
Jorge Teixeira, delante de la nave principal de la granja, construida en el año 2015
En la era de la robotización y la creciente tendencia de las explotaciones lecheras a instalar robots de ordeño, existen ejemplos de granjas que deciden dar marcha atrás y ordeñar en sala. Fue la decisión que tomó hace un año la ganadería portuguesa Teixeira do Batel, situada en la parroquia de Guilhabreu, perteneciente al municipio de Vila do Conde.
Al frente de la explotación se encuentra Jorge Teixeira, que explica las razones que le llevaron a prescindir de los robots y cuenta con un equipo de 8 personas destinado exclusivamente a ordeñar los 1.000 animales en producción con los que cuentan. “Lo hicimos por motivos económicos y de gestión del personal. Con los robots a gran escala no teníamos control sobre la calidad de la leche y la mano de obra era un caos”, asegura.
La granja dispone de una sala de ordeño de 40 puntos con salida rápida y Jorge hizo el siguiente cálculo: “prescindiendo de los robots, con 3 personas en la sala en 7 horas tendríamos ordeñadas la totalidad de las 1.000 vacas”. De este modo, decidió retirar los robots y volver a ordeñar todo el ganado en la sala.
Ordeñando en sala logramos una mejor optimización de los recursos humanos de la explotación
Cuentan en este momento con 8 personas solo para ordeñar, repartidas en dos grupos de 4 personas cada uno, uno para el turno de la mañana y otro para el de la tarde (3 personas para ordeñar cada día y una más para cubrir turnos y libranzas en cada grupo). “De esta manera conseguí rentabilizar mucho mejor el tiempo de los empleados y los beneficios de la explotación”, asegura.
En cada turno de ordeño, tanto en el ordeño de la mañana como en el de la tarde, siempre hay una persona responsable, que se encarga de coordinar al resto de trabajadores: tres para atender la sala y dos que ayudan en las labores de mover lotes y hacer camas mientras cada uno de los lotes está en la sala de espera.
Hacia la gestión empresarial de una granja familiar

La ganadería Teixeira do Batel fue constituida por los padres de Jorge, José y Herminda. Empezaron ordeñando 6 vacas en el año 1976. Fue en el año 2000, cuando Jorge y su hermano José Luís se incorporaron, cuando comenzaron un importante crecimiento.
En 2015 construyeron una nave nueva e instalaron 6 robots de ordeño de la marca DeLaval y dos años más tarde ampliaron con otros 2 más. “Nuestro objetivo era pasar toda la explotación a robot, pero la inversión era muy elevada, por lo que continuamos manteniendo la sala de ordeño en paralelo a los robots, ya que en ese momento ordeñábamos ya 600 vacas”, explica.
Llegaron a tener 700 vacas en ordeño en sala y 400 en robot, pero manteniendo ambos sistemas la gestión del personal era muy caótica
En el año 2025, la granja contaba con más de 1.100 animales en producción: unas 400 vacas en los robots y 700 en la sala. “La gestión de la mano de obra era bastante caótica, porque teníamos empleados trabajando en los robots y empleados trabajando en la sala”, reconoce.
Implantación de protocolos de trabajo

Hasta hace un año la explotación era llevada por Jorge y su hermano José Luís: Jorge se encargaba más de la parte de maquinaria y de los trabajos de campo, mientras que su hermano se ocupaba de atender el ganado. Pero en 2025 su hermano decidió dejar la explotación y Jorge decidió entonces protocolizar los trabajos a realizar por los empleados y llevar a cabo una gestión más empresarial de la granja.
“Cada vez más las personas que hay disponibles para trabajar quieren saber a qué hora entran a trabajar y a qué hora salen y qué días libres tienen. Es necesario hacer turnos y organizar los horarios de la granja como si fuera una fábrica de otro tipo”, argumenta Jorge. “Con este modelo logramos ofrecer eso: horario. Si no garantizas eso la rotación de empleados es constante”, remarca.
En total la granja cuenta con 26 empleados, organizados siempre en equipos de trabajo
En total la granja cuenta con 26 empleados, organizados siempre en equipos de trabajo: 8 destinados al ordeño, 3 en la parte de alimentación, 5 para limpieza del establo y un equipo técnico de 2 personas, entre ellas una veterinaria que ejerce las funciones de encargada y responsable de la explotación. “Es importante crear líderes dentro de los equipos de trabajo”, asegura Jorge.
Bonificaciones salariales en función del recuento celular

Tanque do leche de la explotación
Para controlar la calidad del trabajo realizado en la sala de ordeño, Jorge revisa diariamente la analítica de la leche. “El personal que ordeña tiene un premio si la calidad higiénico-sanitaria de la leche es óptima. Cuantas menos células somáticas, mayor es el premio y si la analítica supera las 200.000 no hay gratificación a final de mes”, cuenta.
Los robots trabajan bien, pero a gran escala no conseguía tener control de la explotación
Este sistema de bonificaciones salariales logra el objetivo de que los empleados que ordeñan vigilen el ganado con mamitis y separen las vacas que es necesario tratar. “Eso con los robots no lo conseguía, perdía completamente el control de las células. Los empleados se echaban la culpa unos a otros y no había ningún responsable”, asegura.
Incluso teniendo turnos para atender los robots las 24 horas del día, se producían retrasos. “Muchas veces el empleado del turno de noche se ponía a dormir y cuando llegaba el del siguiente turno, a las 6 de la mañana, había un montón de vacas retrasadas”, explica.
En los equipos de ordeño hay un líder en cada turno, encargado de dar formación a los demás trabajadores de su turno
En la sala, por el contrario, los horarios y las tareas a realizar son siempre los mismos, argumenta. “No es un problema de los robots, porque los robots trabajan bien, es un problema de la gente que los atiende, y yo a gran escala no conseguía controlar el sistema. Siempre estábamos fuera de los parámetros para las células y eso tenía repercusiones en el precio de la leche. Al volver a la sala se acabó ese problema. La única manera de asegurar la rentabilidad económica de la empresa fue parar los robots”, admite.
Formación continua

Un equipo técnico apoya a Jorge en la toma de decisiones en su granja
Teixeira do Batel tiene contratada una empresa externa de consultoría, Servovet, formada por un grupo de veterinarios, que ayuda a Jorge a analizar los datos de la granja y a gestionar la explotación. “Hay que saber delegar, si no te vuelves loco”, dice.
Para que los empleados hagan un buen trabajo tienen que estar formados; no se les pueden pedir cosas sin antes enseñárselas
Cada 15 días le entregan un informe con distintos parámetros para poder hacer ajustes y tomar decisiones. La empresa externa es también la encargada de dar formación a los trabajadores. “Aquí siempre hacemos mucho hincapié en la formación y en la integración de las personas en las tareas que van a desempeñar. Para que los empleados hagan un buen trabajo tienen que estar formados; no se les pueden pedir cosas sin antes enseñárselas”, argumenta.
Objetivo: mantenerse en las 1.000 vacas para no perder bienestar animal

Zona de amamantadoras para las terneras de recría de la granja
El objetivo de Exploração Agrícola Teixeira do Batel es mantener el número de animales, ya que incrementar el número de cabezas supondría perder confort y bienestar animal, con la consiguiente pérdida de producción. “Nuestro objetivo es mantenernos todo el año entre las 950 y las 1.000 vacas en lactación. Por encima de las 1.000 ya no tenemos condiciones óptimas”, explica Jorge.
Probamos con tres ordeños pero la sala estaba funcionando las 24 horas del día y no encontrábamos personal
Las vacas están divididas en 5 lotes diferentes y la producción media de la granja se sitúa en 37-38 litros, realizando dos ordeños al día en la sala. “Ya trabajamos durante dos años ordeñando tres veces al día pero no encontrábamos personal y tuvimos que volver a ordeñar solo dos veces, porque el turno de noche teníamos que hacerlo los de casa porque ningún trabajador quería hacerlo”, cuenta.
Venden la leche a tres empresas diferentes y su estrategia de reproducción cuida de que todos los toros que utilizan sean A2A2. Una vez cubiertas las necesidades de recría para la tasa de reposición de la granja, utilizan cruces con toros de aptitud cárnica.
Control de la alimentación

Almacén de materias primas, a partir de las cuales elaboran el concentrado de la ración
En cuanto a la alimentación, elaboran 5 carros unifeed al día para vacas de leche más dos para vacas secas. “Es un horario de trabajo de 8 horas para un empleado. Tenemos dos trabajadores para el carro para hacer turnos, trabaja uno y descansa el otro”, explica.
Bruno Moreira, el nutrólogo de la explotación, trabaja con materias primas compradas directamente
Para poder supervisar su trabajo y comprobar que las cantidades de silo de maíz, hierba, bagazo de cerveza y concentrado depositadas en el comedero son las correctas, las fijadas para la ración de cada lote, el carro mezclador está conectado a un programa informático que registra los pesajes de cada ración elaborada en el día.
Si dependiésemos de las fábricas de pienso no tendríamos dinero para pagar a los empleados a final de mes
Bruno Moreira es el nutrólogo de la explotación. Trabaja con materias primas compradas directamente y almacenadas y molidas en la explotación. “No viene nada hecho, lo elaboramos todo nosotros. Es la única forma de saber lo que comen tus vacas y de ahorrar algo. Para abaratar el coste de la alimentación es necesario comprar a gran escala. Si dependiéramos de las fábricas de pienso no tendríamos dinero para pagar a los empleados a final de mes. El secreto para tener margen son las buenas compras para el almacén”, destaca Jorge.
Poca superficie agraria

Trabajan un total de 225 hectáreas de terreno. “Para las vacas que tenemos, necesitaríamos el doble de superficie de cultivos de la que tenemos”, admite Jorge. Eso les obliga a reducir las cantidades de silo de maíz que introducen en la ración y tener que comprar más insumos. “Trabajamos mucho con alfalfa y harina de maíz. Es la solución que encontramos para resolver la falta de tierra sin afectar a la producción”, explica Jorge.
Tenemos silos con el 35% de materia seca, que entendemos que es el punto óptimo de cosecha
En el cultivo de maíz, optan por variedades de ciclo largo para alcanzar altos rendimientos por hectárea garantizando una buena calidad de forraje en cuanto a parámetros como digestibilidad y almidón. “Buscamos que nuestros silos tengan el 35% de materia seca, que entendemos que es el punto óptimo de cosecha”, dice. En cuanto al tamaño de partícula en el picado del maíz para el ensilado, está entre 9 y 10 milímetros.
Adaptación de variedades al tipo de suelo
Para optimizar la tierra disponible hacen dos cultivos al año, maíz en verano y raigrás con avena y triticale en invierno. Siembran el maíz en cuatro tandas, tratando de adelantar al máximo la siembra en aquellas fincas más secas. “En esas parcelas sembramos en el mes de abril un ciclo corto para cosechar a mediados de agosto”, explica.
Disponen solo de 225 hectáreas de terreno para 1.000 vacas en producción
Las fases intermedias, que son las que aportan la mayor cantidad de forraje y el de mayor calidad, se siembran en mayo y se cosechan en septiembre y octubre. “Estamos a una altitud baja, lo que nos permite sembrar con garantías un ciclo largo”, asegura. Finalmente, para la última tanda de siembra reservan las parcelas que aguantan la humedad o en las que tienen sistema de riego y en ellas siembran un ciclo 600.
Siembran un ciclo 600 en las fincas con regadío y un ciclo 400 en el resto
Sofía Oliveira, de Dekalb, que se encarga de asesorar a la explotación en el cultivo forrajero de maíz, destaca la productividad y resistencia a la sequía de las nuevas variedades, capaces de mantener la calidad forrajera en condiciones de estrés hídrico. La media general de producción de esta explotación es de 47.000 litros por hectárea.
Seguimiento por satélite de los cultivos
Muchas de las operaciones agrícolas se llevan a cabo con maquinaria propia, pero para acelerar las siembras subcontratan la mitad de las labores a empresas externas. Disponen de una sembradora de 12 líneas con abonado en línea y siembran una densidad de 91.000 plantas por hectárea. “Al hacer el abonado en la línea de siembra ahorramos una pasada de tractor”, dice. En cuanto al herbicida, emplean uno específico contra el amaranto en los bordes de las parcelas para controlar su proliferación.
Los mapas satelitales les permiten decidir el momento óptimo de cosecha y optimizar el agua en las parcelas con regadío
Emplean los mapas de rendimiento y la vista satelital para el control del cultivo y tomar la decisión fundamental del momento óptimo de cosecha. “Son más de 80 parcelas las que tenemos y es imposible pisarlas todas a diario. Normalmente miramos el satélite y vamos a comprobar dos o tres fincas”, dice. El seguimiento por satélite del cultivo también les ayuda a optimizar la gestión del agua en las parcelas de regadío, para regar en función de la necesidad hídrica real del cultivo en cada momento.
Planta de biometano: «No es tanto por los beneficios económicos sino para solucionar el problema de exceso de purín»
Uno de los próximos proyectos en los que está inmersa Teixeira do Batel es el de la producción de biogás. Para ello, han firmado un acuerdo con el grupo suizo Axpo y la comercializadora portuguesa de electricidad y gas natural de origen 100% renovable Goldenergy, que prevén la construcción de una planta de biometano en Vila do Conde.
El proyecto supondrá una inversión de 8 millones de euros, con una previsión de producción superior a 15 GWh/año. La explotación cederá el terreno donde se construirá la planta y el purín que utilizará como materia prima. “Nosotros no participamos directamente en la planta, ni en su construcción ni en su gestión, únicamente les alquilamos el terreno donde se va a instalar y les vendemos el purín, pero todo lo demás es responsabilidad de la empresa”, aclara Jorge.
Tenemos muchas vacas y poca tierra; vimos en este proyecto una solución a ese problema
La decisión de participar en el proyecto no tiene tanto que ver con el retorno económico como con una solución para reducir el impacto ambiental de la granja. “Nosotros tenemos un montón de vacas y poca tierra y vimos en esta oportunidad una solución para eso”, afirma.
Portugal produce casi dos millones de toneladas de leche y el 40% se concentra en la zona norte
El 40% de la producción de leche de Portugal (sin contar las Azores) se concentra en la zona norte del país, entre los ríos Duero y Miño, en los distritos de Braga y Oporto principalmente, con municipios como Barcelos y Vila do Conde compitiendo por ser los que más leche producen de todo Portugal.
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