo y mejorar la estabilidad aeróbica, factores clave para la alimentación del ganado.

“Una buena campaña se puede perder en el silo si no se gestiona correctamente. Por eso es importante acompañar al ganadero en todo el proceso”, concluye Martins.

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